lunes, 5 de junio de 2017

El privilegio de viajar en tiempos de Don Porfirio

  En este Bable hemos dedicado varios artículos a una abundante serie de datos en torno al desarrollo turístico en México, la carpeta se llama Apuntes de Turismo, este es uno más que nos dice de dos cosas, uno lo que era el llamado Turismo Receptivo, que es una especialidad de las Agencias de Viajes que, como Operadores Terrestres, se dedican a organizar los servicios turísticos en el sitio: tener listo el vehículo que moverá a los turistas de, en este caso, 26 de marzo de 1885, de la estación del tren a los hoteles, los guías que llevarán a recorrer la ciudad, los restaurantes en donde tendrán los servicios de alimentación.

  Me gustaría saber cómo fueron organizados los servicios, quiénes fueron los operadores locales en Ciudad Juárez, Chihuahua, Zacatecas, Aguascalientes, León, Guanajuato, Querétaro, Tula, Puebla y Orizaba. Por el itinerario intuyo que continuaron (tal vez) a Veracruz y ahí se embarcaron de regreso a Nueva York. La agencia que organizó el viaje fue Raymond's Vacations, una de las más antiguas en los Estados Unidos. A continuación la lista de pasajeros que estuvieron en las poblaciones mencionadas.




  En cuanto a turismo emisor, desde México la opción era ir a los Estados Unidos por tren y embarcar en Nueva York o embarcar directamente en Veracruz. En este caso el pasajero, que fue el guanajuatense Ramón Alcázar Castañeda uno de los viajes que hizo fue a bordo del Kaiser Wilhelm II de la Norddeutscher Lloyd en noviembre de 1895. Los siguientes son algunos menús que se sirvieron a bordo.













domingo, 4 de junio de 2017

Crónica de un matrimonio aristocrático en tiempos del Porfiriato

   La siguiente crónica fue publicada en algún diario de Guadalajara, no hay dato de fecha ni autor, fue un recorte que se hizo de lo publicado si anotación alguna, incluso no está completo, como quiera se convierte en documento curioso por la sintaxis usada, la descripción es al detalle, dibuja el escenario en donde ocurrieron los hechos, todo al modo del buen gusto y de la gente bien de aquella época. Las familias eran los Corcuera de Guadalajara por el lado de la novia y los Alcázar de Guanajuato por el lado del novio.

Matrimonio Aristocrático.

  Hoy a las once y minutos de la mañana, como así lo hicimos constar en nuestra edición retropróxima, verificose  en el rico y artístico templo del Carmen, de esta ciudad Metropolitana el artistocrático matrimonio del Sr. D. Ramón Alcázar con la bella señorita Elena Corcuera, dos miembros altamente distinguidos, el primero de la sociedad guanajuatense, y la segunda de nuestra hermosa y querida tierra tapatía, siendo padrinos del matrimonio los Señores D. Manuel L. Corcuera y D. Concepción Palomar de Corcuera, padres de la desposada; Ramón Alcázar y Luisa Irbagüengoitia de Alcázar, padres del novio y padrinos de velación; testigos del acto los jóvenes Pedro Corcuera y Carlos Alcázar.

  Ningún templo más apropiado para esta aristocrática ceremonia que el del Carmen, soberbio en su parte arquitectónica y delicado y hermoso y artístico en su ornamentación interior ya que luce [roto] nunca bien admiradas de los maestros D. Felipe Castro, D. Eduardo Villaseñor, D. Pablo Valdés y otros más que hicieron de él una joya de inestimable valor.

Espléndido Adorno.

  El hermoso por artístico altar de este templo es chico, más bien, estaba cuajado de frescos buquets de flores, unas abiertas, otras cortadas a punto de reventar, descollando entre ellas inmaculadas gardenias exportadas en grande número de los paradisíacos vergeles de Veracruz; a uno y al otro lado del altar había cuatro artísticos y argentinos jarrones enmoñados con finísimas gasas blancas, sosteniendo acervos de tempranas flores de entre las cuales colgaban con triste languidez, sus verdes listones de anchos zacates y sus palmas los frescos líquenes; el pavimento del altar cubierto de rosas, el comulgatorio tapizado de flores delicadas que bien lucían sus variadas corolas sobre el verde fondo de finísimos festones; en cada ángulo de la mesa del mismo, veíanse palmas de variadísimos colores dominando el blanco impoluto de las gardenias y azucenas, un poco hacia adelante y a metro y medio de los muros del templo, se levantaban dos esbeltos y hermoso tibores tapizados de artísticos altos relieves y sostenidos por columnas cubiertas de finísimas gasas. En cada uno de los pórticos que dan acceso al altar del templo, había grandes coronas de jazmines y heliotropos artísticamente confeccionados que respecto del cuerpo de la iglesia él estaba atravesado por una ancha y alfombrada calle a cuyos lados se veían ocho áureos jarrones rebozando tempranas flores; los muros del templo cubiertos de guirnaldas y moños blancos.

  El conjunto del adorno podía –y es decir mucho- ser más espléndido pero no más armonioso, nunca más artístico ya que de él se encargó Luis de la Torre, quien posee un gusto especial para estas cosas.

La Concurrencia.

  Ella la formaban las familias más distinguidas de nuestra sociedad tapatía y algunas de la capital de Estado de Guanajuato.

  De aquí concurrieron el Señor Gobernador del Estado, las familias Corcuera, Alcazar, Moreno, Palomar, Brizuela, Remus, Schneider, Madrid, Cuesta, Hermosillo, Quevedo, Cortez, Gómez, Romo, Collignon, Fernández del Valle, Rose, Khunardt, Negrete, Gil Rivas, García Obeso, Castaños, Verdía, Zúñiga, Romo, García Sancho y Del Castillo Negrete, todas ostentando riquísimas joyas y trajes.

La Orquesta y Orfeón.

  La primera estaba compuesta de 30 profesores, dirigida por el maestro D. Diego Altaminarano, el segundo de 25 voces dirigido por el Sr. D. Francisco Chávez y en el que descollaban por la extensión y dulzura de su voz los tenores Chávez, Huerta y Martínez, así como el excelente barítono Eduardo Lejarazu.

Entrada de la Pareja.

  A las once y cinco minutos de la mañana detúvose frente al templo del Carmen, el elegante carruaje del Sr. D. Manuel Corcuera, tirado por dos hermoso frisones, al bajar de él el Sr. Corcuera y la Srita. su hija Elena, fueron arrojadas, fuera de la puerta del templo cerca de dos mil gardenias, inmediatamente la gran Orquesta del maestro Altamirano ejecutó “non fecit taliter” de Theodore Dubois, llegado que hubo la pareja, bajo la gran cúpula del templo, el virtuoso y distinguido Sacerdote D. Luis G. Romo casola, pasando después al enflorado y artístico altar en donde el expresado Pbro. celebró el Santo Sacrificio.

La Gran Misa de Santa Cecilia.

  La Orquesta y Orfeón  “Pío X” ejecutaron la misa del maestro Gounod, con tal delicadez y corrección que no había más. Después el “Ave María” de Th. Dubois, luego “Secenes Pintoresques” de J. Massenet, en seguida “O Salutaris Hostium” del aventajado y conocido compositor Alfredo Carrasco, cantada por el Orfeón Pío X y para terminar la triunfal marcha de Mendelsshon.

El Sermón.

  Al terminar la misa –doce menos cuarto- el Sr. Pbro. Luis G. Romo, exhortó a los desposados a la piedad, a la conservación de los principios eternos de nuestra religión, al mantenimiento de las más edificantes costumbres, en fin, con una galanura e inspiración que jamás le habíamos conocido.

El Buen Orden.

  Frente a las puertas de El Carmen quedó instalada una guardia de Gendarmes del Estado, para cuidar el buen orden, cargo tan bien desempeñado que a pesar de la muchedumbre que en las calles adyacentes había, no se registró…

  Cabe aclarar que las fotografías aquí incluidas son de tipo "ambientales" pues no corresponden al evento del matrimonio de la crónica que acabas de leer. No puedo dar la referencia del periódico, ni fecha ni página pues se trata de un recorte que vi.


sábado, 3 de junio de 2017

Algo de las Cofradías en la Nueva España

   Una de las razones que he tenido para no publicar el "cacareado" libro que desde hace meses consume mi tiempo es que sigo encontrando más y más datos que por un lado me dan respuestas y por el otro me crean más y más dudas. Esto me obliga a "remendar" ciertos capítulos y a leer más sobre un tema específico, uno de ellos es acerca de las Cofradías pues recién dí con un documento que nos dice de la creación de una y como se fue desarrollando, da un elenco de cofrades que son la crema y nata de la sociedad salmantina del siglo XVIII y nos hace imaginar cómo eran sus fiestas patronales. Es así que hoy compartiré algunos datos sobre estas asociaciones que nos harán entender un poco más los usos y costumbres de entonces:

  Quedaba asentado también en las constituciones, que debían tener un arca en que se guardarían las limosnas y libros de asentamiento, constitución y administración de la cofradía, y que dicha arca debía tener tres llaves, una de las cuales tendría el rector, otra el mayordomo y la tercera uno de los diputados, los que se hacían responsables del control administrativo.

  Además, estos representantes eran los responsables de cuidar los bienes muebles de la cofradía dedicados al culto divino, como los adornos del altar o de la capilla. Éstos se guardaban en un cajón de madera que se depositaba en la sacristía de la iglesia, convento o capilla donde radicase la cofradía. Allí se depositaban las insignias, banderas, estandartes y ornamentos de las procesiones.

  Aparte de las solemnes procesiones del Jueves y Viernes Santo, las cofradías celebraban otras festividades: Resurrección del Señor, Corpus Christi, Santísima Trinidad y otros días santos del calendario cristianos. La ceremonia anual más importante, era naturalmente la fiesta titular dedicada al santo patrono y ésta se llevaba a efecto en la capilla o altar en que se encontraba establecido el santo de su devoción. En dicho día se celebraban misas, ceremonias y procesiones en las que los cofrades participaban llevando al frente el estandarte o imagen del santo de su cofradía. [...]

  Estas ceremonias religiosas eran complementadas con diversiones populares y alegres como danzas y juegos pirotécnicos, y algunas veces había corridas de toros y comida." Las cofradías participaban también en las procesiones generales del pueblo, el día en que se festejaba al santo patrono del lugar, y en él tomaban parte todas las instituciones eclesiásticas establecidas, llevando en la procesión a sus santos titulares y a patronos de las capillas, cofradías, hermandades, terceras órdenes y sagradas comunidades. En ellas los miembros de cada una de estas instituciones portaban sus insignias, estandartes, cruces, ciriales y «Tas encendidas.- "Al frente de ellos iban sus diputados, mayordomos y rectores quienes vestían sus magníficas túnicas y capas elegantes; cada institución iba formada de acuerdo con la antigüedad de su fundación. En estas procesiones generales participaban todas las instituciones eclesiásticas del pueblo o ciudad, v no fueron del todo ordenadas como se esperaba, pues algunas veces sucedían discrepancias entre una institución y otra por el lugar que debía ocupar, de acuerdo a la antigüedad de su fundación. Un ejemplo clan)lo encontramos en una protreta hecha en 1632, por las cofradías de la Anunciara y Circuncisión, de indios, en contra de las cofradías de San Nicolás Tolentino, de mulatos y de la Santa Veracruz, de negros. Los negros y los mulatos habían desplazado a los indios del lugar en que les correspondía; y estos últimos pedían a las autoridades eclesiásticas que resolvieran su caso argumentando que "... con licencia de los dichos señores obispos y provisores de la ciudad de México han sacado túnicas y pendones y otras insignias propicias... agora algunas cofradías más modernas en fundación como en el uso de túnicas e insignias se nos quieren anteponer en lugar de procedemos y contra todo derecho nos han quitado algunas veces nuestros lugares; hemos cedido para evitar el escándalo público, de lo contrario se podía dar si hubiéramos hecho resistencia".

 Este caso fue resuelto hasta el año de 1637, o sea cinco años después, cuando el provisor y vicario general del Arzobispado de México, al revisar y comparar los expedientes, concedió el lugar correspondiente a las cofradías de la Anunciata y Circuncisión, desplazadas sin motivo alguno".

Fuente:

Martínez Domínguez, Héctor. Las Cofradías en Nueva España. Universidad Veracruzana. Para ver el texto completo, entra aquí.

viernes, 2 de junio de 2017

Así se veían algunos callejones de Guanajuato en 1960

   Las siguientes fotografías de la ciudad de Guanajuato fueron publicadas el 15 de octubre de 1960 en el periódico Estado de Guanajuato. Al verlas nos damos cuenta del enorme cambio que la ciudad ha tenido en términos de crecimiento y mantenimiento, al menos en la zona de impacto que  hace la demarcación del Patrimonio de la Humanidad, que corresponde a la zona centro. Habrá que agregar de la adecuación que se hizo en el último año de presidencia de Fox (2006) cuando toda esa zona de "impacto" fue adecuada con el pavimento que tiene actualmente y la restauración de una buena cantidad de edificios o, al menos, en la pintada que se le dio.

Callejón del Terremoto o Terremote.

Callejón de Los Gallitos. Es el que está al lado derecho del Teatro Principal.

Callejón de la Alameda.

Callejón de Tamboras, se sube por la Plaza de Mexiamora.

Plaza de Gaviria, ya no existe, es del lado poniente el Mercado Hidalgo.

Callejón del Caracol.

Calle Cinco de Mayo.

 Otra vista del Callejón de la Alameda.

 Callejón de la Casualidad.

 Callejón del Espinazo.

 Callejón de San Cristóbal,  cercano al afamado Callejón del Beso.

jueves, 1 de junio de 2017

La historia reciente de Guanajuato, 1959-1960

   Los periódicos, cuando cargan varias décadas encima, son fuentes de mucha información ya catalogada como histórica. Esto lo podemos comprobar con las imágenes que hoy comparto de un periódico guanajuatense que hace ya tiempo se dejó de publicar. Corresponden a las portadas del año 1959 y 1960, al ir leyendo los encabezados nos damos cuenta de que aquello que consideramos "normal" al pasear por la ciudad, en aquel momento eran hallazgos los que se estaban haciendo.

   Se habla en ellos de cuando Guanajuato se comenzaba a preparar para volverse lo que hoy es en términos de turismo, pocos eran los hoteles y las restauraciones apenas eran proyectos. Se menciona del descubrimiento de lo que quedó abajo de los azolves de las inundaciones, como el templo de San Diego y el de Belém, se habla del abandono que había en Mellado y Rayas y el consecuente saqueo, se habla del proyecto de una calle subterránea.

   Si eres de Guanajuato quizá te llame la atención lo que cuentan estas portadas y si eres visitante de Guanajuato la sorpresa será igual al ver que la ciudad fue redescubierta apenas hace 60 años más o menos.