lunes, 20 de diciembre de 2010

La hacienda de Atequiza, Jalisco

De la hacienda de Atequiza se habla mucho pues fue la más rica de la región cercana a Guadalajara a lo largo del siglo XIX. En esa base esperaba encontrame una buena cantidad de vestigios pero no fue así. Sin embargo lo que queda nos da la idea de lo que fueron sus tiempos de esplendor. Lo que vemos no se si fue la Casa Grande, me fue imposible llegar hasta ella, en rededor de la construccion parece ser que fueron los huertos de la hacienda.

Este río fue el que me imposibilitó meterme a ver de cerca los vestigios, fui en plena temporada de aguas, asi que más valía tomar las precauciones necesarias. La historia de la hacienda comienza con la llegada de los primeros españoles a la zona de la Nueva Galicia, para 1556 el rey Felipe II otorga una merced de muy buenas dimensiones, 25 caballerías y 2 estancias de ganado mayor a Juan Ortíz de Urbina. Se funda así Santa Ana de Atequiza.

Como buena hacienda importante que fue, la lista de sus propietarios es grande, hacia 1600 Martín Casillas y sus descendientes aparecen como dueños del lugar, Martín Casillas ocupó importantes puestos en la Audiencia del otro reino que había en México, el de Nueva Galicia; fue él quién construyó la Catedral de Guadalajara. Pasó luego a propiedad de su hijo, Martín Casillas Cabrera, luego a Domingo Casillas y finalmente a Pedro Casillas, todo esto, la propiedad de los Casillas, fue en el siglo XVII, entre 1600 y 1685.

Andrés Fernández de Pacheco es quién adquiere la hacienda hacia 1685 y queda en su propiedad hasta terminar el siglo XVII, fue él también propietario de la hacienda de Buenavista, lo que es ahora Vista Hermosa en Michoacán. Lo que vemos, por su estilo, me atrevo a pensar que fue de lo constuído ya en tiempos de los Cuesta Gallardo, es decir, a principios del siglo XX.

El primer cuarto del siglo XVIII Atequiza fue propiedad de Francisca Velázquez, el segundo de Francisco Soto de Ceballos para luego, de 1751 a 1785 pasar a manos de Pedro Alvarez Cantón, quién la vende a José Ignacio Basauri Cid, persona que solo conserva la hacienda hasta comenzado ya el siglo XIX. Lo que vemos es un detalle de la Casa Grande, no se a cuál época corresponda, es decir, bajo cuál administración se construyó.

En pleno movimiento insurgente, llega a las costas mexicanas, por el rumbo de San Blas, que era puerto de importancia en ese momento, un panameño de gran fortuna, era el año de 1813. Me imagino que hizo algunas expediciones por México, la verdad no sé que habrá sido de él, pues fue en 1819 cuando compró la hacienda de Atequiza, algo sorprendente sucedió, la pagó al contado. El panameño que tenía negocios en la isla de Jamaica y en otra isla, pero más importante, la Gran Bretaña, supo encausar por el buen camino de la producción las bondades de las tierras de su propiedad. El panameño se llamaba Pedro Juan de Olasagarre, durante veinte años Atequiza fue suya.

Ya en tiempos de Santa Ana uno de los encumbrados jaliscienses es quién adquiere la hacienda de Atequiza, don Cástulo Gallardo y González Hermosillo, haciendo de ella un verdadero emporio, creando lo que se llama "la época de oro de Atequiza" que abarca todo el tiempo bajo su administración, de 1839 a 1903. Consecuentemente es seguro que, o mantuvo excelente amistad con el otro gran rico de la región: Francisco Velarde, el Burro de Oro; o fue su acérrimo enemigo, eso lo desconozco. Lo que vemos es el ensayo del Mariachi Atequiza.

Al morir don Cástulo la hacienda es repartida entre todos sus descendientes, uno de ellos, Manuel Cuesta Gallardo, esto en 1903. Fue en época de don Cástulo Gallardo y González Hermosillo cuando se levantaron los magníficos edificios que a ahora admiramos y que conservan todo el esplendor de la época porfiriana.

Como el Teatro y el Templo. Nuevamente estamos en uno de esos sitios que nos evoca todo el poder, la riqueza, que en algún momento hubo en México, es sorprendente encontrar edificios de esta naturaleza en comunidades en donde dificilmente se piensa que habrá semejantes monumentos.



Atequiza está en una zona donde hay abundancia de agua. No es de sorprendernos que este gigantesco zalate se conserve en mitad de la comunidad. Cuando andaba por ese lugar, pregunté a varios jóvenes que se veía acababan de terminar su partido de futbol que si había más construcciones antiguas. Sí me dijeron, sígase caminando todo derecho y llegará a la estación del tren.

Y hacia allá me enfilé, era domingo, lo recuerdo, así que más bien todo estaba muy tarnquilo, el camino que los jóvenes me indicaron era muy agradable, con árboles que provocaban abundante sombra, seguí hasta el fondo, pasé por este antiguo puente que ves en la foto y llegué a la estación del tren.

No sin antes toparme con este "Burro" abandonado... los burros son los que mueven los carros en distancias cortas cuando no hay máquina disponible, al fondo vemos lo que queda de la estación de Atequiza.
Fue en 1888 que se inauguró la ruta México-Irapuato-Guadalajara, suceso importantísimo ya que se unía todo el occidente del país con la capital de la República, además de que Atequiza se volvió fundamental para el incipiente movimiento turístico de la época porfiriana.

La estación de Atequiza era la más próxima al pueblo de Chapala, en las riveras del lago del mismo nombre, lugar favorito de don Porfirio Díaz para pasar sus vacaciones de Semana Santa, sentado, seguramente en un porche de esas mansiones, respirando el aire limpio y fresco del lago, cosa común en el siglo XIX era pensar en las bondades del aire y el agua para alivirase de los nervios.


Y de aquella gloria de la estación de Atequiza, no queda mucho, pues ahora es solo paso del tren carguero que sigue comunicando a Irapuato con Guadalajara





Te decía que cuando fui a Atequiza fue durante la época de lluvia, pero creo que por toda la zona, desde Guadalajara hasta Zamora, es lluvia bondadosa, ya que durante toda la mañana, aunque esté nublado, no cae la lluvia pero llegadas las 5 de la tarde, se suelta con ganas y luego nos obsequia este tipo de panoramas.

Como me enteré de que había un templo abandonado en la comunidad cercana a Atequiza, que se llama Atotonilquillo, hacia allá me dirgí, en el camino encontré uno de los tantos silos que han sobrevivido a la época de Conasupo. Del templo abandonado de San Gaspar ya te conté, ahora lo que quiero que veas es lo que encontré allí:

Un verdadero trono. Si has observado bien, en muchas de las fotos que publico que tomo en los ranchos, siempre aparece por allí en escena, un "pollo" una piedra o un tronco que se ponen en las esquinas, si es pollo, o junto a la puerta, si es piedra o tronco, para allí sentarse en las tardes a tomar el fresco y ver pasar la gente. Pero lo de Atotonilquillo es en verdad sorprendente, debido a la abundancia de agua y a la cantera gris, las lajas que revientan por la fuerza del agua generan estas particulares formas, que no son otra más que una auténtica poltrona de piedra.

Y nos alejamos de Jalisco... el camino nos llevará no se a dónde, pero a dónde sea, de seguro encontraremos algo magnífico en éste México extraordinario que vamos recorriendo y en donde vamos "bloggeando por los caminos..." según lo dijo mi estimado Felipe.

7 comentarios:

  1. kisiera la direccion exacta de la hacienda de vdd me interesa vivi una experiencia de hace un año y d vdd q no estoi awusto desde entonces me interesa muchisimo xfavor pasame la direccion mi correo es mina_mcj@hotmail.com graxias!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si sales de guadalajara, se toma la carretera a chapala, hay una fonda de burritos de moyahua y hay se encuentra el crucero a poncitlan-La barca, y se toma esa carretera a poncitlan y como a 15 kilómetros se encuentra este pueblo de atequiza.

      Eliminar
  2. no me gusto el uso de la palabra "porche" porque no mejor decir
    pórtico. Lastima que cada vez mas estamos sucumbiendo a los anglicismos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No creo que estemos sucumbiendo a nada, aquí la diferencia de las palabras:

      "Como antesalas de las entradas a los edificios y aunque habitualmente el término logia es utilizado en espacios pequeños a modo de galería, los porches han sustituido casi por completo a la palabra logia. La diferencia entre los pórticos y los porches reside en que los últimos son en general más chicos y pueden tener una extensión variable además de que en ocasiones su ubicación varía de las fachas y es dispuesta además en jardines o patios". (Wikipedia)

      Saludos

      Eliminar
  3. En Atotonilquillo, habia tambien una hacienda, o se trata de la misma. Entiendo que "El Amo Torres", Don Jose Antonio Torres fue administrador de la Hacienda de Atotonilquillo. Sabe algo al respecto?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La Hacienda de Atotonilquillo en donde trabajó el Amo Torres es la que se encuentra en el municipio de Manuel Doblado, Guanajuato; no se refiere al pueblo de Atotonilquillo que se ubica muy cerca de Atequiza. Para ver más de Atotonilquillo, Gto., entra en este enlace: http://vamonosalbable.blogspot.mx/2009/12/la-hacienda-de-atotonilquillo.html Saludos

      Eliminar
  4. Que bien que se interesen por mi hermoso pueblo y la gran historia que tiene, faltaron los tuneles que conectan algunos edificios como el teatro o la casa de la florida "la casa grande", las estatuas ;) Muy bonitas fotos Gracias!!

    ResponderEliminar