miércoles, 29 de diciembre de 2010

Un templo un poco más allá de lo extraordinario, en la Ex hacienda de Tepetitlán, Estado de México

Pretender lograr un catálogo de cuál es el templo más bello que hay en México es cosas difícil. Lo digo con conocimiento de causa. Cada región del país tiene un estilo, un tipo de materiales, incluso una combinación de colores distinta. A eso le agregaremos la época en que fue construido. Cuando iba, hace algunos meses de Ixtlahuaca a San Felipe, en el Estado de México, se veía en el horizonte una colina de donde destacaba una construcción, me llamó mucho la atención. Lo estamos viendo en la foto...

Todo el entorno era una invitación a transportarnos al siglo XVIII, cruzamos un puente con esa típica cabecera que se usaba en ese entonces para poner una oración o la fecha de construcción, o una imágen de algún santo, regularmente la de San Cristóbal, el cuida a los caminantes...

Así que, sin pensarlo dos veces, me bajé y entré por el lado poniente de la loma, una enorme construcción, toda de piedra, indudablemente que una magna hacienda apareció. La de Tepetitlán. El pueblo que se formó del otro lado de la loma, cruzando la carretera se le nombró Dolores Hidalgo. ¿Razón del nombre? lo desconozco, pero no muy lejos de allí pasó el cura Hidalgo en su momento cumbre, el 27 de octubre de 1810.

Una verdadera mole. El templo estaba cerrado, así que decidí ver que es lo que había en la parte trasera, el edifcio era imponente.

Un diseño sencillo que no se si su color original era el blanco, creo que por allí se estilaba más usar los tonos marrón, aunque en Ixtlahuaca su parroquia, una belleza, también es blanca, pero con filos rojo oxidado.

En la parte de atrás, justo a las espaldas del altar mayor enconté la cruz. Este detalle lo he visto en muchos templos, incluso hay algunos que tienen un nicho, me imagino que es una manera de equilibrar los poderes, la fuerza que encierra el lugar más importante de un templo. Este, perfectamente orientado, por cierto.

Esta que vemos ahora es la pared lateral, la que ve hacia el sur-poniente... eso de las orientaciones las estoy calculando más o menos, a como recuerdo que era la insolación aquella vez que pasé por allí.

Y aquí vemos como el templo se integra a la hacienda, con esta enorme pared que forma parte de la que seguramente fue la huerta.

Continuando por la pared oriente, pero ahora en dirección norte está la entrada, por así decirlo, "de servicio" de la hacienda de Tepetitlán. Te digo, es un edificio enorme.

Seguramente hubo una fortuna grande en el lugar, normalmente encontramos capillas en las haciendas pero aquí hay un enorme templo.

Más y más detalles vamos encontrando al caminar en rededor de este recinto sacro.

Y por todo ángulo que lo vemos encontramos un detalle maravilloso... y la pregunta surge ¿será igual de majestuoso por dentro? Ojala tenga la dicha de poder entrar...

Y cuál va siendo la sorpresa que cuando volví al frente encontré al Mayordomo y todo su equipo de ayudantes que estaban arreglando el templo.

Esta es la comunidad Mazahua, sé que allí existen las Mayordomías, pero no sé si también exista el concepto de los "semaneros" como los hay en la comunidad Purépecha...

Me asomé y cuando notaron mi presencia el Mayordomo se me acercó para averiguar lo que andaba buscando ahí. Eso no me sorprende pues en todo el Estado de México hay mucho robo de arte sacro. En algunos templos está prohibido tomar fotos en el interior, en otros hay cámaras de seguridad, muchos los cierran todo el día y solo cuando hay oficio los abren.

Comencé a hacer mis tomas, esas que tanto me gustan, hacia las bóvedas, aquí no hay cúpula. Le dije al Mayordomo que si podía seguir tomando fotos. ¿Para qué? me preguntó, le expliqué todo el asunto de El Bable, luego le fui haciendo ligeras explicaciones de lo que veía adentro, de los símbolos que iba identificando, de los santos que aparecían. Se convenció que no eran malas mis intenciones y pude entrar hasta la Sacristía.

El enorme edificio requería de una inversión fuerte, fortísima, para el decorado, retablos tal vez pensaron en algun momento poner pero no se materializaron.

Si ves con atención esta foto notarás un pequeñísimo haz de luz, quizá tuvieron la intención de colocar candiles, de ser así deberían ser gigantescos, dadas las dimensiones del templo, el cual es una sola bóveda de medio cañón.
Y los retablos no fueron posibles, en su lugar los pintaron directamente sobre los muros, algo impresionante... Pensando en los templos barrocos que están cubiertos de oro, vemos que aquí eso no fue limitante, y los hicieron aparentar con un muy delicado trabajo de pintura.

El medallón, el moño, excepcionales, ni que decir de las columnas simuladas y mira el detalle, a la dercha hay un retablo, a la izquierda un cartel que nos recuerda un evento importante.

El cartel me es difícil de leer, lo que si se nota claramente es la fecha, febrero de 1755, hace 255 años hubo un ceremonial importante en el recinto. Con esto confirmamos que el templo data de mediados del siglo XVIII.

Esta pintura mural, un tanto cuanto primitiva, o naif, como gustes nombrarla, incluye los elementos que se marcaban entonces: la calavera debajo de la cruz, la cual nos dice que es el Monte Calvario, la Virgen, San Juan y arriba, el sol y la luna... ¡maravilloso!

En la parte alta del altar mayor encontramos el ojo dentro del triángulo rodeado de resplandores, símbolo del Dios Padre, el Omnipotente.

Y aquí una hermosa pintura en la que vemos como el manto de la Virgen cubre a sus fieles seguidores.

Las señoras que se dedicaban a la limpieza y decorado del templo le hicieron todo un ceremonial a San Isidro Labrador, me acerqué lo más que pude y alcancé a oír como una de ellas le hablaba con una delicadeza y amor al santo pidiendole sus bendiciones y una buena cosecha.

En verdad que es imprsionante como realizaron los retablos, creando fondo y dimensión, sombras, como si fueran de estuco o de madera.

Y ni que decir de este trabajo en lo que es el altar mayor, en donde la pintura simula mármol.

Este es el altar mayor.

Y esta una auténtica obra de arte colonial, la Dolorosa, rezando debajo de la cruz, arriba vemos el Santo Rostro, el que se impregnó a la Verónica en el camino al Calvario.

Esto si que fue excepcional, encontrar la Sacristía entreabierta. Pedí permiso para entrar, se me concedió y mira lo que encontré allí:

Una pintura por demás bella de Nuestra Señora de Guadalupe, integrada perfectamente al trabajo de pintura mural. ¡Excepcional!

Un Sagrado Corazón de Jesús un tanto cuanto moderno, pero mira la escultura que hay en el nicho, no la puedo reconocer, quizá un Apóstol o un Evangelista... lo que sea, pero es hermoso.

Y ni que decir de este otro retablo.

La bóveda me conmovió... las filtraciones de agua le dan una sensación de antiguedad, algo único.

Y este es el panorama que vemos al salir del templo, desde la loma, todo el territorio que en algún momento fue propiedad del hacendado.

Se acaba el año 2010 y nos queda tanto, tanto que recorrer de nuestro México que una vez más te lo digo: me faltará vida para conocerlo todo.

3 comentarios:

  1. no es una dolorosa, es la virgen de la solrdad....

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  2. Impresionante. Qué golpe de buena suerte que te atrajera este lugar, que te bajaras a conocerlo y más aún que pudieras entrar al Templo! Qué maravilla, creo que si ahora alguien intentara colocar retablos, maderas, hojas de oro, esculturas, etc., ya no sería lo mismo. Muy creativo resolver de esta forma, pero creo que ha superado por mucho lo que sería verlo terminado de otra manera. Supongo que el olor a humedad, a encierro, fue tu primer impresión y claro que conmueve ver esa bóveda!
    Qué belleza de sacristía, de pinturas. Bellas y antiguas no necesitan de más.
    Adorables las devotas de San Isidro Labrador. Qué bien que te miraran con recelo al principio hasta que conocieron tus intenciones, pues es señal del cuidado que le brindan al lugar.
    Es verdad, falta vida para poder conocer todas las riquezas de nuestro México.

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