miércoles, 24 de agosto de 2011

Algunos monumentos en la ciudad de México.

958.- Llevamos apenas un par de días en la ciudad de México y son montones las cosas que vamos viendo, de pronto analizando, luego evitando ciertas cosas nada agradables y al final encantándonos con todo lo que la ciudad, ofrece cuando se puede uno integrar a ella pero en rítmo propio, no a la carrera como es la vida cotidiana de la gran urbe, lograrmos reasltar ciertos detalles que la vuelve única, como son, en este caso, sus monumentos. Este, el de la Revolución captado al caer la tarde cuando aparentaba que una tormenta caería... no fue así.

Dos años viví a dos cuadras de este lugar, jamás me dí cuenta que allí había un monumento, hasta ahora que por mera casualidad pasé por ael rumbo: Avenida Chapultepec casi esquina con Morelia, un monumento levantado a Giuseppe Garibaldi, el viejo, no el joven, al joven fue al que se le dedicó la plaza Garibaldi, donde tocan los Mariachis.

Pero tengo entendido de que Giuseppe Garibaldi, para 1864 estaba en Italia, y en ese año fue a Inglaterra, ya había estado en Nicaragua y antes en Argentina y Urugay, pero por México no estuvo, como quiera, el se declaró a favor de los "bravos oficiales combatientes de la libertad mexicana". Será interesante saber la razón que hubo para levantar precisamente en este monumento. ¿Alguien que lo sepa y nos oriente?

Cuando fui al Cárcamo de Dolores entré al área de comida del Museo Papalote, lleno, claro está, de niños, así que solo comí un tentenpié y me retiré, fue cuando vi este monumento que no se si fue antes que El Papalote o ellos lo pusieron a propósito de las hordas de niños que llegan al lugar, es al maestro y nos refleja a Euclides, padre de la geometría. De esto no estoy del todo seguro, de que sea precisamente Euclides, igual es solo un personaje griego... digamos que sí, que es Euclides impartiendo su conocimiento.

Esta placa tiene algo así como 256 años y corresponde a una pila de agua colocada en lo que hoy día es la estación del Metro Chapultepec, consecuentemente era donde se proporcionaba de agua a los habitantes de esta parte de la ciudad de México, la placa dice que reinaba en España y las Indias el señor don Felipe VI y en la Nueva España el Marqués de las Amarillas. Consecuentemente la pila se fabricó entre 1756 y 1759.

Esta es la pila en cuestión, verás que tiene dos placas que son los rectángulos blancos que aparecen a cada lado. Todos los altorrelieves están ya muy gastados y ni que decir de la gran cuarteadura que hay hacia el lado derecho, en la otra placa seguramente aparece la fecha pero me fue difícil de fotografiarla, como quiera, El rey estuvo en el trono de 1746 a 1759 y el virrey lo hizo de 1755 a 1760; de allí que podamos deducir la fecha de la fuente. La moderna torre que vemos a la izquierda es la llamada Torre Mayor.

Llegamos al Bosque de Chapultepec y accedemos por la puerta principal, solo que La Puerta de los Leones está en remodelación, y esta que vemos es una de las cuatro leonas que hay en el enorme coredor que nos lleva al Altar de la Patria.

Como el acercamiento al detalle que corona las columnas que representan a los Niños Héroes lo hice contraluz, a color no es nada nítida, queda un poco más clara en blanco y negro.

La vista habitual del monumento a los Niños Héroes, que oficialmente se llama Altar de la Patria, ya la conoces, mejor vemos a la Patria de espaldas y logramos este ángulo... por cierto, ¿no crees que le hemos dado la espalda a la Patria desde hace algunos años?

De la existencia de este otro monumento a los Niños Héroes apenas me enteré hace poco, es un obelisco levantado en tiempos de don Porfirio, 1880 y se levanta justo donde se dice que fue que cayó Juan Escutia envuelto en la bandera.

Seguimos en las faldas del cerro del Chapulín, mejor conocido como Chapultepec, ahora nos encontramos con el monumento levantado a los mexicanos caídos en la Segunda Guerra Mundial, al Escuadrón 201, de éste sí que no tenía ninguna referencia, fue una gran novedad para mi.

El monumento es como un anfiteatro, no se si se llegue a usar como tal, pero allí está, poco transitado o, al menos cuando estuve allí fueron pocas las personas que pasaron por su frente.

Y no muy lejos del monumento anterior encontramos otro, este fue mandado construir por don Pascual Ortíz Rubio, el primer "tapado" que hubo en nuestra gloriosa política. Dándole utilidad a todo lo que quedó volando del porfiriato, muchas esculturas que fueron construidas con un fin y que, luego de la Revolución, para lo que habían sido elaboradas ya no se construiría en donde colocarlas, así que ésta es una de las tres esculturas que adornarían la Secretaría de Relaciones Exteriores, es la Templanza. Como el edificio no se construyó, la escultura se colocó como pieza central de esta enorme fuente.

Salimos del bosque y caminamos por Reforma, en la esquina con Toledo, donde está el edificio del Seguro Social se levanta esta moderna escultura, no me fijé en la autoría.

Y en la entrada principal de dicho edifico aparecen estas monumentales esculturas, la otra no quedó clara, por eso no la incluyo. Aqui vemos esas escenas republicanas que se pusieron tan de moda en los años treinta del siglo XX, una madre, la madre tierra que cobija a sus hijos, me llama la atención la posición de las manos, que es la misma que Tláloc tenía y, arriba, ve con atención que hay dos manos que forman los granos de la mazorca...

Aquí ya cambiamos diamtetralmente de rumbo, es el atrio del que fuera convento de Azcapotzalco, una remembranza al Pachón, Encarnación Ortiz, que librara la última batalla precisamente allí y que fuera la que da por concluida la guerra de Independencia, hechos dados el 19 de agosto de 1821.
Y otro cambio de rumbo, ahora en la Zona Rosa, allí vemos el monumento levantado a Germán Valdéz, Tin Tan, el más famoso de todos los pachucos.

Ahora estamos en la plaza principal de Xochimilico, allí vemos este interesantísimo monumento levantado a la memoria de Martín de la Cruz, xochimilca que escribió en náhuatl una relación de las plantas medicinales que había en México. Vemos un nombre en latín: Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, 1552; este fue el título con el que se conoció su obra, pero, la original desapareció, quedó una copia en latín que es el Códice Badiano, cuya traducción es: Libro de las hierbas medicinales de los indios.

Un monumento más a la memoria de los Niños Héroes, esta vez dentro de los jardines del Castillo de Chapultepec, tengo la idea de que fue levantado a la memoria de Juan de la Barrera pero no estoy del todo seguro, vemos a esta Patria entristecida, representando a la muerte y a un lado el águila republicana. Custodian cuatro indios, todo el conjunto está lleno de simbolismos.

Ahora estamos en el maravilloso Centro Histórico, más específicamente en la parte norte de la Plaza de Santo Domingo, en donde se conserva la antigua fuente que desde la época de Santa Anna existe. Hay fotos antiguas, una de Charnay que aquí publiqué, en donde se ve claramente que esta columna se encontraba en donde en algún momento estuvo el humilladero que marcaba el inicio del Camino Real de Tierra Adentro, pensé que había desaparecido, pero no es así, es solo cosa de caminar por el lado izquierdo del templo para encontrarla.

También por el Centro Histórico encontramos el Reloj Otomano, el que fuera obsequio de esa comunidad establecida en México durante los festejos del Centenario, ahora recien remozado a propósito del Bicentenario.

Y con esta toma del monumento conocido como El Sol Rojo, en la explanada del Estadio Azteca, obra del escultor norteamericano Alexander Calder, nos despediremos de la ciudad de México pues enfilamos a la magnífica provincia, daremos un recorrido por una partecita de Morelos y algo del Estado de México, estamos con el interés de visitar, entre otras cosas conventos, se pondrá interesante, te lo aseguro.

Con esta vista del Estadio Azteca quiero saludar a mi buen Gabo que anda un poco lejos de su tierra, casi al otro lado del mundo, en Ucrania, ojala le siga yendo bien. Y, como él dice: Alratillo!

3 comentarios:

  1. Uff! El mítico Estadio Azteca! Las historias que guarda...caray ya me llené de Nostalgia, hasta por el DF! Debería pasarme una temporadita en el DF. Muchas gracias Benjamín! Por lo visto tu también te la pasas de viaje! Un abrazo!

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  2. Excelente entrada! y que grata sorpresa darme cuenta de que existe un monumento al Pachón Ortiz justo casi al momento de su muerte, tratando de recobrar ese cañón y a unos días de firmarse la independencia de México.....

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  3. Oso,me imaginé sería a tí a quien le causaría agrado ver al Pachón, no pienses en un enorme monumento, este es un acercamiento, dentro de poco publicaré un artículo específico a este acontecimiento sucedido en Azcapotzalco.

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