martes, 30 de junio de 2015

Mellado, uno de los barrios encantadores de Guanajuato

  Se dice que una vez descubierto el potencial minero en el lugar que luego se llamaría Guanajuato, el ansia de encontrar riqueza atrajo a varios "buscones" y en esa búsqueda encontraron lo que buscaban: el excremento de Dios. ¿Qué? ¿Qué fue lo que escribí? ¿Qué quise decir? si eso te estás preguntando te cuento que en el antiguo México, tanto el oro como la plata eran conocidos, el oro, por su durabilidad y brillo era el más preciado, tanto así que se consideraba era la caca de los dioses, la caca del sol, de allí que fuera amarillo, por consecuencia la caca de la luna era la plata. 

  El concepto de riqueza en el antiguo México, el prehispánico era otro, no era precisamente la acumulación de bienes y la ostentación de ese poder que el dinero da. De entrada el dinero era una planta, una semilla: el cacao y el oro, metal con el que en la actualidad las fortaleza económica de un país se sustenta, estaba reservado para el uso ritual, para el emperador y los más altos dirigentes y no había necesidad de hacer minas, es decir, hoyos para encontrarlo, pues el metal estaba a flor de tierra, como si creciera o, como si hubiera caído del cielo, de allí la idea de ser excremento.

  Con esta idea, te cuento que, lo que ahora vemos es el pueblo de Mellado, uno de los primeros que hubo en el real de minas pues por allí se encontró un poco de caca divina y allí se asentó Juan Rayas que llegó a hacer tal fortuna que a su nombre se le agregó el adjetivo posesivo de "de" y pasó a ser Juan de Rayas y aportó lo suficiente a la Corona española que le fue otorgado el título nobiliario de Conde, de ser un arriero, pasó a ser el Conde de Rayas. El sí que "hizo la América".

  Las primeras fotos que ves son las del campanario del templo en ruinas que fuera del Señor de los Trabajos, el nombre me parece curioso, pues no lejos de allí se localiza otro mineral, el de Cata, y en él un majestuoso templo, el del Señor de Villaseca. El nombre que obtiene de Alonso de Villaseca, que fuera un personaje que hizo la América de tal tamaño que su fortuna era incalculable y su devoción aun más. En buena medida el fue quien introdujo el culto al Santo Cristo, lo digo porque hay al menos una docena de imágenes muy veneradas, todas ellas de Cristo, que fueron donadas por él o, al irse tejiendo la leyenda, lo asocian con él.

  Y la curiosidad estriba en que uno de los tres Cristos que mandó traer de España, los donó a distintos sitios, todos se volvieron sumamente conocidos, el que más: El Señor de Chalma, El Señor de Mapethé, el Señor de Santa Teresa o el Renovado, y uno, que dicen está en el Mineral de Pozos, llamado precisamente El Señor de los Trabajos. Sin lugar a dudas hay que estudiar más al personaje y encontrar las ligas que él tiene con esa veneración Crística en México.

   Algo interesante, estando allí en Mellado es ubicarnos en este espacio, estamos en la parte alta del lomerío que rodea a la actual ciudad de Guanajuato, al frente, es decir, al sur, vemos la ciudad, hacia atrás la sierra y si ponemos mucha atención, nos daremos cuenta que estamos precisamente encima de la mina de Rayas.

  Recordarás que hace un año, cuando andaba por el rumbo de los Tuxtlas en el estado de Veracruz, publiqué un artículo en el que decía que me había enamorado en el camino. Todo turista tiene la tendencia a enamorarse cuando anda viajando, eso lo sé muy bien, pero no me refiero a enamoramiento de una persona sino a la impresión tan grata que tiene uno de llegar a un lugar y sentirse atraído por su belleza desde que baja del camión, eso me ocurrió en Santiago Tuxtla, ahora me ocurre en Mellado.

  Comienzo a ver todo bello, ha llovido mucho últimamente por la sierra de Guanajuato, el verde es absoluto y desde la altura en donde estamos se domina aun mejor. Veo que el templo en ruinas tuvo una afortunada solución: habilitarlo como jardín, jardín de garambullos, cosa nada común y más aun ahora que ya están madurando.

  Este es un garambullo, cuando adquiere ese color, es que está ya maduro, en su punto, ahora, mes de julio, es la mera temporada del fruto. Seguro reconociste la estatua del Pípila que aparece un poco arriba, esa está del otro lado, a 180º de Mellado, y surge el dato: en Mellado era donde vivía El Pípila, él era minero, y por aquí trabajaba. Si no eres mexicano ye estas leyendo esto, quizá te preguntes que de que hablamos. Te cuento, pípila era una forma de decir a los guajolotes (pavos) cuando son pequeños, así como cúcuno que se refiere a los huevos, esos huevos están con manchas que parecen pecas, por eso a la gente antes, se le decía cúcuno cuando tenía pecas, y lo del pípila es toda una asociación de ideas entre los guajolotes y la forma que el tenía en su cara y su piel, cúcuno o pípilo. Y él fue el personaje tan famoso al inicio de la guerra de Independencia pues fue quien prendió fuego a la puerta de la Alhóndiga de Granaditas sitio en que los españoles se refugiaban.

  Es cosa de caminar por las calles empedradas de Mellado y voltear, por los miradores que se van formando, para ir descubriendo, desde la distancia, otros sitios de Guanajuato: el templo de la Valenciana, el cerro del Cuatro, una mina cuyo nombre desconozco, o en todo caso una moderna hacienda de beneficio, sobresalen los templos, creo que uno de los que aparecen en estas fotografías es el que está frente a la ex Hacienda de San Mateo. Seguimos caminando y nos enfilamos a la plaza del pueblo. Una verdadera maravilla, procura anotar este sitio en tu pendientes de lugares por visitar en Guanajuato.







  Este monumento es una de las Estelas de Cabeza de Aguila que en 1960, en ocasión del Sesquicentenario (150 años) de la Independencia, el Gobierno Federal mandó colocar en la Ruta de Hidalgo, fueron 260, muchos se perdieron con el tiempo y en 2010, como parte del Bicentenario en el estado de Guanajuato se mandaron colocar los perdidos y dos se añadieron, uno en la "Francia Chiquita", el otro aquí en Mellado.

  Esta es la entrada al templo de la Merced, luego publicaré las fotos que allí tomé, de seguro te encantará el sitio, ami me dejó extasiado...










La bajada a la mina de Rayas.






 Esto que parecen cuevas no lo son, son bocaminas, creo yo.


 Estos son los garambullos cuando aun no están maduros.

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