martes, 16 de junio de 2015

Xilotepec: el lugar de inicio de la conquista de la Tierra Adentro

   Hay una leyenda en Salamanca que narra un complicado periplo que sigue la imagen del Cristo negro del Señor del Hospital, imagen, por cierto, sumamente hermosa hecha en pasta de caña de maíz, tradición purépecha que tiene el nombre de Tatzingueni. La leyenda fue escrita por alguien que se conoce muy bien la historia no de México, sino universal y de la Iglesia, pues hace mención de una buena cantidad de personajes en Europa como reyes, papas y santos, que de pronto la leyenda toma tintes de compendio biográfico. Ocurrió que en 2009 se comenzó a organizar un Patronato para los festejos del 450 Aniversario de la llegada de la imagen a Salamanca, yo participé en la producción de un blog en el que se analiza la leyenda y se le da sustento histórico, y como esa leyenda tiene como punto de partida Xilotepec, para allá me fui a ver si efectivamente se sabía de ese Cristo sendo que "Xilo", como los locales lo nombran, era el lugar de origen de la imagen, pensé encontrar muchos datos. No fue así, pues todo me refería a lo que bien sabemos en Salamanca y nada más. Lo que sí encontré en Xilo fue gente muy amable con la que hice amistad y el lugar lo comencé a visitar con frecuencia.

   Xilotepec fue el punto de partida de la conquista de la zona que ahora conocemos como el Bajío, tanto el queretano como el guanajuatense, y fue el lugar en donde inició la evangelización hacia la "Tierradentro", no es de extrañarnos que más de una docena, seguramente dos docenas, de poblaciones de México tienen como punto de origen Jilotepec. Y es por esas razones que en esa última visita que hice a "Xilo", me dediqué a transcribir lo más que pude encontrar sobre el origen de esa población, documentos que ahora comparto contigo pues creo que si un lugar de México necesita de ser reconocido en este inminente V Centenario que nos comienza ya a tocar las puertas de los festejos, ese es Xilotepec.

Una breve descripción de la Provincia de Jilotepec.-

  “En las altas tierras de la Mesa Central de nuestro país, separada de los Valles de México y de Toluca por las serranías de las Cruces, Monte Alto, Timilpan, Acambay y Ñadó, se extendía a comienzos del siglo XVI la vasta provincia de Jilotepec, llamadoa en lengua de sus habitantes otomíes Denxi o Madenxi. Con excepción de las elevaciones que le servían de frontera y de algunos cerros bajos aislados, se trataba de una gran llanura seca y fría que en suave descenso llegaba hasta los límites de Querétro por el noroeste y al inicio de la Sierra Gorda frente a Tecozautla por el norte. “Tierra de terrones secos, hierbas amarillas y montes sañudos” la llamaría certeramente Fernando Benítez. Más allá de las imprecisas fronteras de Jilotepec se encontraban los amplios valles del Bajío y las montañas que eran hogar de los errantes indios chichimecas. (…) Los habitantes de la región de Jilotepec pertenecían en su mayoría a la nación otomí o ña-ñu, raza muy antigua que, tras haber logrado cierta hegemonía en la región fue sometida al vasallaje tolteca y después al yugo mexica bajo el reinado de Moctezuma Ilhuicamina. Con el pretexto de que los otomíes no servían de buena gana a los aztecas, el tlatoani emprendió más tarde otra expedición guerrera contra Jilotepec, una segunda conquista. Más injusta que el dominio de los otomíes por otros pueblos mesoamericanos, fue la “leyenda negra” que comenzó a tejerse en torno a ellos a partir de la época de su dominación por los pueblos de origen nahua y que no ha logrado del todo desvanecerse. Así, cronistas aztecas y españoles dieron en decir que los otomíes eran torpes, perezosos, lujuriosos y gente, en fin, basta y rústica, cuando en realidad no debieron diferenciarse mucho de cualquier otra nación del altiplano y su cultura sobrepasaba por mucho a la de los mexicas en la antigüedad, estando quizá llegada directamente con la de los toltecas y teotihuacanos".

    “En 1521 cayó entre sangre y fuego el reino de los crueles mexicas. Causa de su derrota fue en parte la servidumbre a la que estaban sujetas muchas naciones de su imperio y el odio que sentían  estos pueblos por los aztecas. Por ello los tlaxcaltecas, huejotzincas y los mismos otomíes se aliaron con los españoles para destruir la sanguinaria tiranía, sin pensar quizá que contribuían con ello a la caída de toda la civilización mesoamericana, en que se hallaban plenamente insertos. (…) Al momento del contacto de los europeos con el imperio mexica, Jilotepec era una provincia tributaria gobernada por un cacique pariente de Moctezuma Xocoyotzin, de nombre Mexayacatzin. Durante mucho tiempo después de la conquista, como en muchas otras provincias, la estructura local de gobierno indígena basada en cacicazgos continuó sin cambios notables. En los años siguientes los otomíes se convertían, junto con los tlaxcaltecas, en los principales auxiliares de los españoles al extender su dominio hacia el norte del país.

   “Alrededor de 1548 se nombró por primera vez un magistrado llamado Justicia Mayor en los Chichimecas, encargado del gobierno de los territorios fronterizos y de su defensa contra ataques de indios bárbaros. Su jurisdicción llegó a abarcar desde Jilotepec hasta la frontera entre la Nueva Galicia y San Luis Potosí”. (1)

 Xilotepec y la nación Otomí.

   “La vasta nación de los otomites tiene su origen, según antiguas figuras a las que se refiere el historiador Torquemada, de un anciano llamado Iztac-Mixcuatl, salido del sitio de las siete cuevas, en el rumbo de Nuevo-México, con seis hijos, de los que provino la diversidad de naciones que los conquistadores castellanos encontraron en la Nueva España, siendo el último de esos Othomitl, del cual descienden los otomites, una de las más populosas tribus del Anáhuac, pobladores de las montañas que circundan a México. La cabecera de toda la provincia otomite era Xilotpec, a la cual estaban sujetos los pueblos de Tepexic, Tula, Huichapan, Ixmiquilpan, Actopan, el Mesquital, y así mismo San Juan del Río, Querétaro con otras muchas poblaciones de tierra-adentro".

   "No son los otomites, según algunos escritores dicen, de la misma familia de los chichimecas, sino un pueblo con idioma y usos propios, y aunque no tan cultos como los mexicanos y tarascos, tenían vida social y estaban reunidos en poblaciones. De su carácter valeroso, da la prueba el hecho de haberlos escogido para formar sus tropas los tlaxcaltecas, de quienes eran vasallos; otomites fueron los que al mando de Xicoténcatl se opusieron a los conquistadores castellanos dirigidos por el afortunado capitán Hernán Cortés; y después acompañaron a éste en el sitio y toma de México y en otras acciones guerreras. Una parte de los otomites no se alió a los castellanos y se refugiaron entre los chichimecas, principalmente por el rumbo de Querétaro".

   "De Xilotepec fue el cacique D. Fernando de Tapia, de raza otomite, muy adicto a los españoles e instrumento eficaz de éstos para reducir a los de su Nación al cristianismo. Tapia fue, según la tradición, uno de los que conocieron a los españoles en Tlaxcala, indicándolo el apellido que tomó de los dos famosos Tapias que acompañaron a Cortés. En Xilotepec, donde residía, se casó y veló con una india principal. Estimulado por su celo religioso y deseoso de propagar la fe de Cristo concertó con sus amigos y parientes de Xilotepec, salir a conquistar no solamente a los de su Nación, sino a los chichimecas que habitaban en los montes como fieras, protegiéndolo en esta empresa el Obispo de Santo Domingo D. Sebastián Ramírez de Fuen Leal, Presidente de la Real Audiencia, quien procuró desde el principio de su memorable gobierno, pacificar toda la tierra y reducir a que vivieran en poblaciones, a los infieles que estaban dispersos en los montes. En tales circunstancias le fue posible al cacique de Xilotepec, de acuerdo con otros de los suyos, conseguir favorables despachos encaminados a poner en planta sus benéficos designios. Atrajéronse algunos más caciques que, con los de Xilotepec y Tula, levantaron tropas de otomites, armados con arco y flecha y los capitanes con espadas y armas de fuego que ya por entonces habían adquirido de los conquistadores castellanos".

  "Puestos en orden y provistos de bastimentos, comenzaron su jornada, acompañándolos un religioso de Xilotepec y fueron reduciendo a los demás otomites, desde el lugar que hoy ocupa el pueblo de San Juan del Río. No falta quien atribuya la sumisión de los otomites y chichimecas al cacique de Tula. D. Nicolás Martínez; pero documentos auténticos prueban que se debió a D. Fernando de Tapia. Condújolos a Querétaro después de una reñida batalla en el cerro que más tarde se llamó de la Cruz, combate notable por haberse pactado que se pelearía sin armas, cuerpo a cuerpo y con los puños cerrados. De Xilotepec pasaron a Querétaro, los franciscanos que fundaron el convento de la Cruz".

  "La orografía de la palabra otomí varía mucho, escíbese otomí y otomite, refiriéndose al idioma y a los individuos de la tribu. De este idioma dice el Padre Nájera que no es dulce como el tarasco, ni rico como el mexicano, ni suave como el huasteco, sino que más bien es duro, seco, ingrato a la lengua y más al oído, siendo rústico y sin pulidez todo lo que a él pertenece; calificó de inculto al pueblo que lo hablaba, pobre y casi silvestre, condición que aun hoy conserva y tal vez peor desde la conquista, porque distribuidos y desterrados de sus hogares, los otomites empeoraron su suerte. Llamáronle algunos al otomí “la triple lengua”, por los tonos de ella y los modos de su formación, pues para pronunciarla se necesita de la nariz, la garganta y el paladar".

   “Esta tribu conservó la memoria de sus larguísimas peregrinaciones y de las muchas veces que tuvieron que mudar de residencia, hasta llegar donde están los otomí, palabra compuesta de otho que quiere decir nada y mí, sentado o quieto. El otomí es monosilábico, sus palabras se componen cuando más de dos sílabas y en pocos casos de tres, tal vez introducidas estas por el contacto con los otros idiomas del país. Muchos son sus dialectos, pues los tiene casi cada pueblo donde se habla ese idioma, que se parece al mazahua, dialecto principal del otomí.

   “La Nación de los otomites se dividió en dos ramas: uno fue completamente bárbara y la otra tuvo cierta cultura; pero los mexicanos llamaban otomí a toda persona torpe y ruda. El otomí es el idioma más generalizado en la República después del mexicano, se habla en gran parte del Estado de México y se extiende por los de Querétaro y Guanajuato, apareciendo en diferentes puntos salteados por otros Estados. Ocupan los que lo hablan, el terreno áspero y monótono al Noroeste del Valle de México, presentando un tipo particular los nombres de los ríos, pueblos y montañas.

   “Son los otomites un pueblo antiquísimo que conserva su primitiva rusticidad; en su territorio está Tula. Donde se estableció el imperio Tolteca, lugar que según algunos escritores, ya era conocido y anterior por lo mismo a esos antiquísimos pobladores de Tollan, que invadieron las tierras de los otomites arrojándolos a las asperezas de las serranías, donde se sostuvieron con tenacidad, saliendo de sus madrigueras cuando quedó arruinado el grande imperio tolteca, y ocupando de nuevo el territorio de que habían sido despojados, se extendieron hasta confinar con los cuextecas y los totonacas.

   "Las costumbres de los otomites cultos eran muy parecidas a las de los mexicanos, principalmente en cuanto a los actos religiosos y a las ceremonias nupciales. Permitían la poligamia, toleraban el concubinato; ejercían el sacrificio humano tan solo con los cautivos y en las grandes aflicciones públicas faltaban únicamente a esa costumbre, sacrificando a veces doncellas para calmar la ira de los dioses. El padre podía castigar al hijo para corregirlo, flagelándole con haces formados de ortigas, después de haber bañado en agua fría al hijo indócil. Había entre los otomites, artesanos que ejecutaban obras de platería, albañilería, alfarería y otros, y la generalidad se dedicaba al cultivo del maíz y el maguey; eran muy inclinados a los hechizos y las supersticiones; la embriaguez era general; los jóvenes se ejercitaban en el manejo de las armas, en los ejercicios militares y peligros de la campaña; usaban el teponaztle para sus bailes y se recreaban con la lucha la carrera y el juego de pelota.

   "Una nueva invasión de la familia mexicana, rompió la unidad del país otomí y al establecerse los inmigrantes dejaron fraccionada a la nación invadida. Los mexicanos se servían de la palabra otomí como apodo despreciativo y esto solamente lo hace el señor para con el siervo y el conquistador con el vencido. El idioma otomí se hablaba antes hasta en el Valle de México, compitiendo con el mexicano; pero ya hoy va perdiendo mucho terreno y aun en Tacubaya y Tacuba no queda más que la memoria de tan antiguo idioma.

   “El mazahua que aún se habla en una parte del Estado de México, es derivado del otomí; bajo el imperio azteca la tribu respectiva perteneció al reino de Tlacompam y sus pueblos marcaban los límites entre este señorío y Michoacán. Todavía se habla en Chapa de Mota, San Francisco Ixtlahuaca, San Felipe, Jiquipilco, los dos pueblos de Malacatepec, Otzolotepec y Temascalcingo, en algunos de los cuales también se usa el otomí”. (2)


 Jilotepec en el Códice Franciscano. Relación de 1569.-

  “Doce leguas de México, algo más al Poniente que al Norte, cae la provincia que llaman de Xilotepeque, la cual es toda de indios otomís, que son bárbaros en respecto de los mexicanos, y así no tienen tanta policía, y confinan con los chichimecas, que son como alárabes y están todavía en guerra, porque tienen muchas y grandes guaridas adonde se recogen, y andan también muy esparcidos y sin hacer asiento, a cuya causa no los pueden coger. Algunos de ellos hay traídos de paz por los religiosos, en los extremos desta provincia de Xilotepec, y tienen ya sus poblezuelos puestos por traza y sus iglesias, y finalmente son ya cristianos y labran sus tierras y pagan tributo. Tendrá toda la provincia de Xilotepec más de diez y seis mil tributarios, los cuales están repartidos a medias en dos encomenderos, que son D. Francisco de Velasco y D. Luis de Quesada

   “Hay en la dicha provincia edificados tres monasterios desta Orden, aunque el uno dellos, que se dice Querétaro, pertenece a los frailes de la Provincia de Michoacán, y al Obispado de Michoacán, y por tanto no se dará aquí cuenta dél. En la cabecera desta provincia, que se llama propiamente Xilotepec, está el segundo monasterio de los tres que digo, que es de la vocación de Sant Pedro, en el cual residen cuatro religiosos, tres sacerdotes y un lego. El guardián es confesor y predicador de españoles y de indios, en la lengua mexicana y en aquella otomí, la cual enseña a otros dos sacerdotes. Serán los indios que deste monastrio tienen a cargo y visitan, seis mil vecinos en la cabecera y en los subjetos, que serán al pie de treinta aldeas.

   “Ocho leguas más delante de Xilotepec y casi veinte de México, está el tercero monasterio que tiene la dicha provincia de Xilotepec, y llamase Sant Mateo, y el pueblo Güeychapa. Reside en él cuatro frailes: los tres sacerdotes, y todos son confesores y predicadores en la lengua mexicana, y en aquella bárbara: el otro fraile es mozo corista. Serán los vecinos que deste monasterio tienen a cargo y visitan, por todos cerca de siete mil, en veinte y ocho iglesias o estancias que acuden allí". (3)

De la Jurisdicción de Xilotepec y sus pueblos. Una relación de 1746.-


   “La Capital de esta Jurisdicción es el Pueblo de Xilotepec, situada en el templado temperamento, distante de la Ciudad de México veinte leguas por la parte del Norte, quarenta al Nordest, y es de la residencia del Alcalde mayor, reduciéndose su vecindario a tres mil, seiscientas, y cincuenta familias de Indios del Idioma Othomí, y en este número se comprehenden las que pueblan los barrios de su circunferencia, sujetos a su República, y Gobierno, haciendo mayor su población cerca de setenta familias de Españoles, Mestizos, y Mulatos, y la administración de unos, y otros es por Cura Franciscano de la Parrochia de este Pueblo, y su comercio es el de las siembras de maíz, y cría de Ganado mayor, y menor, y las frutas del Pueblo de Tecozautla.

   “Compone la jurisdicción de otros cinco Pueblos principales que son Cabeceras, y República de Indios con Gobernadores, el primero es el de Chiapatongo, que dista de Xilotepec dos leguas pro el rumbo del Note, y en él se cuentan ciento, y diez familias con las de los Barrios sus sujetos, estando en lo espiritual a la Doctrina de dicha Capital; u por el Lest Nordest, respecto de ella, está situado a distancia del tres leguas el de San Miguel Acambay, con algunos pueblos pequeños, pertenecientes a su República, y en los que viven seiscientas, sesenta, y cinco familias de Indios; y ochéta, y tres en el de Zanayaquilpa, que está distante de su Cabecera quatro leguas por la Vanda del Lest, administrado por la mesma Doctrina de dicho Xilotepec.

  “El Pueblo de Chiapa de Mota tiene Iglesia Parrochial con Cura Clérigo también del Idioma Othomí, y dista de la Cabecera principal siete leguas por la parte del Noruest, y su vecindario llega a novecientas, setenta familias de Indios.

  “A distancia de siete leguas de dicho Xilotepec, y rumbo del Lest Nordest está el Pueblo de Alfaxayuca, habirado de un mil, setecientas, y once familias de Indios, administrados por Cura Franciscano de la Parrochia de esta Cabezera, la que como los antecedentes tiene el mesmo comercio, que su Capital; por lo general trata esta Jurisdicción en la engorda, y matanza del Ganado Cabrio”. (4)

El Distrito de Jilotepec de Abasolo. Una relación de 1889.

   “Este distrito está formado de 7 municipalidades y 2 municipios. Comprende una ciudad, 2 villas, 39 pueblos, 29 barrios, 30 haciendas, 40 ranchos y 44 rancherías. Su extensión superficial es de 1,093 kilómetros cuadrados, y su población asciende a 57,174 habitantes; de ellos, 27,899 son hombres y 29,275 mujeres; 6,547 pertenecen a la raza blanca 23,932 a la mixta y 26, 695 a la indígena. Los habitantes hablan el español, el mexicano, y el otomitl. Cuéntase 7 españoles, 2 americanos, y un francés. El número de templos del culto católico asciende a 53, y el de los del culto evangélico, pertenecientes a la Congregación Metodista del Sur, asciende a 2. Hay en el distrito 67 escuelas públicas primarias para niños y concurridas por 1,9946 educandos, y 12 para niñas, que tienen una asistencia de 385 educandas. Hay además una escuela particular para niñas en Jilotepec, concurrida por 50 alumnas. Se invierten en su sostenimiento $12,438 pesos al año. En Jilotepec hay una Junta Auxiliar de Instrucción Pública, compuesta por tres personas.

   “El valor de la propiedad rústica asciende a 1.182,738 pesos, y el de la urbana a 184, 295 pesos 12 centavos. Total, 1.367,033 pesos 15 centavos. Las industrias de los habitantes son: la agricultura, el corte de maderas, la cría de ganados, la fabricación de gas, brea, harinas, carbón, pulque manufacturas de jarcia, hilados y tejidos de algodón, lana, etc. Atraviesa el territorio del distrito el Ferrocarril Central, en una extensión de 24 kilómetros. Comienza en Piedras Negras y termina en Venta Hermosa, tocando a su paso en San Sebastián, las Mojoneras y Polotitlán: en este último punto hay una estación que dista de la ciudad de México 152 kilómetros.

   “La municpalidad de Jilotepec la limita al Norte y al Este el distrito de Tula, del Estado de Hidalgo; al Oeste, el municipio de Timilpan, y al Sur, la municipalidad de Chiapa de Mota. Tiene una superficie de 200 kilómetros cuadrados y cuenta con 13,067 habitantes, de ellos, 6,473 hombres y 6,594 mujeres. El terreno de la municipalidad está recorrido al Sur por una pequeña cordillera de montaña, cubierta de bosquecillos de encinos. Los llanos ocupan todo el resto de ella, prestándose agrestes en el límite con Hidalgo. El Río de Jilotepec, la fertiliza, así como 26 arroyos, que crecen en la estación de aguas. Los principales productos son: maíz, cebada, frijol, trigo, arvejón y habas. El lino se produce perfectamente. Los magueyes y los nopales son muy abundantes. Jilotepec es la cabecera de la municipalidad. Se halla al pie del cerro de su nombre y a orillas de un pequeño río. Esta ciudad es de clima frío, y en ella se encuentra un elegante jardín. Hace mucho comercio de carbón. Dista 93 kilómetros de Toluca”. (5)

   Será interesante sacar una lista de las poblaciones fundadas por los caciques venidos de Jilotepec, podríamos comenzar por Acámbaro, seguir con Querétaro y así más y más poblaciones que por allá, en "Xilo" tienen su origen, dejo el espacio que sigue en blanco con la finalidad de que quien lea esto y viva en un lugar fundado por Jilotepecanos nos lo diga, recordando que estamos muy próximos a conmemorar el V Centenario, festejo que a algunos no les agradará por no tener bien clara la importancia del acontecimiento y seguir pensando en la Conquista como un hecho doloroso, pero habemos muchos que bien sabemos, en términos de Historia pura, cual es la importancia de ese acontecimiento.




Fuentes:


1.- Lara Bayón, Javier. Arroyozarco, puerta de tierra adentro. Instituto Mexiquense de Cultura. Toluca, 2003, pp.19-23

2.- Rivera Cambas, Manuel. México pintoresco, artístico y monumental. Tomo III. Imprenta de la Reforma. México, 1883. Pp.95-97

3.-García Icazbalceta, Joaquín. Nueva colección de documentos para la Historia de México. Tomo II. Códice Franciscano. Siglo XVI. Informe de la Provincia del Santo Evangelio al visitador Lic. Juan de Ovando. Imprenta de Francisco Díaz de León. México, 1889, pp.18-19.

4.- De Villa-Señor y Sánchez, Joseph Antonio. Theatro Americano. Descripción General de los Reynos y Provincias de la Nueva España. Libro Primero. Capítulo XXVI. Imprenta de la viuda de D. Joseph Bernardo de Hogal. México, 1746, pp.137-138.

5.- Velasco, Alfonso Luis. Estadística Geográfica de la República Mexicana. Tomo 1. Tipografía de la Secretaría de Fomento. México, 1889, pp.37-39

1 comentario:

  1. Según algunas fuentes el unico apellido azteca que en la actualidad subsiste es Chimal, que deriva de chimalpopoca (relacionado con la realeza azteca). En Jilotepec hay varias familias que llevan ese apellido y cuyos rasgos concuerdan con aquellos descritos para el pueblo azteca.

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