lunes, 26 de marzo de 2018

Una verde y refrescante escala en el Camino Real de Tierra Adentro

   Las circunstancias me llevan, de nuevo por los rumbos de Tepeji, antes de llegar pasamos por La Cañada, decidimos bajar en Santiago Tlautla, hay una especie de imán que nos atrae, pues por ahí se localizan tres puentes emblemáticos del Camino Real, el Quitacalzones, el Colmenero y el de Ánimas. Este último es el que se localiza en Tlautla...

   Es domingo en la tarde, el sol tiene una intensidad poco habitual en estos últimos días de primavera, el cielo está despejado y la temperatura se incrementa poco a poco... me cuentan que el retablo del templo fue ya restaurado y encontraron uno pintado en la pared cuando removieron, espectáculo efímero que pocos pudieron apreciar.

   El pueblo está más tranquilo que nunca, hubo misa de 12 y todo está ya cerrado, como quiera quedan quesadillas disponibles, como una de cuitlacoche... y sigo camino, quiero quitarme la camisa, el calor está fuerte y mira que viví 30 años en la costa...

   Al caminar por aquí me pierdo en el tiempo, imagino lo que fue en su momento el paso de recuas, de carretas... el ir y venir de gente los del sur llevando mercancía a los del norte y los del norte enviando sus ricos cargamentos de plata hacia el sur... 

   No hay prisas, caminamos pausadamente, disfrutando del paisaje. No lejos comienza la arboleda, hacia allá nos dirigimos, el caudal del arroyo es escaso, suficiente para alimentar el entorno, el cual se convierte en verde intenso, abundante... refrescante.

   Seguimos hacia allá para imaginar lo que eso sería en sus momentos de gloria... con el rumor del agua, con el canto de las aves... con el reparador descanso debajo de las sombras. No cabe duda de que el Camino Real sigue guardando rincones extraordinarios...


















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