Para leer algo de la vida de Alberto Dugès, entra aquí:
martes, 16 de noviembre de 2010
La obra gráfica de Alfredo Dugès
lunes, 15 de noviembre de 2010
Un nuevo recorrido por la Hacienda de Atotonilquillo en Ciudad Manuel Doblado, Guanajuato
Para leer sobre la historia de la Hacienda de Atotonilquillo, entra aquí:
http://vamonosalbable.blogspot.com/2009/12/la-hacienda-de-atotonilquillo.html
Para leer la biografía de José Antonio Torres, el Amo Torres, entra aquí:
http://cabezasdeaguila.blogspot.com/2010/10/jose-antono-el-amo-torres-personaje.html
Para conocer la zona de Salón de las Musas, entra aquí:
http://vamonosalbable.blogspot.com/2010/10/las-musas-el-encanto-cercano-la.html
Para leer la biografía de El Padre Torres, entra aquí:
http://cabezasdeaguila.blogspot.com/2010/11/jose-antonio-torres-el-padre-no.html
sábado, 13 de noviembre de 2010
Tamaulipas, la parte de México que también participó en la guerra de Independencia
Pues bien, sigo en la deuda [cosa que no me agrada] de compartirte fotos y más fotos, el archivo ha crecido de tal manera que supera ya las 11 mil, por lo tanto material tendremos de sobra durante lo que resta de noviembre y diciembre, el asunto es que el cpu funcione adecuadamente. Mientas eso sucede te cuento que a la par de El Bable publico Cabezas de Águila, en donde esos monumentos diseñados por Tomás Chávez Morado va marcando los lugares por donde el cura de Dolores siguió su camino. Nunca imaginé que llegara el momento en que se me complicara seguir la ruta de Hidalgo, por un lado la imposibiliad de ir a documentar y verificar cual fue la verdadera ruta, ahorita estoy tratando de averiguar que fue lo que sucedió luego de la derrota en Puente de Calderón, en donde hay muchas versiones del camino seguido, como queira, ya avanzamos hasta salir del estado de Jalisco, allí gracias a un amigo "virtual", es decir, no lo conozco físicamente sino por correo, me apoyo enormemente pues todo el material fotográfico de las últimas entradas en ese blog me las envió él, Sergio Adrián, a queien le estaré siempre muy agradecido.
Lo bueno de todo este recorrido ha sido que, como ejercicio de lectura me ha llevado a aprender más y más de las circunstancias que realmente vivieron los personajes y que, a final de cuentas, como humanos, se dejaron llevar por los sentimientos, envidias y ambiciones que cualquier persona tiene, eso ha humanizado a los héroes y los ha bajado del pedestal, para así, comprender realmente los hechos. Por si no lo sabes, desde el mismo 16 de septiembre de 1810 Hildago y Allende ya traían pleito, uno quería hacer unas cosas, el otro otras; los asaltos y saqueos que se fueron dando por todo Guanajuato, Michoacán, Estado de México y parte de Jalisco nunca fueron del agrado de Allende, Hidalgo, por así decirlo, se "hacia de la vista gorda". Peor aun cuando se dieron los degüellos en Valladolid, luego en Guadalajara. El punto de rompimiento ya se había dado, al perder en Aculco pues Hidalgo jaló por un lado y Allende, por el otro.... por cierto que ambos pasaron por aquí, por Salamanca, el 11 o 12 de noviembre (hace un Bicentenario) solo que, con horas de diferencia, uno rumbo a Valladolid, el otro a Guanajuato.
El pleito grande se dio antes de la Batalla de Calderón, "el cura bribón", según lo nombró Allende, estuvo a punto de ser envenenado por él mismo, y a los pocos días en la hacienda de San Blas, actual Pabellón Hidalgo, más a fuerzas que de ganas, Hidalgo sedió el mando a Allende... hubo un hecho que luego acarrearía graves consecuencias, lo personificó Elizondo, al cual Allende no quiso elevarlo de grado... esto nos lleva a estudiar un poco de la historia de Tamaulipas, por cierto, si conseguí este libro fue por una buena casualidad al visitar el pabellón que el Gobierno de Tamaulipas montó en la Expo Bicentenario, pues al contarles del blog de Cabezas de Águila me obsequiaron con varios libros, de uno de ellos te comparto lo siguiente:
"Revilla fue uno de los poblados establecidos durante este proyecto. Se trataba de una ranchería fundada el 10 de octubre de 1750 en la confluencia del río Bravo y el Salado. Revilla fue fundada por Vicente Guerra, un rico propietario de Coahuila, con 26 familias que sumaban un total de 115 personas. El pueblo creció a run ritmo lento, pero estable -en 1753 apenas llegaba a las 43 familias. Una inspección oficial encomendada en 1757 por el virrey marqués de Amarillas (Agustín de Ahumada y Villalón) y encabezada por el capitán José Tienda de Cuervo y su asistente Agustín López de la Cámara Alta, reveló que Revilla tenía 58 familias que sumaban un total de 350 pobladores, entre españoles, mestizos y mulatos. Estas familias, en su mayoría emigradas de Nuevo León, estaban distribuidas en una vasta área debido a sus actividades ganaderas. El total de ganado, caballos, mulas y ovejas superaba las 50 mil cabezas y toda la colonia sumaba más de 8 mil habitantes.
"Debido a us expediciones en Nuevo Santander, el gobierno español siguió modificando su sistema admnistrativo y nombrando oficiales con la cualidades necesarias para controlar la situación. Por tal motivo, Féliz María Calleja del Rey, consejero muy allegado a virrey Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla, segundo conde de Revillagigedo, fue enviado a inspeccionar el área en 1794. Al terminar su encomienda, entregó un reporte el 25 de junlio de 1795.
"Calleja observó el crecimiento de Nuevo Santander, que ya contaba con una ciudad, 25 villas, 17 haciendas, 435 ranchos, casi 45 mil habitantes y cerca de 800 mil cabezas de ganado. Su mayor preocupación era la situación de la colonia. En su reporte calificaba a la gente de floja, sarcástica y pusilánime. Decía que las misiones eran incapaces de mejorar la situación pues ellas mismas eran un mal ejemplo. Por su pare, el jército no estaba en mejores condiciones, pues le faltaba una buena asesoría y estar mejor abastecido".
Aquí nos damos idea como fue el desarrollo de la parte noreste de México, habrá que recordar que Texas era territorio de la Nueva España... Calleja no terminó toda su encomienda en la zona cuando el movimiento insurgente estalló, fue así como, moviéndose desde su cuartel en el Valle de San Francisco, al sur del actual San Luis Potosí se enfrentó a Hidalgo en Aculco, luego lo haría en Calderón. José Mariano Jiménez, otro de los héroes del que no conocemos totalmente sus actos, se queda a cargo de la región noreste.
"El siguiente territorio del norte de México en caer en manos de los insurgentes fue la provincia de Caohuila donde la rebelión siguió un curso parecido a la de Nuevo Santander. El gobernador español, Antonio Cordero, permaneció leal, pero su ejército, contagiado por la doctrina revolucionaria se rebeló. Cuando Cordero conoció al general Jiménez en Saltillo, la mayoría de sus 2 mil soldados s ehabían pronunciado a favor de los liberales. Cinco de los capitanes arrestaron a Cordero y nombraron a Jiménez jefe del ejército. La conquista de Coahuila, obtenida sin una solo disparo, influyó a la rebelión de las tropas de Nuevo León. Ya con el control de estas tres provincias, Jiménez, estableció su cartel en Saltillo, de modo que tenía bajo su mando las provincias de Coahuila, Nuevo León y Nuevo Santander; Texas era el siguiente territorio por conquistar.
"Texas fue un territorio para ambos bandos. En esencia, los rebeldes vieron a Texas como una fuente de ayuda o, en caso de que las csosas empreoraran, una posible ruta de escape hacia Estados Undios; en tanto que las fuerzas realistas se percataron de la importancia de recapturar Texas para evitar estas dos posibilidades. Por lo tanto, mientras que los rebeldes se dirigían a Saltillo, los realoistas se dirigían a Texas. Para derrotar a los rebeldes, se armó un ejérito realista de aproximadamente 200 hombres y dos cañones bajo el mando del protegido de Calleja, el coronel José Joaquin Arredondo. La expedición debía ir de Veracruz a la Bahía del Espíritu Santo y de ahí a Béxar. No obstante, después de enterarse de los problemas de navegación que enfrentarían en la costa, se tomó la decisión de llegar a Tampico y continuar desde ahí. Por lo tanto, Arredondo recibió la orden de sofocar la rebelión en Nuevo Santander, ya que fue el primero en llegar al lugar. Con esa intención se embarcó en el Regencia y salió de Veracruz hacia Tampico junto con su ejército de 500 hombres el 16 de febrero de 1811.
"Estos acontecimientos contribuyeron a estimular una contrarrevolucipon en Texas en contra de Las Casas, El lider de la rebelión fue el padre Juan Manuel Zambrano, quien por ese tiempo vivía retirado en Béxar. Anteriormente, Zambrano había pasado de realista a rebelde y ahora veía la ventaja de ser realista otra vez. Sin embargo, su maniobra se vio dificultada por la llegada a Béxar de Ignacio Aldama, uno de los principales miembros del ejército de Hidalgo, y del padre Juan Salazar, el cura del general Jiménez. Estos dos hombres habían sdo comisionados en febrero para ir a Estados Undios a conseguir ayuda para los rebeldes, pero se detuvieron en Béxar para tomar un descanso. Zambrano trató de involucrarlos en su intriga diciéndole a salazar que Las Casas había abandonado la causa por el intereses personales y que debería ser depuesto. Cuando el sacerdote se rehusó a cooperar, Zambrano esparció la historia de que Aldama era en realidad un espía de Francia. Incluso convenció a la gente de San Antonio de que el eleborado uniforme de Aldama correspondía al de un mariscal de campo francés.
"El 1 de marzo de 1811, Zambrano llevó a cabo su contrarrevuelta. Esa media noche, él y otros diez conspiradores convencieron a las tropas de declarar su lealtad a España, crear una junta y elegir a Zambrano para la presidencia. Él y sus seguidores giraron órdenes para arrestar a los líderes rebeldes. Las Casas y Sáenz, junto con Salazar y Aldama, fueron capturados y encarcelados. Salazar y Aldama fueron despojados de 33.5 lingotes de plata que traían para comprar armas en EU. Zambrano fue perdonado de su anterior desacato contra las autoridades españolas por participar en esta maniobra; la iglesia incluiso se lo agradeció públicamente.
Mientras que la guerra parecía inclinarse a favor de los realistas, el Ejército de América, que para entonces había disminuído de 8 mil a 5 mil miembros aproximadamente, y sus líderes, Hidalgo y Allende, se reunieron en Saltillo con el general Jiménez. después de decidir que la mejor opción era dejar al general Ignacio López Rayón a cargo del ejército en Saltillo, los otros tres caudillos planearon ir hacia Estados Unidos con un ejército de unos mil soldados para tratar de reunir más hombres y abastecimientos. El plan fue aprobado el 16 de marzo por un concejo de guerra y el cura Hidalgo le indicó a Rayón que asumiera el mando.
Ante este mismo concejo, José Bernardo Gutiérrez de Lara, el propagandista, se presentó para ofrecer su vida y su fortuna a favor de la revolución. Gutiérrez había iniciado su marcha hacia Saltillo en abril para ver a Jiménez, pero encontró a Hidalgo y Allende en la hacienda de Santa María, en las afueras de Saltillo. Su vehemente deseo de ayudar al movimiento intersó a los caudillos rebeldes, y el hecho de que tuviera influencia y dinero, o al menos eso parecía, los hizo aceptar su ofrecimiento. Fue nombrado teniente coronel en el Ejército de América y recibió la orden de reuinr tantos hombres como le fuera posible y de marchar hacia el cuartel de Río Grande, conocido entonces como el presidio de San Juan Bautista, al oeste del río Bravo.
No obstante, antes de su partida hacia Nuevo Santander, llegaron noticias de que Las Casas había sido arrestado por la contrarrevolución en Béxar, y que Aldama y Salazar tenían otra misión: hacer los arreglos necesarios par que Béxar fuera el punto de recpeción del armamento comprado en Estados Unidos y también un centro de reclutamiento para los voluntarios que, se esperaba, llegaran del norte. Este plan terminó en la caputra de los dos embajadores. Al enterarse de lo ocurrido en Texas, Gutiérrez ofreció llevar a cabo un plan. Pidió la autorización de Hidalgo para ir a Estados Unidos a solicitar ayuda. Requirió todo el oro que los líderes pudieran entregarle, una escolta de 50 hombres elegidos personalmente en el cuartel de Río Grande y un secretario. Hidalgo, con la presencia de un concejo secreto, dio su aprobación y nombró a Gutiérrez ministro plenipotenciario.
Antes de su viaje, Gutiérrez decidió que lo mejor sería cumplir su primera encomienda de reunir hombres llevados a Río Grande. De modo que se dirigió hacia allí, mientras que, por razones de seguridad, los otros líderes se encaminaron hacia Monclova. Pero Jiménez cometió un error fatal antes de que los caudillos salieran de Saltillo. Les comunicó a sus oficiales las decisiones tomadas en Saltillo. El general Pedro de Aranda, líder rebelde de Coahuila, recibió un comunicado especial donde se trazaba la ruta que Hidalgo y sus oficiales seguirán para llegar a Estados Unidos.
Salcedo, anterior gobernador de Texas y que había sido transferido dos meses antrás a una prisión a tres leguas de Santa Rosa, Coahuila, en la hacienda del teniente coronel Ignacio Elizondo del ejército rebelde, volvió a aparecer en escena. Sacando provecho de sus semanas de confinamiento y estimulando la ambición de Elizondo, Salcedo trató de convencerlo de regresar al bando realista. Cuando el general Allende, hombre del cura Hidalgo, le negó un ascenso, Elizondo aceptó las promesas del gobernador y, a mediados de marzo, renovó su alianza con España. El 17 de marzo, demostró su lealtad capturando al general Aranda en Monclova. Posteriormente, cuando descubrió el mensaje de Jiménez, obtuvo un ascenso.
Al saber que los rebeldes llegarían a los manantiales de Baján el 21 de marzo de 1811, Elizondo reunió sin tardanza un ejército de 300 hombres y se dispuso a interceptarlos. Dado que Hidalgo seguía creyendo que Elizondo era un aliado, fue captruado con facilidad. Allende, Jiménez, Aldama y sus 47 hombres fueron aprehendidos junto a él". (1)
Fuentes:
1.- Clark Milligan, James. José Bernardo Gutiérrez de Lara, mexicano fronterizo, 1811-1841. Gobierno del Estado de Tamaulipas. Ciudad Victoria, 2010.
Este extracto lo hago del libro que originalmente fue una tesis doctoral en historia y que el Gobierno del Estado de Tamaulias tuvo a bien reimprimir con motivo de los festejos del Bicentenario del Incio de la Guerra de Tamaulipas.
viernes, 12 de noviembre de 2010
De los extranjeros que participaron en la guerra de Independencia: Mina
Pues bien, Monterrey se refiere al tercer Virrey de la Nueva España, a quién se debe la fundación de la villa de Salamanca, Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey. Y Mina se refiere al caudillo español que peleó, precisamente, en contra de los españoles en 1817, justo aquí, en esta zona del Bajío occidental. La primera corrección que haremos es que lo conocemos como Francisco Xavier Mina y su nombre en realidad fue Marín Xavier Mina.
Hace poco te daba una lista de mercenarios e idealistas que vinieron de Francia, de Inglaterra y de los Estados Unidos a participar en la guerra por la Independencia de México, pero no hice mayor mención a Mina, fuera de que, llegaron junto a él.
De Mina hemos visto ya algunas cosas, como esa ciudad que se pretendió erigir en el estado de Guanajuato luego de la guerra de la Reforma, precisamente donde está la Hacienda de San Diego del Jaral de Berrio (por cierto, mañana 13 de noviembre habrá fiesta allí, pues se celebra a San Diego de Alcalá), pero no hemos visto a profundidad lo que fue la vida de él, por lo tanto, hoy abro una nueva carpeta en El Bable, esta para ir acumulando la información necesaria y suficiente que nos lleve a conocer a fondo a Marín Xavier Mina, héroe indiscutible de la guerra de Independencia.
"En 1817, el gobierno estadounidense recibió información sobre el tamaño del ejército de Louis-Michel Aury. Para entonces ya se había reunido en Galveston más de 400 hombres, la mayoría angloamericanos, bajo las ordenes del coronel Perry. La flota del comodoro Audry consistía ya de quince naves, gracias a la buena fortuna de sus capitanes en la mar. Comenzaron los preparativos para una gran invasión a Nueva España. No obstante, una seire de acontecimientos provocaron que la invasión fuera llevada a cabo por otro expedicionario: el general Francisco Xavier Mina. Este español exiliado había lucahdo contra Fernando VII en España, pero participó en los planes de la invasión a México por medio del padre José Servando Teresa de Mier, un exiliado mexicano liberal que vivía en Londres. El 15 de mayo de 1816, ambos hombres navegaron con 50 seguidores hacia Estados Unidos, donde hicieron paradas en Baltimore, Filadelfia y Nueva York para reculutar más hombres y runir más abastecimientos.
En agosto de 1816, Mina había enlistado más de 200 oficiales angloamericanos y franceses y logró hacerse de otras cuatro naves en su flota, aparte de su embarcación el Caledonia. Llegó a Galveston el 22 de noviembre, pero tuvo que esperar más de ocho días la autorización para desembarcar después de una discusión con Aury sobre quién estaría a cargo de la expedición. Fianlmente, los comandantes acordaron compartir el liderazgo y continuaron los preparativos para la invasión de México.
Gutiérrez contactó desde Natchitoches al general Mina, que estaba en Galveston, para pedirle que tomara posesión de Nacogdoches en nombre del gobierno mexicano independiente. Mina respondió a favor, dejando esta misión a los hombres de Gutiérrez, Santiago Dill y Juan Cortés y los autorizó a que se apoderaran del sitio y reunieran más hombres y perterechos para la expedición por mar. La maniobra contra Nacogdoches, donde continuaron trabajando a favor de la insurgencia. Gutiérrez se ocupó principalmente del reclutamiento de hombres, a quienes enviaba con frecuencia al fuerte de Galveston.
La expedición de Mina tuvo que suspenderse hasta el 22 de febrero de 1817, cuando el general regresó a Nueva Orleáns después de reunirse con los de Nueva Orleáns Associates. En esta reunión hablaron de un plan alternativo para atacar la Florida española, pero Mina rechazó la maniobra. A pesar de ello, convenció al grupo de los Associates de proporcionale otros dos barcos, el Cleopatria y el Neptune. La expedición estuvo lista después de su regreso a Galveston y partió hsta Soto la Manrina, en la costa tamaulipeca.
El 7 de abril de 1817, Mina y Aury partieron con ocho naves y aproximadamente 350 hombres. Llegaron al río Santander sin inconvenientes y el 21 de abril Mina ordenó a su ejército que desembarcara. Aury regresó a Galveston después del desembarco, supuestamente para continuar el transporte de bienes y más hombres de refuezo, pero nunca volvió en auxilio de Mina. El comodoro pirata se quedó en Galveston hasta 1818 cuando renucnió a la causa y volvió a la piratería.
A pesar de todo, el movimiento insurgente en Nuevo Santander se reinició con la invasión de Mina y su ejército, que no era muy grande. Consistía de apenas 235 soldados, enrte los que había quince negros haitianos y dos mujeres -una era la esposa de un soldado y la otra, una "acompañante" del padre Mier. Aun así, Mina trató de hacer de sus hombre el centro de un ejército mexicano. Su pequeño, pero bien armado ejército contaba con 2 100 armas de fuego, mil espadas y una buena cantidad de municiones y pertrechos. Él esperaba que llegara un ejército insurgente a apoyarlo, del que sus hombres erían oficiales.
El 24 de abril, el general Mina dejó una pequeña guardia en la costa y se fue con su ejército a Soto la Marina. Felipe de la Garza estaba al frente de las fuerzas realistas. Se replegó ante el ataque y trató de detener la invasión diciéndole a la gente del pueblo que los extranjeros iban a destruir su tierra, degollar a sus hombres y violar a sus mujeres. La mayoría de la población le creyó y huyó tierra adentro, pero los que se quedaron le dieron una calurosa bienvenida al ejército de Mina. Recibieron a la vanguardia, encabezada por el mayor José Sardá, con el repique de campanas y vitorearon a Mina como su libertador. En tanto que el padre Mier repartía indulgencias entre los simpatizantes de la causa, el peublo donó su ganada para alimentar a los insurgentes, los jóvenes se enlistaron en el ejército rebelde y todos declararon su apoyo a la independencia.
Mina comenzó a trabajar el día siguiente. Ordenó a un grupo de sus hombres que empezaran a construir un fuerte de adobe y a otros les dio instrucciones de buscar más víveres. Uno de los grupos encargado de los víveres, comandado por Mina; regresó Garza con las manos vacías, pero en otra incursión capturó una recua cargada de granos. La emoción del éxito obtenido fue fugaz, pues llegaron noticias de las destrucción del Cleopatra y Neptune. Resguardada por una mínima guardia, el 18 de mayor la flota fue presa fácil de los ralistas, que la capturaron sin encontrar resistencia y la incendiaron. La pérdida de las naves significó que ya no habría refuerzos ni formas de escapar. Mina y su ejército tenía que ganar la batalla o enfrentar su ejecución.
El general Mina tuvo que enfrentar un problema aun mayor. El general Joaquín Arredondo estaba a cargo de enfrentar la invasión. De hecho, Arredondo tenía la misión de detener dos ataques, el de Mina y el de José Bernardo Gutiérrez de Lara. Había informes de que este último contaba con más de 150 hombres en Louisiana. Arredondo escribió al virrey que no podría manejar los dos embates. Explicó que sus tropas no tenían alimentos, vestimenta ni caballos suficientes y que tampoco habían tenido tiempo de recuperarse de las otras batallas. El virrey decidió entonces que Mina era la amenaza principal y debía ser combatido primero. De modo que Arredondo salió de Monterrey con un pequeño grupo hacia Soto la Marina, donde le habían dicho sus informantes que los insurgentes estaban a punto de terminar el fuerte y que tenía un ejército de miles de hombres.
Mina dejó el fuerte acompañado del mayor Sardá y un ciento de hombres cuando supo que Arredondo se dirigía hacia el sur. Tenía la esperanza de que Sardá resisitera dos meses sitiado mientas él se encargaba de reunir un ejército en provincia y volvía a su rescate. Mina también confiaba en el poder maniobrar para ubicar a su ejército detrás de Arredondo. De acuerdo con esta estrategia, se alejó unas seis leguas y salió al campo el 20 de mayo.
Entretanto los soldados del fuerte de Soto la Marina se preparaban para la llegada del general Arredondo. El padre Mier estaba feliz por la oportunidad de derrotar a los realistas, pero pronto cambió de actitud cuando más de mil realistas rodearon elfuerte el 11 de junio. Ante la amenaza, buscó su propia salvación. Cuando supo que Arredondo tenía facultades para otorgar el perdón de el rey, el sacerdote y unos cuantos seguidores solicitaron esta venia. Se rindieron y luego le revelaron a Arredondo los puntos más débiles del fuerte. Los realistas bombardearon los sitios indicados y el mayor Sardá capituló el 15 de junio. El mayor pensó que el perdón sería otorgado también a sus hombres, pero no fue así. Arredondo envió encandenados a los prisioneros en Veracruz. Mina afirmó después que le habían protetido a la tropa que volverían a sus horas, aunque Arredondo refutó esta aseveración. Dijo que sólo había garantizado respetar su vida hasta recibir instrucciones de virrey.
La rendición del fuerte costó a Mina más de la mitad de su ejército. Así que decidió ir a tierra adentro para reclutar más hombres y reunir otro ejército insurgente en los alrededores de Guanajuato. Parecía que se había demorado demasiado; su ejército fue interceptado el 15 de junio por el general Benito de Armiñán en la hacienda de Peotillas, a trece leguas de Rincón (Batalla de Peotillos). Armiñán contaba con 1 500 soldados, contra 184 de Mina. El joven general arriesgó su suerte lanzándole el ataque justo en medio de la línea enemiga. La maniobra sorprendió tanto a los realistas que se replegaron ante un ejército que les pareció formado de dementes. Esa noche, Mina ordenó encender fogatas de su campamento para aparentar que irían a dormir y se escabulleron cobijados por la oscuridad de la noceh antes de que los realistas tuvieran tiempo de reponerse.
Llegó en julio a Fuerte Sombrero, donde las noticias de su triufo contra Armiñán atrajeron nuevos voluntarios. Al poco tiempo, su ejército tenia cerca de 500 hombres.
Sin embargo, en el pico de su popularidad, Mina cometió un error. El 8 de julio su ejército aslató la plantación del marqués del Jaral y Mina confiscó 140 mil pesos que encontró en un econdite de la casa. Mina justificó esta acción diciendo que el marqués apoyaba al régimen realista, pero esta explicación no fue convincente. Sus hombres perdieron la confianza en él ya que la acción les pareció un ataque contra un civil, no contra las fuerzas realistas.
Un segundo asalto provocó mayores problemas. Mina ordenó el 27 de junio el ataque a la Villa de León, pero en el intento murireron un buen número de hombres; apenas 34 lograron sobrevivir a la carnicería. Cuando volvieron a encontrar a Mina, él les explicó que los había dejado porque fue a buscar más hombres para regresara rescatar el fuerte. Pero todo fue en vano, sus hombres habían perdido la fe que le tenían.
Entre tanto, el general realista Pascual Liñán, ordenó que los prisioneros del fuerte (Batalla del Fuerte del Sombrero) fueran desnudados y ejecutados; todos, sin excepción. Cuando corrió la noticia, Mina perdió el apoyo de casi todos sus hombres. Apenas logró reunir unos cuantos para llevar a cabo actos de guerrilla, pero poco a poco su ejército fue diluyéndose. Fianlmente, se refugió en la hacienda El Venadito, propiedad de un amigo, pero la información sobre su pareadero se filtró y los realistas atacaron el lugar el 27 de octubre. Al final de la contieda la mayoría de sus soldados había muerto y él había sido encadenado. El 3 de noviembre de 1817, el virrey ordenó su ejecución. Una semana después, Liñán llevó al joven general frente a su cuartel y lo ejecutó por la espalda.
La expedición de Mina terminó de forma desastrosa, no así la causa independentista. José Bernardo Gutiérrez de Lara reinició en Louisiana el reclutamiento de otro ejército. En la primavera de 1817 comenzaron a correr los rumores de otro movimiento..." (1)
Fuentes:
1.- Clark Milligan, James. José Bernardo Gutiérrez de Lara, mexicano fronterizo, 1811-1841. Gobierno del Estado de Tamaulipas, 2010.
Nota: Las fotografías del fuerte fueron tomadas del folleto que el gobierno municipal de Pénjamo edita para promocionar la zona.
Enlaces:
Parte del listado de esos extranjeros que llegaron junto a Mina está aquí:
http://vamonosalbable.blogspot.com/2010/10/extranjeros-paricipando-en-la-guerra-de.html
En 1857 la Hacienda de San Diego del Jaral de Berrio se quiso cambiar de nombre por el de Pueblo de Mina:
http://vamonosalbable.blogspot.com/2009/09/mina-guanajuato-ciudad-que-nunca-se.html
jueves, 11 de noviembre de 2010
San Martín del Terrero, Guanjauato, el "Otro México"
Si vieras la facha que tengo en estos momentos que comienzo a contarte el recorrido del día de hoy, seguramente, como San Pedro, me negarás tres veces. Con esto de digo que el polvo lo traigo adherdido de arriba abajo, que no he comido aun (son las 17:30) y que mejor me vine a las computadoras del Centro de las Artes para no perder ese, ese, iba a decir misticismo, pero no viene al caso, mejor le ponemos, ese testimonio de lo que acabo de ver.
Hoy, si es que eres bien Católico y sabes los santos que se veneran, hoy corresponde a San Martín de Tours o San Martín de Poitiers o, en todo caso, San Martín Caballero, los tres -como buena Trinidad Católica- representan al mismo. Un santo que no es francés de nacimiento sino húngaro, pero que fue adoptado en Francia, como san Antonio lo fue de Italia, siendo que su origen es portugués... cosas de la vida.
La representación iconográfica de San Marín Caballero es una de las más conocidas en México, si vas por los centros hitóricos de las ciudades Patrimonio, verás su estampa, asi mismo lo verás en muchos de los transportes públicos, pues San Martín se dice, que es quien ampara a demás de los transportistas a los comerciantes. El era un soldado romano, de allí que en su iconografía aparezca ataviado como tal, montando un gran corcel, blanco, claro está, y con una bondad tal que da la mitad de su capa a un mendigo que, practicamente desnudo, le pide ayuda, esto, según la tradición sucede en pleno invierno, nos podremos imaginar, entonces, el frío que el mendigo sentía... la historia -o leyenda- dice que al día siguiente se le aparece el propio Jesús envuelto en esa media capa, acto que sirve para que Marín, el húngaro, digamos; se convierta al Cristianismo, luego es ascendido a Obispo de Tours y los hechos de la capa suceden en Poitiers, de allí su asociación a Francia, a Poitiers y a Tours.
Pues bien, no muy lejos de Salamanca -donde vivo actualmente- a unos 50 kilómetros al norte, en mitad de la Sierra de las Codornices, que no es otra cosa que la Sierra de Guanajuato, hay un rancho, mejor dicho, un ranchito, el cual se llena de gente durante toda la segunda semana de noviembre, pues allí sucedió, no se sabe cuando, supongo que cuando los españoles supieron de las bondades de las entrañas de Guanajuato, -esta a menos de 20 kilómetros de allí- y sucedió que una familia española pasaba por la zona cuando, calamidades de la vida, una tormenta, le hizo perder sus pertenencias, entre ellas una imágen de San Martin Caballero. Misma que apareció, no muy lejos de allí, una vez que las aguas broncas bajaron. De entonces data -desconozco la fecha- el culto a San Martín.
Al ver la imágen que representa al santo, una escena clásica en donde él, montado en un caballo que no es blanco sin pardo, y ataviado con un traje que no es romano sino del caracerístico que usa San Miguel, segun lo fueron difundiendo los franciscanos en el valle de México, con un mendigo que no es el viejecito de cabello blanco de la estampa tradicional sino un cojo, obvio, sin una pierna, que le está pidiendo caridad. La capa, roja, la tiene San Martín jalando... bueno, ahora con lo del cambio de la ortografía en español diré que halando, con su mano derecha y en la izquierda blande la espada con la que cortará la misma. Como detalle vemos que en la parte superior izquierda hay un par de querubines... en resumen, la escena nos remonta al XVIII.... agregaré que el mendigo tiene la diadema de las tres potencias.
Pues bien, desde entonces, fecha desconocida, se le rinde culto a San Martín Caballero en el pobaldo de San Martín del Terrero, municipio de Dolores Hidalgo, estado de Guanajuato. Si ves el mapa: http://mexico.pueblosamerica.com/i/san-martin-de-terreros-san-martin/ te darás cuenta que está justo al medio de Juventino Rosas, San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo y Guanajuato.
De ese Santuario hacía mucho que oía, pero nunca me había dado la oportunidad para ir, de entrada te comento que aun en estos pereginajes religiosos, la crisis está presente, pues la alfuencia de visitantes bajó, practicamente, a la mitad, eso considerando lo que hoy vi y averigué. También averigué, es más viví, que si se le llama del terrero es por algo.... polvo, polvo, mucho polvo... me subí a la rueda de la fortuna, te pondré -cuando pueda- esas fotos y te digo que lo hice con un terror propio del que las alturas causan, pero todo sea en haras de tener una vista espectacular... me temblaron las piernas como veinte minutos luego de bajarme de allí. Pero volvamos a lo que es el lugar.
El templo ha ido creciendo gracias al culto que hay a San Martín Caballero en toda la zona, es decir, en todas las rancherías. Tradicionalmente hay una cabalgata la noche anterior que va de los cuatro puntos cardinales del estado para llegar al Santuario al amanecer, los vestigios -montones de cacas de caballo lo ví- (de humanos ni para que te los cuento). En mitad de la aridéz que en esa parte de la sierra ves aparecen, desde lo lejos docenas y docenas de autobuses que, también, de los cuatro puntos cardinales del estado llegan, pero, a diferencia de lo que pude ver en la Basílica de Guadalupe el 12 de diciembre, o en el segundo viernes de cuaresma en Araró, o en tantas otras peregirnaciones en las que he estado, aquí se nota el acento de pueblo-pueblo.
Son varios centenares de metros de carpas y carpas y carpas en los que se expende de todo, comida, bebida, cobijas, sombreros, ropa, adornos, peltre, barro y todo lo imaginable... al decir centenares de metros, quiero decir que se extienden, también, por los cuatro puntos cardinales en una comunidad que supongo no supera los mil habitantes. Eso lo comprobarás cuando te ponga las fotos. Así que, siguiendo a la muchedumbre, llegamos al atrio del templo para ver por todos lados, una vez más, los cuatro puntos cardinales, carteles que avisan de la presencia de rateros, que tengas cuidado con bolsas y carteras y un nutrido número de uniformados. Eso no es nada, lo soprendente es que, cuando llegué un conjunto norteño, a la entrada del templo tocó una, otra y otra vez las mañanitas, en todos los ritmos imaginables.
Pensé encontrar una multitud como en otras festividades pero no, no fue así, la crisis está presente en cada una de las actividades de nuestra vida en este embemático año del Bicentenario, bueno, del Centenario que tenemos ya más cerca. Recuerdo como las multitudes me han llevado como río humano en San Juan de los Lagos en agosto, o en la Basílica de Guadalupe en diciembre, o aquí en Salamanca, el Martes Santo cuando se le rinde al Señor del Hospital. Aquí transité más bien con calma, pude hacer una buena cantidad de tomas, sin esperar a que la doña se moviera o a que el niño dejara de moverse, en fin, fue más fácil, un par de espectaculares adornos hechos en cera, -ya los verás- estaban en el altar, simismo cientos y cientos de flores, y, al centro la imágen de ese San Martín Caballero que ya te describí, en eso estaba cuando el sonoro rugir de las trompetas entonaron con el más puro mexicanismo del mariachi las mañanitas, luego se siguió, cual concierto, con saludos para los visitantes de otras latitudes, para luego dar paso a la misa, misma a la que ya no me quedé, pues la vendimia era tal, que mejor salí para ver que tantas cosas se ofrecían.
Bueno, y, seguro te preguntarás el por qué me atreví a usar el título del Otro México, te explico: hace ya algunos años, 13, casi 15, cuando visité por primera vez la Baja California Sur, me imapctó de tal forma que busqué y busqué libros que me dijeran más del lugar, fue así como dí con el EXTRAORDINARIO libro de Fernando Jordán El Otro México... lo leí en éxtasis, y estando hoy, hace apenas pocas horas en San Martín del Terrero me hizo ver precisamente lo que es el Otro México, el México del rancho, de las comunidades enclavadas en la sierra, de las comunidades que este tipo de celebraciones son auténticas fiestas, que son ferias, en las cuales la comida, la diversión y el entretenimiento -fugáz- se da por unos momentos tan solo... el ver los rostros de la gente que habita en esa zona que pensamos está deshabitada, el ver sus intereses, el imaginar sus rutinas, el saber que son tan mexicanos como lo soy yo y que sus posibilidades son tan limitadas, -más que las mías- me hizo pensar y pensar.... pensar en 100 años y un Centenario, en 200 años y un Bicentenario... ¿y?
Me pregunto si algun día voltearemos a ver el Otro México, el que está allí, día a día, al que le cae por rebote todo y que, jodiéndose la espalda sigue y sigue.... y que, tú y yo, que estamos en las zonas urbanas nos quejamos... y lo tenemos, practicamente todo.... ¿Qué Mexico queremos? 100, 200... o ¿hasta el tricentenario?
Enlaces:
A esto me refiero con lo del Otro México de Fernando Jordán:
http://vamonosalbable.blogspot.com/2009/01/de-donde-se-habla-de-fernando-jordn-y.html
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