lunes, 7 de diciembre de 2015

Una de las brutales prácticas de comanches y apaches, en la Nueva Santader, 1750

   Hemos ido aprendiendo que, más allá de lo que es el centro de México, el Bajío y un poco más al norte, en el Altiplano, las diferentes tribus que conformaban la Gran Chichimeca, habitaban y fueron las más difíciles de dominar, de  hecho, esa especie de confederación nunca llegó a ser dominada del todo pues, más al norte se llegaba (pensando que siempre –igual que hoy- el centro es la ciudad de México) más enfrentamientos había. Así pues, esta vez veremos cómo, una parte de esos chichimecas, los del más al norte de la actual frontera mexicana, resultaron ser los más difíciles de someter y, en realidad nunca llegaron a ser sometidos en lo que fue la existencia de Nueva España pues aun en 1810 hubo participación de Lipanes, Comanches y Apaches en las huestes de Hidalgo y sus seguidores cuando andaban por los rumbos del actual Coahuila, antes de lo ocurrido en Acatita. Veamos ahora algunas prácticas que escandalizaron en su momento y, creo, seguirían escandalizando en nuestros días:

   “Entre esas tribus distinguíanse por su bravura los comanches y los apaches, aunque los primeros eran siempre vencedores de los segundos, que por eso los miraban con terror, y sobre estas dos tribus prevalecía la de los guasas, hombres de estatura gigantesca, de extraordinaria fuerza y de increíble ligereza en la carrera. De ellos refieren, entre otras cosas de aquellos tiempos, que alcanzaban un caballo a la carrera y lo detenían y derribaban tomándole por la cola.

   En 1750 algunas de esas tribus como los apaches y los comanches usaban los caballos siendo destrísimos jinetes, superiores en mucho a los españoles y criollos. Las numerosas mandas de ganado caballar que poblaban aquellos desiertos sin dueño y sin cuidado, les proporcionaron aquella ventaja; los apaches y los comanches por ese mismo tiempo, además de las flechas y la lanza, se servían también de las armas de fuego, que adquirían fácilmente en los presidios y misiones, ya a cambio de pieles, ya apoderándose de ellas por la fuerza.

   Según refiere el mismo padre Santamaría, algunas de esas tribus eran antropófagas, y hace una relación que horroriza del modo con que eran sacrificados los prisioneros: “Para disponer mejor y suavizar la carne de los infelices prisioneros condenados a servir de potaje en las orgías de los comanches, les frotan todo el cuerpo con cardos y pieles humedecidas hasta hacerles verter la sangre por todas partes. Preparando así este manjar tan horrible y más que brutal, se ordenan los danzarines en su fila, y círculo alrededor de la hoguera de sus víctimas. Uno a una y de cuando en cuando, saliéndose del orden del baile, se acercan a los desgraciados prisioneros, y con los dientes les arrancan a pedazos la carne que palpitante aun y medio viva la arriman con los piezas a la lumbre, hasta que dejando de palpitar se medio asan: entonces vuelven a ella para masticarla y echarla a su estómago antropófago, cruel y más que inhumando. Cuidando al mismo tiempo de arrancar los pedazos de las partes más carnosas donde no peligre la vida, como también en no romper al principio ninguna vena de las principales para que no se desangre, para que ya descarnado todo el cuerpo y roído hasta los huesos, se acercan a la víctima los viejos y viejas a roerle con lentitud las entrañas y quitarles la vida. Suelen también dejar para la noche siguiente la consumación de la obra, y entre tanto aplican a los infelices en las heridas y bocados que les han sacado de la carne, carbón molido o ceniza caliente, observándolos de continuo para que no acaben sin que tengan parte en su muerte los viejos y viejas.

  Escandón permaneció en Tamaulipas hasta 1749, en que regresó a Querétaro, desde donde dio cuenta al virrey de lo acontecido en su primera expedición. En marzo de 1750 volvió a Tamaulipas y continuó en la empresa de pacificación y fundación hasta 1755, en que se retiró hasta México a dar cuenta personalmente de sus trabajos al virrey, que era ya el marqués de las Amarillas." (1)

Fuente:

1.- Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos. Tomo VII. Editorial Cumbre. México, 1986. p. 121.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Los pósteres vintage que anunciaban a México

   Hace algunos años publiqué varios artículos sobre el turismo en México, tratando de hacer una recopilación de como, sexenio por sexenio, ese sector se volvió una de las industrias más solidas del país, entonces fue que dí con varios anuncios, del tipo "vintage" que nos decían el modo en que se promocionaba al país. Esta vez hago una nueva selección de imágenes encontradas en la red.


















sábado, 5 de diciembre de 2015

El Códice Tudela y los cuatro árboles asociados a los cuatro rumbos

  Este Códice, el Tudela, es otro de los que no está en México, sino en España, fue creado en 1540 aproximadamente, por algún motivo llegó a La Coruña llevado por Pedro de Castro Figeuroa y Salazar, duque de la Conquista y Virrey de Nueva España, allá quedó hasta que en 1947 fue presentado en un Congreso de Americanistas en París, luego adquirido por el Museo de América en Madrid en donde se localiza actualmente. En este códice hay algo que me parece relevante, casi, casi mágico: los cuatro árboles asociados a los cuatro rumbos del mundo, los cuales son:

Norte: El Pochote o Ceiba.

Este: La Magnolia o Yoloxóchitl.

Sur: El Cacao

Oeste: El Huizache.

Seguramente te interesará ver el códice Tudela, entra aquí.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Los mariguenes del Nuevo Santander en la Nueva España, 1748

   Vamos por partes. La palabra está bien escrita, y la palabra tiene una gran historia. El que ahora tengamos en la mesa de discusión del más alto nivel político el uso de la mariguana es otra cosa, que, en buena mediada va ligada una cosa con la otra, en el asunto semántico específicamente. Dicen los líderes de opinión (al menos los que escucho por la radio y leo en el periódico) que los debates en torno a la cannabis han sido los más numerosos, más que los temas de presupuesto (raquítico) para el próximo año. Quizá sea un distractor, en México vivimos en base a distractores, recuerdo cuando aquella devaluación de 12.50 a 25.00 pesos por dólar (como suele ocurrir en México) hubo un evento que acaparó la atención de medios y todos enfocaron sus reflectores y micrófonos a la erupción del Chichonal, ocurrida el 28 de marzo de 1982, mientras la economía nacional se desbarataba. Más o menos (33 años después), erupción volcánica no hay, pero sí encontrar la salomónica decisión de permitir o no el uso de la mariguana con fines "lúdicos", dicen por ahí y de la economía mejor ni hablamos. 

  A propósito del tema, (la mariguana), encontré un muy interesante artículo en Milenio, en el que hacen una curiosa recopilación de los muchos nombres que se le dan a la hierba y buscan el origen de la palabra. Te recomiendo leerlo. Por otro lado, recordarás que hace algunas semanas publiqué una relación de nombres de los pueblos que conformaban el genérico de Chichimecas, y vimos allí que son muchos, muchos más que los jonaces, guachichiles, pames y cazcanes. Llegamos a una buena treintena de nombres; hubo uno que llamó mi atención: margiuanes pues, (seguramente te está ocurriendo a ti) lo asocié de inmediato a "mariguano". Encuentro ahora una interesante descripción que en 1748 se hace de un territorio prácticamente desconocido para los españoles, al que pusieron por nombre el de Nueva Santander que formaba parte de las Provincias Internas de Oriente y que estaba ligado a la Intendencia de San Luis Potosí.

  José Escandón Helguera preparó en la ciudad de Querétaro sus tropas invitando a los que quisieran ir a colonizar a la nueva provincia; reuniéronse de estos gran número, y la expedición salió de Querétaro en diciembre de 1748, compuesta de setecientos cincuenta soldados y dos mil quinientas personas, entre indios, mestizos y españoles de ambos sexos y de todas las edades, que iban con objeto de poblar el Nuevo Santander.

   El derrotero que siguió Escandón fue por los Pozos, Sn Luis de la Paz, Santa María del Río, San Luis Potosí y Tula de Tamaulipas. Allí se incorporaron nuevas familias y desde allí puede decirse que comenzó la pacificación, expedicionando Escandón y fundando misiones y pueblos.

  Ocupaban el territorio que conquistó Escandón multitud de tribus, de las cuales puede con seguridad decirse que unas eran de antiguos pobladores de la tierra y otras se componían de familias que no habiendo querido someterse al yugo de los españoles en la parte ocupada por ellos desde Veracruz hasta la Tarahumara, habían buscado en aquellas montañas un asilo. El padre Santamaría, que caminó por Tamaulipas poco tiempo después de la pacificación de la pacificación de la provincia de Nuevo Santander, escribió una curiosa relación histórica y descriptiva de cuanto vio, observó y supo acerca de las razas que habitaban las Tamaulipas a la entrada de Escandón.

  El padre Santamaría pinta aquellas gentes como bárbaros, viviendo en chozas miserables, casi desnudos y sin cultura de ninguna clase, en constantes guerras las tribus unas con otras y alimentándose con la caza y con la pesca.

  "En la relación que Orozco y Berra sacó de documentos originales consta el nombre de gran número de etas tribus, alas que de ben agregarse los comanches y apaches que algunas veces, según dice el padre Santamaría, invadían aquel territorio.

  Naciones de algunas rancherías de indios: “en Tamaulipas del reino y sus contornos Borrados, Cadimas, Zacatiles. En la barranca y cerca del lado del reino, Bocas Prietas, Pintos. Por la costa desde la Barranca por Río Grande, Comecrudos, Panguayes de Morales. Por el lado que corre para Tampico, en la costa, Panguayes de Juan Antonio, Yecanes, Aretines, Pelones del Epillo, Mariguaes. Por la Tamaulipa de Guaxteca, Pasitas, esta nación es grande; Xanambres de Tamatán, los de los Potreros de Castrejón; y Pisones son poquísimos y mansos. Xanambres de Guardad, los del Mezquite; Xanambres los de Sanitago y los de Palmitos, los de Mesas Prietas, los de Tetillas, los de Toro en las Ajuntan, los de Tenguachi, los de San Juan de Mata, los de Palanguegues, los de Bernal de Horcasitas, los del Cerrito del Aire. A esto debemos agregar las otras tribus que se encentran en las lectura de estos documentos y son Pachimas, Mezquites, Pamosanes, Paneguiapenez, Tereguanes, Cebizos, Charaquais, Cantaicanaes, Maporcanes, Sarnosos, Inocoples y Serranos. Todavía en la relación del conde de Revillagigedo se mencionan los Politos y en el diario de viajes de la Comisión de Límites en 1850, los Mulatos, los Tizones y los Mascores.

  Hablábanse entre estas tribus diversas idiomas y el padre Santamaría pone en boca de un indio mariguano estas palabras: “nuestra desgracia consiste en que no todos hablamos un mismo idioma, y por eso solo sin otra razón  nos peleamos tantas veces. Los que hablamos una sola lengua rara vez nos peleamos, y si todos los que hay en la sierra fueran así, seguro está que estuviéramos en misiones ni nos trataran como nos tratan”.


Fuente:

Riva Palacio, Vicente. México a través de los siglos. Tomo VII. Editorial Cumbre. México, 1986. pp 120-121 

jueves, 3 de diciembre de 2015

Juan Pérez, Fulano de Tal, Perico de los Palotes y otros: Las minucias del lenguaje

   Leía apenas ayer sobre las minucias del idioma que hablamos, idioma que es el español y que algunos siguen diciéndole castellano. El español se alimentó, o en todo caso, se enriqueció con aportaciones del náhuatl y del purépecha y de tantas otras lenguas nativas. Achichincle o chunde, por ejemplo. Pero, siendo que eso que conocemos hoy como España estuvo invadido durante seis siglos por árabes, éstos influyeron mucho en el lenguaje, cuando el español aun no existía como idioma, había en las diferentes lenguas de la península la presencia de las voces árabes, de allí que nosotros, acá en la Nueva España del Nuevo Mundo, recibiéramos un muy nutrido léxico con abundancia árabe. De ello hemos dado cuenta ya en las muchas palabras que la Arquitectura tiene: albañil, añil, azulejo, aljibe, etc., etc., etc. O de palabras que usamos en cosas domésticas: almohada, alacena, azúcar, almidón, alambique, almíbar... incluso hay apellidos que tienen su origen en voces árabes: Alcántara, Medina, Almansa, Alcazar. Lo que hoy nos ocupa es otra cosa, cosa que no pensé tuviera su origen en la Arabia Feliz.

  ¿Cuántas  veces no hemos dicho aquel fulano? sí, fulano de tal, fulano que es pariente de mengano, amigo de sutano y tiene alguna relación con perengano. Pues allí tenemos también la presencia del árabe en nuestro idioma, ya que fulano se deriva de la voz fulán que quiere decir "persona cualquiera" y mengano viene de man-kan "quien sea", en cambio sutano viene del latín citano, que significa "sabido". Se dice que perengano es la unión de Pérez y fulán. Pero no sólo en México y en toda latinoamérica tenemos esa costumbre, cada idioma, cada país ha creado su propio Pico Palino (en Italia) su John Smith (en Estados Unidos) o su Jean Dupont (Francia).

  Hans Meier en Austria; Marko Markovic en Eslavia. En Filipinas hay uno muy interesante que los estudiosos de la historia mexicana del siglo XVI me entenderán muy bien: Juan de la Cruz.  Matti Meikäläinen en Finlandia; Nanashi-no-Gombei en Japón; Jan-Piet-Klaas en Holanda; Iván Ivanovich en Rusia.

  Así de abundante es el idioma... y los idiomas.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

De expósitos y las sorpresas que guardan los libros parroquiales

   Te contaré esta vez lo que actualmente estoy haciendo. Desde hace seis años, casi siete, simultáneamente a cuando comencé el blog, las dudas que tenía en torno a Salamanca, su historia y, específicamente, la historia de sus haciendas, la fui anotando, las fui averiguando y fuera de unos cuantos datos aislados no logré más. Había personas que, al comentarles de tal o tal hacienda me decían que eso no es cierto y que nunca había existido una hacienda con tal y cual nombre, seguí lo más profundo que posible en sitios electrónicos en bibliotecas digitalizadas y luego continué en el Archivo Histórico de Salamanca, allí di con algunos datos que más bien me crearon más dudas a las que ya tenía. La cosa siguió y mientras leía sobre Aguascalientes, Zacatecas, Hidalgo, el estado que fuera, tarde que temprano aparecía una relación, un personaje, un nombre que me iba diciendo que la historia de Salamanca era mucho más rica de lo que imaginaba, fue entonces que decidí dedicar más tiempo a investigar más y más. Estos días que no tuve acceso a Internet los aproveché para comenzar a dar forma a todos los apuntes que tengo en media docena de cuadernos... eso ya lo logré, los apuntes están ya en orden, al menos  lo que el siglo XVI y XVII se refiere y ahora estoy "hilvanando" los datos dispersos que hay del inicio del XVIII, para ello me di a la tarea de leer, uno por uno, los registros bautismales, allí hay mucha información: nombres, lugares, puestos, personas destacadas y he dado con dos registros que me han conmovido enormemente. Del asunto de los Expósitos ya había tratado en una entrada que hice en "el otro blog", pensaba con cierta pendeja inocencia que esos "Hijos de la Iglesia" ocurría solo en la ciudad de México y en la de Guadalajara, pero no es así, por Salamanca se mantenía el mismo porcentaje, 25, en ocasiones 30% del total de nacimientos en la villa era de niños expuestos, es decir, fuera de matrimonio. Ahora que estoy en el inicio del siglo XVIII, veo que la tendencia es la misma, montones de expósitos, una buena parte, creo la mayoría, asociados a mulatas. Y de los desagarradores casos de los HPNC, por sus siglas en español de "hijo de padres no conocidos, te comparto estos dos:

  "En el año del Señor del Mil Setecientos y Ocho, en Dos de Enero,  yo, el infrascrito Cura, Bauticé Solemnemente a un infante de diez y seis días de nacido, puse por nombre Fernando, al parecer mulato, expuesto en una milpa en donde lo halló Bernarda de la Cruz, loba, viuda de Joseph de Navarro, vecina del Cerro Blanco, la cual lo cría. Fue su madrina Josefa de la Cruz, mestiza casada con Bartolomé de Santiago, mulato, vecino de dicho puesto y lo firmé".

  "En el año del Señor de Mil Setecientos y Trece años, en Diez y Ocho días del mes de Abril, en la Iglesia Parroquial de la Villa de Salamanca, yo, el Bachiller Don Joseph Pérez Conejo, de licencia parroquial, bauticé solemnemente a una infanta, a quien puse por nombre Manuela María de cinco días de nacida, expuesta en manos de Isidro Muños, español, que se la dieron en el camino y es vecino de la Villa de León, el cual fue su Padrino y advertí su obligación y parentesco espiritual, al parecer mestiza y para que conste lo firmé".

  En los libros parroquiales era imprescindible anotar la "categoría" de la persona, por categoría se  entiende su raza, pues en Nueva España una de las cosas relevantes era eso que se llamaba "pureza de sangre" que era el ser de familias católicas y, además de no tener sangre de negro o de indio, así, a ese nivel se manejaban las cosas, un sistema de castas rígido que... (origen de la corrupción) con ciertas prebendas (mordidas) en ocasiones se evitaba.

martes, 1 de diciembre de 2015

Colección vintage de los carteles de la Carrera Panamericana 1950-1954

   No se trata de contar la historia de la Carrera Panamericana, esa no la conocí, pero la oí muchas veces, pues su impacto fue tal, por los rumbos del Bajío, que aun 10 años después, se seguía comentando en pláticas de sobremesa, el accidente ocurrido en Silao, cuando un auto a toda velocidad se estampó contra un muro y el ceso del piloto quedo en mitad de la calle, escena terrible que dejó memoria por mucho tiempo, ahora ya pocos saben que esa carretera, la Panamericana era la que cruzaba todo el país, la carretera sigue, pero ya ha sido superada por muchas autopistas... era la 45, por cierto. Lo que hago aquí es enaltecer el arte del diseño gráfico del más puro estilo cincuentas, eso que ahora se le ha dado en llamar "vintage".