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miércoles, 17 de octubre de 2012

La otra laguna de Chapala que tenemos en México.

 A pesar de que el término de "El Otro México", para definir a toda la península de Baja California se acuñó hace poco más de sesenta años por Fernando Jordán, el lugar sigue siendo desconocido para la gran mayoría de los mexicanos; y no es para menos, el lugar está lejano de casi todo México y, por si esto no fuera suficiente, la vastedad de la península es tal, que se requieren un par de semanas, al menos, para medianamente recorrerla y, más te adentras, más te sorprendes por las formas tan particulares en que la naturaleza se desarrolla por estos rumbos. Y sí, en efecto, hay una laguna en Jalisco que se llama Chapala, y, también hay otra más con el mismo nombre que se ubica en el enorme municipio de Ensenada, justo al centro de la zona protegida del Desierto Central. La foto que vemos, fue tomada en 1956 por Gulick en ese ya mítico viaje que realizó y, mejor aun, que documentó.

Dicen que hace algunos millones de años las condiciones climáticas de la Baja California eran otras. Que había agua, ríos, lagos y lagunas, seguramente la vegetación era otra ante tal abundancia de agua. Al paso de esos cientos de miles de años la desertificación comenzó y de la Laguna Chapala lo que queda es solamente es el nombre, pues en la actualidad lo único que se ve habitualmente es el vaso totalmente seco, como lo podemos apreciar en esta foto satelital. La actual Carretera Transpeninsular pasa por un lado de ella era entronque de caminos, en realidad lo sigue siendo, hacia la derecha se continúa por la costa del Mar de Cortés llegando a Puertecitos, San Felipe y Mexicali. De lado derecho a El Rosario, San Quintín, Ensenada y Tijuana.

Este es un mapa de la región, publicado originalmente en 1966, en l vemos a doble línea la parte del camino de terracería que partía de San Ignacio en la Baja California Sur hacia El Arco, pasaba por varias rancherías hasta llegar a Laguna Chapala en donde estaba el entronque de los caminos. Una vez trazada la actual carretera, ésta continuaría de San Ignacio al Vizcaíno, Guerrero Negro, Cataviña y El Rosario; Laguna Chapala no se volvería a nombrar, aunque sigue siendo hasta el día de hoy, el punto de entronque de la nueva carretera ya pavimentada, que sigue el mismo trazo.

Al cruzar el Desierto Central el panorama se torna increíble, un "bosque de rocas", si es que el termino me lo permiten, debido a que a lo largo del camino, por el rumbo de Cataviña lo que impera son dos cosas, los cactus del tipo Cirio, únicos en el mundo, y las rocas gigantescas que se suceden una a otra.


Y hay por el rumbo vestigios de la que fue una misión, en este caso solamente ubicada por el padre Link, y establecida por el franciscano fray Junípero Serra en 1769. Será bueno recordar que fue este jesuita de origen checo el que siguió camino norte por la costa del mar de Cortés y fue quién dio cuenta de que no había ninguna salida al Pacífico, llegando hasta el delta del río Colorado. Dicen que por San Fernando hubo una primitiva explotación de cobre.

Estas fotografías que vemos de la misión de San Fernando Velicatá fueron tomadas también por Howard E. Gulick en 1953, la anterior, donde se ve todo el valle, y esta de lo que era el templo en 1959. Seguramente que en la actualidad la erosión ha desmoronado aun más las paredes de lo que fuera este asentamiento franciscano.

Y algo aun más sorprendente en esta región del Desierto Central era otra comunidad que se dedicaba a la explotación del ónix, se llamaba El Mármol y una de sus características fue que durante más de medio siglo sirvió como cantera para levantar todo tipo de esculturas de mármol en varias regiones de los Estados Unidos ya que eran norteamericanos quienes tenían esta concesión, en la actualidad la que fuera la escuela, construida en mármol, está abandonada.

Dicen que la Carretera que va de Laguna Chapala a Puertecitos está ya pavimentada, la fotografía la encontré en una publicación del periódico de Ensenada, El Vigía, en donde menciona de la construcción de esta carretera, pero la toma no se exactamente donde fue hecha. Lo que sí estoy seguro es que recorrer el Desierto Central es una maravilla. Si no tienes la posibilidad de hacerlo, tómate unas horas para navegar por Google Earth en esta región de la Baja California y verás que cosa tan interesante es vista desde las alturas, como ejemplo te dejo estas dos tomas, una en la región noreste del Desierto Central, la otra en la parte central.



Para leer más sobre la mina de ónix en El Mármol, entra aquí:
http://vamonosalbable.blogspot.mx/2009/04/el-marmol.html

lunes, 15 de octubre de 2012

El Arco, la que fuera importante escala en la primitiva Carretera Transpeninsular.

 Cuando comparas los mapas que muestran el trazo anterior a lo que ahora conocemos como Carretera Transpeninsular hay puntos que destacan como escalas importantes, es decir, lugares en donde había algunos servicios y aprovisionamientos para continuar el largo camino entre Cabo San Lucas y Tijuana, uno de ellos es justo arriba del paralelo 28, el que separa a la Baja California (norte) de la Baja California Sur. Ese punto fue próspero poblado que albergó a varias centenas de personas ya que allí se ubicó una mina de oro; misma que fue explotada a finales del siglo XIX, en pleno porfiriato, luego abandonada y vuelta a explotar a mediados de los años treinta del siglo XX por espacio de dos décadas, luego abandonada nuevamente y ahora, se quiere retomar el sitio del que se dice sería la mina de cobre, no de oro, más grande del mundo, lo cual implicaría hacer un agujero de ocho kilómetros de largo, pues la mina sería del tipo "a cielo abierto". La fotografía que vemos es de Howard E. Gulick, tomada en 1956 justo en El Arco.

 "En el sur del territorio (se refiere al estado de Baja California -Norte-), la compañía Ibarra siguió trabajando sus minas, habiéndose aumentado el número de mineros contratados a unos 200 ó 300. En 1890, muy cerca de Calmallí, se abrió otro campo, el llamado Campo Alemán, con una pequeña comunidad de más de 100 habitantes y, a principios del siglo XX, se abrió todavía otro, El Arco, que fue un importante centro productor de oro, con una comunidad de varios miles y que operó hasta los años treinta, cuando, debido a problemas laborales, sus propietarios cerraron las minas. (...) Los tres campos -Calimallí, Campo Alemán y El Arco, llegaron a considerarse uno mismo bajo el nombre e Calimallí". (1) La foto que vemos es la mina del Arco en 2007.

 En 1960 este era el trazo de la Carretera Transpeninsular, estaba pavimentado de Tijuana a Ensenada y de allí hasta San Quintín, luego seguía la terracería hasta llegar a El Rosario, sitio a donde se ubica esa mole que en el artículo anterior vimos: El Castillo. Seguía al sur adentrándose al centro de la península por otro enigmático lugar, Laguna Chapala, para de allí continuar rumbo a El Arco. Unos 80 kilómetros antes de llegar está la misión jesuita de San Francisco Borja, es la que vemos en la siguiente fotografía y quizá iba a ser la más grande de las misiones o, en todo caso, una de las más grandes ya que estaba dedicada al santo en cuyo haber se encontraban linajes depurados: nieto del papa Alejandro VI, que antes del pontificado llevaba el nombre de Rodrigo Borja, nieto por el lado materno de Fernando V de Aragón, primo de Carlos V y Duque de Gandia, además virrey de Cataluña; esto en la vida civil pues en lo religioso llegó a ser el Superior General de la Compañía de Jesús. Por si no fuera suficiente todo esto, habrá que anotar que el Fondo Piadoso de las Californias, que era el sustento económico para la evangelización de la Baja California estaba auspiciado, entre otros, por su descendiente, la Duquesa consorte de Béjar y Gandia. 

Leemos en el periódico El Tucsonense del martes 5 de abril de 1932: "El Sr. Arnulfo Liera, naviero a quien pertenece e barco "La Placita", que está siendo utilizado según la prensa para transportar elementos de Guaymas a la Baja California par dar principio a trabajos de explotación minera en la región de Calimallí me acaba de confirmar plenamente la noticia: La famosa mina de oro "El Arco" que perteneció a la sucesión del acaudalado Don José R. Villavicencio, que había sido adquirida por los capitalistas norteamericanos Rosenberg y Gillette (el de las navajas de dicha marca) fue cedida por ellos a su vez a una compañía norteamericana que ha dado ya los pasos para reanudar en breve y en gran escala los trabajos en dicha mina, donde se ocupará, según se sabe, gran cantidad de gente. La mina de El Arco está situada en la región de Calmallí y Pozo Alemán, región famosa pues ya en otra época ha tenido también como California, su "fiebre de oro".

 A pocos kilómetros, rumbo al este, de El Arco, se encuentra otra de las misiones jesuitas, la de Santa Gertrudis. Y es precisamente en esa zona, la del Desierto Central, que la empresa minera Grupo México anunció, en 2007 que para 2012 entraría en operación nuevamente la mina El Arco, la más grande, dicen, del mundo en extracción de cobre. "La joya en esa cartera es El Arco, en Baja California, considerado uno de los mayores yacimientos en superficie de cobre del mundo; sus reservas se calculan en 1,200 millones de toneladas y una vida de 25 años a un ritmo de 190,000 toneladas por año, más una cantidad por determinar en las capas subterráneas. Desarrollar El Arco cuesta unos 1,800 MDD (que no entran en el plan de 6,000 MDD), pues necesita instalar plantas para la explotación y tratamiento del mineral. Aparte, la compañía trata de convencer a la CFE para invertir, conjuntamente, en el tendido de un cable submarino que conecte Sonora con Baja California. "Está totalmente probada la reserva -dice García de Quevedo-. (Pero) Como consejo decidimos dar prioridad a los proyectos de más rentabilidad y lo más rentable es una mina que ya está en operación". (2)

Las consecuencias de este megaproyecto serían que habría la necesidad de crear una ciudad para dar abasto a la mina, esto es, una población de al rededor de 20 mil personas, y luego de 25 años que dejara de ser productiva la mina sería, claro es, abandonada y la población allí asentada seguramente crecería en ese lapso de tiempo y se quedarían sin fuentes de empleo. A esto hay que agregar las necesidades casi monumentales de agua, la cual, sencillamente, no existe en la zona. Según leí en un artículo del periódico El Vigía de Ensenada, el proyecto fue cancelado pues la minera prefiere desarrollar al máximo Cananea. El Arco la volvió a librar...

Fuentes:

1.- Heath, Hilarie J. Noroeste Minero, la minería en Sonora, Baja California y Baja California Sur durante el porfiriato. Plaza y Valdés. México, 2002.

2.- CNN-Expansión. 26 de septiembre de 2011. Cuando el cobre se vuelve oro.
http://www.cnnexpansion.com/expansion/2011/11/14/cuando-el-cobre-se-vuelve-oro

domingo, 14 de octubre de 2012

El impresionante Castillo en El Rosario, Baja California.

 La fotografía que ahora vemos fue tomada en aquel memorable recorrido que Howard E. Gulick hizo en 1953, se trata de una peculiar formación que se encuentra cercana al poblado de El Rosario en Baja California (Norte), aquí cabe mencionar dos cosas, una que no confundas El Rosario con Rosarito, la primera está en el Desierto Central, a unos 80 kilómetros de la costa del Océano Pacífico y Rosarito está más al norte, entre Ensenada y Tijuana. La otra es que El Rosario se ubica dentro del municipio de Ensenada, que es el municipio más grande del país. Para que tengas una idea y te sorprendas de su tamaño, éste municipio tiene 51,952 Km2, comparados con los 11,658 Km2 que tiene el estado de Querétaro o los 30,628 del estado de Guanajuato.

 Vemos ahora una toma más reciente, del 2010 la fotografía la obtuve del blog del Ing. Alejandro Espinoza Arroyo en el cual podrás leer muchas anécdotas de la vida en esa región del país. Lo sorprendente de esta formación que llaman "El Castillo" es su dimensión, una mole enorme que de pronto se levanta en esta especie de planicie que vamos atravesando cuando transitamos de Cataviña, rumbo norte, a San Quintín.

Esta foto la tomé desde la caja de una camioneta que me dio "aventón" de Bahía de los Ángeles a San Quintín, creo fueron unas seis horas sin parar, crucé prácticamente todo el Desierto Central, cuidando de que no se abrieran las hieleras llenas de pescado, el olor que había ni para que te lo cuento. El caso es que en esta toma, en el horizonte podemos ver algo que quizá sea el Castillo visto desde varios kilómetros de distancia.

 Ahora, usando el Google Earth, localizamos con el punto rojo, el sitio en donde se encuentra esa especie de muralla, verás que hay un enorme arroyo que pasa por un lado. Si esta parte de la península de Baja California la ves así de espectacular desde las alturas, imagina la cantidad de cosas que hay cuando la transitas, es, creo yo, uno de los mejores viajes que puedes realizar en el país, solo que, no se te ocurra hacerlo en el verano pues el clima es de un calor extremo, arriba, habitualmente, de los 40 grados.

A mayor distancia aun, seguimos viendo el punto rojo que nos señala la ubicación del Castillo, el arroyo lo vemos más claramente y la línea amarilla que se ve en la parte baja es la Carretera Transpeninsular. La última lluvia fuerte que hubo fue en enero de 2010 y mira cuales son los estragos que deja el paso del agua en una zona desértica que no está habituada a absorber el agua.

La foto la tomé del sitio Panoramio, pertenece al usuario Shellyac, la uso con el fin de dar una idea de lo que son las condiciones de vida y el paisaje que hay en esta parte de México.

Esta es otra interesante fotografía "de época", también de Gulick, en la que capta una caravana de vehículos que exploran y acampan por todos los puntos más interesantes de la península, aquí  alcanzamos a ver del lado derecho la mole de "El Castillo".

Y en este mapa satelital de la península de Baja California aparece indicado la ubicación de El Castillo. Impresionante es, sin lugar a dudas, aun visto desde el cielo, el entorno agreste de la Baja California.

jueves, 16 de abril de 2009

El Mármol, la desaparecida mina de ónix en Baja California.

Las piedras de mármol se localizan fácilmente en la zona, las he visto personalmente en Bahía de los Ángeles, distante unos 100 km de la mina; en la foto (tomada de la red) aparecen los restos de lo que fuera la mina de El Mármol.

Dentro de las tantas cosas insólitas que hay en la península de Baja California, está la mina de mármol que se ubica en mitad del desierto central, más la norte de Cataviña y antes de los restos de la Misión de San Fernando, Rey de España, Velicatá. Este lugar no lo he podido conocer pues su acceso no es del todo fácil, pero encontré, recientemente, en una de las librerías de segunda mano, uno publicado en 1962 por Editorial Jus, llamado Baja California tradicional y panorámica, en él, la autora, María Luisa Melo de Remes, originaria de Tabasco, que habitó en Tijuana en los años treinta y cuarenta, conoció acerca de la mina; en la actualidad abandonada y, en su momento, uno de los lugares que generó riqueza para quienes pudieron explotarla, no por connacionales, sino, una vez más, así como la Orchilla que los ecuatorianos se llevaron, el cobre los franceses, el oro los alemanes, las perlas los ingleses, pues también el ónix y mármol, este fue a dar a los Estados Unidos.

Otro de mis hallazgos en las librerías de segunda, fue uno de mapas de los sesentas, cuando aun no existía la Carretera Transpeninsular, en donde se ve como punto de referencia El Mármol, de lo poco habitado en desierto central en esa época. En las memorias de Don Abelardo L. Rodríguez, cuando fue gobernador del Distrito Norte de Baja California, menciona la parada obligatoria en El Mármol cuando hacía sus recorridos al sur del territorio.

El relato de la Profesora Melo dice que “El mármol bajacliforniano es susceptible de hermoso pulimento y trae vetas en las que dominan el rojo, el verde, el amarillo y el caoba. Las lumaquelas que presenta tienen reflejos irisados de nácar como aquella concha perla en que Venus emergió del océano. Estas ricas canteras fueron descubiertas en 1889, y casi desde entonces están siendo explotadas por la firma estadounidense New Pedrara Onix, Co., subsidiaria de la Southwest Co. Onix & Marble. Pues bien, dicho poblado, en la época de oro del mármol (1923-1929), contaba con el puerto de Santa Catarina, en el Pacífico, en cuya bahía se hicieron fabulosos embarques hacia los Estados Unidos y en el cual se hundió el barco Boxer, con quinientas toneladas de ónix.

Greenwood Memorial Park en San Diego es el lugar a donde fue a dar toda la cantidad de mármol y ónix que la autora menciona en su relato.

Los mantos de este lignito son horizontales, muy ricos, y llegan a sacarse bloques hasta de diez toneladas cada uno, como aquellos que en el monumental mausoleo en la vecina California norteamericana, en Greenwood Memorial Park, guarda los restos de veinte mil personas, el cual fue construido con puro mármol bajacaliforniano y con un costo de veinte millones de dólares. Pero lo que más entusiasma en la población del Mármol es que entre las casitas de madera que en la cañada albergan a varias familias, allí entre la sonoridad del cincel que toca la cantera, se yergue una escuela toda hecha de mármol translúcido, y en el cual los alumnos aprenden a leer y escribir, cantando siempre, tal cual aprendieron a deletrear nuestros padres y abuelos.

Uno de los grandes atractivos que en la actualidad ofrece El Mármol, son los restos de la escuela, toda construida en mármol.

Por la garita norteamericana que colinda con Tijuana, pasan desde hace muchos años camiones y más camiones cargados con precioso mármol tan lleno de colores y aunque es piedra, tiene sonoridad de alma musical, y por eso parece que al partir entre golpes de tosco bamboleo, suele cantar un dramático adiós a la patria mexicana. Si, a esta península en donde algún día había un gobernante que parodiando a Augusto en una de sus frases celebres a Roma, puede decir con énfasis patriótico: "He hallado una Baja California de arcilla; yo dejaré una Baja California de mármol"


Las librerías de segunda, son lugares en los que, con mucha paciencia podemos encontrar los libros que nos darán la oportunidad de conocer los detalles menos imaginables de todo lo que es la enorme riqueza de nuestro país. Benditos sean esos lugares!


 Así lucía la escuela, tan particular, más bien, única, que había en El Mármol, BCN, paso obligado de los que iban del Sur al Norte (o viceversa) pues el trazo del camino, antes de que se construyera la Carretera Transpeninsular, era por allí. Vemos la construcción completa, aun en operación, 1956.

 Esta era la forma en que se movían los bloques de mármol, 1956.

Y el modo en el que llegaba el agua a la zona.... que se ubica en el Desierto Central de la península de Baja California.

Un estudio profundo sobre el mármol en Baja California lo puedes leer en el siguiente enlace:
http://www.articlearchives.com/north-america/united-states-southwest-usa-colorado/1015212-1.html