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lunes, 9 de noviembre de 2015

La hacienda de San Francisco Xavier de la Barranca, en Jerécuaro, Guanajuato

   Una de las haciendas que se vuelven enigma en el estado de Guanajuato es la de San Francisco Javier de la Barranca en el municipio de Jerécuaro, aunque hay quien dice que es de Coroneo. Si no estás muy familiarizado con la geografía guanajuatense, ambos municipios se localizan en la parte sur-oriente y son colindantes con el estado de Querétaro. Lo del enigma son la varias leyendas que se han ido entretejiendo con la historia del lugar, construido por los Jesuitas, que fue convento o monasterio, y que -dicen- eran celdas de la Inquisición. No dudo que habrá quien asegure que hay enormes túneles, que espantan, etc., etc., etc. La nueva leyenda la ha ido tejiendo su dueño, el cual -leí por ahí- mandó comprar los terrenos de todo el rededor y que, incluso creó una ranchería para colocar a toda la gente a la que prácticamente expropió sus terrenos a fin de crear un espacio propio. Eso dicen, a mi no me consta, que conste. Y su historia, la documentada, nos la cuenta don Isauro Rionda, el que fuera el decano de los cronistas guanajuatenses.

  “Situada en el municipio de Coroneo, esta hacienda nació como casi todas en Guanajuato por mercedes reales a habitantes, que con el tiempo se fueron concentrando en pocas manos hasta crear grandes latifundios propiedad de una sola persona, familia o congregación. A Juan Nieto se le había mercedado un sitio de ganado mayor, el que pasó por venta a Álvaro López Soria y éste a su vez lo vendió el 8 de septiembre de 1605 a Juan Lucas Morcillo. A dicho sitio se le nombraban La Barranca. Lucas Morcillo falleció y su sitio pasó a su viuda, Isabel de Orozco, la que el 20 de agosto de 1609 lo vendió a Alonso Rodríguez Campos.

  A los indios del pueblo de Acámbaro el virrey Luis de Velasco hizo merced el 29 de febrero de 1611 de un sitio de ganado menor y cuatro caballerías de tierra, “en un pueblo antiguo, derribado, nombrado La Barranca”. Estos acambarenses vendieron lo que se les dio a Alonso Rodríguez Campos el 9 de marzo de 1613. El virrey marqués de Guadalcázar el 30 de abril de 1616 dio a Alonso Rodríguez Campos dos sitios de ganado menor. Alonso Rodríguez siguió adquiriendo y concentrando tierras y como estas eran en su gran mayoría para pastoreo, sobre todo de borregos, hizo un obraje para manufacturar las lanas. Los bienes de Alonso pasaron a su albacea Pedro García Hernández, quien vendió la barranca a Bartolomé Álvarez Caballero, vecino del pueblo de Querétaro el 10 de marzo de 1628. Pero resultó que Bartolomé solo fue un intermediario, pues quien realmente la adquirió fue el colegio Jesuita de San Ignacio de Querétaro.

   "Los jesuitas siguieron aumentando el tamaño de la barranca por compras o donaciones que les hacían, como la que recibieron el 9 de octubre de 1636 de Isabel González Corona, de un sitio de ganado mayor y dos caballerías que había heredado de sus padres. En 1711 La Barranca comprendía dos sitios de ganado mayor diez sitios de menor y diez caballerías, lo que aproximadamente son  doce mil hectáreas, de las que solo unas mil se cultivaban y el resto será dedicado al pastoreo, por ser tierras malas. En ese mismo año lindaba la hacienda por el oriente con el camino real que iba de Acámbaro a Querétaro, por el poniente con la hacienda nombrada Gamboa, por el norte con la hacienda Bravo, que era propiedad del marqués de Altamira, y por el sur con las haciendas llamadas Las Sabanillas, Tacambanillo y Estancia de San Lucas.

  "Los jesuitas la habían titulado hacienda de San Francisco Javier de la Barranca, estos construyeron una magnífica casa, capilla, jabonería, trojes y tres grandes presas y muchos aguajes. Trabajaban para los de la Compañía de Jesús ocho vaqueros, 2 boyeros, un pastor, 36 peones, dos esclavos, un administrador y 53 arrendatarios que ocupaban 159 fanegas de las 219 de que se componía, y entre todos pagaban anualmente por las tierras arrendadas la cantidad de $ 661. Producía al año 4500 fanegas de maíz y muy poco trigo. Los peones ganaban 4 pesos y cuatro almudes de maíz al mes; trabajaban aproximadamente 270 días al año y se les pagaba en especie en la tienda de raya, donde los precios eran de 10 a 50% más altos que en el comercio regular: los vaqueros ganaban 48 pesos al año y 3 almudes de maíz semanarios; al caporal le pagaban 7 pesos mensuales y al administrador 500 anuales; el mayordomo devengaba 150 pesos por año y 4 reales cada semana, medio borrego y una fanega de maíz; a su ayudante se le daban ocho pesos al mes y tres reales por semana

  "En 1767 fueron expulsados los jesuitas y la hacienda pasó a ser propiedad de la Corona, administrándola la Junta de Temporalidades de Querétaro; esta puso al frente un encargado que vigilara que no se perdiera lo que tenía y siguiera produciendo. La hacienda se puso en subasta pública cuando valía 49,870 pesos, dos reales y una cuartilla, y en 1770 trató de comprarla Martín de Oyarábal, alférez de milicias de Querétaro y administrador por la junta dicha de la hacienda. El virrey no aceptó tal proposición, por ser el interesado custodio del bien; así que en 1776 se remató a favor de don Tomás de Ecala, vecino y comerciante de Querétaro en $32,010. En 1792 seguía siendo de Ecala” (1).

Fuente:

1.- Rionda Arreguín, Isauro. Haciendas de Guanajuato. Editorial La Rana. Guanajuato, 2004. pp.223-227

Las fotografías que aquí aparecen las tomé, evidentemente del sito web de la Revista Quien, lo hago solamente con el fin de difundir la historia de tan espléndido recinto.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Paul Strand y la fotografía social en México: 1937

 Si gustas del cine mexicano de la llamada "Época de Oro", ese cine en blanco y negro con tomas excepcionales del campo mexicano, los magueyes, las nubes, los mares, los lagos, los marcados contrastes entre luces y sombras, de seguro sabrás quién fue Paul Strand y si no sabes de él te puedo decir que estamos ante un personaje de lo más interesante que vivió un par de años en México cuando en nuestro país comenzaban a enraizar las ideas socialistas que desde la Unión Soviética habían enviado el mensaje al mundo de que era la hora de ofrecerle más oportunidades a los menos favorecidos. Narciso Bassols fue Secretario de Educación Pública durante la administración de Abelardo Rodríguez, lo había sido también durante la presidencia de Pascual Ortíz Rubio manteniendo siempre la idea de una educación laica y socialista. Dentro de sus proyectos estaba el de filmar una serie de películas que retrataran fielmente la problemática nacional y la vida en los distintos sectores que la conforman. Era la época en que en México había tomado fuerza el movimiento artístico Republicano.

 Narciso Bassols "Fue designado Secretario de Educación de Pública durante los gobiernos de Pascual Ortiz Rubio y Abelardo L. Rodríguez, posteriormente durante el gobierno de este último, también fue Secretario de Gobernación, durante su paso por la titularidad de Educación fue un gran impulsor de las llamadas Misiones culturales que eran un grupo de maestros que recorrían las zonas rurales del país con la misión no solo de educar y enseñar las primeras letras, sino también difundir la ideología del gobierno y desfanatizar es decir, sacar al pueblo de lo que ellos consideraban como ignorancia y superstición como las prácticas religiosas, además de combatir los vicios como el alcoholismo. Las misiones culturales tuvieron gran trascendencia en el país, aunque pueden ser vistas desde varias ópticas y es innegable que en varios casos se cometieron excesos, en especial de quienes se resistían a su influencia en el campo religioso particularmente. Bassols fue también embajador en la Unión Soviética, en Francia, y abrió las puertas de México a los españoles que buscaban asilo por la Guerra Civil y el franquismo. En la Sociedad de las Naciones denunció el fascismo, y la agresión de la Italia de Mussolini contra la Abisinia de Haile Selassie." (1)

 Hacer propaganda en esos años significaba mostrarse abiertamente hacia una sola idea de pensamiento. Los socialistas hacían su propaganda, los nazistas la suya, los comunistas y los liberales hacían lo propio, para los Estados Unidos lo que México estaba haciendo era manifestarse abiertamente como un país que estaba tomando un rumbo socialista. Paul Strand estaba considerado ya como uno de los mejores fotógrafos que retrataban la realidad social. "En 1932 el matrimonio de Strand estaba finalizando, ella volvió a Nueva York y él fue a México donde se hizo amigo del compositor Carlos Chávez. Este le sugirió fotografiar México, lo que entusiasmó a Strand. Con ayuda de Chávez Strand hizo una exposición en el edificio del Ministerio de Educación y consiguió un encargo de trabajo, hacer un reportaje sobre las escuelas rurales del estado de Michoacán, con la ayuda del sobrino de Chávez, Agustín Chávez. Los dos viajaron juntos y Strand realizó retratos con ayuda de un prisma por primera vez, que obtuvieron un éxito total. Tras esto le encargaron hacer una serie de películas que reflejaran al México real. Strand solo pudo hacer un film, “Redes” que en inglés se tituló “The Wave”, sólo un actor fue contratado, el resto eran los pescadores locales de Alvarado. Era parte documental, parte ficción: una historia sobre una huelga de pescadores pobres contra un mercado que les explota. Era un filme de 65 minutos de duración con imágenes propias de las fotografías de Strand que realizó el filme con su cámara Akeley. La película tardó en filmarse un año debido a la insistencia de Strand en que todo detalle fuese perfecto y cuando ésta se editó la administración del gobierno cambió, abortándose así los demás proyectos". (2)

 Curioso, aunque no tanto, es ver que en esta película que retrata la vida de los pescadores de Alvarado, Veracruz, y que da inicio al cine realista y que es una muestra mexicana del arte republicano, participa como director el austriaco Fred Zimermann (que luego obtendría el Oscar en De aquí a la eternidad y en Un hombre para la eternidad); Paul Strand, norteamericano, como fotógrafo y quién sí era mexicano fue el guionista: Emilio Gómez Muriel. Una autoridad sobre el cine, Emilio García Riera, escribe sobre el cine de esa época:

 "En 1936, año en el que se realizó la cinta de Fernando de Fuentes Allá en el Rancho Grande, punto de partida del cine industrial mexicano, el país vivía una intensa tensión política. El gobierno del presidente Cárdenas hacía temblar al burgués, proponía a los capitales extranjeros motivos de preocupación y movilizaba a las masas populares al temor de consignas claramente izquierdistas". (3)  Efectivamente, el cine mexicano adquiriría su propia identidad, especialmente cuando diez años después aparece el lente magistral de Gabriel Figueroa, pero el antecedente a ese realismo lo tenemos con Paul Strand.

 "Tras la obra pionera de Flaherty, las escuelas estadounidenses de cine documental nacieron en la época de Roosvelt y de la influencia de la escuela británica. Sus bases fueron sentadas no acerca de la vida social, la condición rural o los ocultos problemas sociales. Todo con una escrupulosa investigación y una clave realista desvinculizadora de Hollywood.

 "Aquellas bases cristalizaron entre 1934 y 1940, con la cooperativa independiente newyorkina Frontier Films, surgida de la unión de los jóvenes del New York Kino con Paul Stand que volvía de México donde con Fred Zimermann hizo Redes (1934). Con Leo Hurwitz, Strand hizo Corazón de España (1937) y luego ambos hicieron Native Land (1942) "ensayo documental de compromiso cívico sobre la historia del país mostrando la democracia el autoritarismo, la delincuencia organizada y el racismo con duras imágenes de reconstrucción, montaje de noticieros y archivos". (4)

"La película - la primera (y última) de este tipo - se esperaba que desempeñara un papel pequeño en el plan del Gobierno para educar a millones de ciudadanos analfabetos en todo el enorme país y sacarlos de su aislamiento. [...] La imagen sería hecha por el Departamento Federal de Bellas Artes, dirigida por el compositor Carlos Chávez. El productor sería Paul Strand. [...] Habíamos contratado prácticamente todos los "actores" de entre los pescadores locales, que no necesitaban hacer nada más que ellos mismos. Ellos eran espléndidos y leales amigos, y trabajar con ellos fue una alegría. Además de actuar, se movían todo el equipo, remando los barcos, ganando más dinero que nunca antes - cuarenta y cinco centavos por día - y se divierten muchísimo. [...] Me han dicho que algunos años más tarde los nazis encontraron el negativo en París y lo quemaron. Hay una copia que todavía existe.
(Fred Zinnemann)". (5)



Fuentes:

1.- Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Narciso_Bassols

2.- Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Paul_Strand

3.- García Riera, Emilio. Cuando el cine mexicano se hizo industria.

4.-Guerra Flores, Ernesto. Aproximaciones a la historia y los esquemas teóricos del cine documental. Tesis profesional. Univeridad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, 2009.

5.- World Cinema Foundation. http://worldcinemafoundation.org/

Para leer más sobre Strand:

Museo Metropolitano de Nueva York: http://www.metmuseum.org/toah/hd/pstd/hd_pstd.htm

El archivo Paul Strand: http://www.paulstrandarchive.org/chronology/

Nota, todas las fotografías que aparecen aquí las tomé de la edición de la revista norteamericana LIFE del 10 de mayo de 1937, cuando la película se estaba presentando en Nueva York.

lunes, 5 de marzo de 2012

Mercado Presidente Abelardo L. Rodríguez, ciudad de México.

De mercados hemos hablado mucho. Los hemos considerado como el alma de una ciudad o de un pueblo. Hemos visto algunas maravillas, como el de Guanajuato o el de Celaya. Recuerdo también el de Mazatlán aunque ese aun no lo incluyo en El Bable. Ni que decir del mercado de Actopan, o de tantos más que por uno u otro motivo, sea su arquitectura que su sabor, su olor, o su peculiar trajín de personas nos deja un buen recuerdo; pero esta vez llegamos a un mercado que es una sorpresa mayúscula la que nos llevamos al descubrirlo, pues allí lo que se guarda es una colección de arte. Es el mercado Presidente Abelardo L. Rodríguez en el centro histórico de la ciudad de México.


La zona oriente y norte, partiendo del zócalo, ha sido la zona comercial por excelencia de la ciudad de México. Por ese rumbo, desde que era la Gran Tenochtitlán ya se comerciaba, especialmente en la época colonial, pues allí era el embarcadero que conectaba con las zonas productoras de alimentos. La zona de la Merced se volvió como la zona de abasto de la ciudad y, este mercado fue el segundo que se construyó en el siglo XX para satisfacer las necesidades de una población creciente. Se construyó entre 1933 y 1934, cuando era precisamente don Abelardo Rodríguez el Presidente de México. Como toda placa que se respete, nos dice los personajes que gobernaban en el momento: Aarón Sáenz, Jefe del Departamento del Distrito Federal; José Benítez el Secretario General del DDF; el Ing. José Favela era el Director General de Servicios Urbanos y Obras Públicas. El proyecto fue diseñado por el Arq. Antonio Muñoz García.


Lo que se trató en ese momento fue dignificar el comercio con un espacio amplio, ventilado y organizado y se incluyeron servicios vistos por primera vez integrados a un mercado, un teatro, una guardería y algo impresionante: 1,450 metros cuadrados de pintura mural.




En el diseño del mercado fue una mezcla más que ecléctica, lo fue de los estilos afrancesados del Nouveau, Decó y Belle Epoque, con ciertos detalles barrocos, como esta ventana que vemos en la fotografía.




Fomento y Urbanización, S.A. (FYUSA) fue el contratista que desarrolló la obra, esto lo vemos en dos placas (tal vez hay más, yo solo noté dos), colocada una de ellas cerca del portal de acceso al teatro, la otra, en la puerta de la cámara de basura.




Al aproximarnos al Mercado que se localiza por el rumbo de las calles República de Colombia y la del Carmen vemos un edificio grande, que ocupa toda la cuadra, una parte pintada de anaranjado, la cual es el teatro; la otra, en la que destacan ventanales y una arcada central en la planta alta es, propiamente el mercado. Es decir, la apariencia dista mucho de lo que habitualmente vemos en México en un mercado, aunque el bullicio en rededor es grande, cientos y cientos de personas transitan por todas direcciones, de pronto bloqueando el paso de vehículos y volviéndose todo una zona de comercio, incluida la calle.




Al entrar en él por uno de los dos pasillos de acceso, vemos las paredes totalmente cubiertas de pinturas murales de clara influencia del estilo de Diego Rivera en donde se desarrollan las más variadas escenas...




En los arcos de acceso al mercado notamos unos medallones que hacen franca referencia, a lo que la actividad propia del mercado es, como aquí, en donde vemos una cesta con frutas...




Acá una cesta con flores...




Y una escena de caza con liebres y conejos...




Y es éste el interior del mercado, con techos muy altos que dan la ventilación e iluminación adecuadas, los pasillos tienen las dimensiones suficientes para caminarlos sin obstáculos...




Y la estructura metálica nos remite a los estilos franceses que tan de moda estuvieron en esa época de la Historia.




Seguramente el impacto en 1934, cuando se inauguró, fue grande, el tener un espacio de esa calidad y de esa dimensión...




Aunque las necesidades del comercio actual han variado un poco, no demerita el espacio interior logrado por el arquitecto Muñoz. Veamos unos cuantos detalles:













Y esto es lo que vuelve verdaderamente único a este espacio. Los accesos al interior del mercado, en donde encontramos los murales que los discípulos de Diego Rivera elaboraron. Bracho, Pujol, Rendón, Tzab Trejo, Gamboa y Alva Guadarrama fueron ellos los creadores de la obra, bajo la dirección del maestro Rivera. Y hubo también extranjeros, se dice de tres norteamericanos y un japonés que plasmaron ideas de marcada influencia socialista en los muros.




Se dice que el mercado se levantó en el espacio que ocupaba el colegio jesuita de San Pedro y San Pablo que se encontraba en ruinas.




Y en la actualidad, en estos rumbos, es donde el comercio se especializa en la venta de mochilas y bolsas. Supongo que también en peluches, pues al caminar por allí noté una buena cantidad de puestos que ofrecían todo tipo de estos objetos.




Como el trabajo artístico logrado en el interior del mercado y en el teatro anexo son cosa estupenda, será necesario que en otro artículo te muestre las imagenes que allí capté.




Si el asunto de la Arquitectura Mexicana del siglo XX te interesa, entra aquí:






Para ver el mercado Morelos en Celaya, entra aquí:






Mi visión del mercado en México aquí:






Para ver el antiguo edificio de la Secretaria de Salud, entra aquí:





jueves, 16 de abril de 2009

El Mármol, la desaparecida mina de ónix en Baja California.

Las piedras de mármol se localizan fácilmente en la zona, las he visto personalmente en Bahía de los Ángeles, distante unos 100 km de la mina; en la foto (tomada de la red) aparecen los restos de lo que fuera la mina de El Mármol.

Dentro de las tantas cosas insólitas que hay en la península de Baja California, está la mina de mármol que se ubica en mitad del desierto central, más la norte de Cataviña y antes de los restos de la Misión de San Fernando, Rey de España, Velicatá. Este lugar no lo he podido conocer pues su acceso no es del todo fácil, pero encontré, recientemente, en una de las librerías de segunda mano, uno publicado en 1962 por Editorial Jus, llamado Baja California tradicional y panorámica, en él, la autora, María Luisa Melo de Remes, originaria de Tabasco, que habitó en Tijuana en los años treinta y cuarenta, conoció acerca de la mina; en la actualidad abandonada y, en su momento, uno de los lugares que generó riqueza para quienes pudieron explotarla, no por connacionales, sino, una vez más, así como la Orchilla que los ecuatorianos se llevaron, el cobre los franceses, el oro los alemanes, las perlas los ingleses, pues también el ónix y mármol, este fue a dar a los Estados Unidos.

Otro de mis hallazgos en las librerías de segunda, fue uno de mapas de los sesentas, cuando aun no existía la Carretera Transpeninsular, en donde se ve como punto de referencia El Mármol, de lo poco habitado en desierto central en esa época. En las memorias de Don Abelardo L. Rodríguez, cuando fue gobernador del Distrito Norte de Baja California, menciona la parada obligatoria en El Mármol cuando hacía sus recorridos al sur del territorio.

El relato de la Profesora Melo dice que “El mármol bajacliforniano es susceptible de hermoso pulimento y trae vetas en las que dominan el rojo, el verde, el amarillo y el caoba. Las lumaquelas que presenta tienen reflejos irisados de nácar como aquella concha perla en que Venus emergió del océano. Estas ricas canteras fueron descubiertas en 1889, y casi desde entonces están siendo explotadas por la firma estadounidense New Pedrara Onix, Co., subsidiaria de la Southwest Co. Onix & Marble. Pues bien, dicho poblado, en la época de oro del mármol (1923-1929), contaba con el puerto de Santa Catarina, en el Pacífico, en cuya bahía se hicieron fabulosos embarques hacia los Estados Unidos y en el cual se hundió el barco Boxer, con quinientas toneladas de ónix.

Greenwood Memorial Park en San Diego es el lugar a donde fue a dar toda la cantidad de mármol y ónix que la autora menciona en su relato.

Los mantos de este lignito son horizontales, muy ricos, y llegan a sacarse bloques hasta de diez toneladas cada uno, como aquellos que en el monumental mausoleo en la vecina California norteamericana, en Greenwood Memorial Park, guarda los restos de veinte mil personas, el cual fue construido con puro mármol bajacaliforniano y con un costo de veinte millones de dólares. Pero lo que más entusiasma en la población del Mármol es que entre las casitas de madera que en la cañada albergan a varias familias, allí entre la sonoridad del cincel que toca la cantera, se yergue una escuela toda hecha de mármol translúcido, y en el cual los alumnos aprenden a leer y escribir, cantando siempre, tal cual aprendieron a deletrear nuestros padres y abuelos.

Uno de los grandes atractivos que en la actualidad ofrece El Mármol, son los restos de la escuela, toda construida en mármol.

Por la garita norteamericana que colinda con Tijuana, pasan desde hace muchos años camiones y más camiones cargados con precioso mármol tan lleno de colores y aunque es piedra, tiene sonoridad de alma musical, y por eso parece que al partir entre golpes de tosco bamboleo, suele cantar un dramático adiós a la patria mexicana. Si, a esta península en donde algún día había un gobernante que parodiando a Augusto en una de sus frases celebres a Roma, puede decir con énfasis patriótico: "He hallado una Baja California de arcilla; yo dejaré una Baja California de mármol"


Las librerías de segunda, son lugares en los que, con mucha paciencia podemos encontrar los libros que nos darán la oportunidad de conocer los detalles menos imaginables de todo lo que es la enorme riqueza de nuestro país. Benditos sean esos lugares!


 Así lucía la escuela, tan particular, más bien, única, que había en El Mármol, BCN, paso obligado de los que iban del Sur al Norte (o viceversa) pues el trazo del camino, antes de que se construyera la Carretera Transpeninsular, era por allí. Vemos la construcción completa, aun en operación, 1956.

 Esta era la forma en que se movían los bloques de mármol, 1956.

Y el modo en el que llegaba el agua a la zona.... que se ubica en el Desierto Central de la península de Baja California.

Un estudio profundo sobre el mármol en Baja California lo puedes leer en el siguiente enlace:
http://www.articlearchives.com/north-america/united-states-southwest-usa-colorado/1015212-1.html

domingo, 8 de marzo de 2009

Apuntes de la historia del turismo en Baja California

Don Abelardo L. Rodríguez, Gobernador del Distrito Norte, escribe en 1928 la memoria administrativa de su gestión 1924-1927. A propósito del turismo dice que:
“En la república mexicana el gobierno federal, los de los estados, las cámaras de comercio y demás organismos interesados en el intercambio que trae consigo el turismo y los provechos constantes que origina, han hecho grandes esfuerzos por su fomento.

Las bellezas físicas del país y el clima variado de que disfruta hacen fundada la consideración de que México será con el tiempo uno de los países de mas intenso turismo en el mundo, y por lo tanto, es deber de todos los gobernantes de la república prestar el juicioso apoyo que esta fuente de producción necesita, y favorecer, por el carácter de utilidad pública que representa, las inversiones y desarrollo de instituciones conectadas con atractivos para el turismo y con posibilidades de incremento.

El Distrito Norte de la Baja California ha sido objeto de un turismo cada vez mas creciente, según lo demuestran los datos estadísticos y que, por si solos, hablan elocuentemente a favor de esta actividad provechosa para todos los que cooperan en su mejoramiento y que significan ingresos fiscales directos muy dignos de tomarse en cuenta”.

jueves, 8 de enero de 2009

La "Leyenda Negra". La producción de cerveza en Baja California.


  Dentro de la historia de Baja California hay un capítulo por demás interesante, fue el detonador para el desarrollo de la industria turística del noroeste de México en los años veinte del siglo XX. Se le ha dado en llamar la “Leyenda Negra” pues sus raíces comienzan en las actividades más oscuras del comercio, del comercio del vicio que incluye, las drogas, el sexo y el alcohol.


  Todo comienza en la Villa de Zaragoza, lo que hoy conocemos como Tijuana y de inmediato florece un poco mas al sur, en Rosarito y Ensenada, pues los casinos se vuelven una pujante industria que atrae como imán, por un lado a los turistas, y por el otro a la gente que busca empleo y un mejor modo de vida. En la frontera norte hace casi un siglo se va desarrollando una sólida industria de la diversión, el hospedaje y entretenimiento. Esto sigue sucediendo actualmente en los polos de desarrollo turístico como Cancún, Riviera Maya, Puerto Vallarta y Los Cabos.


  Pero la historia de la frontera norte es diferente pues está envuelta en el glamour de los años veintes, en las historias que de niño pensaba fuera pura fantasía de Hollywood con Los Intocables, Elliot Ness y Al Capone, pero no, sí fue cierta, sí sucedió y todo comenzó con el decreto de la ley Volstead en los Estados Unidos en 1920 y que prohíbe la producción, venta y consumo de alcohol en su territorio.

  Esto, en buena medida, es una bendición para México, pues además de los Casinos y lo que conlleva, se inicia una gran producción de cerveza para satisfacer la demanda de los visitantes que cruzan de California y Arizona hacia México en donde pueden beber hasta la saciedad sin represión alguna. Creo no ha cambiado en mucho la historia, hay que ver en Marzo lo que pasa en las playas de nuestro país que reciben a los denominados “spring-brakers”.


  En Tijuana se construye la cantina más grande… ¡del mundo! Una barra de cien metros de largo atiende a los sedientos visitantes se llamaba La Ballena y se localizaba en la actual Ave. Revolución y Calle 1ª y si había una barra de tales dimensiones, pues debería haber la producción suficiente de cerveza, y así fue, Tijuana albergó a la Compañía Cervecera de Tijuana, S.A. y en las cercanías, en Mexicali dos empresas florecieron, la Cervecería Azteca, S.A. fundada en 1924 y en el mismo año lo hace la Cervecería de Mexicali, S.A.

  Es tal la importancia que en el rubro de economía y fuente de empleos, que Abelardo L. Rodríguez, Gobernador del Territorio Norte de Baja California (1924-1927) lo incluye en sus memorias de este modo:

Fotografía detalle del monumento a Álvaro Obregón en la Ciudad de México, construido durante la presidencia de don Abelardo L. Rodríguez.

  "Esta empresa se constituyó en 1924 y tiene instalada su fábrica y bodegas en un bello extenso edificio de madera revestido de cemento americano, que le da una perfecta apariencia de granito.

  Las últimas concepciones de la química industrial y de la higiene han sido aplicadas en la elaboración de la cerveza, y úsanse como materias primas: malta procedente de los Estados Unidos, lúpulo de Bohemia y arroz del país.

  En el tercer piso del edificio que ocupa esta fábrica, opera un molino Columbia en el que se tritura el arroz y después pasa a una batidora. En el mismo sitio funciona un aparato que separa la paja de la malta. El arroz y la malta se precipitan en una caldera donde reciben un ligero cocimiento antes de pasar a otra caldera en la que sufren el proceso normal de cocción; dicha mezcla lleva incorporado el lúpulo que previamente es limpiado por una máquina Muller Improved. De la segunda caldera se lleva el cocimiento a otro aparato idéntico donde se le hace pasar por un cedazo de cobre que separa todas las materias que lleva el líquido en suspensión e inmediatamente se transporta el caldo por medio de una bomba a la enfriadora instalada en el tercer piso del edificio. La cerveza no sale de dicho almacén sino hasta después de cuatro meses de reposo.


Abelardo L. Rodriguez (1889-1967), presidente de México de 1932 a 1934.

  "Digna de atención es la máquina Olsen y Felgner lavadora de barriles. Este aparato tiene en una extremidad una bomba que arroja al interior de los barriles un chorro de agua caliente a alta presión. Después, el barril es trasladado por medio de dos garfios a una sección donde gira sobre ruedas sincronizadas con un juego de brochas verticales y horizontales que limpian perfectamente el exterior del envase. Mas allá se introduce al barril enfoco eléctrico y se revisa cuidadosamente su interior.

  Finalmente llega el casco a la última sección de la máquina, donde recibe por dentro una nueva descarga de vapor, que completa el insuperable sistema de lavado.

  De la máquina lavadora, embotelladora y pausterizadora Dumore no puede tratarse sin hacer un previo elogio de su eficacia, porque esta máquina desarrolla sus funciones con estricto apego a los más altos preceptos de la higiene y la economía de tiempo y mano de obra.

Fotografía de la Cervecería de Mexicali cortesía del sitio www.mexicalitravel.com

  "En la primera sección un individuo coloca las botellas vacías en casilleros, de donde son tomadas e introducidas mecánica y sucesivamente a dos departamentos de solución de sosa cáustica y uno de agua pura, del que las botellas son llevadas a una sección de brochas o escobillones que limpian perfectamente el interior de los envases, los cuales, en estas condiciones y por medio de una banda eléctrica pasan a la embotelladora, se colocan, finalmente, en la pausterizadora compuesta de tres secciones verticales que recorren 54 canastillas en una hora y cuarenta y cinco minutos, lo cual limpia al líquido de cuantas impurezas biológicas pudiera contener.


  "Encuentran acomodo en esta empresa hasta 30 asalariados (de los cuales 15 son mexicanos), que por jornadas de 8 horas devengan salarios de $8 a $18. Todos los obreros disfrutan del imprescindible seguro contra accidentes del trabajo. El capital invertido hasta ahora por la Cervecería Mexicali asciende a $475,000."


Fotografía: cortesía de Peggy Chaparro.

Es por demás curioso que en el informe de un mandatario, se haga tanto énfasis al proceso de elaboración de la cerveza, como quiera, esto forma parte de la “Leyenda Negra”, y como mal epílogo a esta historia tenemos que hace poco, en Junio de 2013, la Cervecería Modelo que era ya tan solo propietaria del 51% de las acciones, se quedó con tal solo un 5% y la cerveza que era la más mexicana de todas las cervezas pasó a ser la más belga de todas las cervezas mexicanas..


Para leer más de La Leyenda Negra:
http://books.google.com.mx/books?id=TJdAIuh0QeEC&pg=PA129&lpg=PA129&dq=cerveza+mexicali&source=web&ots=eTOjhEnrad&sig=WidkFQxsfH_huKGR1LE9LjGsp0Y&hl=es&sa=X&oi=book_result&resnum=7&ct=result#PPA21,M1

Si quieres conocer lo que queda del edificio de la Cervecería de Mexicali
http://www.lacronica.com/edicionimpresa/ejemplaresanteriores/20070729/HOM21.pdf

Las primeras cuatro fotografías han sido tomadas del sito 
www.sandiegohistory.org