Mostrando entradas con la etiqueta Inquisición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Inquisición. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de agosto de 2018

Proyecto para la capilla de la Inquisición en la ciudad de México

  En la serie que desarrollé sobre los templos, capillas, ermitas y oratorios que fueron construidos en tiempos virreinales en la ciudad de México y su periferia, hubo una que anoté como "sin datos", es la No. 551 de mi conteo y está en el enlace No. 46 de la serie (lo puedes ver aquí). Ayer que buscaba unos datos, dí con una de las publicaciones del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, publicado en 1945 en donde el maestro De la Maza hace mención de un documento que encontró en el que se proyectaba la construcción de la mencionada capilla.

  “Se quiso además fabricar la capilla particular del tribunal, por proposición de la cofradía de San Pedro Arbués, inquisidor mayor de Barcelona y "mártir" del Santo Oficio. El 3 de julio de 1659 los cofrades dirigieron a los inquisidores un memorial para que lo firmasen y enviasen al virrey duque de Alburquerque, en el que se decía que "los tribunales del Sancto Officio, tomó las Reales Chancillerías y Audiencias, han tenido siempre y tienen capillas a donde los Jueces y Ministros oien por comunidad misa antes de entrar en audiencias y los tribunales del Sancto Officio han tenido siempre y tienen mayores edificios de capillas porque en ellas deben también celebrar algunos autos particulares de fé y assi es general, o casi tal, tener capillas mui grandes con puertas a las calles. Y a determinado la Cofradía del Señor San Pedro Mártir dedicar capilla desente al santo a costa de la Cofradía; en el sitio en que era la sala del tribunal antiguo que corre desde la esquina principal a lo largo por la calle de la cárcel perpetua, quedando la puerta de dicha capilla en la principal que aí tienen las casa de esta Sancta Inquisición.”

  Puedes leer el artículo completo en este enlace.

Fuente:

De la Maza, Francisco. Proyecto para la capilla de la Inquisición. Anales. Vol. III, No. 12. IIE-UNAM. México, 1945. p. 20


miércoles, 22 de abril de 2015

"Ti que quis Benito": De la inquisición y sus peculiaridades en México.

   Sobre la Santa Inquisición se saben más leyendas que su historia verdadera. El morbo vende, el morbo genera muchas ideas, mismas que se han ido adhiriendo a esa no del todo conocida historia. En estos días me he dado a la tarea de leer la que se considera la mejor historia que se ha escrito sobre esta institución virreinal, la escrita por José Toribio Medina. Llevo apenas la cuarta parte leída del extenso libro. La constante de las causas son: la bigamia, entendida allí como doble matrimonio; las celebraciones de ritos no Católicos y las herejías que rozan en el absurdo como decir que "no existe el infierno"... si supieran que cinco siglos después el Papa proclamó la inexistencia del Purgatorio... Hay algo curioso: los juicios a huesos o a esculturas del condenado que por ausencia o por muerte no están presentes y deben ser igual condenados... o exonerados.

   Hay dos colores que predominan, algún simbolismo tendrán: el verde y el amarillo. Hay distintos tipos de penitencias, independientemente de los azotes que, según la gravedad de la falta iban de 100 a 200. Y otra curiosidad que encuentro es que, el portar una vela encendida o apagada por el condenado, representaba el estar acusado a una pena o el haberse librado de ella y redimido ante el Santo Tribunal. Y, apoyándome en lo escrito por González Obregón, nos enteraremos de los vestidos que esos condenados llevaban:

   "En estos grabados se encuentran las tres clases de sambenitos, especie de escapularios de lienzo ó paño, amarillo ó encarnado, que se conocían sucesivamente con los nombres de Samarra, Fuego Revolto y simplemente Sambenito, nombre este último que después fue común á todos.

   "La Samarra la llevaban los relajados, ó sean los reos entregados al brazo seglar, para que fueran agarrotados ó quemados vivos. La Somarra tenía entonces pintados dragones, diablos y llamas entre las que se veía ardiendo el retrato del reo. El hábito conocido por Fuego Revolto, era el de los que habían demostrado arrepentimiento, y por eso se pintaban las llamas en sentido inverso, como para significar que se habían escapado de morir abrasados por el fuego. En fin, el Sambenito, que vestían el común de los penitenciados, era un saco encarnado con una cruz aspada ó de San Andrés. La especie de mitra que llevaban en la cabeza los reos se llamaba Coroza, era un gorro de papel engrudado, terminado á veces en punta como cucurucho, de más de una vara de alto, con llamas, culebras ó demonios pintados, según la categoría del reo. Llevaban también rosarios, y velas amarillas ó verdes; encendidas los reconciliados y apagadas los impenitentes, y cuando eran blasfemos se les ponían mordazas.

   "Con el tiempo aquellas insignias afrentosas se vieron con indiferencia, como cualquier vestido, y en México dieron margen á una anécdota curiosa. Sucedió que un reconciliado andaba por las calles de la ciudad, "y como traía sambenito, viendo los Indios que era nuevo traje de ropa, pensó uno que los españoles usaban aquella ropa por devoción en la cuaresma, y luego fuese á su casa é hizo sus sambenitos muy bien hechos y muy pintados; y sale por México á vender su ropa entre los españoles, y decía en lengua de Indios: "Tic cohuaznequi sambenito", que quiere decir: ¿quieres comprar sambenito? Fue la cosa tan reída por toda la tierra, que creo que llegó á España, y en México quedó como refrán: "Ti que quis Benito".

   "Hasta aquí el antiguo y veraz cronista. El pueblo concluyó por perder el miedo átales espantajos, y definió á la Inquisición de este modo: Un Santo Cristo, dos candeleros y tres majaderos. Merecida burla para el que no supo respetar á los héroes dignos y valerosos, como Hidalgo y Morelos" (1). Y quién lo iba a pensar por aquellos años de 1800 cuando la Inquisición fue suprimida en México, que luego vendría un Benito que no era precisamente santo, ni mucho menos un Sanbenito, y que daría un puntillada casi final a la Iglesia Católica en México.

Hace mucho hice una reflexión ¿o artículo? sobre la Inquisición, lo puedes ver aquí. Otro sobre el tema está en este enlace.

Fuente:

1.- González Obregón, Luis. México viejo. Imprenta de la viuda de C. Bouret. México, 1900. pp.107-109

martes, 12 de julio de 2011

Un aviso de la Santa Inquisición o El Catálogo del Terror

A sabiendas que era más bien poca la gente que durante el tiempo en que el Tribunal de la Santa Inquisición funcionaba, sus mensajes debían ser lo suficientemente claros para que todos recibieran la comunicación de las penas que se aplicarían a todos aquellos que observaran una conducta contraria al código de comportamiento emanado de esa santa institución. Este anuncio, digamos que "póster", se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid.


La escena principal refleja lo que propiamente era un juicio en ese tribunal, arriba aparece la leyenda: "Estampa Nueba que pvede servir de ynstrucción a padres y maestros para que hagan ber a sus hijos y familia,los fines de la desobediencia, y los desastres del vicio". Luego aparece todo un catálogo gráfico de lo que serán las penas a las que serán sometidos aquellos que llegaran a cometer alguna falta y este catálogo del terror es el siguiente:

A la berguenza


Emplumada.


Encoronado.


Azotado.


A la berguenza.





Degollado.


Quemado.


Un Calabozo.


Aorcado.


Esquartizado.


Encubado.


Cortada lengua y mano.


A galeras.


A presidio.


A un castillo.


Y en la parte baja del aviso dice que: "Piensa bien lo que aqui bes, trata de enmendarte fiel, mira a que a queste papel, será contra ti testigo". Solo nos queda pensar que el mensaje era más que claro....





lunes, 8 de noviembre de 2010

De sométicos y nefandos, una historia de homosexualidad en el México colonial

Una moderna Cotita de la Encarnación. La fotografía fue tomada del libro, -dato pendiente-

Hace muchos años, cuando la televisión se transmitía en blanco y negro había un programa en donde un extraño personaje aparecía, hablaba mucho, movía continuamente las manos, en ellas enormes anillos se veían. Su peluquín era por demás notorio, la ceja se veía finamente depilada y la bufanda o gazné llamaba la atención, en resumen, toda su imagen era llamativa. En efecto, se trataba de Salvador Novo. Escritor, ensayista, poeta, crítico que supo vivir su diversidad mucho antes que el término se hubiera implementado.

Es gracias a él que muchas de las historias que nos hablan de la vida cotidiana, de las liviandades, de los deseos y calenturas de muchas gentes en épocas anteriores se fueron rescatando y si no rescatando si difundiendo para darnos cuenta de que, como reza el dicho “nada es nuevo bajo el sol”. Una vez, cuando comenzaba a implementarse el correo electrónico en México, un amigo me hizo llegar un texto por demás particular salido de la pluma de Novo: “Las locas y la inquisición”. Allí leí por segunda ocasión la palabra somético, esa que los franciscanos utilizaron para definir la sodomía, es decir, la relación sexual de hombre con hombre, eso que ahora incluso ya está aprobado y legislado.


En el Códice Ramírez (creo) es donde aparece esta escena, que si bien no es una práctica somética, sino una lavativa, bien nos da una idea relacionada al tema de este artículo. Foto tomada de Arqueología Mexicana.

Leí en ese documento la historia de Cotita de la Encarnación, cosa sucedida en 1658; un 6 de noviembre para ser más precisos, es decir, hace tres siglos y medio; para ser más puntuales. Cotita terminaría su vida entre gritos, insultos y siendo parte de un auténtico espectáculo, ese que, lamentablemente, se convirtió en cosa de diversión y entretenimiento para los novohispanos: las ejecuciones públicas, en este caso la quema de catorce personas cuyo pecado, el pecado nefando, había sido comprobado. Habían confesado todos ellos ser sométicos y practicar la sodomía.

“La mañana de aquél día –narra el cronista– la población entera de la ciudad se concentra en la ruta que lleva al “brasero de San Lázaro”. Atestigua burlona y soez el paso de la cuerda compuesta por 12 aterrorizados mocetones –indios y mulatos– y dos adultos –un español magro de piel blanquísima y un mulato sobrado de carnes–, ensogados todos ellos por el cuello y los tobillos. El mulato gordo encabeza la procesión quizás por ser el “alcahuete mayor”. Sus pupilos lo llaman “la Señora Grande” mientras que para su numerosa clientela es simplemente Cotita. Cotita de la Encarnación. Era Cotita –describe el cronista– el más aseado y limpio del grupo, representaba unos cuarenta años y acostumbraba vestir como indio. La “Señora Grande” ofrecía la “mercancía”, la contrataba y concertaba el encuentro de las parejas en sitios previamente establecidos. Aseguraba discreción y pulcritud. Camino a una muerte crudelísima, los 14 sométicos (contracción esdrujulizada de “sodomitas”) marchaban como autómatas detrás de la guardia a caballo de la Inquisición. Vestían sambenitos (sacos de paño amarillo con cruces encarnadas adelante y atrás) llevando en la mano un enorme cirio verde apagado. Durante el trayecto eran objeto de la befa y el escarnio del populacho”. (1)

Salvador Novo en su juventud, foto tomada, seguramente a finales de los años veinte del pasado siglo.

Partiendo de las ideas que dominaban en la España salida un siglo antes del oscurantismo de la Edad Media, el perfil que todo hombre debería tener era el de valiente, virtuoso, humilde, caritativo, piadoso, capaz de soportar el sufrimiento y dispuesto a dar la vida por su rey. En cambio la mujer debería ser virtuosa, devota y sumisa. Consecuentemente la diversidad ni siquiera estaba pensada, mucho menos contemplada. A casi un siglo de instalada la Inquisición en México, cosa que sucedió en noviembre de 1571, fue el 27 de septiembre de 1657 cuando recibió noticia del que sería el caso más sonado pues “Juana Herrera lavaba ropas junto a un muro, fuera de la ciudad en la vecindad de San Lázaro, dos muchachos con gran prisa la llamaron e insistieron en que “fuera a ver a varios hombres jugando como perros”. Juana se levantó y caminó cierta distancia desde donde estaba lavando sus ropas que llegó a un grupo de sauces. Bajo uno de ellos Juana vio a dos hombres, ambos sin pantalones, uno encima del otro, cometiendo el pecado nefando”. (2)

Escudo de la Santa Inquisición, foto tomada en el Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán, Estado de México.

Oro puro era entregar a los investigadores, jueces e inquisidores del Tribunal del Santo Oficio una denuncia de eso que se consideraba “contra natura, contra Dios y contra el Rey”… esto me remite al origen de la palabra fuck, la cual, bien sabemos que en la actualidad se hace uso y abuso –de la palabra- especialmente en el cine norteamericano, pues el origen de la misma va relacionado a cundo el rey mismo autorizaba a sus vasallos a tener relaciones sexuales, así pues, Fornication Under Consent of the King (fornicación bajo el consentimiento del rey). Volviendo al caso de Cotita de la Encarnación encontramos que: “Uno de los inquilinos de la casa, un indígena llamado Tomás de Santiago, describió a Cotita como un hombre afeminado que cuando caminaba movía sus caderas de un lado a otro, que llevaba en la frente un melindre, un pañuelo que se ponían las mujeres en la cintura, que llevaba muchas cintas de colores que caían de las aberturas de las mangas de su chaqueta blanca, que no solo se sentaba en el suelo con ademán mujeril, sino que podía preparar tortillas, guisar, lavar ropa, además cuando algunos jóvenes la visitaban los saludaba individualmente como mi alma, mi vida o mi amor”. (3)

Un señorito en el Guanajuato de finales del siglo XIX, estupenda fotografía de un personaje desconocido, captada por la lente de Romualdo García, tomada del libro que relata su vida de Ediciones La Rana.

Un largo año duró el proceso que Cotita y demás personas tuvieron que enfrentar, seguramente fue enfocado a él todo tipo de tormentos y de excesos, bien sabemos que los que practicaban los tormentos eran personas no precisamente sanas mentalmente. “Poco más de un año duró el proceso contra los diez y nueve detenidos quienes confesaron sin necesidad de ser torturados, catorce de ellos fueron sentenciados a ser quemados y otro, Lucas Matheo, mestizo de quince años de edad, fue condenado a doscientos azotes y vendido por seis años. Se revisaron sus cuerpos por cirujanos y se confiscaron sus bienes”. (4) Los nombres de ellos quedaron consignados en las actas inquisitoriales:

Juan Galindo de la Vega, Cotita de la Encarnación; Miguel Gerónimo, La Zangarrina; Juan Martín, indígena, La Martina de los Cielos; Alonso, mestizo, La Conchita; Bernabé, sastre español, La Luna; Sebastián Pérez, español, La Rosas; Un negro, llamado La Morossa; Miguel de Urbina; Joseph Durán; Simón de Chaves; Nicolás de Pisa; Cristóbal de Vitoria; Gerónimo Calbo; Benito de Cuebas; Domingo de la Cruz; Matheo Gaspar; Juan de Ycita.

Escultura de Adonis del más puro neoclasicismo, tomada en el Museo de San Carlos. En España al acto somético se le denomina “griego”… pura asociación de ideas.

Así, en el Diario de Guijo, se puede leer la siguiente nota: “Justicia de 14 personas por el pecado de la sodomía. Martes 6 de noviembre de 1658, a las once horas del día, sacaron de la Real Cárcel desta Corte a quince hombres, los catorce para que muriesen quemados y el uno, por ser muchacho, le dieron doscientos azotes, y vendido a un mortero por seis años; todos por haber cometido unos contra otros el pecado de sodomía, muchos años, así residiendo en esta ciudad donde tenían casas con todo aliño donde recibían y se llamaban por los nombres que usan las mujeres públicas, así de rengue como de aire…” (5)

“La cuerda de sométicos sigue por la calle del Reloj (hoy Argentina) pasa luego frente a la casa de la marquesa de Villamayor y toma vía recta hasta la albarrada de San Lázaro. Cotita fue el primero en pasar y enseguida uno a uno sus pupilos, “hasta que acabaron con todos a eso de las 8 de la noche”. Los alguaciles del Santo Oficio se encargaron de atizar los fogones hasta el amanecer, en medio de un alegre jolgorio popular. La muerte de “Cotita tuvo cola por sus revelaciones. Para lograrlas había sido obligada a presenciar los tormentos aplicados a sus “niñas”. Agua en la nariz, estiramiento del cuerpo hasta la dislocación de las extremidades y sentadillas sobre braseros al rojo vivo. Cotita hablará hasta por los codos. Dictará los nombres de por lo menos medio centenar de clientes de la más alta jerarquía novohispana. Cuentan las lenguas de doble filo que figuraban en tal relación personajes de la corte virreinal e incluso uno que otro bizarro general del Rey. Los legajos del proceso correrán la misma suerte que los sométicos, para quienes el sapientísimo Fray Bernardino de Sahagún reservaba adjetivos como abominables, nefandos y detestables”. (6)

En la Inglaterra del siglo XVII no eran quemados, sino ahorcados aquellos que practicaban el “vicio nefando”.

Fuentes:

1.- Rebolledo Ayerdi, Antiuy. Noticias del Pasado III. El Sur Acapulco. Diario electrónico. 28 de abril, 3005.

2.- Garza Carvajal, Federico. Quemando mariposas. Laertes, España. 2002. Citado por Luis Morales González en Sodomía en la Nueva España: el proceso de 1657-1658.

3.- Morales González, Luis. Sodomía en la Nueva España: el proceso de 1657-1658.

4.- Morales González, Luis. Sodomía…

5.- Guijo, Gregorio. Diario 1648-1664. Editorial Porrúa, México, 1952.

6.- Rebolledo Ayerdi, Antiuy. Noticias del Pasado…

miércoles, 27 de octubre de 2010

La Santa Inquisición o el temor a morir atormentado


Hace un siglo se decía que la letra con sangre entra, refiriéndose a los castigos que los estudiantes recibían si no aprendían y luego recitaban toda esa retahila de lo que el sistema educativo de la época marcaba, pero hace más de 400 años las cosas eran aun más fuertes, pues fue cuando llegó a México la Inquisisición. Casualidad de las casualidades, vamos a pensarlo así, fue precisamente un día 2 de noviembre de 1571 cuando se instaló ese que dijeron ser "santo" tribunal, lugar a donde llegaron cientos de personas a recibir castigos por herejía basicamente, pero también por hechicería, brujería, idolatría y varias cosas más. Lamentablemente no castigaban por corrupción, de lo contrario nos hubiéramos liberado de ese flagelo nacional, es más, en buena medida la Santa Inquisisción fue la fértil tierra en donde la semilla de la corrupción fructificó.

"En el año de 1571 llegó a México el Doctor don Pedro Moya de Contreras, nombrado inquisidor mayor de la Nueva España y comisionado para establecer en ella el Santo Tribunal de la Fe, conforme a las constituciones vigentes y a las expresas instrucciones que recibido había del rey Felipe II, del inquisidor general de España, el cardenal don Diego Espinosa, y de los licenciados Soto Salazar, Ovando y Vega de Fonseca, que formaban el Consejo de la Inquisición ".

De la Inquisisción mucho se ha fantaseado, mucho se ha exagerado y mucho se ha difundido como un espectaculo de terror, eso lo vemos en la exposición que lleva varios años recorriendo la República exhibiendo los instrumentos de tortura, solo que no sirve de mucho, pues la tortura la seguimos teniendo por todos lados, peor aun, ahora no es solo física, sino también mental. Así pues, asociando las festividades que están por comenzar, la de Muertos, veamos esta que fue no la antesala del terror, sino la sala del terror, propiamente, la cual con solemnidad se instaló un día de Muertos, precisamente hace 439 años. Se dice que los pregoneros fueron a siete plazas de la ciudad de México a leer en voz alta, como las costumbres de la época lo marcaban, lo que a continuación leeremos, y que fue tal impacto, que muchas personas, con tambores y flautas se incorporaron a los pregoneros para irele dando más solemnidad al pregón:

"Sepan todos los vecinos y moradores desta ciudad de México y sus comarcas como el señor Doctor Moya de Contreras, Inquisidor Apostólico de todos los reynos de la Nueva España, manda que todos, y cualesquier persona, assi hombres como mujeres de cualquier calidad, y condición que sean de doce años arriba vayan el domingo primero que viene, que se contarán cuatro de este prsente mes de noviembre, a la Iglesia mayor desta ciudad a oír Misa, Sermón y Juramento de la fe que en ella se ha de hacer y publicar, so pena de excomunión mayor. Mándase pregonar publicamente para que venga a noticia de todos."

Los tormentos eran varios, unos más usados que otros, el del Potro era, quizá el más usado, pero había más y cada uno de ellos contaba con el debido instructivo "para causar más dolor" anotaban desde España para que fueran propiamente aplicados los tormentos..."Algunas veces se suspendía el tormento porque el reo comenzaba a hacer confesiones y revelaciones; pero otras, bien porque la víctima nada tuviera que decir o porque dado de gran entereza podía soportar el martirio, después del potro se pasaba al tormento de agua, que consistía en tener al acusado en el mismo potro y por medio de una toca hacerle tomar a cada admonición una cantidad de agua; pero la toca estaba colocada de manera que una punta de lienzo entraba dentro de la boca hasta la garganta, produciendo al reo ansias y dolores insoportables, entonces se decía que había vencido el tormento y se le daba por compurgado si la sospecha era leve".

Los instrumentos de la tortura eran diferentes en cada Inquisición [recordemos que, además de en España, las hubo en La Nueva España, el virreinato del Perú y demás posesiones hispanas de Ultramar], así como el modo de aplicar el tormento; por eso las descripciones de ellos que hasta hoy se han hecho pueden tener mucha parte de fantásticas.

"El Señor Don Isidoro de San Vicente en carta de 2 de este nos refiere de V.A. la forma de dar los tormentos de garrucha, y silla, y nos manda avisemos a V.A. del modo de dar la buelta de la trampa y trampaso que hoy se practica porque quiere V.A. reconocer su vigor, quedamos advertidos de dichos tormentos si bien a muchos años que aquellos ni los de Brasero, Plancha de Metal caliente, toca con siete cuartillos de Agua, ladrillo, de piñonsillo, Escarabajo, tablillas, Sueño, y otros no se practican; el de silla por no ser considerableni haberse tenido por la calidad de tormento, y los demas por muy rigurosos y riesgo cierto, que hay en la garrucha, de quedar descoiuntado el que le pasa: en cuyo lugar a mas de treinta años, que esta inquisisicón la justicia Real, Alcaldes del Crimen y otros tribunales, segun la relación que tenemos, practican el de cordeles y Garrotes que tienen tres especies de buelta de trampa mancuerna y teniendo al reo en el potro cuio modo y partes donde se da procuraremos da a entender para cumplir con lo que V.A. se sirva mandarnos..."

Así es como nos vamos enterando, paso por paso, cual era el punto a seguir, siempre en crescendo, para que el dolor fuera más fuerte. Idudablemente que los inquisidores llevaban el sadismo al extremo. En el documento se va diciendo cuantas vueltas se darán antes de reventar venas, ojos, en fin... un manual del terror es poco, quizá algo equiparable a Auchwitz. "Todo lo dicho es poner en forma al reo para comenzar la ejecución del tormento, porque el que hasta aquí ha tenido con la sincha ligaduras y teanazas de macuerna y trampaso aunque es a alguno y a algunso se hace mui sencible, no es de mucho dolor, si bien las ligaduras de los brazos les suelen causar y dar mucha congoja y la sincha por el peso del cuerpo, especialmente, si se pone bien baja en la misma cintura, por que si se sube a los pechos ai gran diferencia, en la primera forma es de mas dolor que la segunda.

Guarde Dios A V.A., en Cordova 11 de octubre de 1646.- Carta de la Inquisición de Cordova al Consejo sobre los tormentos.


Bien me puedo imaginar todas las ideas que estan dándote vueltas en este momento en la cabeza. Para terminar te comento dos cosas, que ese montón de faltas de ortografía que ves no son casuales, así se escribió en ese tiempo la carta, la otra; que esto lo extraje del tomo III del libro México a través de los siglos.

Enlaces:

Increible, pero cierto, estamos en México y cuando era un Auto de Fe la ciudad, simplemente se engalanaba:

http://vamonosalbable.blogspot.com/2009/04/el-santo-oficio.html

Para ver como incluyó la Santa Inquisición en el modo de transmitir la información:

http://vamonosalbable.blogspot.com/2010/07/del-bajio-sus-gentes-sus-costumbres-y.html

jueves, 6 de agosto de 2009

2009 Año Jubliar Franciscano, "El sueño de Inocencio"

Detalle de la pintura de los tres niveles, purgatorio-tierra-gloria, en donde se ve en la parte izquierda a San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán. Tomada en la Parroquia de San Francisco de Comonfort. Gto.

Hace dos años que conocí a una persona de sabiduría profunda en el arte y la historia de México, me comentaba, estando en Puebla, la razón por la que en todos los templos franciscanos vemos una estatua de Santo Domingo de Guzmán y en los templos dominicos una de San Francisco de Asís. Me pareció sorprendente ver que dos de las órdenes religiosas que influyeron mucho en la época colonial de México, tuvieran un origen prácticamente simultáneo. De ambos santos, fundadores además de sus respectivas órdenes hemos tenido algo de información, especialmente de San Francisco por su enorme espiritualidad y bondad. Al verlos como hombres, como seres humanos, nos damos cuenta de que Santo Domingo logró fundar su orden a a los 37 años, mientras que San Francisco lo hizo a los 27. Creo conveniente ver a los personajes históricos en el contexto humano, regular, del día a día y darnos cuenta de que no son esos “viejitos” que se han empeñado en ponernos en las iconografías.

Altar de San Francisco en la Parroquia de Villa de Reyes, SLP. Arriba al centro verás el escudo franciscano, a la derecha el rosetón con la cruz de Jerusalén, otro símbolo franciscano y a la derecha el tercero de sus símbolos, las llagas de Jesús.

Ambos personajes, nacieron en el siglo XII, Domingo en 1170 en España y Francisco en 1182 en Italia. Era el Papa Inocencio III quien gobernaba la Iglesia cuando ambos externaron su inquietud de formar una orden religiosa, Francisco basado en la contemplación y el amor, Domingo en la predicación y casi la imposición de ideas, fue por algo que al paso del tiempo a los Dominicos se les dio la administración de la Santa Inquisición, que ahora en nuestro siglo XXI de Santa no le vemos nada. Cuando las ordenes estaban en formación Inocencio III, el cual, por cierto, de acuerdo a un estudio hecho en los Estados Unidos por la revista Life lo incluye en la lista de los cien personajes mas influyentes del Mileno (1000-1999), Inocencio contaba con 47 años, aproximadamente, cuando ambas ordenes religiosas estaban a punto de autorizarlas.

Santo Domingo recibiendo el Rosario. Recordarás una vez te comenté acerca del Domini Cani, los perros de Dios, el perro con una antorcha es el símbolo de Santo Domingo, como lo es el Rosario ya que fue él quién lo instituyó. Por cierto, los árabes usan una especie de rosario, no recuerdo como se llama. Foto tomada en la Parroquia de Río Verde, SLP.

Era la época de las Cruzadas, era cuando se quería eliminar al Vaticano y cambiar la sede de la Iglesia a Francia, los cataros y albigenses, güelfos y gibelinos luchaban. Este fue el momento preciso para el nacimiento de las dos ordenes. Inocencio tuvo un sueño: “Santo Domingo tuvo que enfrentarse con muchos obstáculos legales para que el Papa aprobara su nueva Orden. De acuerdo con la leyenda, el Papa Inocencio III, Santo Domingo y San Francisco tuvieron un sueño. Cada uno de ellos vio que la Basílica Laterana estaba comenzando a derrumbarse, y a dos frailes, uno en hábito blanco y el otro en un hábito marrón, colocándose ellos mismos como columnas para evitar el colapso total. Domingo se reconoció a sí mismo como el fraile del hábito blanco, pero no sabía quién era el otro fraile. De igual modo, Francisco de Asís se reconoció a sí mismo como el fraile del hábito marrón, pero desconocía quién era el del hábito blanco. Para Inocencio III el sueño era un rompecabezas y un misterio. El día siguiente, cuando Domingo iba a ver al Papa sobre la aprobación de su Orden, se encontró a un fraile joven vestido con un hábito marrón. Mirándose mutuamente, cada uno reconoció al otro como el compañero que ayudaba a soportar la Basílica Laterana, y se abrazaron en medio de la calle. Después fueron juntos a ver al Papa, y éste comprendió inmediatamente el significado de su sueño: "Las Órdenes de estos dos gran hombres serán como columnas que salvarán a la Iglesia de su destrucción”. Tomado de Wikipedia. Nota: por Basílica Laterana debemos de entender la de San Juan de Letrán.

Esta hornacina en algún momento tuvo algún santo, se desconoce cual habrá sido, se ubica en la esquina de Juárez con Aldama, actualmente es una peluquería y fue el lugar donde vivió el Alférez Real, de allí su nombre de “Casa de la Inquisición”.

Se muy bien que a pocos les gusta el tema religioso, pero si lo vemos tal cual fue, sin apasionamientos, entenderemos mejor lo que la vasta riqueza de arte religioso nos ofrece nuestro país. En Guanajuato toda la parte este y el norte tuvieron una fuerte influencia de los Franciscanos, en Guanajuato no tuvimos gran presencia de los Dominicos, a no ser en Guanajuato que hubo casa de la inquisición y tal vez en Salamanca, una presencia ínfima, con el representante de la Inquisición avecindado en Morelia y que esporádicamente hacía viajes a Salamanca, de allí la tradición de nombrar a la mas maravillosa esquina que nos dejaron del Siglo XVII y que se le nombra la "Casa de la Inquisición", que mas bien fue la casa de paso del inquisidor. “…el Capitán José Ventura de Lejalde y Arizaga, alférez real de la Villa de Salamanca, alguacil mayor del Santo Tribunal de la Inquisición y vecino de la ciudad de Valladolid”. Tomado del libro Haciendas de Guanajuato, Ediciones la Rana, Guanajuato, 1985.

Este año de 2009 estamos celebrando el Jubileo Franciscano debido a los 800 años que cumple la orden de haberse formado. Foto tomada en la Parroquia de San Francisco en Acámabro, Gto.

Bueno, ahora entendemos porque San Francisco y Santo Domingo aparecerán siempre ellos o al menos los escudos de sus órdenes en los altares o portadas de los templos sean de una orden o de la otra, ambos, juntos, como pilares que defienden a la Iglesia Católica.

El sueño de Inocencio es un libro escrito por Gerardo Laveaga que narra en forma novelada la vida de ese Papa Inocencio III, un poco espesa la narrativa pero nos introduce a un periodo difícil de la historia del mundo, algo al respecto lo encuentras aquí:

http://www.esmas.com/portada/553394.html