sábado, 10 de octubre de 2020

Patrimonio afectado: La larga historia de la destrucción arquitectónica en México

   Esta historia sí que es larga, la de la destrucción en nuestro país. Cosa que no ocurrió en el mundo prehispánico pues la costumbre era levantar un edificio encima del otro, como claro ejemplo tenemos el Templo Mayor de Tenochtitlán, en el cual podemos apreciar esas capas constructivas en una suerte de agrandamiento del edificio. Este y todos los demás fueron destruidos durante la Conquista y la sobreposición que siguió no fue más de edificios, sino de ideas; aunque, en buena parte si se sobrepusieron, claro ejemplo lo tenemos en Cholula con un templo católico encima de un templo prehispánico. (En la foto: Templo Mayor, detalle visto desde la Plaza Gamio.)

   Temblores e inundaciones entraron en acción, templos, conventos y, seguramente, la obra civil se vinieron abajo o quedaron imposibles de usar por los efectos naturales. A ello agregamos las envidias y celos, los abusos de unos y otros y, cuando ocurre la expulsión de los jesuitas su nutrido patrimonio entro en deterioro, algunos inmuebles como los templos y colegios, fueron traspasados y mantenidos hasta nuestros días, pero muchas de sus 120 haciendas cayeron en el abandono y poco a poco se desmoronaron, poco quedó de esa riqueza arquitectónica y patrimonial. (Hacienda de San José Cieneguilla)

   A esto siguió una larga etapa de inestabilidad política y económica que inicia con la independencia y continúa por varias décadas hasta que, en 1860 se proclaman las Leyes de Reforma con su consecuente secularización, del basto patrimonio que la Iglesia poseía, unos inmuebles entraron en remate, otros derribados, una nueva oleada de pérdida patrimonial se sumó a esta  historia. (La poco que queda del Convento Grande de San Francisco en CDMX.)

   Entrado el siglo XX ocurrió otra pérdida patrimonial, por un lado los asaltos, saqueos, incendios, entre otras cosas, destruyeron algunos templos y muchas haciendas de campo, la puntillada final llego en la década de los treinta cuando Cárdenas proclama la expropiación de las haciendas y fincas de campo, si bien se estipuló respetar la casa grande y repartir lo que propiamente eran las tierras de labor, muchas fueron invadidas, segmentadas y, ante los costos que implicaba el mantenimiento de esas monumentales construcciones, se fueron desmoronando poco a poco hasta desaparecer o quedar apenas cimientos y alguna que otra pared. (Ex Hacienda Manduano, Apaseo el Alto, Gto.)

   Y si el reparto agrario de 1936 provocó la pérdida patrimonial de las fincas de campo, el sismo de 2017 hizo lo propio con el patrimonio que quedaba por los rumbos de los volcanes, el Popo y el Iztla, afectando templos y conventos del rumbo.

  "Las condiciones del patrimonio histórico y arqueológico de Morelos, uno de las cinco estados más afectados con el sismo del 19 de septiembre, “son críticas pero recuperables”, afirmó Isabel Campos Goenaga, titular del Centro INAH Morelos, donde se han identificado al menos 300 inmuebles dañados, incluidos los 11 monasterios de la Ruta de los Conventos, que forman parte de la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1994.

   El sismo fue muy fuerte en todo el estado, hemos detectado que la mayoría de monumentos tiene un nivel de afectación que puede variar entre pequeñas grietas, aplanados que se han caído, y son muy aparatosas, pero también daños estructurales, sobre todo en monumentos religiosos, donde hay problemas en campanarios; por el peso de las campanas y el tipo de temblor se cayeron las espadañas o algunas cúpulas, que cayeron todas o alguna se rompió el tambor y se insertaron en la bóveda”, señaló.

   En el caso de los conventos reconocidos por la Unesco y que se dañaron, Campos dijo que “todos tienen afectación”. Se trata de un conjunto arquitectónico compartido con Puebla que incluye 11 edificios en territorio morelense: el de San Mateo Atlatlahucan, de La Asunción en Cuernavaca, Santo Domingo Hueyapan, Santo Domingo Oaxtepec, Santiago Apóstol Ocuituco, La Natividad en Tepoztlán, San Juan Bautista en Tetela del Volcán, San Guillermo Totolapan, San Juan Bautista en Yecapixtla, Santo Domingo Tlayacapan y La Inmaculada Concepción en Zacualpan de Amilpas. (Fundación ILAM)

El martes, 18 de Septiembre de 2018, INAH informaba que: “A casi un año de los sismos del 7 y 19 de septiembre, la Secretaría de Cultura, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha realizado una titánica labor en la recuperación del patrimonio cultural afectado por estos fenómenos naturales, que se traduce en la restauración y entrega de más de 450 inmuebles.

Actualmente se intervienen más de 747 y la próxima apertura de nuevos frentes de obra en más de mil 240 edificaciones, con proyectos ya elaborados y los expedientes ingresados a las respectivas fuentes de financiamiento. Asimismo, se tiene un avance de 95 por ciento en la atención de las 42 zonas arqueológicas afectadas.

El primer movimiento telúrico, del 7 de septiembre, dañó el patrimonio cultural de Oaxaca, Chiapas y Tabasco, mientras que el del 19 causó daños en Puebla, Estado de México, Morelos, Guerrero, Ciudad de México, Tlaxcala, Hidalgo y Veracruz. El resultado, en ambos caso, fue la afectación de 2 mil 340 inmuebles con daños diversos, así como de más de 5 mil piezas de bienes muebles e inmuebles por destino. (Seguir leyendo.)
















viernes, 9 de octubre de 2020

La huella de Alberto Durero en la arquitectura novohispana

   Si aprender la Historia de México es algo complicado, agreguemos a ello cuando pretendemos entender la de España… la vida no nos alcanzaría para tener un panorama completo, es por eso que nos vamos a puntos esenciales para ver la razón que tengo de afirmar que el gran pintor alemán Alberto Durero (Albrecht Dürer 1471-1528) dejó su impronta en la arquitectura virreinal novohispana, no en toda, solo en algunas y en una sola imagen que se repite por el territorio que era de la Real Audiencia de la Nueva España. La imagen que vemos es una de sus magníficas obras, en la que retrato a Maximiliano I (Austria 1459 - 1519) fue archiduque de Austria (1483-1519), rey de Romanos (1483-1519) y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1508-1519). Hijo del emperador Federico III y Leonor de Avis. Maximiliano I fue el padre de Felipe I, “El Hermoso”, y abuelo de Carlos V.

   En la parte superior izquierda del retrato vemos el escudo heráldico de su casa, tal cual lo pintó Durero en 1519, escudo que ostenta la corona imperial y que está rodeado por el Toisón de Oro, es una orden de caballería fundada en 1429 por el duque de Borgoña y conde de Flandes, Felipe III de Borgoña. Es una de las órdenes de caballería más prestigiosas y antiguas de Europa, y está muy ligada a la dinastía de los Habsburgo y a las coronas de Austria y España. Y fue precisamente el pintor alemán quien diseñó el escudo imperial de Carlos V, que es el que vemos en la siguiente imagen y que incluye un detalle, la firma de Durero que la hacía con su anagrama AD, se localiza debajo de la corona y arriba de las cabezas de las águilas.

   Y él, el pintor alemán no solo hizo eso, sino que además diseñó con esa base el escudo imperial que usaría Carlos I de España, V de Alemania, emperador que lo fue también de la Nueva España desde 1521 hasta 1556, pero el escudo no era exclusivo del emperador, sino de toda su descendencia, por lo que estuvo presente en el reinado de Felipe II de 1556 a 1598; con Felipe III de 1598 a 1621; con Felpe IV de 1621 a 1665 y con Carlos II de 1665 a 1700. Concluiría ahí la dinastía de los Habsburgo (misma a la que pertenecía Maximiliano I de México) y pasaría a la Casa de Borbón.

   Junto a esta decoración figurativa de carácter religioso, la heráldica era un motivo omnipresente en las banderas. Las armas imperiales con el águila bicéfala se emplean tras la dignidad imperial y siguiendo un modelo que se remonta a los emperadores Federico III y Maximiliano I: un águila bicéfala de sable sobre fondo de oro, con un escusón en el pecho con las armas personales del emperador (lo vemos en la última imagen). Se usaban también las armas reales de Castilla y Aragón, junto a las de los dominios austríacos y borgoñones. (Pascual Molina, Jesús F. (2017): “La iconografía de las banderas de Carlos V: ejemplos y noticias documentales”. En: Archivo Español de Arte, vol. 90, núm. 357, Madrid, pp. 31-48)

   Este es el autorretrato de Durero, el que si bien no creó el águila bicéfala, si adaptó el concepto para el escudo de Carlos V que lo tenía como motivo central, y esa es la razón por la cual lo vemos representado en una buena cantidad de edificios que sobreviven al paso del tiempo, quizá lo has visto, sea en Yucatán que en la Ciudad de México o en Guadalajara, aquí una muestra de algunos que he encontrado. 

En Uayma, Yucatán.

En Jalpan de Serra, Querétaro.

En Coixtlahuaca, Oaxaca.

En Guadalajara, Santa Mónica.

En Tepeyanco, Tlaxcala

En Canxoc, Yucatán.

En San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

En Santa María Acuexcomac. Puebla.


Santurario de Nuestra Señora de la Soledad en Oaxaca.

  
De la magnificencia que tuvo Alberto Durero en su obra, hay varios ejemplos en el programa de ArteGoogle que presenta el ultra fidelidad, por ejemplo, su autorretrato, lo puedes ver aquí. Otro autorretrato, el de 1500 en donde vemos claramente su anagrama, está aquí. Su famoso conejo también  en alta resolución.



jueves, 8 de octubre de 2020

De altas torres y capillas posas en el convento de San Francisco en Puebla y en Calpan, Pue.

   Cuando vi por primera vez la torre del templo de San Francisco en la ciudad de Puebla lo primero que pensé fue en la precisión que el maestro de las tres artes y/o alarife que la proyectó, calculó y edificó, tuvo para que siga en su lugar y no haya sido afectada en los varios temblores que han asolado a la que antes se conocía como la Ciudad de los Ángeles, y que era una puebla, es decir, una poblazón o población como actualmente decimos y que derivó en la ciudad de Puebla. Luego me sorprendió conocer el peculiar nombre que tiene pues a ellas está dedicado: las Cinco llagas de San Francisco.

   Los franciscanos se establecieron en la Puebla de los Ángeles en 1531, en un solar perteneciente a la cofradía de la Santa Cruz “otorgada como merced a dos de los fundadores de la ciudad y mayordomos de la cofradía, la que recibió licencia para ser construido un hospital y un templo bajo el patrocinio de la Santa Cruz” (Wikipedia). Mientras, su templo y convento se construía, el cual fue concluido en una primera etapa, en 1585.

La torre, que es la que nos interesa se concluyó en 1672 y en 1673, pero fue la torre original, que si lo vemos con atención, notaremos como a partir del arranque de la misma, el estilo cambia radicalmente, se deja atrás esa reminiscencia medieval de fortaleza, y pasa al estilo herreriano. “Su construcción se comenzó en el año de 1730 por el padre Tapia, quien la dejó a la altura de la cornisa. El padre lego dominico José Antonio continuó la obra en cantera adecuándole campanas y finalizándola en 1767. Es curioso comparar las fechas con las torres de la Catedral, la torre norte (izquierda) fue concluida en 1678, la sur (derecha) en 1768, apenas un año luego de la de San Francisco y ni que decir de las alturas. En la catedral son 70 metros los que se levantan y en San Francisco 69.

   Y traigo esto a colación porque, si me has seguido en las últimas publicaciones que he hecho, con el tema de conventos y primeras edificaciones católicas en México, al ver las de Tlaxcala y llegar a las de Puebla ocurrió algo, una suerte de recuerdo inmediato a lo que hace algunas décadas vi en Bolonia, Italia, que ahora es uno de sus principales atractivos: las torres, esbeltas y enormes.

   Y la idea de las torres esbeltas y muy altas se reforzó al ver la que en el convento de Calpan se yergue. Al menos así fue con la imagen blanco y negro que ahora vemos. Quizá sea el ángulo en que fue tomada esta fotografía que aparenta ser muy alta la torre, el sitio no lo conozco en persona para poderlo afirmar totalmente.

Sobre esta construcción encontramos que “los estudiosos del arte han coincidido que fue el año de 1548 la fecha de inicio de la construcción del edificio conventual franciscano de San Andrés, bajo la dirección de Fray Juan de Alameda constructor de los monasterios de Huexotzingo y Huaquechula. Todos los componentes arquitectónicos permanecen intactos, evidenciando con sus características su construcción del siglo XVI: como son la fachada, la portería, la capilla de indios (con algunas modificaciones o restauraciones sustanciales en diferentes momentos) y las capillas pozas”, muestra imponente de la construcción detallada en la región de los volcanes.

   Referente al edificio parroquial, edificación que abarca los siglos XVII-XVIII, cobijada en sus inicios bajo la advocación de San Sebastián y actualmente de San Andrés, ésta, fue secularizada en el año de 1641 y ‘pasó a manos del primer cura del clero secular y sus dos ayudantes’ […] Francisco Gómez de Saucedo y los bachilleres Domingo Flores y Luis Pérez Orozco. A parte del bachiller Francisco Gómez de Saucedo, como representante del gobierno indígena, el cacique y mestizo don Pedro de Santa María”. (Isis Zempoalteca, leer completo aquí).

  En el convento franciscano abandonado de Tecali de Herrera vemos también la alta y esbelta torre.

  Y sobre sus capillas posa, sin lugar a dudas las de Calpan son extraordinarias. 






 

miércoles, 7 de octubre de 2020

Antes y ahora: Santo Domingo Yanhuitlán

Yodzocahi, 1580.- Durante la época colonial el pueblo de Santo Domingo Yanhuitlán —entonces conocido por su nombre mixteco, Yodzocahi— fue heredero del cacicazgo de los Guzmanes, uno de los más importantes de la región —más tarde, de Pimentel y Villagómez—, que llegó a extenderse hasta la Mixteca Baja. Con el arribo de los españoles a la región, se constituyó la encomienda que fue otorgada por Hernán Cortés a su primo Francisco de las Casas en 1523 (Burgoa, 1934a: 290-291; Puga, 1945: 104). El asentamiento de frailes dominicos en los años cincuenta del siglo XVI, después de más de una década de disputas con los caciques y encomenderos locales, coincidió con los comienzos de los trabajos de erección de la iglesia y del convento, que constituyen hoy el centro monumental y ceremonial del pueblo. Construida entre 1550 y 1580, durante el apogeo de la expansión de las misiones españolas en Mesoamérica, la iglesia de Santo Domingo Yanhuitlán y su convento contiguo fueron de los asentamientos más importantes de los dominicos en la región mixteca. Aunque es imposible reconstruir acertadamente la cronología y las pautas de edificación del conjunto, varios documentos dispersos permiten hacerse una idea de las fases principales, actores, recursos y estrategias que fueron necesarios para concluir la obra. Si bien algunos documentos establecen la fundación del convento entre 1540 y 1541, los trabajos no parecen haber empezado sino hasta 1550. Según las Actas capitulares de los dominicos, la casa de Yanhuitlán fue aceptada inicialmente en 1541, pero no se pobló definitivamente sino hasta 1548 (Vences, 1990: 124-134) debido a los conflictos surgidos por la oposición a la presencia dominica en el pueblo del cacique don Domingo de Guzmán, aliado del encomendero Francisco de las Casas. (Alessia Frassani, te recomiendo leer el artículo completo.)

Yanhuitlán, Oaxaca, 2020.- Luego de los daños por el sismo de 1999, el convento fue intervenido: "El Ex Convento de Santo Domingo Yanhuitlán fue rehabilitado mediante el uso de métodos de construcción y materiales con los que fue edificado en el siglo XVI, con lo que se respetó su estructura original. El arquitecto Juan Urquiaga Blanco, reconocido por su trabajo en la restauración del Ex Convento de Santo Domingo, en la capital oaxaqueña, explicó que en el caso de Yanhuitlán los trabajos se centraron en la atención de grietas y desprendimientos en la bóvedas de tracería, así como en la reparación de la cubierta con tecnología moderna, misma que refuerza la estructura y evita las filtraciones de lluvia. Dijo que ante la falta de planos y la poca información histórica sobre el ex convento, “se hicieron  calas arqueológicas para poder determinar las antiguas técnicas con las que los dominicos edificaron el ex convento, y retomarlas en este trabajo de rehabilitación. Urquiaga Blanco añadió que también se reconstruyó parte del claustro alto, la hospedería (también llamado hospital), y otras áreas del templo, como las bóvedas, ventanas góticas y el piso del coro, que presentaban distintas intervenciones anteriores y agregados. “No hay que olvidar que el edificio tuvo diversos usos: durante la Guerra de Independencia fue cuartel; aquí se atrincheró el cura Hidalgo y también se observan los orificios de impactos de bala en la parte trasera del convento”, destacó el arquitecto". (Boletín INAH del 21 de noviembre, 2012)

Un interesante documental sobre este conjunto arquitectónico lo puedes ver aquí.

 

martes, 6 de octubre de 2020

Tizalán y Ocoteculco, Tlaxcala, las primeras construcciones franciscanas en Tlaxcala

   Vuelvo a referirme a lo que publiqué el 16 de enero de 2020, el título que di fue Las primeras capillas levantadas en México, pues no veía se hablara mucho del V Centenario de los acontecimientos de 1519, y, siendo que en este espacio he dedicado mucho tiempo y sus consecuentes “entradas” al tema de las edificaciones religiosas pensé prudente hacer un recuento cronológico de las que se fueron erigiendo. Caí en varios errores y algunas omisiones. (En la imagen vemos las ruinas que, intuyo, fue la primitiva capilla franciscana de Tizalán.

   Anoté que fue en Tizalán donde se llevó a cabo el primer oficio católico en la región de Tlaxcala y, en efecto, así lo fue pues fue cuando Xicoténcatl y los otros Caciques principales fueron bautizados, me refiero a los caciques de los cuatro Señoríos o República de Tlaxcallan, también referida como  o Confederación de Tlaxcala: Tepeticpac, Tizatlán, Ocotelulco y Quiahuiztlán. Pero fue luego, cuando llegan los franciscanos a esa zona, en 1524, son hospedados por Maxixcatzin en Ocotelulco. “Tepeticpac, el primer señorío que se fundó, tenía un palacio y distaba ocho kilómetros de Tizatlán. En este lugar se localizaron los vestigios del antiguo teocalli o templo, cuyos altares están decorados con jeroglíficos. Quiahuiztlán, a cuatro kilómetros de la ciudad de Tlaxcala cabecera del señorío del mismo nombre, también tenía un palacio, situado atrás de la actual iglesia principal. Ocotelulco situado a tres kilómetros de la capital, cabecero de su señorío y gobernado por Maxixcatzin, era el centro administrativo y comercial de la zona. Tenía un espacioso mercado, un templo que quizá era el mayor en la provincia y un palacio con muchas instalaciones anexas, incluida una casado fieras. Los primeros franciscanos que llegaron a Tlaxcala vivieron en él un tiempo” (Wikipedia).

   “Este Xicotencatl  fue el primero que recibió de paz a los cristianos, a quien en este lugar, y en sus propias casas y palacios, los aposentó, que eran muy grandes, donde tuvieron los nuestros su real y principal alojamiento ( y aquí se puso la primera cruz de esta provincia).[…]Y aquí se dijo la primera misa que los tlaxcaltecos  vieron y oyeron decir, y en este lugar recibieron agua de bautismo los cuatro señores de las cuatro cabeceras y principales de esta ciudad y provincia; y aquí fue su primera conversión y se sujetaron al gremio de la santa Madre iglesia de Roma y dieron obediencia al invictísimo césar Emperador Don Carlos quinto de este nombre; aunque otros quieren decir que se bautizaron, en la cabecera de Octotelulco en los palacios de Maxixcatzin, lo cual queda en duda, aunque lo uno y lo otro pueden ser”. (Diego Muñoz Camargo, Relación Geográfica de Tlaxcala, p.60)

   En la imagen vemos la capilla abierta de Tizalán, que fuera levantada sobre el teocalli existente, lo más seguro, como en tantos otros lugares de México, usando las mismas piedras. “Debido a su posición geográfica, en Tizatlán fueron recibidas las tropas españolas de Hernán Cortés el 23 de septiembre de 1519 y fueron alojados en los palacios de Xicoténcatl, tal y como lo señala Bernal Díaz del Castillo y el mismo Cortés. Como ya se ha dicho, el sitio fue ocupado después de la estancia en Teotlalpan, la primera ocupación se caracteriza por presentar estructuras elaboradas en adobe, un ejemplo de ello es el muro sur de la plataforma de la capilla abierta. La segunda etapa constructiva corresponde a aquella en donde el material constructivo es el xalnene. A primera vista parece ser que el asentamiento prehispánico solo se reduce al área de los altares policromos y al basamento sobre el que se encuentra la Capilla abierta y el templo de San Esteban, sin embargo, tenemos que decir que las construcciones prehispánicas abarcaban hasta la parte que hoy ocupan las casas actuales al norte de la calle anexa a la zona arqueológica” (Wikipedia).

  Es en Ocoteculco en donde tres de los  primeros doce franciscanos, de llegaron a Nueva España en 1524, "Salió designado para Tlaxcala, como guardián del monasterio que allí se fundaría, fray García de Cisneros, acompañado por fray Martín de la Coruña y fray Andrés de Córdoba. Llegaron a Ocotelulco a mediados de 1524 y se alojaron en unos salones del palacio del cacique Maxicatzin, los cuales se sabe les fueron facilitados por espacio de tres años, mientras construían su primitivo monasterio. Al respecto, fray Toribio de Benavente, Motolinia, anotó: "tenía este señor grandes casas y muchos aposentos, y aquí en una sala baja tuvieron los frailes menores su iglesia tres años" (Wikipedia).

  Todo indica que de aquella que fuera la habitación de los tres franciscanos mencionados no queda nada, el templo de Ocoteculco presenta un estilo totalmente distinto al que fuera originalmente usado por ellos, esto se debe a que el templo fue levantado posteriormente, lo que sí mantiene de los usos y costumbres del XVI es el atrio que funge, aún en la actualidad, como cementerio. En el siguiente mapa vemos como la Autopista 117D San Martín Texmelucan-Tlaxcala-El Molinito, pasa precisamente por las tres poblaciones actuales de aquellas que fueran los Señoríos de Tlaxcallan.