jueves, 4 de marzo de 2010

Conozcamos a detalle la Parroquia Antigua de Salamanca. ( 1 )

Algo hay en Salamanca, lugar donde nací y a donde decidí regresar a continuar la vida, que la hace un poco particular, más bien, para ser precisos, que la hace extraña. Extraña porque guarda una serie de tesoros que todos sus habitantes se empeñan en ocultar, en negar, en no asimilar, ni apreciar, mucho menos en darlos a conocer. Afortunadamente yo no pertenezco a ese grupo, por lo tanto, con un enorme gusto te presento apenas una parte de la belleza que guarda uno de los templos a los que pocos habitantes de la localidad le ponen atención: La Parroquia Antigua.


Como todo lo de su origen, motivo y razón de su construcción ya te lo conté, lo evito ahora. Como todo lo de su análisis arquitectónico ya te lo comenté, lo evitaré también. Solo para corroborar los datos te cuento que comenzó su construcción en 1630 y se terminó en 1660, se llevó 30 años el construirla. Su estilo Churrigueresco entra en la clasificación del Estípite y estuvo dedicada al Apóstol San Bartolomé.


VENTANA: El término proviene del latín ventus (viento), haciendo referencia a la capacidad de ventilación que proporciona. Antiguamente la ventana también se denominaba fenestra ó también denominada "finistra", de forma idéntica a como se llama en latín y en griego. (Wikipedia).


Si realmente tienes interés en profundizar en esos datos, te sugiero te vallas a la pestaña superior izquierda, donde tienes una pantalla en la que aparece una lupa y accesando por allí podrás irte a los artículos que te mencioné ya escribí, ahora el objetivo es otro, el objetivo es adentrarnos a detalle en lo que es la belleza cuasi infinita de la Parroquia Antigua de Salamanca, Guanajuato, México.


Ahora que decidí establecerme de nueva cuenta en Salamanca, me he sentado junto a la barda perimetral de este templo a observar con atención su fachada, es tanto lo que hay, es tan grandiosa, que muchas personas lo que hacen es aplicar aquello que Pepe Alameda decía acera del arte de la Tauromaquia “…no es una graciosa huída, sino apasionada entrega…” con esa mentalidad debes sentarte a asimilar lo que esa portada trata de transmitir. Algo sencillo, pero, insisto, difícil de entender.


Uno de estos días, sentado, con calma, con el tiempo adecuado para apreciar el esplendor que la Parroquia Antigua de Salamanca encierra, me di a la tarea de contar cuantas caras aparecen en esa explosión del llamado arte estípite, en ese bosque de formas vegetales, animales y antropomorfas. El número es preciso y abrumador: 34, ahora entendemos porque se llevaron 30 años en construirla.


Cada grupo de caras representa algo, todas están dispuestas de forma equilibrada, manteniendo algo que, en la Colonia, se mantuvo en cuanto a manifestaciones artísticas nos referimos. Tan simple el lado derecho como el izquierdo, en este caso diré: tan pesada la parte derecha como la izquierda, así que, si un Querubín aparece de este lado, lo encontraremos del otro, si un cargador de cesta que se vuelve espléndido florero está de acá, lo verás allá.


Si ese “sereno”, el que carga la linterna, aparece del lado oriente, en el poniente hay otro… en fin, la simetría en su máxima expresión, la explosión de formas vegetales, animales y humanas, también. Te invito a que veas con mucha, con muchísima atención lo que es apenas una partecita de la magnífica fachada de la Parroquia Antigua de Salamanca, la de Guanajuato, la del Bajío, la mexicana.






¿Será este un pelícano que se desgarra a sí mismo para darle alimento a sus polluelos? De ellos vemos cuatro en la fachada de la Parroquia Antigua de Salamanca.


Y claro es, la invitación está para que vengas a conocer Salamanca, si has oído ese dicho que por ahí circula de “pinche pueblo”, no hagas caso, yo te garantizo que no te arrepentirás de venir a ver, con atención, los tesoros que Salamanca guarda.



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