miércoles, 21 de septiembre de 2016

Por el rumbo de Parangueo en Valle de Santiago, Guanajuato

  Abramos esta ventana para sorprendernos. Esta bien podría ser la frase ideal para comenzar un día de descanso, por puente, por no tener compromisos laborales, por ser fin de semana, o mejor aun... no por, sino para atrevernos a conocer unos pocos kilómetros más allá de nuestro entorno. De seguro toparás con una maravilla cercana al lugar en el que vivas. Eso es (prácticamente) una garantía en México pues de que México es bonito, no hay dudas.

   Cuentan por ahí que en el siglo XVII y XVIII la gente conocía, los que lograban salir del entorno de su rancho, hacienda o villa, apenas 7 leguas a la redonda, unos 30 kilómetros; más allá todo era desconocido. De ahí que el correo, la posta, o los viajantes se volvieran objeto de curiosidad porque ellos habían visto "mundos distantes" y desconocidos.

   Nuestra modernidad nos ha ampliado ese ratio, podemos visitar lugares distantes usando poco tiempo para desplazarnos, el agravante son los costos... pero esa es otra historia, ahora lo que te demuestro es que manteniendo el rango de las 7 leguas de donde vivo, llegamos a un sitio maravilloso que nos transporta en el tiempo. Bien sabes que vivo en Salamanca y a donde nos vamos esta vez (en fotografías) es a tan solo 3 leguas de distancia en dirección sur, esto significa 13.5 kilómetros.

   El lugar que visitamos se llama Santa Rosa Parangueo, está en el municipio de Valle de Santiago. Parangueo fue una Estancia, un territorio de aquellas primeras entregas de tierras que hubo en la Nueva España que era tan grande que nadie sabía dónde comenzaba y dónde terminaba. En algún momento el encomendero recibió otra más, llamada Quiriceo. En plena zona volcánica del valle, por consecuencia con tierras de mucha fertilidad.

   Hasta allá llegaron los evangelizadores que, partiendo de Michoacán, quizá de Cuitzeo, llegaron a Yuriria y de ahí enfilaron al norte dejando sus capillas en la Magdalena, en Araceo y en esto que ahora vemos, Santa Rosa de Parangueo, primero una simple capilla, del siglo XVII que luego se convirtió en magnífico templo pues se estableció allí una visita, en el XVIII.

   La capilla fue abandonada, luego se usó como cementerio, mismo que se rebasó y se creó un nuevo cementerio unos metros más abajo de la loma. El lugar es excepcional, es de esos sitios que no se publicitan mucho pero que, cuando los descubres, te asombran...



























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