Mostrando entradas con la etiqueta Todos Santos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Todos Santos. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de mayo de 2011

La hacienda de San Juan del Pescadero, Baja California Sur

Por varios estados de la República Mexicana hemos visitado haciendas y hemos comprobado como la mayoría están en ruinas y a punto de desaparecer, de pronto imaginamos que las haciendas existen solamente en el centro del país, pero no es así, están en todos lados, las henequeneras en Yucatán, las pulqueras en Hidalgo, las ganaderas y agrícolas en varios sitios y las azucareras escencialmente en Morelos, pero en Todos Santos, Baja California Sur, también existió una hacienda, esta fue la de San Juan del Pescadero, en la comunidad que actualmente lleva el mismo nombre. Esto es, a unos 15 kilómetros antes de llegar a Todos Santos, saliendo de Cabo San Lucas. Este lugar se conoció en su momento de gloria como uno de los mejores productores de panocha de la región.

Y así como en la época colonial vemos que las Haciendas son originadas luego de la entrega de estancias de ganado mayor o menor o, en todo caso, de caballerizas, que más que ser precisamente para alevar ese tipo de bestias, eran una referencia de las dimensiones que tendrían, vemos que aquí, en el Distrito Sur de la Baja California, hubo, aunque ya a destiempo, la referencia de sitios de ganado mayor: "El problema de la tenencia de la tierra en las misiones terminó hasta 1855, cuando desapareció el régimen misional y se estableció el Vicariato Apostólico en La Paz. Ulises Urbano Lessépas ofreció una relación de propietarios de suertes de tierras que lograron el título de propiedad entre 1823 a 1855 en la jurisdicción de Todos Santos. En conjunto fueron 17.5 sitios de ganado mayor compuesto cada sitio de 20 000 varas cuadradas".


"En El Pescadero, el senior Rosario Salgado e hijos hicieron prosperar "La Hacienda, centro productor que tenía plantaciones de caña de azúcar por más de cien hectáreas, con producción de panocha de más de 3000 cargas anuales. Este sitio fue un verdadero emporio que ocupaba más de 100 hombres. La fábrica tenía servicios propios de telégrafos y estaba situada a siete kilómetros de Punta Cobos, puerto de salida de los pedidos recibidos directamente y que se transportaban a los puertos de Sonora y Sinaloa". (1)

Con este artículo termino esta serie sobre la producción de caña de azúcar en la región sur de la península de Baja California, sigo pensando que esta es una gran herencia que tienen quienes aquí habitan y que urge sea rescatada toda su historia, tradición y los muchos elementos físicos que andan por ahí rodando o que están enterrados en espera de ir a parar a una colección particular. Antes de que esto suceda será bueno reconsiderarlo, recuperarlo y, por qué no, hasta dedicar todo un museo a exponer lo que en su momento fue un gran generador de riqueza para la zona.




Fuente:

1.- Mendoza Salgado, Rosa María. Huellas Ancestrales. Universidad Autónoma de Baja California Sur. La Paz, 2001.

domingo, 20 de marzo de 2011

Arte republicano en el olvido. Todos Santos, Baja California Sur.

Hay un edificio que en sí es muy interesante pues muestra los razgos característicos de la arquitectura que por el noroeste del país se desarrolló, esto es en Todos Santos, Baja California Sur. Actualmente alberga al Centro Cultural Néstor Agúndez. El edificio fue construido en el primer año de la década de los treinta del siglo XX y el 20 de enero de 1931 se inauguró para ser la sede de la Escuela Normal Rural Melitón Albáñez. Cinco años después los propios alumnos auxiliarían a los maestros pintores que plasmaron una serie de conceptos propios de la época en sus muros: la educación socialista.

Los murales que se ven en la amplia entrada de la que fuera Escuela Normal tienen la firma de sus autores y están en mejores condiciones que los que hay en los pasillos, en es mural central apreciamos la hoz y el martillo, símbolo inequívoco del socialismo soviético, del cual, en cierto modos, atravesó el océano y llegó a México para instalarse justo en el artículo tercero de la Constitución el cual habla de la educación y fue entonces que se volvió no solo obligatoria, gratuita y laica, sino: única, emancipadora, científica, técnica, racionalista y de trabajo, además de socialmente útil, desfanatizadora e integral.

Conceptos por demás ambiciosos y que en el papel brillaron pero en la realidad no se aplicaron del todo. El artículo 3° rezaba a mediados de los treinta: "la educación que imparta el Estado será socialista, y además de excluir toda doctrina religiosa combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y la vida social".

Las pinturas nos remiten de inmediato a los razgos tan usados por Diego Rivera, el cual puso muy en alto, no solo el nombre, sino el pincel mexicano y, por si esto no fuera poco, él, Rivera también comulgaba con las ideas socialistas en plena ebullición mundial de las entreguerras.


Ese trabajo excepcional que se muestra en los muros del Centro Cultural de Todos Santos bien valdría la pena rescatarlo para ver en todo su esplendor lo que es un período tan representativo no solo del arte en México, sino de las ideas.

jueves, 10 de febrero de 2011

El kilómetro 84 de la carretera Cabo San Lucas-Todos Santos, en Baja California Sur

Con la intención de no saturarnos en el apasionante tema del Camino Real de Tierra Adentro, hoy recorremos apenas algunos kilómetros de otro camino, un poco más al norte y más al oeste, la Carretera Federal 19 que va de Cabo San Lucas a La Paz, vía Todos Santos, es decir, por la parte del Océno Pacífico, en donde, precisamente en el kilómetro 84 es por donde más se aproxima y es allí que hay la posibilidad de entrar a una gigantesca playa la cual, desde que la descubrí, hace ya una buena docena de años, ha sido uno de mis lugares favoritos y hacia allá nos fuimos a pasar el día, luego de un mes de no parar en la labor a la que ahora me dedico.

La punta sur de la Península de Baja California ha crecido mucho en el número de habitantes, se ve ya una buena cantidad de casas en luagres que hace poco estaban totalmente deshabitados, todo esto, como todo en la vida es para bien y para mal, eso del mal lo dejaremos para mejor ocasión pues con las imagenes que ahora te comparto te darás cuenta de que si algo se respira por acá es aire limpio y lo que se ve es belleza pura hacia todos lados.

La carretera está siendo ampliada a cuatro carriles, quizá para mediados de este 2011 esté ya terminada, por ahora se transita en un doble carril y el tráfico es continuo pues como toda la mercancía que llega por barco a Los Cabos entra por Pichilingue, el puerto de La Paz, esos tráilers transitan por esta parte de la carretera que es más plana, por el lado del mar de Cortés se cruza la sierra y se vuelve más lento el paso.

Nadar aquí es punto menos que imposible, la corriente del Pacífico entra con mucha fuerza. En esta época del año, el invierno, lo más común es ver las ballenas, o, mejor dicho ver los "chisguetes", o más técnicamente: aspersiones que hacen. Fue sorprendente ver varias familias, al menos una docena de especies, el océano se veía como fuente danzarina, por así decirlo, en dode brotaba agua por aquí por allá... espectáculo inolvidable que, si tienes la oportunidad de volver a verlo, igual te captura por su singularidad.

Creo sabes que prefiero los lugares solitarios, si bien, me meto en esas monumentales peregrinaciones o en los atiborrados tianguis y mercados del centro del país, siempre el estar solo en contacto con la naturaleza es reconfortante y aquí en esta parte de México es una auténtica experiencia, es, para presumírtelo, una abundancia de belleza.

Naturaleza viva, naturaleza explosiva, naturaleza contrastante, naturaleza única... y lo que le quieras agregar, también.





Este año que recién terminó, el del Bicentenario, me dicen que no fue de mucha lluvia por estos rumbos, a diferencia de lo sucedido en la otra parte del país en el que si hubo algo, eso fue abundante lluvia. Es por eso que me sorpenden estas escenas. Ver en la playa, de pronto, entre colinas de arena, como crecen plantas que muestran su verdor con el rocío del agua marina que les llega permanentemente.

Y, así como dicen que en Aruba, isla caribeña en la cual nunca he estado, crecen árboles que no van precisamente hacia arriba sino hacia un lado debido a la fuerza constante del viento, encontramos aquí, en el kilómetro 84 algo similar. De lo mas curioso.

Y ahora sigamos en este recorrido por la Carretera 19, tan solo 15 kilómetos más adelante, considerando que el kilometraje se va contando de norte a sur, es decir, de Todos Santos hacia Cabo San Lucas. Pues bien, llegamos al kilómetro 69, número difícil de olvidar. Allí lo que encontramos en mitad de una "jungla" de catus es un bar muy particular, de entrada el nombre no te atrae, al menos a mí no, pues me daba la impresión de un Sport Bar muy al modo norteamericano, sitios que, por cierto, son de mi total desagrado, pero la sorpresa fue que es totalmente otro mundo. Te lo muestro:

Ahora como estamos en mitad del invierno, y hemos sentido el golpe de algunos frentes fríos, estos provocan unas nubes que son algo así como pinceladas... pinceladas divinas de la propia naturaleza.

Y si combinamos naturaleza, pinceladas y un adecuado ángulo para la fotografía, con este tipo de cosas nos encontramos en el lugar...

Recordemos que por acá estamos más cerca de los Estados Unidos que del centro de México y la afluencia de turistas nos llegan de ese país, es por esos que de pronto topamos con este tipo de detalles que nos recueda que además del peace and love, hay... guerra.

Este tipo de sillas y de pantallas son muy comunes por el rumbo de Todos Santos, están hechas de unas varas que por acá son abundantes y se les ha ido dando forma en muebles que las vuelve características de la zona.

Y voletar para un lado y encontranos con pequeñas colinas y miles y miles de cáctus...

y voltear para el otro y toparnos con el toque humano que desconcierta en una extraña armonía con la naturaleza...

...y bebernos deliciosos tragos, precisamente cuando el tiempo va pasando despacio y nos comenzamos a dar cuenta de que, voltear a ver con atención a la naturaleza es lo más relajante que podemos encontrar...

...nos damos cuenta de que estamos en el lugar indicado. El lugar ideal para tus vacaciones.

Y a las pruebas me remito.






martes, 17 de noviembre de 2009

La casa Sudcaliforniana

Baja California Sur vivió durante varios siglos en el aislamiento que el Mar de Cortés por un lado, y los rigores del clima por el otro la mantuvieron dentro de un ritmo de vida apacible, reposada pero difícil de sobrellevar ya que al no haber mucha agua el sustento diario se limitaba a lo poco que la tierra producía. La introducción de ganado por parte de los jesuitas dio inicio a una tradición que sigue viva hoy día en las pequeñas comunidades esparcidas a lo largo del enorme territorio del Estado de Baja California Sur.

En muchas de esas comunidades se mantiene aun el estilo de vida que nos remontan al siglo XIX. Los hornos de leña, el café de talega, la mesa ubicada en una terraza para hacer más agradable la hora de la comida bajo el calor extremo de la zona son tan solo una de las tantas características que conforman este particular estilo de vida adaptado a las condiciones climáticas y de sustento. En las siguientes fotografías tomadas en la Casa de la Cultura Profesor Néstor Agúndez de Todos Santos nos daremos una mejor idea de lo que fue y sigue siendo la típica casa Sudcaliforniana.

Esta es la talega que se usa como colador para preparar el café, de ahí viene el nombre de "café de talega" calentado en leña.

El metate, instrumento indispensable en toda cocina tradicional.

El molino también tiene su lugar especial dentro de la casa.

La cuera era la vestimenta de todo ranchero sudcaliforniano, hecha en cuero, de allí su nombre, servía para protegerse del rigor del clima. En la actualidad forma parte del traje típico masculino.

Y que mejor que para el domingo o el día de fiesta ir bien perfumado con Loción Don Juan.

La tinaja con el preciado líquido y la piedra para lavar, recordemos que en Baja California Sur no existen ríos, solo algunos arroyos que llevan agua durante septiembre, cuando hay lluvias. Oasis los hay en Mulegé y San Ignacio. Esteros en San José, Santiago y Todos Santos.

lunes, 16 de noviembre de 2009

El origen de la tradición pictórica en Todos Santos, BCS

Hay en Todos Santos un edificio que data de la tercera década del siglo XX, actualmente es la Casa de la Cultura y lleva el nombre del destacado Profesor Néstor Agúndez, persona de grato recuerdo que dejó profunda huella entre los todosanteños. El edificio fue originalmente construido para albergar la Normal Rural, misma que al paso del tiempo fue cambiada a la población de San Ignacio, en la parte norte del estado de Baja California Sur.

Fue Abelardo Rodríguez Presidente de la República de 1932 a 1934 y fue precisamente en su mandato que se comenzó a levantar esta escuela. Su decorado del cual quedan vestigios en los muros de los pasillos y en el lobby tres escenas de estilo republicano, tan característico de los treintas, periodo entre ambas guerras que influyó fuertemente en las artes plásticas. Fue ese período cuando se infiltraron muchas ideas comunistas, tan de moda en la época y lo vemos claramente en el mural de la pared norte.

Ya para 1934 es Lázaro Cárdenas quién toma el poder, es quién inaugura los sexenios que aun ahora nos siguen flagelando al medir el tiempo en seis años, en esos ciclos de eterno renacer que no nos han conducido a un bienestar general. Viajando por el país he notado esas magnas construcciones que en el cardenismo se levantaron como centros educacionales, Chetumal, Toluca y Tijuana por tan solo mencionar tres, quizá más adelante pueda adentrarme más en el tema, por ahora solo enfoquémonos en lo que es el testimonio pictórico.



De manufactura anterior encontramos una pintura decorativa de lo más interesante, esa seguramente vendrá de la primera década del siglo XX, está a la entrada de la casona que fuera de algún rico “panochero”, es decir, el propietario de alguno de los molinos de caña de azúcar que hubo en Todos Santos, es el actual hotel Todos Santos Inn.

Algo ya más moderno y que relata la historia local es el mural en uno de las plazas comerciales, su colorido es llamativo y la composición está muy bien llevada. La evangelización jesuita, las luchas por defender de ataques chilenos, norteamericanos y franceses, la antigua y nueva misión y los trapiches son parte de ese relato gráfico.

Y por último, demostrando que en Todos Santos hay una verdadera afición y gusto por la pintura encontramos este, por decirlo así, graffiti artístico al máximo, lo mejor es que está hecho por manos de niños que seguramente llegarán a producir buena obra dentro de poco.

Esta es una de las tantas sorpresas que guarda cada rincón de Todos Santos, con su clima privilegiado, su arroyo con agua durante todo el año, sus muy buenos restoranes y esa envidiable paz que muchos añoran.