martes, 2 de julio de 2013

Una peculiar troje en Romita, Guanajuato.

  Estamos en Romita, municipio de Guanajuato cuyo sustento es, indudablemente la agricultura. Se ubica entre Silao y León, la Carretera Panamericana, la 45, no pasa por allí, quizá sea esa la razón por la cual ha conservado su ritmo campirano. Al comenzar el siglo XX eran 11 las haciendas que en este municipio se localizaban y 63 los ranchos, todo esto según datos que proporcionó don Pedro González en su Geografía local del Estado de Guanajuato publicada en 1904 con datos del censo de 1900 y describe así: "La agricultura es el mejor recurso del distrito, porque cuenta con dos haciendas tan buenas como las de Mezquite Gordo y diez más, casi toda con tierras de riego".

   Antes de que existieran esas once haciendas que enlista don Pedro González, hubo una, de gran dimensión, que fue en donde se asentó, en 1832 el pueblo de Romita, esa hacienda se llamó La Laja, era propiedad de don Pascual Peñaranda, "había en ella una capilla dedicada a la virgen de Guadalupe, donde el vicario enviado de Silao ejercía su ministerio, hasta que, instalado fray Manuel M. Amorrosta, renovó la iglesia en el año de 1826 y promovió el aumento del vecinadrio, fomentando el comercio con actos religiosos, principalmente en los días festivos".

   Andando por ahí, con la guía de un romitense que se conoce bien su municipio, de pronto me dice, iremos a ver "el castillo", bueno, así le decimos, pero en realidad nadie sabe que fue allí. Al aproximarnos a este punto que está ya prácticamente integrado a la ciudad de Romita, lo primero que alcanzo a ver son dos imponentes torreones, un poco dañados por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento, al estar frente a ellos veo que es un diseño excepcional que abundó en el México rural del siglo XIX. Lo primero que imagino es que se trata de un molino, al verlo con más detalle esto me dice que más bien era una troje.

   Pero sus dimensiones son más bien reducidas considerando la feracidad de las tierras de Romita, o tal vez se construyó para un tipo de grano específico que no requería de las descomunales dimensiones que vemos habitualmente en las grandes haciendas de la región. A esto aunemos que este sitio se encontraba a menos de una legua de lo que fue la casa grande de la Hacienda de La Laja.

   Observo dos elementos característicos de la construcción regional, uno de ellos es la arcada que comienza en la cimentación y que sirve para soportar el peso de las paredes de adobe y el techo que, seguramente, fue de teja pues dentro de las paredes que siguen en pie, no se ven vestigios de derrumbe de una bóveda de medio cañón.

    Los torreones son dignos de un análisis a profundidad. Su diseño es sumamente interesante. Son espigados, al llegar a la parte alta dejan de ser cilíndricos para volverse solamente un medio cilindro. Tienen varias troneras y se vuelve un espacio muy reducido para que, si es que se usaban para protegerse de asaltos, manipular desde allí los rifles, como quiera, por su altura son puntos ideales de avistamiento considerando que están perfectamente orientados.

   El diseño de esta, digamos, troje, me remite a uno que guarda un cierto parecido, solo que, en el caso de éste que ahora vemos en Romita, mantiene su línea horizontal, y en la Hacienda de Santa Regina, en Ocampo, Guanajuato, su diseño es vertical, lo puedes ver aquí. Las fotografías que hasta ahora has visto las tomé viendo el lado oriente de la troje.

   Esta es la pared del lado poniente, vemos que todo el adobe se ha caído, se conserva un acceso de arco sobre el cual hubo también un torreón.

   Vemos el indicio de que aquí había una puerta de acceso, esto en el lado poniente.


   Esta es la cara que mira al sur.





  Y esta es la cara que da al norte.

  "Cuando se reunieron para organizarse en dicha erección, agradecieron al Sr. Pascual Peñaranda la donación que hacia de sus terrenos y se pusieron a trabajar con mucho entusiasmó contribuyendo para ello en las diferentes actividades, algunos con mano de obra, donaciones económicas, piedra cantera, adobes y cal para los edificios públicos como El Palacio Municipal, la cárcel para mujeres, La cárcel para hombres Cuartel para la Milicia y los portales de la plaza así como el jardín del pueblo, tomando en consideración el plano que fuera hecho por la propia mano del cura del lugar Don Fray Manuel Amorrosta, el cual venia sirviendo con humildad y entusiasmo dándole consuelo y protección al noble y cristiano vecindario de la Laja desde el año de 1826. Esta congregación vivía del trabajo del campo y de la cría del ganado mayor y menor, algunos tenían casa propia pero la mayoría eran arrendatarios pues los patrones de los alrededores tenían casa en esta congregación donde vivían sus trabajadores. En la mencionada congregación existían 3 barrios uno al norte de la plaza, uno al este de la hacienda y el otro al poniente de la misma". (2)

   No sé, pero me sigue dando la impresión que estas ruinas fueron parte de la Hacienda de La Laja, la que cedió parte de sus terrenos para la erección de Romita de Liceaga.



   ¿Habrá sido esta la troje de la antigua hacienda de La Laja? ¿Cuál fue su uso realmente? esas son varias de las tantas interrogantes que hay, pero lo que si podemos ver e intuir es que, si no se rescata esta obra excepcional, se cataloga y se verifica su uso, dentro de poco desaparecerá dado que el pueblo de Romita sigue creciendo y todo indica que es hacia ese rumbo que la mancha urbana se extenderá y "como son puras piedras viejas", -dicen las autoridades- podría ser derruido dentro de poco.

Fuentes:

1.- González, Pedro. Geografía local del Estado de Guanajauto. Ediciones la Rana. Guanajuato, 2000.

2.- Sitio electrónico del Gobierno del Estado de Guanajuato.


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