sábado, 14 de febrero de 2015

La Casa de los Virreyes en Huehuetoca, Estado de México.

    Una relevancia especial tuvo esta población, al norte de la ciudad de México cuando, en tiempos del virrey Luis de Velasco hijo, pues por allí se localizaba el llamado Tajo de Nochistongo, obra que desde entonces comenzó y no concluyó hasta tiempos de Porfirio Díaz con el fin de evitar las inundaciones en la capital del virreinato, que sería luego la capital del país. La historia de esta construcción se antoja sorprendente al ver la importancia que en su momento tuvo y, sobre todo, ver las condiciones y el uso que se le da en la actualidad. Y leo que...

  "Gran importancia tuvo Huehuetoca durante la época colonial. El enorme interés que las autoridades pusieron en estos trabajos los motivaban para realizar frecuentes visitas o "vistas de ojos" para supervisar su desarrollo, por lo que era necesario algún inmueble para alojarlos y permitirles descansar del largo y cansado viaje a caballo desde la ciudad de México. Esto propició la construcción de tres residencias temporales: una en San Cristóbal Ecatepec, otra en el páramo denominado la Guiñada, localizada en la parte central del tajo, y una tercera en el mismo pueblo de Huehuetoca llamado comunmente en la actualidad: La Casa de los Virreyes. En la lista de visitantes distinguidos podemos observar que a esta casa llegaron personalidades muy diversas, desde el virrey Luis de Velasco II "casi todos sus sucesores tomaron vivísimo interés en la obra", por lo que las visitas fueron muy frecuentes, pero además llegó multitud de arzobispos, oidores, fiscales del rey, jueces, maestros mayores de arquitectura, ingenieros, militares, escribanos, en fin, verdaderas personalidades de gran peso en el gobierno virreinal". (1)

    La primera y segunda fotografía corresponde a la mencionada casa, la tercera se trata de la hacienda construida en el paraje de la Guiñada. Leemos la descripción de la casa: "Primeramente un portal de doce arcos al frente del poniente, y dos en los costados y una torre en cada extremo, en medio de dicho portal está la puerta principal con su postigo, cerrojos, chapas y llaves por las que se entran al zaguán, y a la mano izquierda están dos cuartos: el primero con un entarimado para cama de soldados, con su ventana de dos hojas, su aldabón y rejas de fierro, y el que le sigue, con su ventana como el antecedente, con sus correspondientes puertas, y solo del primero con chapa y llave. Entrando al patio a mano izquierda, se hallan tres cuartos, los dos con sus ventanas y aldabones, rejas de fierro, bastidores y encerados de mirriñaque, y en uno de ellos un armazón de repostería:  y dichos cuartos están con puertas, chapas y llaves bien acondicionados. Inmediato a ellos se halla un portal al sur con una puerta de dos hojas, con su chapa y llave, queda entrada a la puerta principal. Ésta tiene dos ventanas al portal, con sus rejas de fierro y sus dos vidrieras, con bastidores pintados de verde: a la mano izquierda hay una puerta que da paso a una pieza que sirve de sacristía con unas ventanas de rejas de fierro mirando al norte, su bastidor y encerado de mirriñaque. De este dicho cuarto, por puerta que tiene picaporte, se entra a la capilla, la que tiene una puerta de dos alas con chapa, y sin una ventana sin aldabón, a cada lado de dicha puerta, con reja de fierro". (2)

   "Dicha capilla tiene un corateralito (retablo) de perspectiva, con un nicho, y su repisa dorada, y en él un San Francisco de Asís de bulto; y en el dicho coratelarito están pintados San Fernando, San Luis, señor San Joseph y un cielo en que está pintado el Eterno Padre; a un lado se halla un cuadro de tres lienzos unidos, uno de nuestra señora de Guadalupe, otro de señor San Antonio y otro de señor San Francisco, con marco negro y dorado, con un cielo pequeño antiguo, y una mesa de altar de madera debajo de este cuadro, y dos lienzos grandes encarnados y dorados, el uno de la Santísima Trinidad, y el otro de la huida a Egipto, otro dicho de San Antonio, en que está pintada la boca de San Gregorio. Quedan en la capilla tres petates grandes de tule. Así describe don Joseph de Burgaleta su administrador y apoderado sustituto y recibió el instanscrito guarda mayor don Francisco Torres, el día 3 de junio de 1789". (Cabe anotar que la imagen no corresponde a la capilla que se describe, sino a la de la Hacienda de Xalpa, que se ubica no muy lejos de la Casa de los Virreyes.)

   "En la actualidad, se encuentran algunos vestigios de lo que fue esta casa notándose un total descuido de parte de los dueños y autoridades, quienes deberían hacer un esfuerzo por restaurar la fachada principal, que es lo único que se conserva" (2). Bueno, eso escribe el Cronista de Huehuetoca en 1999, han pasado 16 años y creo que el edificio no solo está en un total descuido, sino es una invasión impresionante la que allí hay, perdiéndose casi entre las construcciones que, por no ser por las torres, pasaría, prácticamente, desapercibido.

    Huehuetoca no era paso del Camino Real de Tierra Adentro pero sí había un ramal que lo conectaba, no era más de una legua lo que los separaba. De allí la importancia que reviste este inmueble que, al verlo en estas imágenes de Street Finder se ve casi imposible de ser rescatado y dignificado, como quiera es un punto relevante para quienes quieren conocer los puntos sobresalientes que siguen en pie a la vera del mencionado camino real.

    Habrá que entender bien que aquello que se trazó en la época virreinal, conocido como el Camino de la Plata o de Tierra Adentro tuvo muchas modificaciones y, en ese periodo colonial no pasaba por Huehuetoca, en cambio, para mitad del siglo XIX, cuando era el Camino de Diligencias, el paso era justo por Huehuetoca, casi podría asegurar que justo por el frente de la Casa de los Virreyes pasaba, Este trazo lo podemos ver en el siguiente enlace.

Fuente:

1.- López Maldonado, Enrique. Huehuetoca, monografía municipal. Instituto Mexiquense de la Cultura. Toluca, 1999. pp.112-113.

2.- Ibid. pp.87-88

Para leer más del tema, hay varios estudios que se han hecho de esta construcción, uno de ellos publicado por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, de la pluma de Manuel Romero de Terreros, lo puedes leer aquí.

La Revista Ergo Sum de la Universidad Autónoma del Estado de México publica un artículo de Humberto Ramírez de Alba relacionado a la Casa de los Virreyes, está disponible aquí.


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