viernes, 25 de septiembre de 2015

De santos, abogacías, encomiendas y curaciones: Los Santos Curadores

  Esa afición que tengo a ver y leer calendarios antiguos me ha llevado por unos caminos que, de pronto, se antojan increíbles al ir leyendo las creencias que estaban arraigadas entre la gente mexicana de siglos pasados. Esto que te comparto  no es del periodo virreinal, aunque así lo parezca, sino de 1871; época en la que seguían arraigadas costumbres ligadas a la omnipresencia divina y a los conjuros milagrosos y las protecciones de seres que lograron obtener la beatidad y, la mayoría canonizados por la Iglesia. (En la imagen vemos a San Agustín, obispo de Hipona.)

  Sabemos que todos los santos tienen un patronazgo, así sea a una hacienda, rancho, pueblo, villa o ciudad, (en la actualidad también hay patronazgos en cada colonia que conforma una ciudad), así como algunos santos son los patronos de determinados oficios, por ejemplo San José lo es de los carpinteros porque la historia sagrada nos dice que a eso se dedicaba. Está el caso de Santo Tomás Moro (Sir. Thomas Moore) que es el santo patrono de los políticos por haber sido el embajador de Enrique VIII o, por raro que parezca, está San Maximiliano María Kolbe, santo patrono en contra de la drogadicción. Lo es debido a que él murió por una inyección letal en el campo de concentración de  Auschwitz. (En la imagen vemos a Señora Santa Ana.)

  Así pues, te invito a dar un repaso por santos y la encomienda que en el México de 1870, a diez años de haberse proclamado las Leyes de Reforma, los santos tenían en contra de un sinfín de enfermedades. En la imagen vemos a un Santiaguito, Santiago Apóstol en su advocación de Matamoros por andar en su caballo. Doy los enlaces solamente a los Santos que son menos conocidos.

Contra la apoplejía: San Leonardo Ob.
Contra el asma: El beato Jacobo de Sales mártir, San José, San Felipe Neri.
Contra las afecciones de ojos y oídos: San José, San Felipe Neri, San Ciriaco, Santa Lucía.
Contra las calenturas: San José, San Antonio, San Medardo, San Pedro Mártir, San Felipe Neri, San Ignacio de Loyola, Santa Petronila, Santa Liduvina y Santa Margarita de Hungría.
Contra la calentura del tísico: San Bernardo.
(En la imagen vemos al Beato, que le dicen San Gonzalo de Amarante, al que se le baila.)

Contra las contracciones de nervios: San Maro (Massimino) de Treveris.
Contra los cólicos: Santa Rolendis.
Contra los desfallecimientos: San José.
Contra la disentería: San Lucio, San Bernardino de Siena, San Isacro, San Gerlaco y San Guido.
Contra los dolores de cabeza: San José, San Cesáreo, San Hugo, San Vicente Ferrer, San Medardo, Santa Liduvina, Santa Catalina de Sena.
(En la imagen San Antonio de Padua, al que se le pone de cabeza para que nos consiga pareja.)

Contra los dolores de dientes y muelas: Santa Apolonia y el Beato Herman.
Contra los dolores de estómago: San Hugo, San Bernardo y San Gregorio Magno.
Contra las discordias domésticas: San Facundo.
Contra las enfermedades de los pies: San Servando.
Contra los espasmos nerviosos: San Maro de Tréveris.
(En la imagen San Juan Bautista.)

Contra las enfermedades de las caderas: San Servando y San Felipe Neri
Contra las enfermedades de las articulaciones: San Gregorio Magno, San Leandro, San Maro de Trevis y San Felipe Neri.
Contra las exhalaciones: Santa Bárbara y San Pedro Mártir.
Contra los flujos de sangre: San Lucio, San Bernardino de Sena, San Fiacro, San Gerlaco y San Guido
Contra el fuego del cielo: San Antonino ver aquí.

Contra la hidropesía: San Fermín, San Wolstan y San Quintín.
Contra los incendios: Santa Agueda.
Contra las incomodidades de las chinches y otros bichos domésticos: San Poncio.
Contra la locura: San Hermes, San Nazario, San Huberto y San Juan de Dios
Contra la lepra: El Santo Job y Santa Genoveva

Contra los lamparones: San Lorenzo Justiniano y San Luis Rey de Francia
Contra los males de garganta: San Blas, Santa Margarita de Hungría, Santa Liduvina y San Lupo.
Contra los males de los pechos: Santa Agueda, Santa Radegundis, Santa Gala y Santa Liduvina
Contra los malos partos; San Ramon Nonato, San Ignacio de Loyola, Santa Margarita y San Nereo de Roma
Contra el mal de orina; San Benito Abad, San Druso, San Ebetardo, y San Enrique Emperador

Contra los males de piernas: San Hilario, San Leonardo Abad y San Quirino mártir.
Contra los naufragios: San Clemente y San Nicolás de Tolentino
Contra la pleuritis: San José
Contra la parálisis: Santa Liduvina, San Maro Arzobispo de Tréveris y San Sérvulo.
Contra la peste: San Adriano, San José, San Roque y San Sebastián

Contra las palpitaciones del corazón: San Piato obispo y mártir.
Contra la pérdida de la fama: San Juan Nepomuceno.
Contra los peligros de los caminos: San Rafael Arcángel.
Contra los peligros del mar: San Pedro González Telmo.
Contra los rayos: San Pedro mártir y Santa Bárbara

Contra la sarna: El beato Herman, santa Gala y San Menaz.
Contra la sordera: Santa Luptolde virgen
Contra las tercianas y cuartanas: Santa Margarita de Hungria
Contra la vejez: San Juan Bautista y San Valentín
Contra los vértigos: San Raimundo
Contra las paperas: San Lorenzo Justiniano y San Luis Rey de Francia
Para hallar las cosas perdidas, debe encomendarse el cristiano a San Antonio y Santa Elena.

 San Luis Gonzaga, patrono de la juventud cristiana.

 No estoy seguro si es Santo Domingo.

 No lo identifico, está en el altar de crucero derecho en Cata, Guanajuato.

 San Juan Bautista.

 San Pedro Apóstol.

 San Ignacio de Loyola en una representación de los Cinco Señores.

 San José.

 La Virgen de los Dolores.

 San Ignacio de Loyola y San Felipe Neri, creo que el bulto es San Pedro Nolasco.

 Un San Antonio cargado de peticiones.

 Creo es San Francisco.

Pudiera ser San Rafael pero no tiene el atributo de los pescados.

 Otro San José, hay que recordar que el fue el primer Santo Patrono que tuvo México.

San Cosme y San Damián.

San Felipe Neri.

San Pedro de Alcántara.

San Francisco Xavier.

Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Santiago Apóstol.


Fuente:


Calendario histórico del Emperador Maximiliano para 1871, González y Compañía Editores, México 1870. pp. 17-18

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