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domingo, 18 de julio de 2010

El Torito, ¿Mestizaje de México con África pasando por España?


Hay una cierta parte de la historia de México que no le hemos dado mucha importancia, esta es la relacionada con los esclavos negros que fueron traidos del África. Sabemos que en Veracruz hubo un asentamiento grande, en Yanga, asimismo en Guerrero y Oaxaca. También en Guanajuato, aunque en menor medida lo hubo, hay por allí un libro, que habla sobre los negros que fueron llevados a Celaya, eso lo analizaremos en un futuro.




Lo que ahora te cuento lo he visto, claro es, a raíz de los recorridos que hago buscando documentar la Ruta de Hidalgo, comenzó en Silao, lugar donde nació Tomás Chávez Morado, el escultor que diseñó el monumento de la Cabeza de Águila que se usa a lo largo de la Ruta de la Libertad y caminando por la ciudad me llamó sobremanera esta exposición de máscaras que había en una calle, estaban a la venta, al preguntar me enteré de la tradición de la Danza del Torito que se celebra allí en Romita y Purísima del Rincón.




Cuentan que esta danza tuvo su origen en la Hacienda de Chichimequillas al norte de Silao, en ella se narra que una vez se escapó un toro que atacó a la gente y el hacendado montó en su caballo para irlo a controlar. De esto se hace toda una alegoría, se han establecido los personajes que incluyen además a un borracho el cual de da el matiz festivo, pero, continuando en la Ruta de Hidalgo, al llegar a Charo en Michoacán, encontramos que allí también hay una Danza del Torito.




Y es aquí en Charo, además de otras poblaciones del estado de Michoacán, como Tarímbaro, en donde los Toritos han cobrado su tinte artesanal de dimensiones descomunales, estos que estamos viendo estaban en exposición en la Casa de la Cultura local, habían sido utilizados en el carnaval pues, la tradición michoacana marca que los Toritos forman parte de las celebraciones anteriores al Miércoles de Ceniza.



Se dice que en una comunidad cercana a Irimbo, es decir, por el rumbo de Ciudad Hidalgo, la antigua Taxiamora, llegaron 30 esclavos negros venidos de Angola, esto seguramente en el siglo XVII, y fueron ellos quienes tenían la tradición de usar un animal que embestía a la concurrencia durante la festividad. No está por demás que hasta hace poco era común ver en las fiestas patronales los toritos que lanzaban cohetes y luces de bengala…



¿Toros desde África? Eso lo dudo, más bien creo que de la idea africana, mezclada con la consabida dosis de religiosidad (los evangelizadores no pedían ninguna oportunidad de darle un revestimiento católico a toda festividad) y las ideas de los antiguos mexicanos de colorido y uso de elementos florales dio por consecuencia estas auténticas explosiones de color que vemos en varias partes durante el carnaval michoacano. De este modo podemos entender como fue que los mulatos de Angangueo son los que inician la tradición.



Como suele sucede, encontramos en el caso de los Toritos una versión más, esta la obtuve de un sitio web (abajo te doy la dirección) en donde dicen que fue Tata Vasco el introductor de la tradición: “Por el mal trato del conquistador, optaron por huir a las partes altas de los cerros y para poder dominarlos los hispanos hicieron mil y un intentos, pero fue con la llegada del humanista y primer obispo de Michoacán Don Vasco de Quiroga quien ideó y elaboró unos rústicos toritos, acompañados con música y danzantes vestidos al estilo europeo que llamaron la atención de los nativos, logrando con ello lo que el poder de las armas no hizo. Aprovecharon las fiestas de la fecundidad que se realizaban en estas tierras para introducir el carnaval europeo, ajustándolo a los tres días que preceden al miércoles de ceniza”. (1)



Hace poco te contaba sobre la fiesta del Corpus Viejo en Temascalcingo, en ella el personaje del Torito juega un papel importantísimo, pues es el que al final destruye a esa pareja de viejos que, en buena medida son una representación de la renovación, los viejos que se van para dale paso a lo nuevo.



Así que, si ubicamos todos estos lugares en el mapa, desde Oaxaca hasta Michoacán, podremos ver la influencia que hubo de esas migraciones forzosas que hubo desde África y que, entre otras, fructificaron en una de las tantas tradiciones con intenso mestizaje que tenemos en México.


Este es el sito que te comenté:


http://www.caminosdemichoacan.com/toritos-de-petate.html



Si te interesa adquirir las máscaras que hacen en Silao, muy bien hechas, por cierto, busca a mi tocayo, Benjamín Martínez. Su dirección: Raúl Bailleres 151, Colonia Centro, Silao, Gto.



miércoles, 7 de julio de 2010

Trojes, Galeras y Eras en la Hacienda de Solís en Temascalcingo, Estado de México

Ayer cuando nos paseábamos por la que fuera la Casa Grande de la Hacienda de Solís y veíamos lo su real dimensión lo que fue una hacienda en verdad grande en la época precedente a la Revolución de 1910, alucinábamos, incluso me visualizaba como uno de ellos allá en años aun anteriores, en plena Reforma o invasión francesa, usando los pantalones, el gabán y es sombrero con docenas de borlas colgantes…


Esa imagen siempre me recuerda al personaje del Relumbrón en los Bandidos de Río Frío, obra que considero lo más interesante que se escribió sobre la vida cotidiana del siglo XIX en México. Recuerdo que me llevó tres meses, mañana y tarde, el leerla, pero fue de lo más reconfortante… pero no nos salgamos del tema.


Imaginar la hacienda en sus tiempos de esplendor y ponernos en los zapatos, botines en este caso; de los dueños o, en el peor de los casos, del capataz o administrador, los cuales, por cierto eran los llamados pardos libres. “La denominación de “pardo libre” clasificaba a una categoría social para distinguirlos de los que no eran libres… Nos ponen en un lugar privilegiado de la escala social, por ende, en una zona cómoda de la hacienda, en la Casa Grande, pero estaba la otra sección, antes de ir allá, veamos más acerca de los pardos.


También era frecuente, en casi todas las regiones y haciendas de México, que entre el Amo o terrateniente, aunque no fuera un hacendado ausentista pero con mayor razón si lo era, y el peón o jornalero, mediara en la relación laboral un administrador o mayordomo, que era normalmente un ser colocado a la mitad de la escala social, medida por el color de la piel; el decir, que la mayoría de esos mayordomos hasta bien entrado el siglo XIX, eran “pardos libres”, mestizos o españoles pobres”. (1)


Normalmente, cuando nos paseamos por la historia, nos ubicamos en la parte de la sociedad privilegiada, en donde había comodidad y hasta nos gustaría haber vivido en esa época, solo que, pasamos por alto la contraparte, donde la subsistencia era la cosa de todos los días, la vida era dura, las comodidades pocas y los abusos estaban a la orden del día. Sigamos leyendo al respecto.


“No deberían asombrarnos las condiciones laborales y sociales de la vida rural mexicana, que, como en el resto del mundo, poco tenían de tranquila vida bucólica y mucho de una dura existencia. Durante la primera mitad del siglo XIX las relaciones laborales estuvieron regidas por loas circunstancias y legislaciones estatales. Sirva de ejemplo la legislatura de Coahuila que en 1851 decretó el derecho de los hacendados a castigar con azotes a sus peones. El dato de que Benito Juárez decretara, pocos años después, abolidos los “tormentos y azotes en las haciendas”, así como la servidumbre por deudas, prueba que dichas relaciones eran parte todavía del derecho consuetudinario y las costumbres. Por ello el Congreso Constituyente de 1856 atacó violentamente la explotación de los trabajadores”. (2)


Sabemos que las haciendas fueron abandonadas a lo largo de los once años de la lucha por la independencia. A eso le siguió el periodo de inestabilidad en donde se dieron algo así como cincuenta distintos gobiernos en un lapso que fue menor a los 30 años, siguió la desamortización, las Leyes de Reforma y ya en el último cuarto del siglo XIX, hubo un reapunte en la producción de las haciendas, solo que el caldo estaba por hervir…


“De manera que todos los “males” económicos, políticos y sociales confluyeron en esa difícil coyuntura de 1910: la crisis financiera norteamericana de dimensiones internacionales, el fracaso de la especulación mexicano-británica en la bolsa neoyorkina, la lucha de intereses entre las principales potencias por el nuevo reparto del mundo, que tomaron el escenario mexicano (particularmente por los recursos petroleros) como campo de batalla, la animadversión del gobierno de William Howard Taft contra el de Porfirio Díaz, la costosa campaña política de 1910, las fastuosas fiestas del centenario, la pérdida de las cosechas cerealeras nacionales, las importaciones masivas de granos, el descontento y frustración colectiva alimentada por la crisis de subsistencia, la fractura política de la clase gobernante, la costosa nacionalización de los ferrocarriles, los pagos de la deuda externa e interna, que habrían dejado exhaustas las arcas de los bancos y del tesoro público. Todo se articuló en vísperas de la revolución de 1910” (3)


Con la Revolución se consolidó el abandono a las grandes haciendas que quedaban en pie, vino luego el reparto agrario “La legislación agraria contemporánea mexicana dio inicio con la expedición del Decreto del 6 de enero de 1915; que declaró “nulas todas las enajenaciones de tierras, aguas y montes pertenecientes a los pueblos, otorgadas en la contravención a lo dispuesto en la ley del 25 de junio de 1856 (Fabila, SRA, 1981). Esta ley y las subsecuentes, fueron el resultado de las luchas agrarias y de las demandas campesinas que fueron lugar a la Revolución de 1910 y a su vez forman parte del amplio proceso de reforma agraria que experimentó el campo mexicano en el siglo XX”. (4)


Con esta base, sigamos conociendo este lugar que, sin dudas, fue una gigantesca zona de almacenamiento, las trojes, galeras y eras más grandes que hasta la fecha hemos visto en este recorrido que venimos haciendo por las haciendas de México.














Estos personajes que encontramos al salir de la Hacienda de Solís nos hace recordar que en Temascalcingo estaba terminando el Xita Corpu o Corpus Viejo, esa festividad que desarrollan el Jueves de Corpus y es aquí, en el pueblo de Temascalcingo que comienza la que era la propiedad de la hacienda, justo frente a lo que en la actualidad es el libramiento hay las ruinas de otras trojes, de otras casas de peones que seguramente eran los que trabajaban esa zona de los campos enormes y bellos del valle de Temascalcingo.








O.. ¿te miento al decir que el valle de Temascalcingo es una auténtica belleza?


Fuentes:


1.- Sandoval, Zazil y varios. Guía de restitución y dotación de tierras y de reconocimiento, confirmación y titulación de bienes comunales. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. México, 1999.


2.- Ibid


3.- Canudas Sandoval, Enrique. Las venas de plata en la historia de México. Síntesis económica, siglo XIX. Volumen III. Editorial Utopía. México.


4.- Sandoval, Zazil. Guía de restitución…



lunes, 14 de junio de 2010

Puerta eres del cielo… San Pedro el Alto, Temascalcingo, Estado de México

Puerta eres del cielo,

Llave misteriosa:

Sombra de San Pedro

Mírame piadosa.


Fui testigo de una especial ceremonia estando en la parroquia de San Miguel en Temascalcingo durante el pasado Corpus. Como ya te lo comenté, la víspera fue una celebración desquiciante, han pasado varios días y aun me sigue rebotando en la cabeza el sonsonete con que se acompañaba la danza extraña que, por horas se ejecutó. Al otro día, estando ya en la entrada de las distintas comunidades que llegaban a dejar sus ofrendas, cuando lo hizo la de San Pedro El Alto fue algo que pude seguir hasta que instalaron su altar.


Esperé un buen rato a que terminaran de arreglarlo y noté que había una pareja, muy joven que llevaba un niño de brazos que al igual que yo, esperaban a que estuviera listo el altar, lo que yo quería era tomar una fotografía y lo que ellos buscaban era otra cosa.


Finalmente con el niño en brazos de su padre, el mayordomo comenzó una oración difícil de entender, lo hizo con tal solemnidad que sentí curiosidad de saber de que se trataba. En la mano llevaba un par de llaves, atributo con que se reconoce al Apóstol, el rezo siguió y una de las llaves le fue introducida en la boca al niño.


En la perturbación de tal ceremonia, de la cantidad de gente, de los rezos, el copal, las velas y todo el ambiente tan particular del momento no pregunté al Mayordomo de lo que se trataba, solo alcancé a capturar esta escena:


Te invoca el atribulado, el preso y el caminante, te llama el instante, el triste desamparado, eres fiel abogado y fuerte defensor; muro firme del viador: yo voy en jornada larga, si me salta el malhechor, Pedro tu sombra valga.


Cargo tu estampa y medalla cual, tu devoto que he sido, para no ser perseguido de ningún vil canalla, líbrame en cruel batalla que me forman las criaturas, quítame las ligaduras de mi culpa feroz.


Desciende de las alturas, lleva mi alma allá, con Dios.


Amén.


(* Esto es lo que dice la estampita que me dieron.)



miércoles, 9 de junio de 2010

Luego del Corpus Viejo es momento de conocer Temascalcingo, en el Estado de México

Pues, como en muchas otras poblaciones del país, la tradición de las “mulas” asociadas al Jueves de Corpus se ve también aquí en Temascalcingo, soy sincero, solo encontré a un vendedor de estas piezas de arte que hace años eran objeto de regalo entre toda la gente, a todo mundo se le compraba su mula y de todo mundo recibías tu “mulita”, supongo la razón de esa tradición ya la conoces, de lo contrario, mándame un correo y con gusto te la cuento.


Temascalcingo se ubica en la parte norponiente del Estado de México, muy cerca de los límites con Michoacán y Querétaro, si vas por la autopista México-Guadalajara, en el tramo Atlacomulco-Maravatío, encontrarás la salida a Temascalcingo, cruzarás el río Lerma y es allí donde comienza el espléndido valle, denominado Temascalcingo-Solís se encuentra ese remanso de paz. Como muestra tienes esta vista al valle mencionado.


Como ya te lo conté en los artículos anteriores, la parroquia de Temascalcingo está dedica a San Miguel Arcángel, es de estilo Neoclásico tardío y tiene un estilo Tresguerras, el de Celaya, digamos más bien, el hijo pródigo de Celaya.


Como marca la tradición, frente a la Parroquia hay un gran atrio, aquí han tenido a bien mantener un jardín, al frente está la plaza principal y del lado izquierdo se ubica la presidencia municipal que es el edificio que estamos viendo.


Y si de hijos pródigos hablamos, aquí esta el de Temascalcingo, el pintor José María Velasco Gómez, el mejor paisajista que ha tenido México en todos los tiempos. Su obra es de una soberbia belleza. Si no la conoces, te pierdes de lo mejor que hay en pintura de paisaje en México.


Una de las características en la construcción en algunas zonas del Estado de México es el uso de los artesonados, en este caso, lo que vemos es el que existe en la Parroquia local, solo que, es una versión pues no está hecho de madera sino concreto (supongo), como quiera, la tradición se guarda.


Tú y mucha gente más recordará el paso de Carlos Salinas y su sexenio caracterizado, entre otras cosas, por el programa de Solidaridad. Encontramos aquí la Fuente de la Solidaridad… ni más ni menos... ¡“larga vida a CSG”!


Este es el patio de una vieja casona que fue remodelada y ahora funciona como hotel, por suerte di con el lugar, altamente recomendable por cierto. Tranquilo, limpio y de un precio bastante accesible. Y si no te convence esto, está a una cuadra de la plaza central.


De que esta casa es vieja, lo es, de que fue construida antes de la traza urbana, lo es, pues ya ni la banqueta cupo. Las piedras no se si sean para sentarse a “tomar el fresco” o son para que no se estacionen los autos. Como quiera, tiene su encanto.


Esta otra casa guarda el estilo netamente mexiquense, con esa especie de portal integrado a la casa que lo vi por todos lados en la zona que recorrí del Estado de México.


Algo que me llamó mucho la atención desde que entramos a la carretera que conduce a Temascalcingo fueron las azoteas llenas de cántaros, la verdad, con la explosión de ideas y cosas vividas en el Corpus Viejo, se me olvidó preguntar la razón de tener tantos cántaros en las azoteas.


Y la tarde comienza a caer, el sol ofrece la oportunidad de fotografiar con una coloración intensa, nos da una iluminación particular que imprime en todas las fotos ese algo que toda puesta de sol tiene, entre nostalgia, alivio, tristeza, alegría, no se, son una afortunada confusión de ideas.


Y la noche cae y en Temascalcingo experimenté la temperatura ideal. La gente me decía que hacía mucho calor, pero la verdad, yo sentí lo mejor que he sentido en cuanto a temperatura se refiere, ese frescor que solo las zonas cercanas a los bosques tienen. Aquí estamos paseando por la plaza, una tranquilidad envidiable.


Esto que parece un arco triunfal es el acceso al atrio de la parroquia, de noche, como lo estas viendo nos ofrece una atmósfera aun más bella.


Y ya más oscuro es hora de retirarnos, de despedirnos de Temascalcingo, lugar ideal para pasar unos días de reposo y si tienes la fortuna de que te toque el Jueves de Corpus, la experiencia será inolvidable, te lo aseguro.


Y llegamos al hotel, se llama La Posada, te sugiero que pidas de las habitaciones antiguas, o si tienes un poco más, entonces aprovecha y quedate en la suite. Tiene una vista a toda la plaza. Han sido muchas experiencias, ser turista agota… hay que descansar.


Así que, yo me voy a soñar con los angelitos… ¡Gracias Temascalcingo!, por mantener vivas las antiguas tradiciones de nuestro querido México, querido con y sin Bicentenario.


Que bello es México, lástima que no todos nos atrevemos a conocerlo así como es…