lunes, 5 de octubre de 2020

Relación de monasterios de Tlaxcala de 1570

   En este códice franciscano del siglo XVI, específicamente de 1570, se está atendiendo la orden real de levantar una relación de las poblaciones que hay en la Nueva España. En un artículo español, el relacionado a los conventos franciscanos de Yucatán habíamos dado cuenta de esa orden y como es que nos ayuda a ubicar lo que había hasta ese año en las distintas zonas que estaban ya pobladas por españoles. No recuerdo si fue en este blog o el que tengo especializado en el tema de la Historia de Salamanca, en el que comparto la relación que se elaboró en lo que entonces era la región sur este del actual estado de Guanajuato, cuando solo estaban poblaciones como Acámbaro, Yuriria y la recién fundada Celaya. (Foto: calzada de acceso al convento de Talxcala.)

En esta ocasión vemos el elaborado por el padre prior franciscano de la Provincia del Santo Evangelio y da cuenta de los seis monasterios que hasta entonces había en lo que ahora conocemos como estado de Tlaxcala, el cual incluía, además, a los conventos establecido en lo que hoy es el estado de Puebla, pues ambos formaban la Diócesis de Tlaxcala. Los poblanos incluían a la ciudad de los Ángeles, es decir, en Puebla, Cholula, Huejotzingo, Acapetlahuaca, Culapa, Huaquechula, Texmelucan, Cuahutlinchán, Tecali, Tepeaca, Acatzingo, Cachula, Tecamachalco, Tehuacán, Zacatlán y Xalapa, en Veracruz. 22 conventos o monasterios componían la diócesis de Tlaxcala. (Foto: Ruinas del convento de Totimehuacan).

    “Relación particular y descripción de toda la provincia del Santo Evangelio que es de la orden de San Francisco en la Nueva España, y los límites de ella hasta donde se extiende y de todos los monasterios de la dicha orden que hay en ella, y el número de frailes que hay en cada monasterio, y las calidades de cada religioso y los pueblos que tienen a su cargo de doctrinar y qué Encomenderos son. La cual descripción es también puesta en pintura, para que por entrambas vías se dé mejor a entender. (Foto: ex convento de Tzocuilac, Cholula)

 TLAXCALA. Cinco leguas de la ciudad de los Ángeles, hacia la parte del Norte, está la ciudad de Tlaxcala, aunque los términos della llegan junto á la mesma ciudad de los Ángeles. Es gran provincia esta de Tlaxcala, así de tierras como de número de indios, que serán más de cuarenta mili vecinos en toda ella. No tributan á S. M. más de ocho mil fanegas de maíz, en reconocimiento del vasallaje, porque estos son los que ganaron y conquistaron á México y á toda la Nueva España para la corona real. Hay en la jurisdicción de Tlaxcala seis monasterios desta Orden que tienen cargo de doctrinar toda aquella provincia, y hay necesidad extrema de fundar otros dos, porque á falta desto padecen muchas ánimas de los naturales que están lejos. Están tomados los sitios con licencia del Virrey D. Luis de Velasco, y trazadas las casas é iglesias; mas por falta de frailes no están pobladas, ni aun se edifican hasta que estén presentes los que lo suelen solicitar y trabajar, que son los mesmos frailes. El principal monasterio destos seis está en la cabecera, que se llama Tlaxcalla, su vocación es de la Asumpción de Nuestra Señora. Residen en él seis sacerdotes: los tres dellos son predicadores y confesores de los indios, y otro solamente confesor de los españoles. Los otros dos son aun mozos, saben la lengua, y presto les darán licencia para confesar, y más está un lego, que son por todos siete. (Foto: Capilla abierta de Tepeyanco)

SAN FELIPE CUIXTLAN. Dos leguas de Tlaxcala, á la parte de México, que es al Poniente, está el monasterio segundo de la jurisdicción de Tlaxcala, que se llama S. Felipe Guixtlan. Residen en él dos sacerdotes: el guardián ó presidente es confesor y predicador de los indios: el otro no más de confesor de españoles, porque aún no sabe la lengua. (Foto: corresponde a un convento que no está en Tlaxcala pero como la imagen me parece sumamente atractiva, la incluyo aquí. Acolman.)

TOPOYANCO. Una legua de Tlaxcala, á la parte del Mediodía, que es hacia la ciudad de los Ángeles, está el tercero monasterio de Tlaxcala, cuya vocación es de S. Francisco, y el pueblo se llama Topoyanco. Residen en él dos sacerdotes: el que es presidente ó guardián dellos es confesor y predicador de los indios, y el otro no, sino confesor de españoles, porque tampoco sabe la lengua. (Foto: ex convento de Tepeyanco.)

SANTA ANA CHIAUHTEMPA. Una legua de Tlaxcala, al Oriente, está el cuarto monasterio de Tlaxcala, cuya vocación es de Santa Ana: llámase el pueblo Chiauhtempa. Residen en él dos sacerdotes: el que preside es confesor y predicador de los indios, y el otro comienza á confesarlos. (No recuerdo cuál sitio es)

ATLIUEZA. Legua y media de Tlaxcala, casi al Norte, ó entre el Oriente y el Norte, está el quinto monasterio de Tlaxcala, cuya vocación es de la Concepción de Nuestra Señora, y el pueblo se llama Atliueza. Residen en él dos sacerdotes, entrambos lenguas de los indios. (Foto: Convento de Tepeaca)

QUAMANTLA. Cinco ó seis leguas de Tlaxcala, casi al Oriente, está el sexto monasterio de Tlaxcala, cuya vocación es de Sant Luis, y el pueblo se llama Quamantla. Residen en él dos sacerdotes: el que preside es lengua mexicana y otomí. (Foto, templo de San Juan Bautista en ¿?)

Todo lo dicho es de Tlaxcala, y porque della se enviará descripción por sí, y se declarará la necesidad de aquella provincia en particular, aquí no se dice más della". He respetado casi toda la ortografía del siglo XVI. La imagen no recuerdo en dónde es.

Atlixco, la antigua, Acapetlahuaca.

Fuente:

Nueva colección de documentos para la Historia de México, publicada por Joaquín García Icazbalceta. Tomo II. Códice Franciscano, siglo XVI. Imprenta de Francisco Díaz de León. México, 1889, pp. 23-25

domingo, 4 de octubre de 2020

El antiguo convento en ruinas de Tepeyanco, Tlaxcala

   Una pregunta y comentario que recibo continuamente, sea aquí, en el blog, que ocasionalmente me hacen en persona es la consabida “¿cómo es posible que no se rescate?" sea cuando se habla de haciendas que de casas que de templos y conventos. La respuesta que tengo es siempre la misma: porque no hay presupuesto suficiente para hacerlo. Pues, para bien o para mal, es tanta la riqueza patrimonial que existe en México que, o se atiende a la educación o a la seguridad, por tan solo mencionar dos rubros, que ni la totalidad asignada a ellos, más lo que recibe INAH o la Secretaría de Cultura bastarían para recuperar o, en todo caso, estabilizar, el deterioro que estos inmuebles reciben día a día.

   Encuentro un convento más en estado ruinoso en territorio tlaxcalteca, el de San Francisco de Asís Tepeyanco, el segundo que se levantó, luego del de Tlaxcala, la actual catedral, en esta región por uno de los doce… me refiero al grupo de frailes franciscanos que llegaron en 1524 y que levantaron casualmente, igual número de recintos conventuales. Nos apoyamos una vez más en la Enciclopedia de los Municipios de México para conocer su historia.

   "Los franciscanos practicaron una conversión lenta pero eficaz, sustituyendo los templos paganos por varios monasterios en diversos puntos estratégicos en las provincias de Tlaxcala. El primero, en la ciudad de Tlaxcala y para 1540 el de Tepeyanco. Las primeras construcciones conventuales que se efectuaron fuera de la ciudad de Tlaxcala en 1550 fue la de Tepeyanco y Atlihuetzía. El haber escogido estos dos sitios, ambos muy cercanos a Tlaxcala, dejó grandes porciones de la provincia sin frailes residentes; probablemente esto fue el resultado de las necesidades mayores de la población.

   La primera licencia para un monasterio de Tepeyanco se expidió desde 1543, pero los frailes se establecieron en forma permanente en 1544. En octubre de 1554 ya se había iniciado su construcción y se destinaron 150 pesos, que se dieron a los franciscanos, tomándolos de la real hacienda para su terminación. La iglesia es mencionada en 1558 como si ya estuviera abierta al culto; y en las reuniones del Cabildo de ese año se hicieron planes para construir conductos para el abastecimiento del agua del edificio. El conflicto entre el clero secular y regular, arrastra consigo la estructura anteriormente organizada en varias doctrinas. Tepeyanco o Topoyango, no sería la cabecera doctrinal pues esta pasaría a Zacatelco. La organización señorial que hasta 1640 estaba sujeta a San Francisco Topoyango, pasó a depender de la doctrina y beneficio de Santa Inés Zacatelco.

   Al finalizar el primer siglo de la colonia, los señoríos y sus poblaciones fueron perdiendo autoridad al introducirse y apropiarse los españoles de tierras tlaxcaltecas. También contribuyo de manera decisiva a la penetración española, muerte de numerosas poblaciones como consecuencia de las epidemias, dejando abandonadas muchas tierras. Tepeyanco se vio inmersa en esta situación, ya que viejas necedades indígenas fueron transferidas a los españoles a fines de los siglos XVI y XVII.

   Según los datos obtenidos en el Archivo General del Estado de Tlaxcala, que en el lapso de 1527 a 1597, se llevó a cabo una donación de tierras hecha por mujeres con nombres indígenas a Juan de Solís, que contaba con propiedades en Tepeyanco. Según los padrones de cabildo llevados a cabo para contar los tributarios de la Provincia en 1623, "San Francisco Topoyanco, cabecera de Ocotelulco, con 42 fojas y en ellos descritos dos mil setenta indios casados y cuatrocientos setenta y dos viudas y viudos".

   Tepeyanco, a través de las autoridades virreinales, luchó por la elección de su alcalde, a pesar de que el Cabildo mantuvo trabas para evitar la elección, pero a pesar de todo, Tepeyanco ganó la gestión y en 1703 designó un alcalde y tuvo la jurisdicción de los pueblos que dependían de la parroquia de Zacatelco.

   Por breve tiempo Tepeyanco tuvo la jurisdicción civil de San Juan, San Lorenzo, Santo Toribio, Santa Catarina, San Marcos y San Antonio, pues Zacatelco defendió sus intereses y su territorio eclesiástico, hasta lograr el derecho de elegir a su alcalde. Un testigo confirmó que "Topoyango forzaba a los pueblos de su jurisdicción a darles servicios personales y otros reconocimientos y derramas".

   En realidad, Topoyango no hacía más que ejercer su antiguo dominio sobre sus sujetos, conforme la organización política indígena. Santa Inés, con el simple argumento de contar con suficientes tributarios, ganó en 1723 el derecho de formar "República" o elegir a un alcalde y sus corregidores. Así, la estructura civil y eclesiástica, estarían vinculados y asentados en una misma cabecera, pero no sería Tepeyanco".


 

sábado, 3 de octubre de 2020

Ex convento de la Concepción de Santa María Yauhquemecan en Atlihuetzia, Tlaxcala.

   Ahora sí que debo hacer una profunda corrección a lo que publiqué en enero de este año en la relación a la construcción de los primeros templos católicos en las tierras recién conquistadas que luego sería nombrado Nueva España, es decir, lo que desde hace 200 años conocemos como México. Y este templo, es el que luego sería transformado en convento y que fue dedicado a la Concepción, del que hay, más bien la leyenda, de que fue trazado por Hernán Cortés. Para entender debemos ir ubicando los acontecimientos en el tiempo.

   “Uno de los testimonios de mayor presencia de los franciscanos en Tlaxcala es exactamente la construcción de sus conventos que, al mismo tiempo de servir de aposentos, fueron puntos gravitacionales en torno de los que se organizaban las comunidades indígenas, tanto a recibir la administración de los sacramentos como en cuanto a la formación de nuevos distritos desde el punto de vista político. Apenas unos años después de la caída de México-Tenochtitlan, los franciscanos comenzaron su labor de construcción de conventos en Tlaxcala” (Wikipedia.)

   Hernán Cortés conoce Tlaxcala y sus señoríos era 1519, tiempo en el que, más bien, se dedicaba a diseñar una estrategia para llegar a Tenochtitlán y comprobar qué tanta riqueza en oro y plata había en esos rumbos, ocupado en controlar a sus principales y a todos los demás, se dice 300, que le acompañaban y hacer la traza de un templo es algo que, tal vez, se reduce a que dijo que “ahí sería bueno levantar uno”, en el mejor de los casos señalando con su índice algún punto en el horizonte. Para aclarar esta posibilidad sería menester leer la carta de Relación correspondiente y lo escrito por Bernal, cosa que no haremos hoy, pero si seguiremos viendo lo que Wiki publica en torno a los doce conventos tlaxcaltecas:

   “En total fueron doce conjuntos diseminados a lo largo del territorio, entre los que se cuenta a los de Tlaxcala, Atlihuetzian, Tepeyanco, Texcalac, Huamantla, Hueyotlipan y Nativitas, por mencionar los más representativos. Los conventos franciscanos de los siglo XVI y XVII construidos en Tlaxcala servían esencialmente para dar albergue a los religiosos, y para ellos estaban habilitados con sus celdas, elementos sanitarios, cocina y comedor, además de corredores, huerta y otros lugares comunes; para el oficio de los ritos, contaban con grandes naves, dotadas de coro, arquería y pintura mural; en la parte posterior, destacan las Capillas Abiertas, hechas especialmente para oficiar al aire libre y poder estar a tono con las costumbres indígenas de no celebrar en lugares cerrados, y las Capillas Posas, elemento ubicados en las esquinas de los atrios que servían como descansos o estaciones en la celebración de procesiones. (Wikipedia)

   Debemos recordar que fueron 12 los primeros franciscanos que llegaron a México, cosa que ocurrió el 13 de mayo de 1524. Pero hubo tres que llegaron un año antes, el 13 de agosto de 1523, Fray Pedro de Gante, primo de Carlos V y cuyo nombre en flamenco era Pieter van der Moere, Juan de Tecto (Johan Dekkers) y Juan de Ahora. El primero de ellos es quien funda el convento de Texcoco y el Grande de la ciudad de México, para leer más de su vida, entra aquí. El segundo es el que acompaña a Cortés en su expedición a las Hibueras (Honduras) y del tercero no sabemos mucho.

   Es justo cuando Cortés andaba por esos rumbos centroamericanos que el convento que hoy nos ocupa comienza a ser construido, era 1525… “ante la evidencia de diferentes materiales presentes a simple vista, vemos que fue hecho en diferentes etapas, tardando el resto del siglo XVI para su culminación. Originalmente el conjunto constaba de nave principal con coro y sotocoro, torre, capilla abierta, claustro, celdas, huerto, capillas posas y otras dependencias domésticas. Es de destacar que está fechada la destrucción de la techumbre del lugar, en 1725, y se dice también que un ciclón [sic] en julio de 1882 derribó la torre. Aunque se encuentra en la actualidad parcialmente destruido, destaca de inmediato lo bello de su arquería y en particular divide al coro del presbiterio y que conserva su esencia hasta nuestros días (Wikipedia).

   Actualmente el recinto fue elevado a la categoría de Santuario para dedicarlo a la memoria y veneración de los Niños Mártires Tlaxcaltecas, Cristóbal, Antonio y Juan, que fueran canonizados por el papa Francisco el 15 de octubre de 2017. Tengo entendido que los restos de Cristóbal, conocido regionalmente como Cristobalito, fueron depositados en el convento ¿o en el cementerio? de Atlihuetzia.






 

viernes, 2 de octubre de 2020

Ex convento de Nuestra Señora de las Nieves, Totolac, Tlaxcala.

   Reconozco que poco sé de la historia y geografía del estado de Tlaxcala, aquella que fuera la primera República de Indios que hubo antes de que se acuñara el término “Nueva España” y que anterior a ella fuera una zona de señoríos, 4 sobresalientes y 20 de menor importancia. Y todo ello, en nuestros días nos conduce al estado con la menor dimensión territorial en nuestro país con 4,016 kms2 y una división política de 60 municipios, lo cual nos dice que ahí las cosas tienen un matiz distinto por sus muchas tradiciones, usos y costumbres. Guarda en términos de historia colonial, uno de los más profundos pasados y, como nuestro interés en templos y conventos es mucho, hoy tratamos de entender lo ocurrido en Totolac.

   Comentaba que en aquél post con la relación de las primeras construcciones religiosas católicas que se levantaron en México, tuve un error al no incluir a la Catedral Metropolitana de México y a los recintos que se levantaron en Tlaxcala, razón por la cual habrá que incluir al que fuera el Templo y convento de Nuestra Señora de las Nieves, actualmente en ruinas y, tengo entendido, en restauración. Pero antes, si es que te preguntas la razón del nombre, de la dedicación a Nieves, veremos lo que la Agencia Católica de Información dice:


   "Antigua advocación mariana que se remonta al siglo IV. Según la tradición, en la época del Papa Liberio (352 - 366), vivía en Roma un matrimonio piadoso y caritativo. Él se llamaba Juan Patricio mientras que el nombre de su esposa se desconoce. Habían sido bendecidos con abundancia de bienes y también de fe. Sin embargo, su gran dolor era no tener hijos con los que pudieran compartir sus dones. Durante años habían rezado por un hijo, finalmente se decidieron nombrar como heredera a la Santísima Virgen y le rezaron con devoción para que los guiara en la asignación de la herencia. Nuestra Señora, muy agradecida por el gesto, se le apareció a Juan Patricio y a su esposa la noche del 4 de agosto diciéndoles que deseaba que construyeran una basílica en el Monte Esquilino (una de las siete colinas de Roma), en el lugar donde ella les señalaría con una nevada. También se le apareció al Papa Liberio con el mismo mensaje. Al día siguiente, el 5 de agosto, a pleno día y con un sol brillante, la ciudad quedó sorprendida al ver un terreno nevado en el Monte Esquilino. La nieve cubrió exactamente el espacio que debía ser utilizado para la basílica y desapareció una vez señalado el lugar. Pronto se construyó la Basílica de Santa María la Mayor". (ACI)

   “La evangelización en el caso de Totolac, se fortalece en 1550 con la construcción de la iglesia de Tepeticpac, que tuvo que ser reconstruida por los daños causados a la misma en 1552 y su posterior destrucción un año después como consecuencia de fenómenos físicos, así como la de las construcciones en Ocotelulco y Quiahuixtlán, mismas que se sitúan después de mediar el siglo. Al respecto, cabe suponer que estas iglesias, al igual que el resto de las que se construyeron en la provincia, debieron ser casi siempre pequeñas.

   Hacia los años de 1575 a 1585, se construyó en Totolac un monasterio de la orden de los franciscanos. Construcción pequeña que, albergó a un predicador y otro fraile, y al que como señala este autor, a pesar de estar situado entre dos ríos, no le llegó agua hasta 1596. Este monasterio forma parte de la tercera etapa de construcción que se dio en el siglo XVI y, en consecuencia, de los 10 primeros con que contó la provincia; cabe señalar que la edificación de los mismos no siempre coincidió con la época de mayor auge de la evangelización, la cual adquiere mayor profundidad hacia mediados de este siglo, mientras que muchos de los monasterios son posteriores a 1564.

   Hacia 1530, Totolac contaba con ocho predios propiedad de los españoles Cristóbal Martín del Raso, Diego de los Ríos, Juan Martín Lípero, Pedro de Náxara, don Luis de Córdova, Alonso Martín Capitán y José Luis de Valadés, y que en conjunto albergan a 81 gañanes: 68 casados y 13 solteros. A pesar de no contar con referencias posteriores, este primer dato hace "suponer" que en los inicios de la Corona y debido a su posición estratégica en el centro de la provincia, la actividad productiva fue profundamente significativa para los totolaquenses.

   Pero sin lugar a dudas, el acontecimiento que parece ser más significativo en la vida de los habitantes que aquí radicaron, parece ser el relativo al envió de 400 familias, a finales del siglo XVI, a poblar las tierras de la gran chichimeca, en el norte del país. El 18 de agosto de 1591, los colonos de las cuatro cabeceras fundan San Sebastián Agua del Venado o Charcas; posteriormente, el 13 de septiembre los capitanes de Tizatlán erigen San Esteban de la Nueva Tlaxcala y el 2 de noviembre los naturales de Tepeticpac van a levantar San Miguel Mezquitic. Asimismo, se van a fundar las poblaciones de San Andrés del Teúl y San Luis Cololtán. El éxito de esta empresa consistió en que, para integrar los contingentes se reclutó a "muchas personas que en ese momento estaban privadas de su libertad: gañanes y tlaquehuales, amarrados por deudas a su patrón, y hombres que cumplían una condena judicial trabajando en forma cautiva en un obraje. A unos y otros el gobierno virreinal los atraía, ofreciendo simplificar o apresurar su liberación. A cambio del abandono de su tierra natal, la migración brindó a estos desheredados la libertad y honores de señores nobles, que en la provincia de Tlaxcala ciertamente no tuvieron. (Tomado de la Enciclopedia de los Municipios de México)

  En efecto, este podría ser el inicio (la base) de la disputa entre los creadores del Sarape Mexicano, ese objeto que, además de cubrirnos y darnos calor, es representativo de la identidad mexicana. Al ver los rumbos que tomaron esas migraciones tlaxcaltecas hacia la tierra adentro, es decir, el Norte, entendemos por que, sea en Aguascalientes que en Pinos hay un pueblo tlaxcalteca... y ni que decir entre la creación del Sarape, si es Teocaltiche, en los Altos de Jalisco o Saltillo, Coahuila, la antigua Nueva Tlaxcala.


 En la imagen vemos la actual parroquia de Totoloc. En 2016 INAH informó en uno de sus boletines de prensa que las ruinas del Convento estaban siendo intervenidas, no sé si los trabaos continuaron o no.

jueves, 1 de octubre de 2020

La historia de la Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos de la Ciudad de México

   En enero de este año, el día 16, publiqué una relación sobre los primeros templos católicos que fueron levantados en lo que hoy es México pero, olvidé incluir algunos, uno de ellos, el más importante de todos, lo pasé de largo, me refiero al que se convirtió en la Catedral Metropolitana, la cual tiene su origen en 1524 y que fuera levantado su primer edificio por el alarife Martín de Sepúlveda, quien fue el primer director del proyecto. Los templos que mencioné fueron el de Tizalán en 1519, del cual haré también una corrección próximamente. El de San José Tlaltenango, actual Morelos en 1521; la ermita del Rosario en Antigua Veracruz, y San Miguel Arcángel en Medellín, Veracruz, ambos en 1523; la famosa Conchita en Coyoacán en 1525 y Santa Catalina en Oaxaca cuando aún se llamaba Segura de la Frontera en 1528. Hecha la aclaración veamos la historia de la Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos de la Ciudad de México.

   La Santa Iglesia Metropolitana de México tuvo su origen en tiempo del gobierno español. Reedificada la antigua ciudad de Moctezuma por el conquistador D. Fernando Cortés, trato éste de repartir sus sitios entre los españoles, aplicando a los religiosos de la Orden de San Francisco el que se hallaba ocupado por el templo mayor de México, con el fin que demolido éste, se edificase una pequeña iglesia, así como también habitaciones correspondientes para doce ministros que debían servirla.

   Más como a poco tiempo se les dio a los expresados religiosos sitio para que edificasen un convento, se les compró el antiguo adoratorio, en la cantidad de cuarenta pesos, para edificar en él la antigua Catedral, como se verificó por disposición del capitán general Cortés y el Ilmo. Sr. D. Fray Juan de Zumárraga que entonces gobernaba la diócesis como primer prelado, para aquellos tiempos, el templo salió suntuoso, siendo su puerta principal hacia el Poniente y su cabecera hacia el Oriente. El rey Felipe II, a fin de que se hiciese una obra mejor que la anterior, solicitó de Su Santidad, el Sr. Clemente VII, permiso para destruir la fábrica del antiguo templo, con el fin de construir otro nuevo que es la actual Catedral: en consecuencia, se expidió para dicha obra una bula en 2 de septiembre de 1530. Pero la obra no tuvo principio sino hasta el año de 1576, siendo Arzobispo el Ilmo. Sr. D. Pedro Moya de Contreras, en cuyo tiempo se puso la primera piedra en el sitio inmediato a la antigua iglesia, para que demolida ésta, quedase el lugar que ocupaba, para atrio delante del nuevo templo. Cuarenta y dos años se emplearon en formar los cimientos, levantar los muros de la circunferencia á una regular altura, hacer las paredes atravesadas de las capillas, trabajar las columnas hasta los capiteles y adelantar en algo las bóvedas. 

La arquitectura interior de este templo pertenece al orden dórico; tiene muy buenas bóvedas: ciento treinta y tres varas castellanas de longitud, de Norte á Sur, y cincuenta y cuatro de latitud de Oriente á Poniente con ciento setenta y cuatro ventanas. Está dividido en cinco naves, tres abiertas y dos cerradas y en las primeras se ven catorce machones que separan los claros de las catorce capillas distribuidas en los lados de las dos naves laterales: estas capillas están cerradas con balaustrados de fierro y tienen retablos de blanco y oro al estilo moderno, aunque permanecen algunos antiguos. La cúpula y linternilla son de figura octogonal, y en el casco se halla pintada al fresco la imagen de la Asunción de María Santísima, como patrona de esta santa iglesia, á cuya imagen sirve de fondo una hermosa gloria; y en el primer término, sobre el cuerpo de luces, se ven en diversos grupos los antiguos patriarcas y las mujeres más célebres de que hace mención la historia sagrada del Nuevo Testamento.

   La nave principal la ocupa entre los intercolumnios anteriores á la cúpula por la parte del Norte, el altar mayor, la cual nave tiene de columna á columna cincuenta y tres pies: tenía un ciprés, que aunque antiguo, era bello y majestuoso, y se dedicó el 16 de Septiembre de 1743. Las naves procesionales tienen treinta y tres pies lo mismo que las capillas; se forman sobre veinte columnas, diez por cada lado; desde sus bases á los capiteles cuentan cincuenta y cuatro pies de altura y catorce de circunferencia. Todo el templo tiene cincuenta y una bóvedas, que descansan en setenta y cuatro arcos. La forma del templo es piramidal, y sus alturas disminuyen en proporción desde la nave principal á las capillas.

   El diseño de la fábrica fue formado por el maestro de la obra Alonso Pérez de Castañeda, y remitido al rey Felipe III, con la noticia del estado que aquella guardaba, por el virrey D. Diego Fernández de Córdova. Por mandado del mismo rey, fecha 21 de mayo de 1615, se formó una junta de los arquitectos más instruí dos, con el fin de adoptar la mejor forma para la continuación del templo, y se nombró un oidor que sirviera de superintendente de la fábrica para que ésta se concluyera á la mayor brevedad. Las bóvedas de la sacristía mayor se concluyeron en 1623, trasladándose allí al Santísimo Sacramento, donde quedó colocado. Los oficios divinos se celebraron en ese lugar desde 1626 hasta 1641. En virtud de la poca firmeza del terreno en que se estaba fabricando el templo, se dispuso, previo el de parecer de los arquitectos, que la obra fuera más breve desde la capilla de San Isidro labrador, que se halla del otro lado del Sagrario.

   Con motivo de la terrible inundación que tuvo lugar el año de 1629, se suspendió la obra hasta el de 1635 que continuaron los trabajos, y pocos años después se techó con madera una gran parte de la nave central, pudiéndose pasar al Santísimo Sacramento el día 29 de Setiembre de 1641 para evitar las molestias que ocasionaba la celebración de oficios divinos en la sacristía. La primera dedicación solemne se hizo el 2 de Febrero de 1656, siendo arzobispo el Ilmo. Sr. D. Mateo Zagade Mugueiro. En el año de 1677 se continuó la obra con el más vivo empeño, pudiendo terminarse el interior del templo en el mismo año. Después de noventa y cuatro años de trabajos continuos, pudo tener efecto verificativo la final solemnísima dedicación, el 22 de Diciembre de 1677, siendo arzobispo el Ilmo. Y Exmo. Sr. D. Fr. Payo Enríquez de Rivera. El costo del templo importó 1. 953,000 pesos, debido á la liberalidad particular de los reyes Felipe II, III y IV, y Carlos II. El edificio ocupa uno de los principales lugares de la plaza mayor, su atrio es de mucha amplitud, y está circundado por sus cuatro lados de ciento veinticuatro postes de cantería de  dos varas de alto cada uno, que en sus intermedios cuentan ciento veinticinco cadenas de fierro. La altura del templo, desde la superficie del atrio hasta la parte superior de las cruces, es de noventa y dos varas dos tercias.

   Tiene dos torres, que se empezaron á construir á fines del siglo pasado, 1786, siendo virrey D. Bernardo de Gálvez. Cada una de ellas consta de dos cuerpos, dórico el primero y el segundo jónico, sobre el cual descansa una bóveda en figura de campana, en cuyo remate se haya un globo que recibe una cruz de cantería. La campana llamada Doña María, colocada en la torre que mira al Oriente, se estrenó el año de 1754, y su peso es de 150 quintales ó 600 arrobas. La campana mayor, nombrada Santa María de Guadalupe, se colocó en la torre que mira al Poniente el año de 1792; su altura es de seis varas, su vuelo de doce y su costo fué de 10,400 pesos: hay otra tercera campana de 149 quintales ó 596 arrobas de peso que se estrenó el año de1793. En los arcos de ambas torres están colocadas siete campanas de menor peso que las tres primeras, las cuales sirven para los toques de la santa iglesia, y diez esquilas entre las cuales dos son de gran peso y magnitud, las que tocada s á vuelo en un repique general, hacen más recomendable la hermosura de la magnífica obra de la Catedral. 

   Las cornisas dé los cuerpos de ambas torres, están decoradas de un balaustrado adornado de jarrones en el primer cuerpo, y en el segundo, de estatuas colosales que mirándolas desde el atrio parecen del tamaño natural: tienen tres varas de alto, y representan á los Doctores de la Iglesia y Patriarcas de las Órdenes regulares. En medio de las torres, y sobre la puerta principal se haya el reloj cuya caratula es de metal dorado, teniendo en sus remates por adorno, tres estatuas de cantería de muy buen gusto, las que simbolizan las tres virtudes teologales con los signos de sus respectivos atributos, hechos también de metal dorado. Destruido el antiguo ciprés con el objeto de hacer otro nuevo al estilo moderno, se confió esta obra al arquitecto D. Lorenzo Hidalga, quien la terminó á principio de 1850, y se estrenó el día 15 de Agosto del mismo año, en que se celebra la función titular, siendo vicario capitular del Arzobispado, el Sr. canónigo doctoral Dr. D. José María Barrientos.

   A espaldas del ciprés y hacia el Norte de esta Santa Iglesia, se halla la capilla conocida con el nombre de los Santos Reyes, la cual tiene muchos y muy buenos retablos, entre los cuales se encuentra la imagen de Santa Filomena, cuyo culto dejó dotado el Ilmo. Sr. Dr. D. Joaquín Fernández de Madrid. No está por demás advertir para honrar su memoria, que la función que el 29 de Noviembre se hace al Santísimo Sacramento, la promovió y dotó el mismo Sr. Madrid, así como las de Sr. S. Joaquín y Sra. Santa Ana. A los lados del presbiterio, están colocados los dos ambones que lo mismo que el pulpito, son de una sola piedra de tecali: el presbiterio que tiene cuatro graderías de ascenso, está circundado de un balaustrado formado de metal conocido con el nombre de lumbago, el cual está adornado con estatuas que en la mano tienen candeleras para colocar cirios de cera: sigue la crujía por ambos lados hasta llegar al coro por todo su contorno, y sirve para formar las tribunas dentro de las cuales, y sobre los costados del coro, se hayan colocados dos hermosos y magníficos órganos. El interior del coro está adornado con una buena sillería. La crujía y portada del coro se formaron en la ciudad de Macao de China, y se estrenó en 1º de Mayo de 1730: el ancho del coro es de diez y seis varas; su largo, de cuarenta y su altura de doce.

   Atrás del coro, por la parte que mira al Sur se halla el altar conocido con el nombre del Señor del Perdón, cuya imagen tiene muchos devotos, algunos de los cuales suelen contribuir con limosnas para que se celebre y no falte allí el santo sacrificio de la misa, el cual tiene lugar todos los días cada media hora, desde las siete hasta las doce del día. Por la parte que mira al Oriente se halla la puerta llamada de los canónigos, y sirve de resguardo al templo un buen enrejado de fierro. En la fachada principal que mira al Sur, tiene tres puertas compuestas cada una de otros tantos cuerpos, de los cuales el primero es de orden dórico, el segundo iónico y el tercero corintio, con estatuas y bajo relieves. Por la parte del Norte tiene dos puertas y por el Oriente y Poniente una por cada lado. Hacia este viento se hallan la sala de cabildo, clavería y contaduría de diezmos, de cuyas oficinas el gobierno constitucional mandó extraer los papeles y libros que allí existían. Al mismo viento se encuentra la biblioteca pública de esta santa iglesia, donación hecha pollos Sres. capitulares D. Luis y D. Cayetano Torres. Por la parte que mira al Oriente se halla la sacristía, vestíbulo de los señores canónigos y el colegio de infantes del coro, en cuyo local se encuentra todavía el provisorato, secretaría arzobispal y demás oficinas dependientes del arzobispado, á consecuencia del estado de destrucción y desmembramiento en que lo dejó el gobierno de D. Benito Juárez.

   El cabildo eclesiástico de la Catedral de México, se componía en tiempos anteriores de veintiséis capitulares en el orden siguiente: cinco dignidades, que son las de deán, arcedeán, chantre, maestre-escuelas y tesorero; cuatro canonjías de oficio, que son la doctoral, magistral, lectoral y penitenciaria; cinco de merced, seis racioneros, seis medio racioneros. Había además diez y seis capellanes de coro y veinticuatro niños con el nombre de infantes, cuyo oficio es servir de acólitos y cantar á las horas de coro.

   Por la parte que mira al Poniente, junto á la sala de cabildo, se hallan un altar dedicado al Señor del Buen Despacho, que tiene muchos devotos, y la capilla dedicada á nuestro compatriota y protomártir San Felipe de Jesús: en ella existen los restos del libertador de México, Exmo. Sr. D. Agustín de Iturbide. Fuera de dicha capilla está la fuente donde, según tradición, so bautizó San Felipe. Está cubierta de un enverjado de metal dorado. Del lado de la sacristía se halla el altar dedicado al patriarca Señor San José, que tiene también muchos devotos, así como las demás imágenes que se veneran en las otras capillas distribuidas en todo el templo.

   El 29 de Diciembre do 1860 fueron extraídos del provisorato los documentos que allí existían; del juzgado de capellanías los títulos de éstas, y además la cantidad de 16,000 pesos. En 30 de Agosto de 1862 fueron suprimidos por el gobierno de Juárez los cabildos eclesiásticos de la nación mexicana, prohibiéndoles que se reuniesen fuera de las horas de coro en sus respectivas catedrales. Los fondos de esas corporaciones disque debían aplicarse para gastos de guerra según una disposición del expresado gobierno de Juárez. Desde los primeros días de Junio del presente año 1863, habiendo cambiado el gobierno, debe suponerse derogado el decreto de Juárez que suprimió los cabildos eclesiásticos.  

Fuente:

Alfaro y Piña, Luis. Relación descriptiva de la fundación, dedicación, etc., de las iglesias y conventos de México. Con una reseña de la variación que han sufrido durante el gobierno de D. Benito Juárez. Tipografía de M. Villanueva. México, 1863, pp. 6-11