miércoles, 10 de abril de 2013

La ciudad utópica de Carlota, Emperatriz de México: Santa Elena, Yucatán.

      Luego de andar varios días por la península de Yucatán siento extraño llegar a un pueblo que lleva por nombre el de un santo, en este caso el de Santa Elena. Hemos visto como, dentro de las características propias de una zona que tiene la ancestral tradición maya, sus poblaciones conservan los nombres originales, a excepción de Mérida y Valladolid que claramente nos remiten a la otra península, la ibérica y de Progreso, puerto creado en pleno auge henequenero, el resto de las 106 municipalidades de Yucatán conservan, a excepción de las mencionadas, su nombre original. Estamos en Santa Elena, en la parte sur oeste del estado.

   Tengo la curiosidad de ver si en este lugar se conserva memoria de lo sucedido en diciembre de 1865, cuando llega aquí uno de los personajes controversiales de la historia de México: la emperatriz Carlota Amalia. En efecto, luego de la invitación que le hiciera Gutierrez Estrada, a conocer la región; el campechano que fuera Secretario de Relaciones Exteriores y principal promotor del Segundo Imperio quería que Maximiliano y Carlota conocieran las bondades de la península. Habrá que recordar que entonces Campeche estaba integrado a Yucatán.

   Viajar por Yucatán es realmente fácil pues hay microbuses que van de una población a otra. Durante el día  es solo cosa de ubicar la estación correspondiente para de allí salir al lugar a donde vamos, en este caso me encuentro en Oxkutzcab, salgo hacia Ticul, luego de caminar un poco para conocer el lugar en el que veo que la conservación no se dio ya que son pocos los edificios antiguos que podemos ver, a comparación de lo que hemos venido notando en los pueblos por donde pasamos recientemente.

   Continuo mi camino, averiguo el lugar de donde salen los colectivos para Santa Elena, luego de una corta espera salgo para comenzar a ver eso que se llama la región Puuc, en donde comienzan a aparecer elevaciones. Pequeñas colinas que dejarán atrás la planicie que es toda la parte norte de la península de Yucatán. El calor comienza a sentirse con intensidad.

   Son las dos de la tarde, hora en que la mayoría de la población está reposando. Acá se acostumbra comer a la una, luego vendrá una larga siesta debido a que irá subiendo la temperatura para llegar al grado de insoportable y agobiante a las tres... veo todo muy tranquilo.

   Este pueblo que se dice era de los que contaba con mayor número de habitantes en la segunda mitad del periodo conocido como post clásico, llevaba el nombre de Nohcacab, en él, se dice, había una pirámide, eso lo podemos imaginar pues hay una elevación formada de roca sólida que en la parte alta tiene una explanada, allí, luego de la evangelización hubo un cementerio, por lo tanto el lugar volvió a tener la importancia de antaño. Lo que vemos en la foto es una capilla abandonada que se ubica muy próxima al enorme templo levantado por los franciscanos.

   A Santa Elena los pocos visitantes que llegan lo hacen con el interés de conocer las momias que allí se exhiben, son cuatro de los que conocemos como 'angelitos' y que fueron localizadas cuando se estaba trabajando en la renovación del piso en el templo de San Mateo.

   Nohcacab sirvió de base para las exploraciones de Stephens en la zona Puuc; desde allí Uxmal, Labná y Kabah se encuentran a corta distancia. Luego de que Maximiliano fuera proclamado Emperador de México comenzaron las gestiones para que en el lugar se albergaran más de 400 alemanes que llegarían con la intención de formar colonias agrícolas. El nombre maya de Nohcacab sería suplantado por el de Villa Carlota.

   Cuando iba en el colectivo me preguntaron si iba a ver las momias en Santa Elena. No, respondí, voy a ver los vestigios de los alemanes. ¿Cuáles? me preguntaron.... estando ya en el pueblo vi en el corredor de la presidencia municipal una placa que recuerda el hecho, cosas que están casi en el olvido... pues a las personas que les pregunté sobre el lugar, ninguna sabía de la colonia alemana que se formó en tiempos de Carlota y Maximiliano.

   Hay un museo en el cual se exhiben las momias en una urna climatizada. Pensé encontrar allí algo sobre la presencia alemana, no la hay; todo indica que el efímero paso de los 433 alemanes por la Villa Carlota está en el olvido. Concluido el Segundo Imperio, fusilado Maximiliano y Juárez de vuelta en el poder, desapareció el nombre de Villa Carlota, pasó a nombrarse Santa Elena.

   Vendría luego el auge henequenero, la Guerra de Castas y aquí, como en otros poblados de la región, hay un monumento que recuerda a Carrillo Puerto, el gobernador socialista de Yucatán, pero de la Villa Carlota no queda nada. Para conocer más sobre la historia de la Villa Carlota, entra aquí.





  Esa idea demasiado romántica que algunos tenemos del Segundo Imperio y, sobre todo, la imagen que muchos guardan de dulzura de Carlota Amalia se viene abajo al leer lo que el autor yucateco Sánchez Novelo nos revela en su obra sobre lo acontecido en Yucatán durante la Intervención Fancesa, es decir, durante el Segundo Imperio:


  "Como se puede apreciar, estas 'compañías' no eran más que simples instituciones que se dedicaban al tráfico de esclavos y su fin no era otro que el de enriquecerse a costa de la inmigración. El comisario imperial  por su parte, sin esperanzarse mucho de estos 'benévolos' promotores de la riqueza pública, destacó al señor Van Hippel a Europa a fin de atraer extranjeros a Yucatán para que, cultivando la tierra, levantasen  "...al país de la postración y abatimiento a que la guerra de castas y las continuas revueltas políticas lo tenían reducido".

  "El comisario imperial había dado 15 mil pesos a Van Hippel para que 'enganchase' colonos en el Viejo Mundo. Después de sortear múltiples dificultades, el enviado del comisario logró  'contratar" a 225 colonos almanes, quienes arribaron a las cosas de Sisal el 23 de octubre de 1865 a bordo de la barca "San Luis", procedente del puerto de Hamburgo.

  "A las 6 de la tarde del 26 de octubre los colonos entraron a Mérida, donde los habitantes les regalron dinero y comestibles a instancia de las autoridades. De inmediato fueron conducidos hasta el cuartel de la guardia rural, que les sirvió de morada. Al día siguiente las autoridades municiaples les ofrecieron un desayuno y un almuerzo".

  "El grupo de alemanes estaba integrado de la siguiente manera: 44 padres de familia; 44 madres de familia; 32 hombres solos; 21 niños mayores de 10 años; 66 niños menores de 10 años y 18 niños menores de 1 año. Los colonos debían sumar 228 personas, pero durante la travesía, que duró 57 días, murieron tres niños menores de un año; también se mencionaba que durante el trayecto nacieron 8 infantes.

  "El 2 de noviembre los colonos salieron rumbo al pueblo de Santa Elena. El lugar fue elegido para el asentamiento después de que Joaquín Hubbe y Arturo Schott, miembros del Instituto de Washington y de la Comisión Científica de Yucatán, realizaron estudios sobre la calidad de los terrenos. con tantas atenciones recibidas los alemanes no pudieron menos que manifestar públicamente su gratitud, prometiendo que trabajarían con el mayor empeño y decisión para fomentar el desarrollo y la prosperidad de Yucatán". (1)

  Han pasado ya varios meses de que pude visitar la que fuera la Villa Carlota, ahora conocida como Santa Elena en el estado de Yucatán y encuentro un libro de muy agradable lectura, escrito por un naturalista alemán que visita México entre los años de 1874 y 1875, apenas 7 años después de la conclusión del Segundo Imperio, él se convierte en la fuente más fidedigna de cuál es la razón por la que esa idea de la Villa Carlota fue olvidada por la Historia durante muchos años:

   "En otro intento que podemos contemplar con menos frialdad, porque se trata de la desgracia más amarga de numerosas familias alemanas, la falta de juicio que privó en la realización de planes de colonización se muestra de una manera todavía más drástica. Un noble alemán de Silesia, de nombre Hiller le propuso al emperador introducir en Yucatán una colonia alemana de 500 personas obtuvo sumas considerables, reclutó emigrantes, según oigo principalmente de la propia región, y los trajo a Yucatán. Pero aunque parezca increíble decirlo, ni de su parte ni de la de su gobierno se hicieron preparativos par recibir a los colonos. Estos fueron puestos en tierra, llevados al lugar donde debían asentarse, y de ahí en adelante nadie más se preocupó por su suerte. Muchos murieron de calor e insolación en esta tierra yerma, otros por las enfermedades propias del clima y quien no pudo regresar, se vio perdido. Sólo algunos tuvieron suerte de encontrar alojamiento y trabajo en las villas cercanas de Mérida y Campeche. En México, los alemanes de más nivel eludían la compañía del causante de esta jugada, en parte tonta y en parte mala; y él tuvo que soportar que lo llamaran negrero. El gobierno imperial, por su parte, otra vez había fallado su propósito y evidenciado su debilidad". (2)


Fuente:

1.- Sánchez Novelo, Faulo. Yucatán durante la Intervención Francesa (1863-1867). Maldonado Editores. Mérida, 1983. pp. 124-125

2.- Ratzel, Frederich. Desde México. Apuntes de un viaje en los años de 1874-1875. Herder. México, 2009. p. 404.

4 comentarios:

  1. Benjamín: excelente reseña de tu paso por esas tierras. Me voy a tomar la libertad de llevar el enlace a las páginas de Facebook de Maximiliano I y de Carlota de México, pues es en verdad muy inteesante tu hallazgo y hay que difundirlo. Un fuerte abrazo...

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  2. HUY YO LO ESTOY LEYENDO EN OCTUBRE DEL 2015 Y ES UNA PENA QUE NO HAYA MAS LECTORES DE ESTA AVENTURA. Y LA SUERTE QUE SIGUIO A LOS SOBREVIVIENTES

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  3. Buenas, hasta ahora me enterp de esta reseña. Soy del pueblo de Santa Elena, Yucatán. si tengo conocimiento de la llegada de los alemanes porque mi madre y mi padre me contaban de ello. Que bueno que alguien se intereso por recuperar esto. Aunque cpn respecto a la historia despues del fin de Maximiliano llegan otros suceso. Y cpn respecto a el nombre de santa elena tiene un poco de fallo, ya que mucho piensan que es por el santo, y en efecto, hay un santa plamado asi, pero np por ello le acuñaron ese nombre. Fue porque en la guerra de castas se incendio todo el pueblo por lps rebeldes y franciscanos de habitaban en ese entonces. Quemaron demaciadas casas incluso una capilla. por lo que en maya se le dio el nombre de santa elej naj que traducido al español es: Santa casa quemada.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, me parece sumamente interesante lo de la casa quemada, y más aun con el vestigio que hay de las ruinas de la capilla franciscana.

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