lunes, 3 de junio de 2013

Si nadie le enseña hacer chiles a Clemente Jacques, ¿quién le enseñó la Lotería?

     Sigue siendo un misterio el cuándo llegó a México el juego de la Lotería, hay quien se limita a dar una fecha, 1769, pero sin decirnos quién la trajo o cómo era gráficamente. En la época colonial había un control sobre los juegos de azar, se llamaba Estanco del Naipe pues estaba prohibida su producción en Nueva España, todos venían de España; por naipes bien entendemos que se refería a la Baraja Española, que era el juego más difundido en todo el reino. Quizá ese primitivo juego de Lotería al ser un juego de salón, no pasaba por los rigores del Estanco del Naipe. ¿Cómo sería el juego original? ¿Qué diseños incluiría? De eso no tenemos datos, fuera de que, en 1887 don Clemente Jaques imprime las imágenes que conocemos en la actualidad y que se han vuelto símbolo inequívoco de una manera muy particular de ver a México con una mezcla de ideas que van de la chalupa y muchos otros objetos usados cotidianamente en la segunda mitad del siglo XIX, hasta una Dama que porta un traje sastre característico de los años cuarenta del siglo XX. 

    Si Clemente Jacques comenzó la industrialización de productos vegetales enlatados en 1887, esto quiere decir que antes, quizá unos diez años, su negocio estaba relacionado a las fiestas populares, pues, dicen, vendía confeti y serpentinas, entre otras cosas. Además de imprimir el Juego de la Lotería con lo cual ayudó a difundir entre las clases sociales menos privilegiadas pues, dicen también, que originalmente el juego de la Lotería era privativo de la alta sociedad. Tendremos pues, que investigar más acerca de la llegada de don Clemente Jaques y como fue que su negocio fue prosperando... el de imprenta, no el de los envasados.

    Si le tratamos de encontrar una antigüedad al Juego de la Lotería, yo le daría 150 años pues, si analizamos con atención las 54 cartas, estas nos van contando la vida cotidiana del México después de la Reforma y antes de la Revolución, claro es, con los agregados, o evolucionados conceptos como El Músico que nos refleja la escena clásica de la época de los Tríos de mediados del siglo XX. En este espacio hemos analizado personajes que fueron muy representativos en la vida del México colonial y que siguieron vigentes hasta bien entrado el siglo XX, es el caso de El Negrito. Hemos analizado objetos que nos dicen claramente de una nostalgia a un tiempo determinado: el Segundo Imperio y lo vemos en La Corona. Ahora lo que estamos viendo es algo que buscaba desde hace tiempo y que lo pudiéramos apreciar con toda claridad: el patío. 

  La carta número 25 de la Lotería nos muestra a El Borracho, lo vemos con una botella en la mano y en actitud de estar ya muy intoxicado por los etiles, viste el pantalón ajustado y de rallas, propio del ranchero de esa época que conocemos como Porfiriato. Parece ser que está desfajado y nos da la apariencia de que más bien usaba un patío, pero no puede ser, dado que más bien lleva una faja atada a su lado izquierdo.

   En el caso de El Valiente, la número 12, lleva también faja, pensaba portara un patío. En su mano izquierda lleva un sarape y en la derecha un cuchillo castrador. Los castradores, personajes requeridos en los conflictos armados que México ha tenido, tanto en la guerra de Independencia como durante la Revolución. Con estas imágenes lo que comprobamos es que no hay la existencia de un patío en los personajes de la Lotería Mexicana.

   Y a propósito de la Lotería, encuentro este juego que es totalmente diferente en sus imágenes a lo que conocemos con regularidad. Se trata de una segunda edición, mejor dicho, una Segunda Serie, como lo marca la caja que contiene las tablas y la baraja. Al analizarlas vemos objetos cotidianos más modernos y nos podemos atrever a asegurar que esta segunda serie se lanzó alrededor de 1950, de ella hablaremos en otra oportunidad.

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