jueves, 3 de mayo de 2018

Resumen de lo que fue el Camino Real en el siglo XIX (1826-1891)

   El Camino Real de Tierra Adentro es tema apasionante, en él confluyen, más allá de lo que propiamente lleva o conduce un camino, una serie de conceptos que se arraigan a la idea de nación que tenemos. Pueblos, ranchos, haciendas y sus consecuentes tradiciones, sus fiestas, sus comidas, sus paisajes y cualquier otra cosa que queramos agregar. Es una ruta que da identidad a 2 900 kilómetros que incluyen una docena de estados y cinco siglos de historia. En esta ocasión me permito compartir algo que encuentro en las fichas descriptivas que elaboran en el Archivo General de la Nación y que nos da una idea bien clara de lo que fue el Camino Real una vez constituida la nueva nación: México. Lo de Tierra Adentro había quedado ya en el pasado, formando parte del bagaje histórico del periodo conocido como Colonia y Virreinato, ahora, era solo el Camino Real, que luego será transformado en el Camino Nacional:

   "Una de las quejas recurrentes de la población mexicana, de los comerciantes sobre todo, fue la falta de caminos y puentes. En México hasta antes de que se estableciera el Ministerio de Fomento, los caminos se encontraban abandonados, pues se consideraba innecesario o muy insignificante el tratar de conservar las vías carreteras - sí las había -, y la apertura o mejora de nuevas vías no se pensaba, resultando de aquí, que cada vez se encontraban en peor condición. Así, la memoria presentada al Ministerio de Relaciones - antiguo responsable de este ramo - en 1827, mencionaba que en virtud del decreto de 9 de octubre de 1826, se había expedido convocatoria para que se presentasen proposiciones para la apertura o mejora de los caminos de la República, y que se habían dado algunas providencias a este fin; más no indicó ningún resultado satisfactorio, el cual seguramente no se obtuvo si se atiende a lo que manifiesta la presentada en 1829, que refiriéndose a la promoción de empresas, dice: que no había tenido efecto ninguna contrata para caminos. 

  La del año de 1829, comienza diciendo en la parte que se trata: ``Nada se ha adelantado en la apertura de nuevos caminos``, y luego muy ligeramente indica, que el camino de Toluca se había mejorado. La del año de 1831, dice: ``En cuanto a obras públicas, tales como caminos, puentes, etc., no se ha hecho adelanto alguno notable``, y luego añade: ``El camino de esta capital a Veracruz por Jalapa, que bajo todos aspectos debe considerarse como el principal de la República, se halla en un estado de deterioro que en breve quedará inutilizado para carruajes``. La del año de 1832 da una idea de los proyectos para la reparación de algunos caminos; más la de 1833 dice: ``Los barcos de vapor proyectados por algunos comerciantes de Tampico, así como el camino que se propuso abrir el gobierno en Oaxaca, desde las costas del Sur hasta Veracruz, es probable hayan tenido pocos o ningunos adelantos``. 

  La del año de 1838 indicó solamente la necesidad de procurar la seguridad y comodidad de los caminos; extendiéndose más sobre esta materia la del año de 1844, que manifiesta algunas providencias tomadas para la apertura y mejoras de las vías de comunicación; pero las de los años de 1847 y 1849 se limitaron a deplorar el mal estado de ellas, y la necesidad de ocurrir prontamente a su reposición. Este es el aspecto que presentaba ese ramo cuando se proveyó para su remedio el Ministerio de Fomento, éste expidió un decreto el 10 de mayo de 1853, donde establecía una administración general de caminos y peajes, encomendándosele inmediatamente los caminos generales por el mismo decreto, y por el que luego se dio en 15 de junio del propio año. Las juntas que estaban encargadas de uno que otro camino, tenían tan mal administrados sus respectivos peajes y los cortos trabajos que se ejecutaban, que el camino siempre se encontraba difícil y desatendido; de aquí la necesidad de que se extinguieran las dichas juntas. 

  Por otro lado, el Ministerio de Fomento no se limitaba a atender los caminos generales que por ley le correspondían, sino que también acordaba auxilios para los particulares de los estados en que se consideraba necesaria su cooperación, ya en recursos, como en medidas conducentes a remover cualquier obstáculo. Refiriéndonos a los puentes, para esta época comienza a darse la transición entre puentes hechos de mampostería y los hechos de fierro. Las funciones relativas al ramo de Puentes le fueron encomendadas al Ministerio de Fomento el 30 de enero de 1855 y en 1866 fue establecida la Dirección General de Caminos y Puentes. Con la creación del Ministerio de Fomento en 1853, dio inicio una nueva etapa en la promoción y ejecución de obras públicas. En ese mismo año, debido al decreto del 20 de junio, se dispuso que las obras de caminos se realizaran por medio de fondos públicos. 

   En 1861 apareció el reglamento los ingenieros adscriptos a la Dirección de Caminos. Los caminos fueron divididos en 1870 según la naturaleza de los trabajos que en ellos se realizaron como los caminos abiertos, en los que se hacían obras de conservación y perfeccionamiento; caminos en proceso de apertura y caminos en reconocimiento. En las memorias de la Secretaría de Fomento de 1873, el Congreso de la Unión decretó la apertura de los caminos nacionales para facilitar las comunicaciones al interior de la República con los puertos del Golfo y los del mar Pacifico. Posteriormente, y a través de decreto presidencial el 13 de mayo de 1891, el ramo de caminos pasó a formar parte de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas. 

BIBLIOGRAFÍA Memoria de la Secretaría de Estado y del Despacho de Fomento, Colonización, Industria y Comercio de la República Mexicana, escrita por el ministro del ramo C. Manuel Silicio, México, Imprenta de Vicente García Torres, 1857.

  Alcance y contenido: La documentación cuenta con: nombramientos de ingenieros directores de caminos; reglamentos para directores de caminos de los años 1861, 1868, 1878; relaciones de operarios de las obras realizadas; comprobantes de cuentas de gastos; memorias de gastos de construcción; órdenes de gastos, pagos por concepto de obras de camino; conclusiones de tramos; solicitudes para importación de materiales proveniente de Estados Unidos de Norteamérica; memoria de jornadas de trabajo y salarios; relación de materiales utilizados en la construcción de caminos; aranceles por el cobro de impuestos de peaje; obras de calzadas en la Ciudad de México; decretos estatales sobre caminos; solicitudes y permisos para la construcción de puentes, presupuestos de construcción, reparación y reposición de puentes; relaciones e informes de los de los trabajos realizados; relaciones de gastos; estados de cuentas; contiene presupuestos de obras de ferrocarriles; documentación referente a inundaciones. Incluye planos de caminos y puentes, se cuenta con documentación colonial que se refieren al impuesto del peaje para manutención y construcción de puentes y caminos reales. También hay documentación que se refiere a las obras del camino de México a Puebla y Veracruz; como son las memorias de gastos erogados, descripción de los caminos, construcción y reparación de garitas.


Fuente:

AGN. APF, Siglo XIX. Fomento, Caminos y Puentes. 1777-1891, 424 Volúmenes, 27.45 m.

Nota: Los 27.45 m que indica la referencia se refieren a los 27 metros, 45 centímetros que existen de documentos sobre el tema. Esto quiere decir que si apilamos todos esos papeles sería el equivalente a un edificio de 10 pisos y todos ellos están contenidos en 424 volúmenes, es decir en 424 libros.

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