miércoles, 13 de mayo de 2015

Mayo o cuando el Bajío se tiñe de dorado

   Hay una teoría, por demás interesante, que nos dice que eso que conocemos como Bajío, entre los estados de Querétaro y Guanajuato, especialmente en la parte más baja, que es en los municipios de Villagrán, Cortazar, Salamanca e Irapuato, todos del estado de Guanajuato, que nos dice que hace una buena cantidad de siglos, había aquí un lago. Al paso del tiempo, de montones de siglos, la evaporación volvió a la región un enorme valle por demás fértil, cuajado todo de mezquites, huizaches y algunos otros árboles propios de la zona, esto era un auténtico bosque. Un poco más arriba el bosque cambiaba con árboles propios de climas más frescos, oyameles, encinos y madroños.

   A mitad del siglo XVI aquellos abundantes bosques comenzaron a desaparecer pues había necesidad de leña para mantener ardiendo las fraguas de las minas del Real de Santa Fe, así, poco a poco el Bajío fue deforestado casi en su totalidad pero, de los males, el menos, con la introducción del trigo la región se volvió otro de los "graneros de México", título que tuvo por buenos años el valle central de Puebla y que luego pasaría al Bajío y ahora se concentra por el norte de Sinaloa.

   A pesar del cambio climático y los altibajos en lo que otrora era la precisión calendárica que se marcaba casi, casi que en fechas específicas los días de roza, de siembra, de riego y de trilla, el Bajío en el mes de Mayo se cubre de un manto dorado de espectacular belleza. Las imágenes que ahora comparto contigo las tomé en los últimos días del mes de abril y los primeros de mayo en distintos puntos en rededor de Salamanca, que es, por cierto, la parte más baja del Bajío, de eso que se piensa fue en algún tiempo un lago y que todavía sobrevivía como ciénega a mediados del siglo XIX.




















   Así se ve el trigo cuando está creciendo y aun no llega a su madurez.




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