martes, 26 de mayo de 2015

400 Aniversario de la instalación de la Orden de San Agustín en Salamanca, Guanajuato

    Justo hoy, 26 de Mayo de 2015, se están cumpliendo 400 años de la instalación de los frailes agustinos en Salamanca, Guanajuato, eran tiempos aciagos para la villa que apenas tenía doce años de haber sido fundada, como Villa de españoles. Su población no había crecido en mucho, de los 30 fundadores y sus respectivas familias, su número no se había incrementado, por el contrario la villa se estaba despoblando pues los fundadores se dieron cuenta de que, a pesar de tener el río Grande que viene de Toluca, como se llamaba entonces al Lerma, a pocos metros de la villa, les causaba más problemas que beneficios, pues se iba a los extremos.

   Los extremos eran que en tiempo de aguas, la inundación se hacía presente, y, a poca distancia, rumbo al norte, aparecía la ciénega, la villa quedaba casi aislada, en cambio, durante el tiempo de secas, la escasez era notoria. Ocurría que, a pocas leguas al sur, el valle era fértil todo el año y el manejo del agua más fácil, muchos de los primeros pobladores de Salamanca perfirieron irse al valle de Santiago, en donde, el 6 de mayo de 1609 se fundo el pueblo de Valle de Santiago, en donde, uno de sus habitantes, un tal Aguirre, tenía propiedades en Salamanca, entre ellas un solar a corta distancia del río Grande, el cual donó a los agustinos para su fundación.

    Fue un martes, igual que hoy, era el año de 1615, se llamó a misa, seguramente fue la de hora prima, las 6 de la mañana, y allí, en el solar, se ofició la misa que sería el inicio de la presencia agustiniana en esta parte del Bajío. Los agustinos habían recibido la autorización para fundar cuatro casas, de ellas solamente prosperaron dos, la de Celaya y la de Salamanca la cual llegó a problemas de subsistencia de tal magnitud que se pensó trasladar esa casa al valle de Santiago pero no ocurrió así, recibieron en donación las utilidades que generaba la Hacienda de Panales, en el valle de Santiago, y al poco, los agustinos contaban ya con otra hacienda, contigua a su monasterio: San Nicolás del Molino, que todos conocemos como El Molinito.

   Hicieron unos buenos caudales, adquirieron más ranchos en las cercanías de Salamanca, para 1641, aquel que fuera un templo pobre, de adobe, comenzó a ser sustituido por uno de mayor tamaño, el cual se llevaría más de un siglo en ser concluido. Comenzado el siglo XVIII se inicia el decorado del templo, no ese que ahora apreciamos sino uno anterior que sería sustituido tres décadas después, se contratarían a los entalladores más prestigiados de la zona, Antonio de Elejalde, y para los retablos del crucero a Pedro de Roxas. Si te interesa ver la cronología de la construcción del templo, entra aquí.

   Mucho se ha escrito sobre este recinto, el cual, coloquialmente conocemos como San Agustín, siendo que su nombre oficial es el de Templo de San Juan de Sahagún; una de las historias más completas, nos las ofrece el padre Navarrete, cronista que fuera de los Agustinos de la Provincia de San Nicolás, la puedes leer aquí. Otra historia en la que todos se han basado, fue en la Crónica que realizara el padre Basalenque. 

   La idea original era la de establecer en el claustro mayor del Convento la Universidad Agustiniana, idea que se mantuvo vigente la segunda mitad del siglo XVIII, vendría luego el estallamiento de la guerra de Independencia, seguido por el periodo de inestabilidad en todo el país, continuaría luego la promulgación de las Leyes de Reforma y la exclaustración de los padres. La universidad nunca se formaría a pesar de los intentos que hubo, el magno edificio creado para albergarla caería en el abandono y el recinto tendría los más variados usos a lo largo del tiempo.

   La fachada ha pasado por todos los gustos y estilos de época, nunca ha sido intervenida en cuanto a su decorado o distribución de nichos se refiere, pero sí ha sufrido los más variopintos estilos en pintura exterior, especialmente en el siglo XX, lo puedes ver aquí

    La riqueza decorativa en su interior es extraordinaria, se le ha llamado La Casa de Oro, se le ha clasificado como la joya máxima del Ultrabarroco Mexicano, muchos se han cuestionado el por qué en este lugar, Salamanca, se construyó una obra de tal magnitud y riqueza artística, para ello no hay respuesta, lo que si te puedo asegurar es que la visita a este recinto es altamente gratificante, sobre todo si llegas con ojo observador pues son tantos los detalles que, de entrada es abrumador, pero una vez acostumbrados a la luz interior y al discurso que sus retablos desarrollan, tiempo te faltará para ver todo lo que allí se encierra. Habrá que poner especial atención en el púlpito.

   Son once los retablos que allí existen, todos de una riqueza extraordinaria, especialmente los dos de crucero, uno dedicado a Señora Santa Ana, que desarrolla, en bulto, varios pasajes de su vida asociados con su hija, la Virgen María. El otro crucero está dedicado a Señor San José. Notable es el retablo de la Concepción, el cual está integrado a la puerta lateral del templo. Y ni que decir del retablo de San Nicolás Tolentino. Un retablo más está dedicado a Santo Tomás de Villanueva. Otro de los retablos está dedicado a Santa Rita de Cascia.

   En esta imagen vemos el retablo de Señora Santa Ana, es de notar que al centro está una pintura de la Virgen de Guadalupe, se dice (dato no comprobado) que es obra de Miguel Cabrera. En tu visita al templo agustiniano de Salamanca, no debes de perderte los muchos detalles que hay en las pechinas.

  Otro de los retablos lo forma una soberbia pintura, es el Retablo de Animas, hay uno dedicado a la virgen Dolorosa, otro más es conocido como Retablo de las Reliquias, el penúltimo es el de Santa Mónica y hay uno más en la capilla, dedicado a la virgen de la Soledad.

    Si con esta cantidad de enlaces y los cientos de detalles que has visto en cada fotografía te has preguntado si esta maravilla de arte novohispano es accesible, te diré que sí, siempre esta abierto el templo, las misas se celebran entre semana a las 8 y a las 19:30, el recito cierra de 1 a 5, a las 20:30, concluida la misa cierra sus puertas, el resto del tiempo está abierto para admirarlo cabalmente. No te recomiendo venir a Salamanca en domingo para conocer el templo pues mucha gente asiste a las misas que continuamente se ofician ese día, en sábado, por la mañana se puede admirar, del mediodía en adelante no te lo sugiero pues ese día ha y muchas ceremonias de XV años y bodas.

















   Si estás interesado en leer más sobre el recinto agustiniano de Salamanca, visita el Blog: El Señor del Hospital, que trata exclusivamente sobre la historia de Salamanca y de algunas poblaciones de la región del Bajío, hay una carpeta dedicada exclusivamente a El Templo de San Agustín.


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