jueves, 28 de mayo de 2015

Fierro y acero en el puente colgante de Cortazar, Guanajuato.

    Al ver esta imagen, en blanco y negro, me siento remitido a una escena de la urbe de hierro en la emblemática década de los años veinte del siglo XX, cuando el hierro era el elemento que dominaba en la construcción, mismo que se logró dominar para convertirlo en parte decorativa, pero, al no ver al fondo edifico alguno, eso me dice que estamos en otro sitio, efectivamente, estamos en Cortazar, en el estado de Guanajuato, muy cerca del cerro del Culiacán y sí, la obra corresponde a los años veinte, obra de un ingeniero de origen francés avecindado desde joven en Guanajuato: Ernesto Brunel.

   De Brunel tenemos buenos ejemplos de ese arte que logró dominar acode a las tendencias y estilos de su época. Sumamente bello es el diseño del Mercado Hidalgo en la capital de Guanajuato, edificio que fue concebido para albergar allí la Estación del Ferrocarril y que, por las características del geológicas, al final se decidió que su objetivo sería el de mercado público. Cambios en funciones, que no en estructuras que sucedió varias veces en México, como el Templo de Guadalupe, mejor conocido como El Buen Tono en la ciudad de México que diseñado para teatro se transformó en templo católico.

   Otro estupendo edificio, diseñado por Ernesto Brunel es el Mercado Morelos, en Celaya, de un estilo distinto al de Guanajuato, quizá sea porque ese decó y nouveau, estaba ya rebasado, pero aquí, en lo que ahora vemos del puente de Cortazar, notamos la tendencia en esos estilos que dominaron en la que han dado en llamar "alocada época" de los años veinte.

    El ramal del Camino Real que partía de Querétaro rumbo a Guanajuato, pasaba por Apaseo y Celaya, su trazo continuaba con rumbo poniente y pasaba cerca del pueblo de Cortazar, con la dificultad de que para entrar allí había que cruzar el río de La Laja, el trazo del camino continuaba y pasaba muy cerca del pueblo del Guaje, actual Villagrán. A lo largo de tres leguas el camino iba casi en paralelo con el mencionado río hasta llegar al Molino de Sarabia, para continuar luego a Salamanca. Ese cruce del Laja se complicaba en temporada de lluvias por lo crecido que llegaba a bajar el río, razón por la cual en 1920 se aprobó la construcción del puente. La obra fue asignada al ingeniero Barton, que proyectó un puente colgante; una estructura de fierro y acero que fue trabajada en la fundidora que había en Irapuato.

   Ya para agosto de 1922 el puente estaba concluido, el presidente de la República vendría a Cortazar para hacer la inauguración de tan importante obra, de ese modo regresaba luego de siete años a terrenos conocido, pues no muy lejos de allí fue que se libró la Batalla de Celaya, y seguro que tenía en su memoria bien claro el rumbo pues, un poco más al norte fue en dónde perdió su mano, en Santa Ana del Conde, municipio de León. La expectativa de la inauguración era grande, todo el pueblo de Cortazar se dio cita a tan singular evento, más aun, para ver de cerca al Presidente Obregón. Y ocurrió, dice la memoria popular, que todo mundo quería caminar por el nuevo puente y, ante la aglomeración, el puente colapsa, justo en el momento en que se estaba inaugurando.

   "Por decreto No. 173 del 14 de octubre de 1921, el H. Congreso del Estado, autorizó al C. Ing. Antonio Madrazo, Gobernador Constitucional del Estado de Guanajuato, contratar al Ing. Ernesto Brunel para que construyera un puente de acero sobre el río Laja en las inmediaciones de Cortazar, autorizándose un presupuesto de $31,000.00 para dicha obra, más $16,000.00 que aportó el pueblo de Cortazar, para una suma total de $47,000.00. El contrato suscrito por el Ing. Brunel especificaba que la estructura del puente sería a base de cimentación de concreto, armadura metálica y tirantes de acero; tendría una capacidad de 20 toneladas repartidas en 3 puntos del trayecto. El 27 de julio de 1922, el Ing. Brunel entregó concluido el Puente Colgante de Cortazar a los ingenieros Ponciano Aguilar y Federico Aguilar, director en jefe y administrador de obras públicas del estado, respectivamente, quienes comprobaron que cumplía satisfactoriamente con lo estipulado en el contrato".

   "El 26 de agosto del mismo año, con la presencia del Gral. Álvaro Obregón, Presidente de la República Mexicana; el C. Ing. Antonio Madrazo, Gobernador Constitucional del Estado de Guanajuato; el C. Antonio Mancera Cano, Presidente Municipal de Cortazar y los C.C. Rafael Aguilar Mancera y Antonio Ojeda Jaramillo, miembros del Comité de Recepción y el pueblo en general, representado por todas las clases sociales, se inauguró oficialmente el Puente Colgante de Cortazar. Sin embargo, el puente sufrió una inclinación por el lado oriente, al sufrir una torsión y las garruchas que sostenían los cables provocando que los cables sostenes cayeran sobre los travesaños de las torres, lo que dificultó el equilibrio de quienes presenciaban la inauguración e hizo recelar al Presidente de la República y su comitiva que se trataba de un atentado en su contra".

  "Los ingenieros Brunel, Aguilar y García, después de elaborar un diagnóstico de la falla que se había presentado coincidieron en que las causas de los daños ocasionados al puente habían sido provocados por el movimiento oscilatorio continuo brusco y el peso propio de la estructura, que determinaron la torsión de las garruchas. Algunos comentaban que al ingresar el Gral. Álvaro Obregón al puente, éste se desequilibró porque al Presidente de la República le faltaba un brazo, y al inclinarse el puente, el manco de Celaya gritaba… ¡traición, traición…! Posteriormente se ordenó la reposición de las piezas dañadas con elementos de la fundidora de Irapuato; muchos días después se puso en servicio. Posteriormente el Gobierno del Estado emitió las normas de seguridad para el tráfico de personas y unidades. Con el paso del tiempo, el puente colgante de esbelta y armoniosa figura, se convirtió en un símbolo representativo de la ciudad y un importante atractivo turístico". (1)

  Varias son las consejas que se han tejido en torno a la caída del puente. La más política, digamos, es esa en que se dice que se ladeó por la falta de la mano del general Obregón, se dice que Barton fue obligado a costear de su bolsa la reparación del puente. Cosa normal, en los pueblos, que ante eventos de esta magnitud las historias y los recuerdos se comiencen a entretejer con leyendas. Lo que a nosotros nos interesa es ver la belleza del diseño propia de la época.

    Al caminar por allí notamos el grado de deterioro que tiene, específicamente en el piso, el cual, originalmente era de vigas, mismas que al paso de 9 décadas se han ido deshaciendo. El puente, en algún momento fue cubierto con una capa de concreto, el cual también ha ido desapareciendo como lo podemos ver en estas imágenes. Entra aquí para que veas como era originalmente el piso del puente.

   Si eres amante del arte, especialmente de la arquitectura, creo que esta es una buena opción para admirar un estilo propio de una época, para llegar a Cortazar es muy fácil, se localiza en la carretera 45, la que se llamaba Panamericana, viniendo de México rumbo a León, pasarás por Celaya, unos diez kilómetros luego de que veas el monumento a la Batalla de Celaya, está el entronque, un kilómetro más adelante está una curva muy marcada, justo allí, del lado derecho verás el puente colgante. Cerca está el panteón municipal, con muy buenos ejemplos de arte funerario de principios del siglo XX, y por ahí también está la Casa de la Cultura, la cual guarda unas pinturas excepcionales del pintor local, Ernesto Rivera, no te las pierdas.
 












    Recuerdo que cuando andaba por el rumbo de Tres Zapotes, cerca de Santiago Tuxtla, en Comoapan, vi un puente colgante, de la época porfiriana, junto a una finca tabacalera, solo que no tuve la oportunidad de bajarme a verlo. Otro puente colgante que hay en México es el de Mapimí, Durango.

Fuente:

1.- Mendoza Villagomez, Rodolfo. Cortazar. Colección de Monografías Municipales de Guanajuato. Comisión del Bicentenario, Guanajuato, 2010.  pp.64-66

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