domingo, 10 de mayo de 2015

Lactaciones, Virgo Lactans: las ideas extremas de la religión

   Mejor día no hay en todo el calendario festivo mexicano que el 10 de mayo para tratar el tema del Virgo Lactans, cosa que, como lo menciono en el título, considero una idea extrema, un poco retorcida de la religión católica y su iconografía. Si bien la lactación es lo más normal en la vida, como bien lo vemos en esta estupenda pintura del siglo XVI portugués, y tan normal lo es que son varios los pintores que recrean la escena, nada tan común como una madre que da de comer a su recién nacido, María y su hijo, Jesús, no podrían ser la excepción, pero hubo algo que es en donde la idea se va por un camino más bien torcido y la lactación se vuelve prácticamente una virtud de la que algunos santos son objeto.

  Fue justo aquí, en Salamanca, Guanajuato, que vi este cuadro que representa a San Agustín recibiendo por un lado la sangre del costado de Jesús, y por el otro la leche de uno de los pechos de María, San Agustín sería lactado por la virgen (Virgo Lactans) y de allí le viene el don de la palabra vehemente para predicar.

  En este año, 2015, la orden de la Merced, comienza a celebrar los 800 años de su fundación que ocurrirá en 2018, por lo pronto ahora estamos en el Año de San Pedro Nolasco y es a él justo al que vemos en esta pintura, bebiendo de uno de los pechos de María, Jesús, en el otro.

  El predicador por excelencia, Santo Domingo que con sobrada razón dio por nombre a su fundación la Orden de los Predicadores, dicen que lo hacía con tal apasionamiento que llegaba a caer en estados de éxtasis al predicar y el fue representado por el pintor novohispano Cristóbal de Villalpando en esta escena de lactación. Si te estás preguntando el por qué de esta idea, de que la virgen María es la que lacta a los santos, nos tendremos que referir a la antigua leyenda asociada a San Bernardo:

  "La anécdota se recoge por primera vez en uno de los exempla del Ci nous dit (1313-1330), obra anónima de un fraile mendicante: cuando el obispo de Chalon visitó Cîteaux, Bernardo, entonces un joven monje, fue encargado por el abad de predicar. Temiendo defraudarles, se puso a rezar ante una imagen de la Virgen hasta quedarse dormido. En sueños se le apareció la Virgen, que le otorgó el don de la elocuencia al ponerle en la boca leche de su propio pecho". (Tomado de Desideria.)


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