viernes, 11 de diciembre de 2015

12 de diciembre de 1531 el solsticio de Invierno... de entonces.

    Dicen por ahí que es de sabios rectificar... y a ello agregaré que al rectificar, en nuestros días, debemos incluir las pruebas gráficas que, una vez vistas, me hacen corregir la idea que una, otra y más de una docena de veces planteé en largas conversaciones con amigos interesados en el tema y en mis largas y elocuentes conclusiones. Estaba equivocado, así que (graciosamente) me retracto de lo dicho y lo rectifico, como debe de ser, como es la palabra de caballero. (Aunque ni caballo ni auto tenga.)

    Hace algunos años, en los ochenta del siglo XX leyendo lo que tanto me gusta, me enteré de que hubo en 1582 diez días inexistentes, no precisamente los días noetami que el Tonalpohualli marcaba al final de cada año, esos 5 días nefastos en los que no se comía, no se hablaba y había el temor si la vida continuaría o no, pues hasta no suceder, allá en el cerro de la Estrella la encendida del fuego nuevo la interrogante era grande. Esos días no existieron en Italia y España, luego otros reinos y otras naciones fueron aceptando la idea pues se marcaba el ajuste del calendario Juliano, por el Gregoriano. Se determinó, por parte del Papa Gregorio que al terminar el 4 de octubre (día de San Francisco de asís), se amanecería el 15, y esos diez días eran inexistentes. La noticia llegó a la Nueva España luego de un tiempo y por acá se hizo la debida corrección calendárica.

  Así que, si los eventos de las apariciones guadalupanas ocurrieron en 1531, quiere decir que era el tiempo del calendario juliano, pero la aceptación de la festividad y la notificación al Vaticano no se hizo hasta ya entrado el calendario gregoriano, por lo tanto había la creencia de que el error en la fecha de la aparición era en diez días, es decir, que el evento no había ocurrido el 12 de diciembre, sino diez días después, el 21, dado que, si Guadalupe estaba asociada a Tonantzin, la festividad de ella era en el solsticio de invierno, el 21 de diciembre. Eso lo afirmé, una y otra vez; incluso llegué a decir que, tal vez, con la euforia que había por el cambio del siglo, sería que para el 1° de enero del 2000 se daría cuenta el mundo del error en el que estaban muchas fechas pues en el Gregoriano hay una fórmula específica para eliminar cada determinado tiempo un año bisiesto... esto para seguir ajustando el tiempo con los movimientos solares y que siempre exista la precisión en los equinoccios y solsticios. Pues no, no ocurrió nada, nadie hizo corrección ni ajuste alguno. Tampoco lo hubo en el tan multicitado 21 de diciembre de 2012 cuando, se decía que el mundo terminaría al concluir una Era.

  Ahora, en nuestros días, con toda esa cantidad enorme de aplicaciones que hay, existe un convertidos de fechas que en fracción de segundos te da el calendario detallado del mes que quieras del año que quieras, y, al averiguar que día de la semana ocurrió la aparición milagrosa, hice el formulario para saber que fue era un martes, el día 12 de diciembre de 1531, y, al ver la segunda parte del resultado me fui de espalda al comprobar que estaba viendo las cosas al revés, confundiendo los equinoccios y solsticios de acuerdo a lo que ahora conocemos, que es el calendario gregoriano, pero que antes de su implementación estos no eran los días 21, como lo sabemos, sino los días 12, diez días para atrás....

   Y sucedió que, aquel 12 de diciembre de 1521 era, efectivamente el solsticio de invierno y que era, efectivamente, la festividad de Tonantzin, por lo tanto, la coincidencia, o adaptación, como lo quieras nombrar es correcta, el que estaba mal era yo, que pensaba que antes del ajuste calendarico de 1582, el solsticio de invierno era el 21 de diciembre....

  Espero haber sido claro en este montón de ideas que hoy, 11 de diciembre de 2015, comparto contigo.

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