martes, 29 de julio de 2014

El camino de Palenque a Corozal. La selva amenazada.

   De los varios enamoramientos que he tenido en la vida uno ocurrió justo aquí, en donde tomé las primeras fotografías que ves en este artículo. Es la zona próxima al pueblo de Palenque, pueblo era aquella vez cuando lo conocí hace ya sus cuatro décadas, me pareció extraordinario caminar por la selva, nunca imaginé que existieran árboles de tal belleza y de tales dimensiones, altísimos, gigantescos, maravillosos. A donde volteara solo veía verde, el verde en todas las gamas imaginables. 

   Pero han pasado cuatro décadas, son montones de años, el país ha crecido en todos los sentidos y Palenque no ha sido la excepción. Para el censo de 2010 reporta 110 mil habitantes en todo el municipio, en la cabecera son 42,000 los que viven, es decir, un número considerable. Hay un punto, dentro de la propia ciudad que me pareció excepcionalmente bello, es una, digamos "zona hotelera", hay varios establecimientos de hospedaje, restaurantes, bares, pocas tiendas y muchos, muchos árboles, es la selva integrada en el paisaje urbano, algo que la vuelve única.

   Y como selva que es, está poblada de aves que con sus cantos nos dan la armonía justa a un perfecto equilibrio entre naturaleza y vida cotidiana. Esto comprueba que sí podemos vivir en armonía con el entorno. Creo esta zona se llama la Cañada, es bella y con ganas...




   Y claro es que, al visitar Palenque el atractivo principal es la zona arqueológica del mismo nombre, las cascadas de Agua Azul y otras dos zonas arqueológicas, ambas excepcionales, pero que están en el municipio de Ocosingo: Yaxquilán y Bonampak. Para llegar allá se requiere de un par de horas atravesado pura selva, el camino abarca, creo yo, un 25% del municipio de Palenque y un 75% del de Ocosingo, no sé en kilómetros cuantos serán, en tiempo, como te lo mencioné, son dos horas, y las paradas que se hacen son, sin exagerar, unas 120 debido a esa cantidad de topes que hay en el camino.

   Al recorrer esa parte de la Carretera Federal 307 bien podríamos decir que atravesamos la gloria y el infierno a la vez. Los paisajes que se van sucediendo son excepcionalmente bellos, de pronto topamos con escenas como esta en la que la deforestación es extrema.... y seguimos en el camino para pasar ahora por...

por lugares de este nivel de belleza, en los que el agua se vuelve el punto focal. Tonos azules, verdes, transparentes, que de pronto se unen, luego se separan y a ello agregamos la espesa vegetación, no podemos pensar en otra cosa más que en el paraíso.


   Y el paraíso termina para entrar en el infierno, en un infierno en el que la tala de árboles es enorme...

y pasamos por el infierno, y así sucesivamente. Las emociones suben, llegamos al paroxismo, al éxtasis de la exaltación al ver sitios de enorme belleza y a los pocos kilómetros aparecen lugares devastados... arrasados.

   Pasamos por sitios en los que la marginalidad social es elevada, la pobreza es evidente, pobreza que de pronto se tiñe de miseria dándonos una extraña combinación de un entorno sumamente bello, rodeado de un grupo social sumamente deprimido.

   Pero hay comunidades en donde han sabido respetar el entorno...


Y viven en armonía con la naturaleza...

en otras no. Creo que todos mis comentarios y acotaciones salen de sobra, las imágenes son más que elocuentes, te invito a que las veas con detenimiento y que saques tú tus propias conclusiones.































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