viernes, 22 de noviembre de 2013

Farmacopea en el México del Segundo Imperio: Eugenio Malliefert, Consignatario.

Con el fin de no confundir a nadie, el diccionario de la Real Academia de la Lengua nos dice que:

farmacopea.
(Del gr. φαρμακοποιΐα).
1. f. Libro en que se expresan las sustancias medicinales que se usan más comúnmente, y el modo de prepararlas y combinarlas.
2. f. Repertorio que publica oficialmente cada Estado como norma legal para la preparación, experimentación, prescripción, etc., de los medicamentos.
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Así, pues, esto que a continuación comento no es precisamente una farmacopea mexicana de mitad del XIX, sino una serie de anuncios de un Directorio del Comercio en el que, se dicen algunas fórmulas o, al menos, ingredientes que contienen esos medicamentos, esas aguas casi milagrosas...


  Al Segundo Imperio o Intervención Francesa, o como gustes llamar a ese periodo de la Historia de México la hemos enfocado a ver qué hizo y qué no hizo Maximiliano y qué hizo y qué no hizo pero poco hemos atendido a lo que era la vida cotidiana de México. Son varios los autores que nos han regalado excepcionales descripciones de lo que había en México y su organización, pero hemos sido víctimas de escritores y editoriales que, con tal de vender, nos ofrecen los detalles y problemas de cama que hubo entre estos seres humanos que fueron los personajes principales de esos tres años de efímero Imperio. Hay algo que me llama la atención, es el afrancesamiento que, dicen comenzó en el Porfiriato, pero que más bien tuvo sus inicios con la Intervención y el Imperio de Maximiliano, pues, según lo veremos, de pronto comenzaron a llegar productos de la añeja Francia que comenzaron a cambiar la forma de ver y de pensar las cosas en México. Aniquilando con ello las tradiciones.

   En México, lo sabemos (y practicamos) no hay discriminación racial, pero sí social. Por social me refiero a que, lo más importante entre la mayoría de los sectores es no tanto el quién eres, sino el qué tienes. En ese orden de ideas vemos que nuestra añeja herbolaria, ese conocimiento profundo del uso y manejo de hierbas con fines curativos que los antiguos mexicanos dominaban, dieron paso a una medicina que, pensaban, con rezos y aguas benditas se curaría. La medicina tradicional sobrevivió a ello. Vendrían luego las boticas, pero chamanes, curanderos y yerberos seguían teniendo su clientela. Entonces fue que, a consecuencia de la invasión francesa, las boticas desaparecieron para dar paso a las farmacias y con ella a los medicamentos, casi milagrosos que venían del otro lado del Atlántico. Si antes venían de España, ahora vendrían de Francia.

  Es así como, dominado el centro de Méxco, al comenzar el 1864, poco a poco comenzaron a llegar más y más productos de Francia. Si durante la colonia había una serie de reglamentos que solo permitían la expedición de productos hechos en la península Ibérica, ahora los eran de la Galia, uno de ellos toda la cosmética y farmacopea, lo que estamos viendo son los anuncios publicados en el Gran Almanaque Mexicano y Directorio del Comercio de 1867. Si se publicó en ese año, quiere decir que los anunciantes eran los que estaban en boga en 1868, pleno auge del Imperio de Maximiliano en México.

   Y hay algo que salta a la vista al ver cada uno de los anuncios, una especie de acaparador o, en todo caso, el único concesionario para explotar el comercio de las mercaderías venidas de Francia para ser comercializadas en México, su nombre: Eugenio Maullefert, cuyo negocio se ubicaba en la calle de Tiburcio No. 2. Será bueno que un conocedor de la ciudad de México nos comente y nos ilustre diciéndonos en dónde se ubicaba esa calle y a cuál corresponde en la actualidad. Y quién habrá sido este personaje, seguramente te lo preguntarás. Lo único que de él encuentro es que, desde la consumación de la Independencia, ya andaba por México:

"Otro factor importante además de las facilidades para la implantación progresiva de los franceses en las actividades económicas y sociales de la ciudad fue el mito de la "promesa de éxito y riqueza", obtenida por los hermanos Arnaud. Aun los descendientes de barcelonnettes cuentan, hoy día, que los tres hermanos: "llegaron a la ciudad de México, se asociaron a un tal Maillefert y fundaron el cajón de ropa de las Siete Puertas, ubicado en la calle de la Porta Coelli. Gracias a su constancia y economías, el negocio prosperó y dio empleo a varios paisanos venidos del valle, hasta que, en pocos años dos de ellos regresaron a Barcelonnette con una gran fortuna, despertando entre jóvenes del Ubaye el entusiasmo por inmigrar a México y los sueños de riqueza y aventura". (1)

  "Si falta la sangre la vida languidece y si no se repara, la vida se acaba. Tratado de las alteraciones de la sangre por el profesor Piorry. Miembro de la Academia de Medicina de París (1824).


  "El mundo médico se ha conmovido, y con justa razón, de un nuevo producto ferruginoso, conocido bajo el nombre de Elixir de Thermes (con citrato-lactatio de ferro). Este medicamento representa, bajo la forma atrayente de un licor exquisito, el tónico más poderoso, reparador de la materia médica. El Dr. Thermes es, sin contradicción, el primero que ha resuelto este difícil problema; los efectos notables de este elixir están consignados en los diarios científicos, y en los informes de los profesores célebres y los médicos de los hospitales que han experimentado con el Sr. Piorry lo ha hecho en su clínica en el Hotel-Dieu.


  "Sentimiento de bienestar, animación de la vista, coloración rápida en los labios y en el semblante, fuerza física, inteligencia, todo parece renacer bajo su acción vivificante, y cosa digna de notarse, sin contispado ni alteración en los dientes, inconvenientes inherentes a otros productos ferruginosos". 


  No es posible resumir en un espacio tan corto todas las observaciones recogidas en las diversas clínicas, ni los tesitmonios de los Sres. Piorry, Tousseau, Broca, Chassaignac, Demarquay, Maissonnneuve y Jobert de Lamballe, médicos de S. M. el Emperador Francés, todos los profesores, médicos o cirujanos de los hospitales de parís que han experimentado la superioridad del Elixir de Thermes".

"Precios corrientes.- 


Los Bombones Refrescantes de Davignau gozan de una gran boga en los casos de estreñimientos reiterados, vahídos, viscosidades, vientos, jaquecas, etc. la caj, 5 fr.; la media caja, 3fr.
Jarabe de Hyosciamina, preparado según fórmula del Profesor Chaussier, miembro de la Academia de Medicina. El único cuyo resultado  es infalible para las bronquitis, asmas, coqueluche, tos de los pulmones, etc. La botella, 10fr.; la media botella 5fr.; el cuarto de botella 2fr. 50.
Bombones Persas (pectorales). Composición análoga con jarabe de Hyosciamina y muy cómodo para viajar. Es la única preparación pectoral que no contiene opio. La caja, 2fr.; la media caja 1fr. 25.
Myrostoma. Para la limpieza de los dientes y la boca. elixir de un aroma suave y de grande eficacia para la conservación de los dientes y las encías. Precio del frasco 3fr.
Saponina Duvgnan. Para limpiar los guantes de piel. Pasta completamente inodora y de un uso de los más fáciles. El bote 1fr. 50.

  "La Perfumería Brunier, muy generalizada en el mundo elegante, se recomienda por la calidad y buen gusto de sus productos, la suavidad y distinción de sus perfumes. El cuidado particular que emplea esta casa en la preparación de sus pomadas para conservar y hermosear la cabellera, como igualmente en la de sus extractos de olor para el pañuelo, el tocador y los baños, le han valido una fama que justifica de un modo incontestable la extensión siempre ascendente que adquieren sus productos en Francia y en el extranjero.


Artículos especiales para el cuidado de la cabellera: Philcome Brunier. Crema a la Duquesa. Pomada de Violeta de Parma. Extracto de tuétano de buey con quinina. Pomada de violetas silvestres. Creme de las Indias. Creme Veneciana.


Extractos superiores para el pañuelo: Agua de Violeta de Parma.. Agua de Ramillete de Soberanos. Agua de la Brisa del Mar. Agua de la Flor de Mayo. Agua de Magnolia. Agua de Espino Blanco. Agua de Ramillete de la Emperatriz. Agua de Ambrosía.. Agua de Heliotropo. Agua de Miel de Inglaterra. Agua de Muselina. Agua de Prados Floridos.


Artículos especiales para el tocador y los baños: Agua de Quinina Ante-peculiar. Vinagre de Violetas de Parma. Rom del Tocador Aromático y Antimetílico. Vinagre Parisièn. Agua Déntrica Brunier.


Jabones especiales: Jabón de Jugo de Lechuga. Jabón de la Corte de Francia. Jabón de Menta China. Jabón de Rosa Almizclada. Jabón Primaveral. Jabón de Violeta de Parma. Jabón de Miel de Oriente. Jabón de Flor de Malva. Jabón de Jugo de Líquen. Jabón de Almendras Amargas. Jabón de Benjuí. Jabón de Leche de Almendras.

  "Ninguna agua ferruginosa puede compararse al Agua de Orezza (informe de la Academia de París). Las Pastillas y Gránulos preparados con el extracto puro y concentrado del Agua de Orezza son remedio eficaz contra las afecciones del estómago y más aun en las enfermedades cuyo origen es la debilidad y falta de sangre, sobre todo en las convalecencias que abrevian dando fuerza al enfermo. Los niños delicados encontrarán en el uso de estas pastillas y gránulos un fortificante seguro y enérgico."

 "Nuevos bragueros imperceptibles, superfluos, inoxidables e inalterables. Este nuevo procedimiento privilegiado, hace que el braguero sea de una larga duración y evita los frecuentes accidentes causados por la oxidación y la rotura inmediata del braguero.- Medias varices superiores, de piel de perro y caoutchoue de una compresión siempre constante y regular.- Cinturas hipogastricas y de vientre de todas clases.- Nueva cintura abdomino-pelvienne privilegiada, muy sutil para las señoras delicadas y débiles.- Esta cintura construida expresamente con sujeción a los músculos del abdómen, sostenen todas las partes abdomilales, sin fatiga ni incomodidad.- Aparatos contra el omanismo y ortopédicos de todas clases, pesarios, sondas, bujías y toda especie de instrumentos de cirugía.

 "Verdadera agua para los ojos de la Cite Bergère. Colirio con sesquilanato de zinc y de hierro. Los médicos han constatado que la virtud curativa de esta agua maravillosa es debida a su propiedad resolutiva y fortificante a la vez. A esta doble cualidad debe los numerosos resultados que la han hecho célebre. Los médicos recomiendan dar un baño al ojo enfermo tres veces al día en un vasito y de menearlo de manera a que el globo del ojo esté en contacto con el agua (dos minutos cada vez): si el ojo está muy inflamado se le echará al colirio la mitad de agua: se notará un poco de escozor tanto más vivo cuanto que la inflamación sea más pronunciada; a esta sensación sucede una frescura saludable".




 "Especialidades recomendadas por su superioridad, las flores de más exquisitos perfumes, las plantas de más ricos aromas, los bálsamos más ordoríferos, sirven para la composición de los perfumes de la Reina de las Abejas.


Jabón Real de Thridage. El único recomendado por los más célebres médicos como higiene del cutis.
Crema Fría Almizclada (Secretos de belleza) para refrescar el tejido dermal.
Agua Real Thridage. Preparación higiénica para el uso delicado del tocador.
Jabón Bálsamo de Violetas de Italia. Dedicado a S.M. la Emperatriz.
Crema Pompadour (belleza del cuis) para impedir las arrugas y refrescar la faz.
Flor de Arroz Rosado. De S. M. la Emperatriz Eugenia.
Perfume de Ambrosía. Este polvo refrescante preserva el cutis de las afecciones dermales.
Sacos de Jabón. Pefumado con los aromas más escogidos. Para la ropa blanca, cachemires, pañuelos, guantes y papeles.
Crema Sevignè. Composición especial para lustrar y fijar los bandos.
Extracto de Menta Inglesa, concentrada, preparación higiénica y refrescante para perfumar la boca y el aliento.
Bálsamo de Violetas de Italia. Pomada para hermosear el cabello,
Agua de Hermosura de S.M. la Emperatriz. Loción refrescante para el baño y el tocador.
Agua de Nagasaki, para dar a los cabellos blancos su color primitivo un tinte y sin alteración de la piel de la cabeza.
Polvos y Elixir Dentríficos Violet. Para cuidarla boca y esmaltar los dientes.
Caja de la Juventud. Cofres misterioso. Contiene talismanes secretos para la hermosura.
Perfumes de Flores de Francia. Dedicados a S.M. la Emperatriz de Rusia.
Polvos de Flor de Lys. Para refrescar el tejido dermal.
Agrio de Violetas, baño de flores refrescante.
Perfumes Orientales: Para perfumar las cartas, la ropa y las habitaciones.
Cold Cream al Lys de Cachemir. Preparación dulcificante para la faz.
Rosado de las Abjeas. Para el uso delicado del tocador.
Peinado de Soirees. Polvo de oro, plata, acero y rubio, de S.M. la Emperatriz.
Extractos de esencias
Gotas de violetas de Italia, Perfume de Tzarine, Perfume de la Reina de las Abejas; Perfume de las brisas de mayo; 
Afeites perfeccionados; Perfecta imitación del tinte natural para el paseo o las reuniones, Rojo de China, Negro de India, Blanco y agua de flor de lys.
Koheiul para dar resplandor y vivacidad a la vista. 
Redecilla de lapislázuli para señalar las venas.
Encarnado para colorear los labios.
Lápices misteriosos para sombrear las cejas y las pestañas.
Enseres y pinceles para la aplicación de los fardos.

  "Los baños Pennès, preparados con una dosis de esta sal, producen los efectos siguientes:

1º.- Alivian el cuerp, estimulando el juego de las articulaciones y de los músculos.
2º.- Dan fuerza a todos los órganos, regularizando sus funciones.
3º.- Purifican la sangre, provocando las secreciones naturales.
4º.- Procuran la suavidad a la piel, después de haber impregnado de un olor agradable.


  Tales son la propiedades higiénicas que han popularizado su uso. Cuando entran en su composición dos dosis y más de la mínima sal, los baños obran con un poder relativo. De este modo han sido experimentados sucesivamente en el hospital de San Antonio, en el hospital Lariboissiere, en la casa municipal de Sanidad, en el hospital de niños, en el hospicio de Bicètre, en el hospital de San Martin, en el hospital Beaujon, el hospital de la Caridad, en el hospital de la Piedad, y en el Hotel Dieu, en donde su empleo regular ha sido autorizado por la administración.


  Los resultados satifactorios que han sido obtenidos y comprobados en estos importantes establecimientos sanitarios han sido publicados  en los diarios de medicina, con la fórmula de la preparación mineral. Las aprobaciones y observaciones de los sabios experimentadores se encuentran reproducidas en un librito que acompaña al medicamento.


  Hoy los médicos más célebres ordenan esta sal bajo forma de baños, lociones, y tópicos, según su dilatación más o menos grande en el agua, contra las enfermedades que reconocen por causa: 1º El empobrecimiento de la sangre; 2º.- La debilidad de las fueras vitales; 3º.- El infarto del hígado, de las glándulas y de las vísceras; 4.- La inercia de los músculos y de los nervios; 5º.- La irritación de las vías digestivas; 6º.- Las turbaciones funcionales periódicas; 7º.- Las alteraciones de la piel sin calentura ni inflamación; 8º.- Las alteraciones profundas de la circulación de la sangre (cólera, fiebre perniciosa, tifus, vómito negro).





  Veo en todo esto que la farmacopea de aquella época se basaba en agua con sustancias añadidas, especialmente el hierro, veo que este comercio estaba perfectamente encausado a las clases acomodadas que podían pagar este tipo de productos, pero veo algo que me inquieta un poco: el nombre de Eugenio Maillefrent quien fundó, quizá en 1863 ya con los franceses controlando la ciudad de México, la primera librería y editorial francesa en México, de hecho estos anuncios fueron publicados por él mismo en su Almanaque (2), pero a la ve era él quien distribuía todo los productos de farmacia que a México llegaban de Francia, pero ¿tendría él una drogería, farmacia o botica? Lo más seguro es que él sea hijo de otro personaje que tiene exactamente el mismo nombre: Eugenio Mailefrent y que fue el socio de Domingo Arnaud. Y que vivía en México cuando recién se había proclamado la consumación de la Independencia:

  "Así comenzó a periflarse la actividad de la firma Arnaud y Maillefert que es un caso que ilustra bien el funcionamiento de este tipo de establecimientos mercantiles franceses. Su creación databa de 1829, cuando se ubicaba en los cajones de los bajos de Portacoeli, agregado al cajón de la casa número 11 de El Empedradllo y el café de El Poral de los Mercaderes. Los socios de la negociación eran Domingo Arnaud (...) y Eugenio Maillefert. Por sus respectivas aportaciones, Arnaud obtenía tres quintas partes de las utilidades, mientras que Maillefert le correspondian dos quintas partes. Esta firma comercial funcionaba como casa consignataria que efectuaba transacciones mercantiles en las ferias anuales de San Juan de los Lagos y de León, no solo para su beneficio, sino también por cuenta de las más importantes casas mercantiles de la época..." (3)

  Creo que, en esto que acabamos de leer está la respuesta, el negocio de Eugenio Maillefert, además de la imprenta y la librería, era el de agente consignatario, negocio con el que continuaría una vez concluido el Imperio y reestablecida la República, pues en una comunicación que envía E. Greguar, al presidente Juárez sobre las obras del puerto de Manzanillo en 1870, entre otras cosas dice:

  "El día 21 del próximo pasado mayo han salido de aquí para Guadalajara y ser dirigidos después a México, a la consignación del Sr. don Eugenio Maillefert, unos bultos, entre los cuales va una lata de café de mi hacienda, que tengo el gusto de ofrecerle, habiendo suplicado a dicho Sr. Maillefert de mandársela entregar a usted tan luego como la reciba. No lo había hecho antes por falta de oportunidad segura". (4)




Fuentes:

1.- Pérez Siller, Javier. Una contribución a la modernidad. La comunidad francesa en la ciudad de México. México-Francia org. 1999.

2.- Gran Almanaque Mexicano y Directorio del Comercio al uso del Imperio Mexicano. Año de 1867. Eugenio Maillefert. México.

3.- Huerta, María Teresa. Penetración comercial francesa en México en la primera mitad del siglo XIX. Plaza y Valdés, p. 72

4.- Biblioteca TV, carta a Benito Juárez sobre el avance de las obras en el puerto de Manzanillo. Colima, Junio 2, 1870.

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