lunes, 18 de noviembre de 2013

Templo del convento franciscano de San Bartolomé, Tepetitlán, Hidalgo.

   Al parecer esta fundación franciscana ocurrió en 1571, quizá en el avance hacia el norte por parte de los evangelizadores, luego de hacerlo en Tepeji y en Tula. Llegamos a este pueblo, luego de haber rodeado prácticamente el Valle del Mezquital, lo ubicamos en la parte norte, pensando que ese cerro de forma tan característica, el Xicuco, que vamos viendo en este recorrido y que bien podemos considerar como el centro del valle. Luego de ver las asombrosas construcciones de Ixmiquilpan, El Santuario y Alfajayucan, llegamos a este sitio que más bien lo consideramos pequeño en su dimensión pero lleno de detalles que lo convierten en algo único.

   Lo primero que salta a la vista son esas curiosas ventanas alineadas en forma diagonal a la que, quizá fue, originalmente la entrada principal a la capilla y que, al anexarse el templo que vemos quedó como puerta lateral del conjunto.

   La torre, su forma, y su diseño nos dice de otra época, posterior a la construcción original del templo y convento. Está, el templo, dedicado a San Bartolomé, el santo que regularmente se invoca para la protección en contra de tempestades.

   Desde este ángulo podemos determinar que, efectivamente estamos ante dos obras en las que, al menos hay un siglo y medio de diferencia entre la construcción de la primera, a la izquierda, y la segunda, a la derecha. Me llama la atención ese muro en el que está empotrado un arco de gran tamaño, me da la impresión de esa capilla abierta que vimos en Tlahuelilpan. Quizá, cuando el templo anexo fue concluido se decidió cegar la capilla abierta, eso es una suposición que hago.

  Aquí podemos ver más de cerca eso que intuyo pudiera haber sido una capilla abierta, al respecto vemos en Kubler: "Tepetitlán es el único establecimiento religioso importante en Nueva España consagrado a este santo, que receurda a los indígenas los ritos de Xipe Totec, San Bartolomé mártir fue desollado como se hacía con las víctimas ofrecidas a Xipe Totec.

  "El informe de 1580 establece que el convento fue fundado nueve años antes, en 1571, "a ynstancia y pedimento de los yndios". En 1586 Ponce lo vio inconcluso; sólo se había construido la planta baja del convento y los frailes habitaban una vieja casa . No había iglesia; los residentes otomíes recibían la doctrina en una capilla, tal vez abierta. 

  "La iglesia recibió categoría parroquial en 1615 y se consagró al Sagrado Corazón de Jesús . Es probable que el edificio de tres naves sea fechado anterior. Tiene una orientación norte-noreste; el santuario es abovedado, pero la nave y los pasillos tienen fachadas planas". (1)

   Y este el altar mayor del templo anexado, con la imagen dorada de San Bartolomé.

  Entrando por la puerta lateral del templo anexo vemos esto que bien pudo haber sido el acceso principal cuando solamente existía allí una capilla. En la última imagen de este artículo aparece la maqueta de todo el conjunto, con el cual podrás entender mejor la razón por la cual digo que es un templo anexo y que esta fue la entrada principal en la construcción primitiva.

   Hay vestigios de pintura decorativa los cuales más que una antigüedad nos muestran una mano inocente que ejecutó estas alegorías.


  Este es el interior del edificio adosado. Independientemente de la pintura que se colocó en las columnas, vemos que no corresponde con el estilo que impera en la región. "Las fundaciones franciscanas en el Estado de Hidalgo siguen dos rutas, una a partir de Tepeapulco (1528); y hacia el norte: Tulancingo (ca.1528), Zempoala (1540), Apam (antes de 1559); y la otra desde Tula (1530), a Tepeji del Río (1558), Alfajayucan (ca 1559), Atotonilco de Tula (ca 1560), Tlahuelilapn (ca 1560), Tepetitlán (1561), Huichapan (1577) y Tecozautla (ca. 1587)". (2)










   Y esta es la que, presumo, era la puerta de acceso principal a la capilla...








   Podemos notar que hay un sotocoro en el acceso, a través de la puerta vemos ese templo anexo.







   "El siglo XVI en México fue un periodo formativo durante le cual se fundieron dos vigorosas culturas para dar origen a nuestra nación mestiza. Testimonios de esta violenta pero fecunda etapa son los conjuntos conventuales edificados por los frailes franciscanos y agustinos, y que en buen número aparecen en el territorio del Estado de Hidalgo. Este notable acervo se distingue también por la calidad de sus edificios. El arte y la arquitectura que poseen, sumados a su gran antiguedad, los han convertido en el objeto de estudio de investigadores nacionales y extranjeros. Ubicados en el centro de pueblos y ciudades, las iglesias y los conventos del siglo XVI fueron en centro de la vida religiosa, económica y política. Marcaron también el desarrollo urbano, y su perfil se convirtió en parte del paisaje característico de la región". (3)

Fuente:

1.- Kubler, George. Arquitectura mexicana del siglo XVI. FCE, México, 1982. p.583

2.- Ballesteros, Victor M. Los conventos del estado de Hidalgo: expresión religiosas del arte y la cultura del siglo XVI. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Pachuca, 2000. p. 21

3.- Camacho Beltrán, José Manuel. Prólogo al libro arriba citado. p.7

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