miércoles, 2 de abril de 2014

Ichmul, Yucatán y su convento abandonado. El Cristo de las Ampollas.

    Más conocemos de México y más nos intriga el saber que fue lo que realmente pasó. Cada vez van apareciendo otros vestigios, no es que aparezcan, allí han estado desde hace varios siglos, sucede que al llevar una cierta línea de investigación, con una ruta trazada, una cosa nos va llevando a la otra. Tengo como asignación pendiente (que yo me auto impuse) la de averiguar y, en medida de lo posible, conocer, la parte menos común a la que los turistas llegan cuando vienen por estos rumbos. El norte de Quintana Roo, desde Holbox hasta la zona arqueológica de Tulúm es de lo que se tiene noticia. En cambio de la región sur poco se habla. De Chetumal y Bacalar hay información pero el halo del misterio cubre a la región occidental del estado, especialmente en lo que es el municipio de José María Morelos, sitio por el que fue la penetración franciscana hace ya cuatro siglos y medio.

   Andar en transporte público dificulta un poco las cosas. Por la zona de los valles de Puebla que hace poco visitamos eso no es problema, pues siendo una zona altamente poblada, el transporte público es continuo y de precio accesible, en cambio, por acá, siendo más bien escasa la población los costos son mayores y las frecuencias mínimas. Pudimos llegar, el año pasado a Tihosuco, quedamos maravillados; la intención ahora es internarnos a esa parte donde Quintana Roo se junta con Yucatán pero, siendo realistas, dudo que lo pueda lograr físicamente, así que, como avanzada, a través de Google Earth y las fotografías que en los álbumes electrónicos se publican, podemos ir armando esta especie de rompecabezas.

  "La palabra Ichmul significa “entre cerros”. Parece que este no fue su nombre original del periodo Clásico, ya que para el tiempo de la conquista, los habitantes de Ichmul no tenían conocimiento de sus antiguos cupantes (Roys 1957:140). El pueblo contemporáneo de Ichmul tiene arquitectura Precolombina, Colonial, de la Guerra de Castas y moderna.

   Las construcciones coloniales comenzaron cuando fue fundado el convento franciscano llamado San Bernardino de Siena Ichmul (Andrews 1991; Bretos 1992). Para el tiempo del reporte del Padre Ponce en 1588, existían al menos cinco grandes pirámides en el sitio. Una gran cruz yacía en la cima de las pirámides. Ponce fue informado por los habitantes locales acerca de que los montículos estaban construidos sobre “bovedas de sepulturas” (Ciudad Real 1979:325-329). El pueblo fue abandonado en la Navidad de 1841, después de resistir 20 días el ataque de los Mayas rebeldes, durante la Guerra de Castas. Las fortificaciones en la cima de la sección oeste de la Acrópolis Central, donde se localiza una de las pirámides, datan de esta defensa o cuando la Milicia Federal recuperó la ciudad al año siguiente (Reed 1971:74-76, 116-119).

   Hoy en día el convento está localizado en la parte este de la gran plaza central de Ichmul. No se conocen estructuras Prehispánicas mayores en los lados oeste, norte y este. Sin embargo, hay una plataforma baja, bastante ancha, al este y de edad desconocida. Ésta es la base de las ruinas de la iglesia colonial y el convento. En el área del convento, hay un pozo profundo ahora seco. Al norte de la iglesia está otra gran y blanca iglesia que es el santuario donde yace el Cristo Negro, el Señor de las Ampollas. Esta imagen fue objeto de un culto extendido durante el siglo dieciséis. En parte a esto, la población de Ichmul incrementó durante este periodo. El Cristo era una figura milagrosa y tiempo después, durante el siglo diecisiete, fue llevada a Mérida, donde tiene una capilla en la Catedral (Caseres et al. 1998, III: 356-357). En el lado norte de la plaza está una pequeña iglesia colonial en forma de “L”, actualmente enmontada. Al norte de esta área, hay una pendiente abrupta, quizá parte de una sascabera o cantera.

   Aproximadamente a 50 m al oeste de la iglesia-santuario blanca, está un tanque elevado de agua que fue construido sobre un antiguo pozo, hace unos 20 años, lo que puede ser confirmado en una vieja fotografía de 1982 que muestra un pozo en la misma área (Artigas 1982:185). Los textos coloniales mencionan la existencia de dos cenotes en Ichmul (Relación de Ichmul y Tikuch, RHGY 1983:298). Nosotros no localizamos ningún cenote en la temporada de campo 2004, pero ahora sospechamos que uno de los cenotes está debajo del pozo/tanque elevado. En el ejido de Sacalaca, localizamos un pozo construido encima del cenote de Yodzonot que puede asemejar el caso de Ichmul. Los españoles solían construir pozos en la “boca de los cenotes” (Bretos 1992:24).

   Ichmul tiene una gran Acrópolis Central, de aproximadamente dos hectáreas, localizada al sur de la gran plaza actual. La Acrópolis Central consiste en varias estructuras de rango y dos estructuras piramidales, en un patrón más similar al de los sitios de las Tierras Bajas del sur que al de los sitios del norte. Estos usualmente son sitios con grupos de plaza formales, comúnmente encima de una acrópolis elevada. Sólo tuvimos tiempo para mapear la sección oeste de este gran elemento arquitectónico. (1)







   Esta es la Catedral de Mérida, la de San Ildefonso. Sobre ella hablamos ya en un artículo anterior que puedes ver aquí. Es en ella en donde se venera al Cristo de las Ampollas, imagen que, se dice, estuvo originalmente en el templo de Ichmul. Su historia, al igual que todos esos llamados prodigios ocurridos durante la etapa virreinal, especialmente en el siglo XVI, cuando la evangelización estaba en pleno, y que continuó buena parte del XVII, nos conducen a una historia que, palabras más, palabras menos, es la misma:

   "Durante el siglo XVII, época en la que nacieron muchas devociones en el territorio novohispano, en la península de Yucatán  no fue la excepción. Según nos cuentan las leyendas, en la población de Ichmul, Yucatán un vaquero vio durante varios viernes de cuaresma como un árbol resplandecía, lo que le hizo ir a avisarle al cura del pueblo de tal portento, quien acudió al lugar para observar con sus propios ojos tal prodigio por lo que se decidió cortar el árbol y llevarle a la casa cural. Estando en resguardo en la parroquia no volvieron a suceder los extraños resplandores ni ningún otro suceso extraño, hasta que un día apareció un escultor y el párroco le pidió que esculpiera el madero, a lo que el artista le dijo que haría un Cristo. El escultor se encerró en una habitación y a la mañana siguiente al ir a buscarle el sacerdote, el joven había desaparecido dejando la imagen del Cristo terminada que había sido realizada en una sola noche (Hay que hacer notar que este milagro de la imagen que se realiza en una sola noche es algo muy común y repetitivo de ver en muchas advocaciones principalmente de Cristo y sobre todo las que son del periodo colonial, por lo cual puede ser que solo sea un agregado a sus leyendas para acrecentar el renombre de la imagen), por lo que el Cristo fue puesto en el altar inmediatamente y la noticia de aquel prodigio se hizo tan famosa que muchos llegaban a pedirle favores a la imagen.

  "Hacia 1651 durante un novenario que se celebrara en el templo un incendio consumió por completo el lugar, lo que dio pie al nombre que lleva por título esta imagen, puesto que se realiza la maravilla de que las llamas respetan la imagen del crucificado, dejando solo como señas unas ampollas por todo el cuerpo del Cristo.


   Al saber de este milagro de la preservación del Cristo, el obispo de Yucatán, Luis  de Cifuentes y Soto Mayor decidió llevar al milagroso Cristo de Ichmul a la capital, Mérida, a pesar de la negación de los fieles de Ichmul. El obispo logró su cometido y al Cristo se le colocó en la catedral, en el altar de ánimas. El mismo obispo comenzó la realización de una capilla para contener la imagen, que fue terminada por su sucesor Luis Rodríguez de Villamil. Posteriormente un milagro hizo que la fama del Cristo creciera a un más, y fue el salvar a la ciudad de una  terrible peste con lo que se instituyo una procesión en su honor en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

   En 1717 el papa Clemente XI aprobó la Hermandad del Santísimo Cristo de las Ampollas y lágrimas de San Pedro en la catedral de Mérida. Durante el siglo XX en 1915 durante la persecución religiosa en la entidad a manos del gobernador Salvador Alvarado, la imagen del Cristo de las Ampollas fue destruida, por lo que la actual es una réplica que se mandó a hacer a Querétaro por orden del arzobispo Martín Tritschler y Córdova. Las festividades en honor al Cristo de las Ampollas se realizan entre septiembre y octubre con una gran afluencia de devotos y procesiones de cofradías y gremios que le tienen por patrón, los principales días son del 14-17 de septiembre. (2)


Fuentes:

1.- Reporte Final, Temporada de Campo 2004 – Reconocimiento Arqueológico de la Región de Cochuah
editado por Justine M. Shaw, con contribuciones de Sandra Bever, Alberto G. Flores Colin, Dave Johnstone, Adam Kaeding, Christopher Lloyd, Verónica Miranda, Johan Normark, Justine M. Shaw, y Tatiana Young. Traducción por Alberto G. Flores Colin. College of the Redwoods. Eureka, CA. El estudio completo lo puedes ver aquí.

2.- Texto tomado del blog, Tus Preguntas Sobre Santos, de Ramón Rabré. Para ver este interesante blog, entra aquí.

1 comentario:

  1. La 'pequeña iglesia colonial en forma de “L”, actualmente enmontada' es la capilla donde se quemó el cristo en 1651. Es sorprendente que Bretos no haga mención de la misma en el capítulo dedicado a Ichmul en "iglesias de yucatán".

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