sábado, 7 de junio de 2014

Diego Rivera: Su relación con los escudos de algunos Estados de la República.

    Ya desde que el Imperio Azteca dominaba buena parte de lo que hoy conocemos como México había una identidad gráfica de cada región a través de los glifos, muchos de ellos  asociados a un tépetl o cerro, y de allí que veamos profusamente esos diseños que incluyen el ideograma del cerro, cosa que abunda por los rumbos del Estado de México, en donde cada municipio tiene su propio glifo. Ni que decir de la heráldica que prosperaba al finalizar la Edad Media y comenzar el Renacimiento, misma que nos fue incluida dentro del paquete de tradiciones llegadas de allende la Mar Océano, como se le conocía entonces al Atlántico. 

    Veracruz, Ciudad de México, Tlaxcala, Guanajuato, entre otras, fueron poblaciones que recibieron el privilegio por parte de Carlos V algunas y de Felipe II otras, incluso Carlos III otorgó el escudo a Campeche, esto ya en el sigo XVIII. Y el privilegio era tener un escudo propio en donde con toda la prosapia y tradición heráldica europea se iban identificando como las poblaciones de Nuevo Mundo. Los escudos se otorgaron a las ciudades, al paso del tiempo, dos o tres siglos, algunos de ellos se adoptaron como escudos estatales.

    Bien sabemos que, a fin de controlar políticamente el enorme territorio del Virreino de la Nueva España, este se dividió en dos, la Nueva España del centro al sur, la Nueva Galicia del centro al norte, pero a su vez se dividían en varias provincias más, como La Nueva Santander, el Nuevo Reino de León, y algunos más que, al poco tiempo se volvieron Intendencias. Luego de la consumación de la Independencia se formaría la República Federal retomando el nombre que tenían como Intendencias pero, ahora, en su categoría de Estados. Vendría luego la necesidad de crear más Estados, se les dieron los nombres de los principales héroes de la Independencia: Hidalgo, Morelos, Guerrero. Nayarit y Aguascalientes se separarían de Jalisco, lo mismo sucedería, ya comenzado el siglo XX con la separación de Quintana Roo de Yucatán.

    Y ocurrió que, en 1923, Diego Rivera obtiene la encomienda de pintar los corredores del antiguo colegio de la Enseñanza, convertido en Secretaría de Educación Pública. "En el edificio de la calle de Argentina, Diego Rivera pintó, entre 1923 y 1928, los muros de los corredores, cubos de escaleras de elevadores, que enmarcan el primer patio o Patio del Trabajo y segundo patio o Patio de las fiestas, en sus tres niveles: planta baja, primer y segundo pisos. En los espacios del edificio de Argentina, el maestro Rivera se expresó a través de la técnica del buon fresco sobre muro directo, muy antigua en el mundo, pero que los artistas mexicanos de entonces empezaban a “redescubrir” leyendo tratados italianos y franceses, y aprovechando la experiencia artesanal de los pintores populares. La técnica al fresco consiste en pintar con colores de origen mineral, diluidos en agua de cal, sobre un aplanado de cal y arena o polvo de mármol en húmedo, de así su nombre de “fresco”, antes del aplanado final intonaco de cal y arena o polvo de mármol fino frague, se ejecuta la tarea del día, logrando, durante el proceso de carbonatación, el fijado y encapsulado de los pigmentos en el aplanado o repellado, lo que hace posible la adherencia e integración estable del pigmento al aplanado del muro". (1)
   El edificio es enorme, Diego Rivera dirigió la obra, el aprobaba los diseños y marcaba la pauta a seguir a sus muchos colaboradores y los discursos que se iban desarrollando en los murales eran varios, todos enfocados al Nacionalismo, tendencia muy en boga en esa época de las entreguerras. En el segundo patio, conocido como "Juárez" o "De las Fiestas" en el primer nivel Rivera representó las tradiciones del pueblo de México y sus festividades populares, religiosas y políticas. En la pared norte de este patio se conservan dos frescos del artista Jean Charlot y dos más de Amado de la Cueva, quienes pintaron estas obras a pesar de la oposición de Rivera. Lo que vemos en la imagen corresponde al Escudo del Estado de Sinaloa, atribuido a Rivera ante la carencia de un escudo que identificara a este Estado.

    Fue en el segundo nivel en donde se presentó un problema, por así decirlo, pues allí se representaron los Escudos de los Estados de la República Mexicana, con el inconveniente que, fuera de aquellos que habían adoptado los escudos de ciudad como estatales, que habían sido otorgados durante el Virreinato, los demás no contaban con un propio, así que hubo la necesidad de crearlos. El que vemos en la imagen corresponde al Estado de Sonora.

    "El primer escudo de Quintana Roo fue diseñado por el muralista mexicano Diego Rivera, mismo que plasmó en el mural que realizó en la Secretaría de Educación Pública por encargo del entonces secretario del ramo José Vasconcelos. El escudo presenta los siguientes elementos: en la parte superior tres arcos con los colores verde, blanco y rojo; el cuerpo del escudo fue dividido en dos partes, inferior y superior; la parte superior, con fondo negro y dividida también en dos porta en el primer cuadro un caracol, en el segundo una estrella que probablemente aludía a su ideología político socialista, según se ha dicho; en la parte inferior, tres pinos como testimonio de la riqueza forestal de Quintana Roo, sobre un fondo rojo". (2)

    El escudo que Diego Rivera y su equipo diseño para identificar al Estado de Morelos, en donde nuevamente aparece la estrella y el maíz. El interesante diseño es reforzado con un triángulo en la parte baja, representando a la tierra y una especie de media luna en la parte alta. Todo en perfecto equilibrio y proporción.

    En el relacionado al Estado de Hidalgo asocia los elementos intrínsecos a la imagen del Padre de la Patria, la propia patria representada por la bandera nacional de un lado, y del otro, una bandera también, pero recreando el estandarte usado por Miguel Hidalgo al inicio de la guerra de Independencia, la idea se refuerza con el gorro frigio, símbolo de la libertad y la Campana de Dolores. La riqueza del Estado es la minería, razón de los tres hoyos que se representan.

   Seguramente inspirado en el Wirikuta y toda la prosapia cosmogónica Huichol, Rivera plasmó esta idea del día y la noche, y el equilibrio, para Nayarit. Escudo que fue eliminado por lo complicado de su representación, ni que decir con el de Sonora en el que la Svástica remitía, ya en los treinta, cuando los murales de la SEP estaban concluidos, a la idea nazi. Igual ocurrió con el de Sinaloa que se asociaba a la marca de cerveza Pacífico. Otros evolucionarían, como el del Estado de Hidalgo y el de Quintana Roo. Seguro que quedará algún otro de los escudos diseñados por Diego Rivera, pero, cuando tenga la oportunidad de ir a la SEP, pondré especial atención en ellos y lo comentaré.

  Hace algún tiempo había publicado sobre la presencia religiosa en los Escudos de los Estados de la República Méxicana en: Los Santos escudos. 


Fuentes:

1.- Portal de la Secretaría de Educación Pública.

2.- Enciclopedia de Quintana Roo. Tomo 3. Gobierno del Estado de Quintana Roo. Chetumal, 1998. p.221

1 comentario:

  1. Aguascalientes se separó de Zacatecas, según cuenta la leyenda por un beso, por ello tiene su escudo el beso.

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