sábado, 18 de octubre de 2014

El templo franciscano de la Asunción en Tecamachalco, Puebla y sus magníficas pinturas.

   Veo al caminar por los espacios invadidos que conducen al ex convento de la Asunción, creo el nombre oficial era La Asunción de la Santísima Virgen María, algunos pendones que anuncian la amistad entre Tecamachalco y una población del Japón la cual -tengo entendido- aportó fondos para la restauración del convento que estaba ya en ruinas. 

   Es la mañana de un día entre semana, es miércoles, no hay afluencia ni de turistas ni de feligreses, tengo la suerte de encontrar el templo abierto y al entrar lo primero que llama mi atención es el enorme espacio creado en el interior, pues hay solamente una nave que, desarrollado al estilo propio del siglo XVI, tiene tintes medievales, acentos góticos y, como ocurrió en todo México, la implementación del estilo neoclásico está presente en su altar mayor. Hay una pila bautismal, al centro del pasillo luego de pasar el sotocoro, la veremos con atención pero antes encuentro algo extraoridinario:

  "La iglesia franciscana de Tecamachalco, independientemente de sus valores arquitectónicos y escultóricos, ocupa un lugar importante en la historia del arte virreinal mexicano, merced a las pinturas que conserva en la bóveda del sotocoro, inspiradas en escenas del Antiguo Testamento. Estas singulares pinturas fueron dadas a conocer desde 1932, por don Manuel Toussaint, quien las identificó como salidas del pincel de Juan Gerson, gracias a las noticias que resgistraran, de los años 1561 y 62, los ya citados Anales de Tecamachalco. Las noticias principales, escritas en náhuatl, rezan así:

"No yhquac motlalli tecololli yn icatqui juan gerson tlahcuillo, y en su traducción al castellano: También entonces se colocó el arco, fue Juan Gerson el pintor. Las referencias que se dan en 1562 son muy claras respecto al coro, cuicayan, no nican, Entonces comenzó a pintarse el coro, lugar de canto, también entonces. Las fechas que se ofrecen los Anales, se confirman con las inscripciones pintadas en los cuatro medallones que muestran los símbolos de los evangelistas; el de San Juan reza así: S. IVAN EVANGELISTA I. MAIVS 1562 AÑOS IPAN OMOCHIVIN. Las palabras en lengua náhuatl vienen a significar en él se hizo; o sea, que en 1562 se hicieron estas pinturas". (1)

   Una autoridad en el Arte Novohispano es George Kubler, y es él quien dice: "La cronología para el importante convento y la iglesia de este lugar es precisa. Los franciscanos entrarone n 1541, y aproximadamente en 1543 la comunidad entera fue trasladada a su localización actual, bajo la dirección del guardián, Fray Andrés de Olmos. Una iglesia consagrada en 1551 y terminada en 1557, es seguramente idéntica a la estructura actual, ya que en 1562, Juan Gerson había concluido los asombrosos frescos firmados que están en el sofito de la bóveda del coro alto; los 'Anales de Tecamachalco' y una inscripción en las pinturas mencionadas confirman la fecha.El convento fue concluido en 1585.

   "Una inscripción bilingüe en náhuatl y español en la base de la torre, señala que el trabajo, presumiblemente de la misma de la misma torre, fue iniciado en 1589 y concluido en 1591. Tecamachalco, con nueve mil familias en 1569, era poco común entre los pueblos de su clase, ya que allí vivían mezcladas entre los indios, cien familias europeas, alojadas en moradas cercanas a la plaza. Esto explica las raras escenas del Antiguo Testamento pintadas en el coro alto. Por mucho tiempo, el convento fue centro para el estudio de los popolocas, según consta en varias fuentes". (2)













   Esta es la pila bautismal, labrada en una sola piedra por manos que si algo sabían hacer era, precisamente, dominar la piedra y esculpirla con tanta maestría. Es algo que bien podemos encuadrar dentro del estilo Tequitqui.




   Pero, sucede que hay un gran pero. En algún momento, cosa que ocurrió hace no mucho tiempo, alguien decidió pintar el primer tramo de la bóveda, justo el que está encima del altar mayor, y plasmar allí una pésima copia inspirada en la obra suprema de Miguel Angel. ¿Ecéctico? ¿Surrealista? ¿Avantgard? no lo sé, pero de que hubo alguien que autorizó para que esto hay sido plasmado, al parecer, no sabía que allí, a pocos metros se encuentra la pintura catalogada como algo de lo mejor hecho en el siglo XVI... sigamos conociendo el recinto luego de ver esta barbarie cometida.













De nuevo vemos la maestría en dominio de la escultura en piedra.

Fuentes:

1.- Moyessén, Xavier. Tecamachalco y el pintor indígena Juan Gerson. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, Volumen IX, número 33.  UNAM. México. 1964.  El estudio completo lo puede ver aquí.

2.- Kubler, George. Arquitectura mexicana del siglo XVI. Universidad de Yale, 1948. Edición del Fondo de Cultura Económica. México.

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