sábado, 11 de julio de 2015

Un placentero recorrido por la sierra de Carácuaro a Morelia

   La que pensé sería una noche tormentosa, en el sentido de que me costaría trabajo dormir, fue todo lo contrario, aunque, no lejos de allí, de Carácuaro, sí que fue una noche tormentosa pues llovió con ganas, de ello me di cuenta al día siguiente. Ya que en el sitio en dónde me encontraba llovió fuerte durante una hora luego se despejó, cosa buena fue esa lluvia pues refrescó paulatinamente, iban a dar las diez de la noche cuando decidí salir a cenar, es decir, a ver si había algún lugar abierto pues, siendo allí una comunidad tan corta en número de habitantes, había el riesgo de que no encontrara nada, pero, para mi sorpresa, del otro lado del puente, estaba un par de puestos callejeros, uno de tacos, el otro de enchiladas, opté por el segundo. Par mi sorpresa la orden costaba 10 pesos. ¿diez? pregunté extrañado, sí, me lo reafirmaron.

   Comencé a leer uno de los libros de la editorial de la Tierra Caliente que trata temas locales, el de Tejupilco, en el Estado de México, que también forma parte de esta región y que fue el lugar en dónde naciera el abuelo del Padre de la Patria, por cierto un libro muy interesante que narra las vicisitudes que el historiador tuvo para dar con la línea genealógica del cura, dado que el apellido Hidalgo no se anotó originalmente pero sí el Costilla, de eso seguramente haré un artículo, en el blog de Cabezas e Águila.  

   Así pues, la noche se volvió sumamente placentera en un sitio en el que si algo no había eran comodidades, pues los hoteles, que son más bien mesones, están habilitados para las peregrinaciones que llegan a visitar al Señor de Carácuaro en su festividad, pero, todo convergió en algo positivo esa noche y caí fulminado, fue hasta la mañana del día siguiente que desperté. Lloviznaba, así que solo acomodé mis cosas en la mochila (sigo siendo mochilero), revisé no dejar nada y enfilé rumbo a la carretera. Ni idea tenía de la hora en que pasara el camión para Morelia.

   Al llegar al malecón del río Carácuaro fue que me di cuenta de que llovió fuerte en la sierra, el río había subido, con facilidad un metro, quizá un metro y medio, su nivel, se oía su paso con fuerza, seguía lloviznando, por suerte cargaba paraguas, así que la caminata se volvió de lo más agradable, crucé el puente y estaba ya en la carretera. En cuanto puse pie allí un taxista me preguntó si iba para Morelia, pues ya nos vamos, me dijo, y le cobro igual que el autobús. No era un auto, sino una camioneta de tipo "estaquitas" de las que dan servicio a las comunidades serranas. ¿Y a que hora se va? pregunté. Ya.

   No lo pensé más y me subí, seguimos rumbo a Nocupétaro y dos personas más subieron en el vehículo, hicimos una afortunada parada en una tienda en donde había café. Más no podía pedir. Enfilamos rumbo a Morelia, serán dos horas o dos horas y media, me dijeron. El clima era fresco, sumamente agradable. Me surgió la duda de las alturas, y la razón por la cual la Tierra Caliente, estando en la sierra su temperatura es casi, casi infernal. Creo haber dado con la respuesta.

    La Tierra Caliente es una depresión en mitad de la sierra, la altura promedio está entre los 300 metros sobre el nivel del mar, y la distancia de allí a la costa está en unos 200-250 kilómetros. Ciudad Altamirano fue el primer punto que conocí de la región, allí son 241 metros, en San Lucas, Michoacán, son 300, mientras que en Huetamo son 280 metros. En Carácuaro, hay una ligera elevación y llegamos a los 538 metros sobre el nivel del mar. Para tener un punto de comparación, Morelia está a 1920 msnm.

   Son más bien pocos los pueblos que se van pasando por ese camino, el único que recuerdo es La Parota, a medida que avanzamos el paisaje se vuelve más y más espectacular, al fondo la sierra madre Occidental en todo su esplendor se deja ver en el horizonte, el cima cambia, se vuele frío, luego de una hora la vegetación también cambia, aparecen los pinos y mejor guardo la cámara pues las curvas son más cerradas y numerosas, vamos en pleno ascenso, en cosa de cuarenta minutos llegaremos a Morelia.























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