martes, 24 de noviembre de 2015

Caminar, caminar con un propósito: encontrarse con uno mismo.

   No sé si gustes de caminar, a mi sí, lo hago desde hace mucho tiempo, desde que salí de mi casa, eso quiere decir hace poco más de cuatro décadas, cuando dejé de pedir permiso y simplemente hacer aquello que me gustaba. Entre otras tantas cosas caminar. Si conoces Guadalajara, entonces podrás calcular mejor el tamaño de mis caminadas, que eran al principio desde la calle Ontario, en Providencia, hasta la Catedral. En México lo hacía desde la Condesa, por el rumbo de Chapultepec hasta el Zócalo, aquí en Salamanca mis límites eran los cerros circundantes, pero eso en el pasado pues ahora son realmente cortas las caminatas que hago debido, claro es, a lo que el acumular años significa.

  Caminatas largas hay muchas y monumentales, una de ellas, sin lugar a dudas la del Camino de Santiago por el norte de España, de ese solo caminé unos metros, para hacer la entrada triunfal imprimiendo la mano, haciendo las abluciones que marca la tradición y no llegué al abrazo con el Apóstol pero sí vi la ceremonia del Botafumeiro. Otra de las caminatas monumentales son las del Camino del Inca, por las alturas andinas mismas que, luego de vivir más de 30 años a nivel del mar me sería imposible realizar, así que me fui por tren, pero vi los caminos… extraordinarios. Por acá en el Bajío cada años vemos dos enormes caminatas una que va en dirección norte rumbo al Santuario de la Virgen de San Juan, la otra va al sur, a la Basílica de Guadalupe. Agreguemos las de otros rumbos, a Plateros, a Chalma, a San Lucas en la Tierra Caliente, a San Xavier en Baja California Sur, y muchas otras, la que hoy nos ocupa es, además de todo, Patrimonio Intangible o Inmaterial de la Humanidad.

  Todas las caminatas llevan, a final de cuentas, un solo objetivo: “El acto de peregrinar constituye ese traslado místico, donde el creyente no va solo, en este viaje es necesario hacerse acompañar de otros, es en el trayecto donde según Turner se rompe la estructura social y se llega a la communitas es decir que en estos momentos se comparte identidad y pertenencia, los romeros al transcurrir del proceso, se identifican entre sí como un grupo social especifico y diferenciado de los demás”. (Tomado de Gaceta de Atropología.)

   “El pueblo otomí-chichimeca, asentado en la zona semidesértica del Estado de Querétaro, en el centro de México, ha conservado un conjunto de tradiciones que son testimonio de su relación excepcional con la topografía y el medio ambiente circundantes. Su entorno cultural está presidido por el triángulo simbólico que forman la Peña de Bernal y los cerros del Zamorano y el Frontón. Todos los años, los otomí-chichimecas se congregan para ir en peregrinación a estas elevaciones sagradas llevando cruces milagrosas, a fin de impetrar la lluvia y la protección divina, venerar a sus antepasados y exaltar la identidad y continuidad de su comunidad. A lo largo de todo el año tienen lugar otras festividades comunitarias que constituyen todo un calendario de celebraciones de ritos centrados en el agua –un elemento sumamente escaso debido al clima de la región– y que exaltan la capacidad de resistencia del pueblo otomí-chichimeca. La celebración de los ritos suele efectuarse en capillas familiares privadas consagradas al culto de los antepasados, o se manifiesta con la elevación de los chimales –imponentes estructuras temporales construidas con carrizo y recubiertas de plantas silvestres– que son ofrendas y símbolos de la resistencia, la vitalidad y sentimiento identitario de la comunidad. El vínculo entre la cultura espiritual y el espacio físico ejerce una influencia en el arte de la región –en particular en las imágenes religiosas, las pinturas murales, las danzas y la música– y las costumbres que encarnan ese vínculo son componentes esenciales de la identidad cultural de la comunidad”. (Tomado de Unesco.)

  Bien, pero ¿cuáles Manifestaciones Culturales de México están inscritas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad?

  En 2011 se incluyó al Mariachi, música de cuerdas, canto y trompeta. En 2010 la tradición gastronómica de Michoacán cocina tradicional mexicana, cultura comunitaria, ancestral y viva. Aunque muchos piensan que es la comida mexicana, no es así, se refiere específicamente a la de Michoacán. Se incluyó además la pirekua, canto tradicional de los p'urhépechas. Y a los parachicos en la fiesta tradicional de enero de Chiapa de Corzo. En 2009 se registró a la ceremonia ritual de los Voladores de Papantla y a los Lugares de memoria y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán: la Peña de Bernal, guardiana de un territorio sagrado. en 2008 fueron incluidas las fiestas indígenas dedicadas a los muertos.

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