sábado, 5 de enero de 2013

Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores en Teocaltiche, Jalisco.

 Es domingo en Teocaltiche, la noche comienza, salimos a "dar la vuelta"... no sé si te has puesto a pensar la razón por la cual en los pueblos, sean de los Altos de Jalisco, que del Bajío guanajuatense al decir "dar la vuelta" estamos invocando al acto social de mayor tradición que había en ese México tradicional, el México que se nos fue de las manos hace algunos años, al sucumbir ante la modernidad. El dar la vuelta era precisamente eso, darle la vuelta una y otra y otra vez al jardín principal. En la foto estamos dándole la vuelta  al Jardín de Teocaltiche, en los Altos de Jalisco.

 Si nos ubicamos muy al principio de la década de los años sesenta del siglo XX y más aun en los cincuenta, los domingos era el día de ir a "dar la vuelta", esto implicaba un rito viejo, antiguo y casi ancestral. El dividir a mujeres de hombres. Los colegios eran de varones o de mujeres, en los templos las mujeres se sentaban del lado derecho, los hombres del izquierdo, era algo así como la "etiqueta" a seguir en un ceremonial religioso. La práctica se trasladaba al jardín para "dar la vuelta" pues las muchachas caminaban en el sentido de las menecillas del reloj mientas que los varones lo hacían a la inversa, ellas en el, (digamos), carril interior, ellos en el exterior. Esa práctica era la única opción aceptada para conocer muchachas...

 Vendría luego un guiño, una sonrisa, un tímido saludo... quizá una cita, luego la formalización de la pareja para luego finalizar frente al altar formando una nueva familia. Era cuando todavía existía la candidez y en la vida lo que menos había era las prisas. Todo en su momento... y con esta idea, dando la vuelta por la plaza de Teocaltiche, en domingo, con el templo magníficamente iluminado, espero con prudencia a que la misa termine. Tengo la fortuna de entrar en el recinto abundantemente iluminado por dentro y sin feligreses, dispongo de unos veinte minutos, quizá media hora para admirarlo a plenitud.

 Un recinto amplio, vasto, un decorado, como marca el canon: sencillo y elegante. Sobrio. Un manejo del color verde en su pintura decorativa de la del tipo tapiz, que aquí lo hicieron a la perfección. Un altar mayor en donde lo que domina es la pureza de la línea, pocos elementos decorativos, dispuestos estratégicamente, guardando la armonía del tres. El triángulo superior, los ángeles colocados en 3 y 3, arriba, en lo alto, San Pedro, el patrono original del lugar, al centro la patrona jurada: Nuestra Señora de los Dolores.

 Me cuentan que, en la segunda mitad del siglo XVIII, ocurrieron una serie de temblores que aterrorizó a la población, comenzaron el 31 de octubre, terminaron el 6 de noviembre, era el año de 1774. Se imploró la intervención divina a través de Nuestra Señora de los Dolores y ella actuó, detuvo las calamidades, salió en santa procesión el día 11 de noviembre de ese año, el pueblo se volcó en ella dando gracias por sus bendiciones, cuando, cruzando por una de las calles, un chapulín se le pegó del lado izquierdo, espantaron al insecto, pero este, a los pocos minutos nuevamente se posó en ella, se repitió la acción y el chapulín tomó de nuevo su lugar... ¿te fijaste lo que hay en el escudo de Teocaltiche? efectivamente en uno de los cerros aparece el Teocalli, en el otro, un chapulín.

 Cuando visites este magnífico templo, observa con atención la imagen mariana de Nuestra Señora, en su Advocación de los Dolores verás que allí el chapulín sigue ahora manifestándose en espléndido prendedor que nos recuerda la fe de un pueblo y más bien, nos recuerda la idea aquella que bien conocemos de que "la fe mueve montañas". 

 Las dimensiones de esta parroquia son grandes, generosas, amplias. Hubo una vez en que Teocaltiche era el pueblo más importante de los Altos, allí se quería crear una diócesis, la Guerra de Independencia había concluido y México estaba en aparente paz, los trabajos de construcción del templo comenzaron en el segundo cuarto del siglo XIX, el 26 de octubre de 1845 con la intención de que el templo fuera más bien una Catedral, antes de finalizar el siglo la diócesis se había creado pero su sede se estableció en Aguascalientes. El templo de Nuestra Señora de los Dolores de Teocaltiche permaneció siendo una Parroquia.

 Veamos el recinto con calma, disfrutemos de una excepcional obra del más puro estilo neoclásico, ese que tomó características propias en la región de los Altos, del estado de Jalisco.
















 Te lo dije, el templo es espléndido. Aquí hay un detalle que amerita un comentario. Notas al centro el dosel, ese que forma la parte superior del púlpito. Es la primera vez en los muchos templos que conozco en distintos lugares del país, que lo veo ubicado del lado izquierdo, contraponiéndose a la regla que lo establece en el lado derecho. ¿Por qué? la respuesta no la tengo.




¿Por qué a la izquierda?


5 comentarios:

  1. Entiendo que todo tenga que cambiar por el tiempo, las ideas, las necesidades de una vida moderna, pero qué tajante diferencia hay entre este glorioso pasado, hablando de arte sacro, arquitectura, particularmente en estos casos y lo que hoy se construye.
    Precioso templo, ojalá pueda ir a visitar a esta Virgen Dolorosa alguna vez, pues es la advocación mariana de la que soy tan devota, para admirar además lo que aquí nos muestras.

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  2. En María, la fe siempre se muestra enraizada e inculturada. No hay lugar en el mundo -por pequeño que sea- en donde, si se haya plasmado la fe católica, María no haya adoptado el nombre del lugar o el de sus hijos, compartiendo la historia, la geografía, la identidad y las expresiones de ese pueblo.
    Asi sucede en Teocaltiche con la Virgen de los Dolores

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  3. alguien me puede decir el numero de telefono de ese templo, ahi fui bautizada en el año d 1960, y necesito mi fe de bautismo.....gracias

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  4. alguien me puede informar en que año se termino la primera torre, y en que año se termino la segunda gracias

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