sábado, 15 de octubre de 2016

Deforestación: Paraíso perdido, la Epopeya de Gilgamesh

   Aquí en El Bable nos hemos maravillado con la naturaleza, hemos visto sus manifestaciones de extrema belleza y hemos manifestado las problemáticas en las que estamos inmersos con eso que se llama cambio climático producto, por un lado de la deforestación y por el otro la contaminación del aire, hemos agregado las contaminaciones visuales y auditivas, de las olfativas si bien no marcándolas directamente si las hemos enunciado cuando hablamos de las ciudades industriales, como ésta en la que ahora vivo y justo anoche por mera casualidad caigo en un sitio virtual que cuenta, de forma amena la Epopeya de Gilgamesh, sorprendente en todos los aspectos pero sobresaliente, en mi entender, en algo que fue una advertencia a tiempo.

   Las fotos que ahora ves las publiqué en su momento, cuando andaba por Chiapas, llaman la atención porque nos deja ver con claridad lo que es la deforestación en las proximidades de la selva lacandona, necedad humana de tumbar para sembrar, para sembrar lo imposible o, en todo caso, lo que será posible una o dos cosechas y nada más pues la naturaleza creó ese espacio para lo que es, una selva y hay un motivo por el cual uno la idea que plasma apenas una frase dentro de la Epopeya de Gilgamesh, considerada como la obra épica más antigua de la humanidad, el libro, cuento, novela, como gustes considerarlo, creado hace 3,500 años... aproximadamente.

   La trama gira en torno a una cosa: la búsqueda de la inmortalidad, esa pregunta que a muchos atormenta con lo que pueda pasar luego de la muerte o, en todo caso, el temor a ella. Y en ese andar en busca de la inmortalidad se manifiesta la idea que, al buen entendedor, le deja ver que, si bien no es una preocupación del autor, lo indica sin pensar que ahora, a 35 siglos de distancia el problema lo tenemos encima pues Gilgamesh entra en un bosque, un bosque al que estaba prohibido su acceso, en una versión de la obra dice que es un bosque de cerezos, en otra, la más difundida, que es de cedros y hace justo lo que se temía podría hacer: cortar un árbol. 

   Si eres aficionado a la buena lectura, encontrarás varias versiones de la Epopeya de Gilgamesh en la red, el capítulo más difundido es el que trata sobre un diluvio pues, claramente se manifiesta como la primera versión de donde la Biblia tomó la idea, asimismo la del paraíso, la serpiente y tantas otras cosas, pero la idea está allí, ese "paraíso" por así decirlo, era un bosque, bosque que estaba reservado para los dioses... entró uno que no lo era y comenzó su destrucción. En México se pierden 500 mil hectáreas de bosques y selvas anualmente (Greenpeace).

  Si te interesa oír una muy interesante explicación sobre El Poema de Gilgamesh, entra aquí.

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