sábado, 2 de junio de 2018

Un latifundio en la Nueva Galicia, el caso de la Hacienda de Ciénega.

 El que ahora vemos es el mapa del estado de Jalisco, con sus divisiones, aquellos que fueron en algún tiempo los Cantones y que ahora se conocen como Regiones. Vemos del lado derecho la Región de Los Altos, que se divide en dos y debajo está la Ciénega, que es la que nos interesa pues está asociada a lo que vimos apenas en torno al latifundio neogallego de Santa Ana Pacueco. Habrá que notar otra región, la de Valles, sitio en donde se encuentra la ex hacienda de Nuestra Señora del Rosario de Cuisillos, ambos puntos enromes latifundios, esta vez agregamos uno más el de la Ciénega, que se llegó a llamar Hacienda de Nuestra Señora del Patrocinio de Ciénega, entre otras.

Aclaro que el texto que a continuación transcribo en partes, corresponde a un interesante trabajo de investigación del maestro Ramón Goyas Mejía.

  "El origen de la hacienda de Ciénega se encuentra en una serie de sitios de tierra que comenzó a acaparar el conquistador Andrés de Villanueva. Este encomendero del pueblo de Atotonilco (hoy el Alto) y también regidor de Guadalajara fue conformando una propiedad considerable mediante la compra de tierras a diversos dueños. Otros sitios, en cambio, los recibió por merced de las autoridades o por herencia. Con estos y otros bienes logró que el 15 de julio de 1568 se le concediera licencia para constituir mayorazgo. De éste, las tierras pasaron a sus hijos Juan y María de Villanueva, quien quedó como heredera del mayorazgo en virtud de la muerte del primero. Posteriormente, las tierras se vendieron al capitán Marcos García de Sotomayor, quien era un prominente ganadero de la ciudad de Santiago de Querétaro y a Tomás González de Figueroa, alférez real de la ciudad de Valladolid. Marcos García de Sotomayor compró gran cantidad de tierras en el occidente de México, como lo prueba el hecho de que durante el siglo XXVII era dueño también de amplias zonas de los valles de Tala y Cocula.

   Otra parte de las tierras que acaparara Tomás González de Figueroa, constituyeron la hacienda de Milpillas. Su hijo Joseph de Figueroa y Campofrío, vendió los sitios del valle de Milpillas a Juan de Sotomayor, vecino de la jurisdicción de Celaya en la Nueva España. Este dueño heredó las tierras a su única hija Mariana de Guzmán y Sotomayor, la cual casó con el capitán Sebastián de Andía, importante criador de ganados, vecino y dueño de tierras en el distrito de Acámbaro. En 1638, este personaje presentó los títulos de la hacienda de Milpillas, la propiedad constaba de diez sitios de ganado mayor, tres sitios de menor y cuatro caballerías, es decir, alrededor de veinte mil hectáreas que utilizaba de agostadero de ganado en el valle de Atotonilco. Con el tiempo, Sebastián de Andía y su esposa vendieron estas tierras y las de la hacienda de Cerro Gordo al capitán Pedro Albarrán Carrillo.

  No es fácil seguir la pista a la gran cantidad de mercedes con que se constituyó el latifundio de Ciénega, debido a que hasta antes de 1728 agrupaba muchos de los sitios que posteriormente pasaron a la hacienda de Santa Ana Pacueco. Esto ha implicado que muchas mercedes que a fines del siglo XXVIII se contaban a nombre de Santa Ana Pacueco, durante el siglo XVII, estaban registradas como sitios de tierras de la hacienda de Ciénega. Para complicar más este cotejo, se debe considerar que durante el siglo XVII, hubo permutas de sitios de ganado mayor y menor con las haciendas de Milpillas y Cerro Gordo pero al parecer nunca se entregaron con los títulos respectivos.

  Además, junto con esta abigarrada cantidad de títulos de tierras, Alonso de Estrada poseía otros sitios dispersos. Sin embargo, la Real Audiencia de la Nueva Galicia le reconoció únicamente 46 sitios de ganado mayor, 26 sitios de ganado menor y 135 caballerías con títulos originales. Contaba también con siete sitios de ganado mayor, diez sitios de ganado menor y 20 caballerías con títulos testimoniados. Poseía aparte, otros ocho sitios de ganado mayor, seis de menor y 16 caballerías que no se habían medido, es decir, un total de 61 sitios de ganado mayor, 42 sitios de ganado menor y 161 caballerías, aproximadamente unas 146,700 hectáreas.

  Ya para morir, Alonso de Estrada Altamirano, además de Ciénega era dueño de las haciendas de Mesillas, Santa Ana Pacueco y Tarimoro, ubicadas en la Nueva Galicia, en la Nueva España, poseía también las haciendas de San José de Bravo, Santa Lucía, Royos, y San José de las Palmas.

  Dado que algunas tierras que estaban adjudicadas a la hacienda de Ciénega pasaron a Santa Ana Pacueco, Ciénega quedó con 61 sitios de ganado mayor y menor y 132 caballerías de tierra con merced de herido de molino. En total, los sitios de Ciénega fueron valuados en 67,790 pesos. Interesante es ver la composición de sus bienes muebles. En 1728 cuatro grandes rubros componían lo detentado por la hacienda: ganado menor, ganado mayor, maíz y adeudos de trabajadores. Según Juan Yañez, mayordomo de la hacienda de Ciénega, sus ganado menor era el siguiente: 90,205 ovejas y carneros de todas las edades y condiciones, valuados en 45,520 pesos.42 Es decir, su valor promedio era de poco más de cuatro reales por cada cabeza de ganado. Contaba además con 1,045 cabras y cabritos, cuyo valor se tasó en 309 pesos.

  Desde las últimas décadas del siglo XVIII y parte del siglo XIX, Ciénega estuvo en manos del Fondo Piadoso de las Californias por la herencia que Josefa Paula Argüelles y Miranda y su esposo hicieron en 1763.

  Para esta fecha, la hacienda formalmente contaba con las tierras que en 1763 se habían contabilizado. Es decir, 13 sitios de ganado mayor, 8 sitios de ganado menor y 21 caballerías en los valles de Coyotes, Tototlán y Zapotlán del Rey [29 967 hectáreas]; tenía además, 25 sitios de ganado mayor, 20 sitios de ganado menor y 104 caballerías en las partes altas [20 376 hectáreas], en el Cerro Gordo, entre Tepatitlán y Arandas. Las cuentas anteriores no incluían a la hacienda de Calderón, a la cual se le consideraba "agregada". Calderón contaba con 4 sitios de ganado mayor y 2 sitios de ganado menor [10 144 hectáreas]. Por último, se contaba con un sitio de ganado mayor llamado Palmarejo, en el centro de Los Altos de Jalisco, mismo que por lo aislado y fragoso del terreno, tenía poco valor, y seguramente se rentaba o se aprovechaba en la ganadería. En total, poseía 73 % sitios y 125 caballerías" (1).

Habrá que agregar a esta enorme propiedad la Hacienda de Huáscato, en el municipio de Degollado, Jalisco.


Fuente:

Goyas Mejía, Ramón. La hacienda de Ciénega en la alcaldía mayor de La Barca durante el virreinato de la ganadería menor al arrendamiento. El Colegio de Michoacán. Relac. Estud. hist. soc. vol.33 no.131 Zamora ene. 2012. Para ver el artículo completo, entra aquí.

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