jueves, 7 de junio de 2018

Del mito judío-sefardí en los Altos de Jalisco

   Hace seis años que vine por primera vez a Teocaltiche. De la región de los Altos de Jalisco había conocido desde hace tiempo San Juan de los Lagos, esto debido a las continuas mandas que mi mamá hacía a la Virgen de San Juan. Habían varias cosas que me impresionaban siempre que hacíamos la visita, más allá del templo y de los objetos religiosos con los que regresábamos a casa, quizá fue allí donde comenzó mi gusto por visitar templos y acumular estampas, rosarios, novenas y toda la parafernalia propia de los santuarios de peregrinación católica. La sala de exvotos siempre la visitábamos y siempre encontraba alguna sorpresa dentro de lo que allí se exhibía. Las tortas eran extraordinarias (ahora entiendo que lo que me gustaba no era la torta en sí sino el bolillo tan característico de la región, es decir, el birote). 

  Pero había algo que me sorprendía aún más, eran los güeros, no entendía en aquel entonces por que mucha de la gente que vendían en esa permanente feria que hay en las calles aledañas a la ahora catedral basílica de Nuestra Señora de San Juan y más aún, cuando nos acercábamos al mercado y quienes vendían quesos y dulces eran güeras o güeros, esos que coloquialmente llamamos “güeros de rancho”. Ahora, luego de varias décadas y de mucho venir a Los Altos, entiendo mejor los mitos y realidades que hay en el pueblo alteño. Veamos:

   “Con reiterada insistencia se repite que el alteño desciende judíos sefarditas. Ello explica –se dice- si endogamia, su apego al trabajo, sus características raciales, y el hecho de que cuando emigra, en poco tiempo logre formar una sólida posición económica, buscando otras familias alteñas para estrechar vínculos familiares. […] entonces, ¿cuál será la razón más poderosa para que se haya venido abriendo la idea de su origen sefardita?

  Lo primero –dice el autor- que interesaba era si el mito en análisis nació entre la gente de los Altos o bien en otras zonas del país. Pude percatarme, a lo largo de numerosos viajes y entrevistas, que en algunas familias se conserva la tradición de que se proviene de judíos. Realicé investigaciones genealógicas exhaustivas y no hubo prueba de ello: al contrario, hay numerosas informaciones testimoniales de limpieza de sangre, desde el siglo XVII, que demuestran origen hidalgo e hispánico en las mismas familias que conservan verbalmente la tradición opuesta. Hay dos casos, no obstante, de interés al respecto.

  El primero de ellos es el de una familia sefardita, importantísima en el siglo XVI, que dejó extensa sucesión, a través de hembra, en las familias locales. A esta familia perteneció el Gobernador de Nueva Galicia, doctor Santiago de Vera. Puede decirse que no hay alteño que no descienda de doña Mariana de Vera, sobrina de este don Santiago”. (La historia del personaje es bastante larga, la puedes leer aquí.)

  “En mi concepto –continúa el autor- , la tradición verbal de que la población alteña desciende de judíos sefarditas no tiene de verdad más que lo antes mencionado y probado históricamente. Si a través de los siglos se perpetuó la tradición oral de referencia la historia permite establecer correctamente la dimensión de verdad que en ella existe: solo por la vertiente genalógica analizada, procede el núcleo criollo de la Meseta de los Altos de población sefardita. De cerca de trescientos apellidos nucleares, solo los Mota-Padilla proceden –y eso, solo por la vía de un ascendiente- de sefarditas…”

  Hay otro mito, aún más grande, en la zona de Los Altos, que es el de la herencia francesa, de ello hablaremos en la próxima entrada.

Fuente:

González-Leal, Mariano. Retoños de España en la Nueva Galicia. Tomo I. Gobierno de Jalisco. Guadalajara, 2010, pp. 339-360

No hay comentarios:

Publicar un comentario