miércoles, 5 de marzo de 2014

Templo y convento franciscano de San Clemente abandonado, al norte de Quintana Roo.

   Recordarás, si es que me lees habitualmente, que el año pasado te contaba de mi embeleso al conocer un apartado sitio en la geografía quintanarooense en donde un templo, de monumentales dimensiones que tuvo un convento también, se levantaba, casi escondido en la profundidad de la selva, el de Tihosuco, al cual catalogué como "el secreto mejor guardado de Quintana Roo". Ocurrió al poco tiempo que, estando ya de regreso en el Bajío, una estimada amiga me hizo llegar la foto de la portada de la revista Pioneros que se publica en Cancún en la que la fotografía de esa portada captó mi total atención, mencionaba al templo de San Clemente, del cual nunca antes había oído, allí quedó sembrada la semilla de la curiosidad y ahora, que estoy de vuelta por estas tropicales latitudes me doy a la tarea de investigar más al respecto.

   En el Post Clásico Tardío, la península yucateca, es decir, los Mayas, estaban divididos en varios señoríos, uno de ellos era el de Ekab, abarcaba la parte oriental en la mera costa del Caribe, incluía poblaciones importantes, siendo su capital la que llevaba el mismo nombre: Ekab, otra, igual de importante estaba hacia el sur, era Cobá. Incluía dos islas en las que, además del comercio marítimo con regiones de Centroamérica que allí se daba, había importantes santuarios a Ixchel, "diosa del amor, de la gestación, de los trabajos textiles, de la luna y la medicina. Es esposa del dios solar y en los códices se identifica con la diosa I. En algunas ocasiones se le representaba acompañada de un conejo". 

  Tenemos, pues, que el señorío de Ekab contaba con muchas poblaciones de las cuales hoy día sobreviven algunos vestigios pues se localizan justo en donde los desarrollos turísticos de la costa del Caribe mexicano se levantan, ni que decir de la ya muy afamada Riviera Maya. Tenemos pues, que esas ciudades eran Ekab, conocida ahora con el nombre de Boca Iglesia; Conil que es el actual Chiquilá; El Meco, actual Puerto Juárez. El Rey, actual zona hotelera de Cancún; Kantunilkin, que sigue conservando su nombre; Zamá, actual Playa del Carmen; Polé, actual Xcaret; Xelha, actual parque temático y Tulúm y Cobá, estas dos últimas son de las más importantes y visitadas zonas arqueológicas de Quintana Roo en la actualidad. En el mapa aparece una línea, entre Cobá y Ekal, ese es un sacbé que, tengo entendido, aun sobrevive.

  Y sucedió que, precisamente en este punto de Ekab, fue el sito en donde se da, por primerísima vez el avistamiento de una tierra nueva en el ya de por sí Nuevo Mundo con el cual se comprobaba que no eran solo islas, sino que una tierra firme había un poco más hacia el occidente. La expedición era encabezada por Francisco Hernández de Córdoba, y se dieron justo un día como hoy, 5 de marzo, de 1517; hace 497 años, lo cual nos dice que estamos en la antesala de un V Centenario. Esperemos que esta vez las celebraciones tengan la calidad y la mesura en gastos, cosa que carecieron los pasados festejos de Bicentenario.

   Esta es la parte más oriental de México, vemos arriba la isla de Holbox, al lado derecho de punto macado en rojo como A se localiza el Cabo Catoche, hacia el oriente vemos la isla de Contoy, la Blanca y la de Mujeres, sigue, siempre en dirección sur, la isla de Cancún y esa mancha blanca que apreciamos es uno de los puntos de mayor crecimiento poblacional de la actualidad en México: la ciudad de Cancún, rebasando al millón de habitantes y estimando tener 2.5 millones para el año de 2030. Del proyecto del "Nuevo Cancún", luego hablaremos.

   Este es Cabo Catoche visto desde el satélite y no muy lejos de allí, un poco al sur y próximo a la costa oriental se encontraba Ekab, poblado que, por sus tamaño y la altura de sus construcciones, los españoles lo nombraron como El Gran Cairo: "el ocho de febrero de 1517 salieron del puerto de Ajaruco, en La Habana, o quizás en esa fecha o algo antes de Santiago, dos navíos y un bergantín, tripulados por más de 100 personas. El capitán de la expedición era Francisco Hernández de Córdoba, y el piloto Antón de Alaminos, de Palos. Camacho de Triana y Joan Álvarez, “el manquillo”, de Huelva, eran los pilotos de los otros dos navíos. Hasta el 20 de febrero costearon la isla Fernandina (Cuba). Alcanzada la punta de San Antón, salieron a mar abierto. Siguieron dos días con sus noches de fuerte tormenta, según Bernal, tan fuerte como para poner en peligro los barcos, y en todo caso suficiente como para consolidar la duda sobre el objetivo de la expedición, porque tras la tormenta podría sospecharse que las naves estaban perdidas. Luego tuvieron veintiún días de bonanza, tras los cuales vieron tierra y, muy próxima a la costa y visible desde los barcos, la primera población de gran tamaño avistada en América, con las primeras casas de cal y canto. Los españoles, que evocaban lo musulmán en todo lo que, siendo desarrollado, no fuera cristiano, llamaron a esta primera ciudad descubierta en América El gran Cairo, como luego llamarían mezquitas a las pirámides, y en general a cualquier centro religioso.
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  "Es razonable designar a este momento como el descubrimiento de Yucatán —incluso "de México", si se entiende México en su sentido y con sus fronteras modernas—, pero debe recordarse que los expedicionarios de Hernández no eran los primeros españoles que pisaban Yucatán. En 1511 un barco de la flota de Diego de Nicuesa, que regresaba a La Española, naufragó cerca de las costas de Yucatán, y algunos de sus ocupantes consiguieron salvarse. En el momento en que los soldados de Hernández avistaron y nombraron a El gran Cairo, dos de esos náufragos, Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero, vivían en la zona de Campeche, hablaban el dialecto maya de la zona, y el segundo incluso, parece que gobernaba una comunidad indígena. Eso no quita el mérito del descubrimiento a Hernández: al descubrimiento suele exigírsele que el hallazgo sea un acto voluntario, no un naufragio, y se le requiere también cierta prestancia y superioridad; los náufragos de Nicuesa que no fueron muertos por los nativos, acabaron, como era de esperarse, sometidos por ellos". (Wikipedia)

   "Ekab fue una de las cuatro provincias prehispánicas en las que estaba dividido el territorio que hoy ocupa Quintana Roo a la llegada de los españoles. Considerado uno de los asentamientos más grandes de la región, tomó su nombre de un poblado maya de gran importancia ubicado en la punta noreste de la actual Boca Iglesia. La extensa provincia también comprendía el asentamiento de Cuzamil así como Zamá, Xelha, Polé, Xamaná, Mochi, Pachihomhom, Conil, Cachi y Kantunilkin, entre otras.

   "Fue un sitio crucial para la navegación y el comercio, además de ser la entrada a la península. Desde aquí se comerciaba, tanto al altiplano central mexicano como a Centroamérica, abundante miel y productos diversos tales como: piedras finas, plumas preciosas, metales, obsidiana, oro, sal y cerámica, provenientes de la cuenta del Montagua en Honduras y de la región de Ulúa; así mismo se intercambiaban otros artículos ya fuera materias primas, productos elaborados o manufacturados en talleres: figurilla de barro, esencias, pigmentos, telas y ropa, corales, conchas y caracoles; diversos tipos de comestibles y carnes tratadas.

   "En la ciudad de Ekab se sostuvo la primera contienda de la conquista, en el punto conocido como Cabo Catoche. Después de su conquista, se convirtió en encomienda otorgada a Juan Contreras y en 1574, con una población estimada en mil habitantes, fue cedida a Juan de Cárdenas. Un registro hecho por éste encomendero indica que en 1519 ya existía una iglesia consagrada a San Clemente, con sacristía y coro, en una nave de bóveda de medio cañón corrido sobre una plataforma rectangular a la que se accedía por escaleras laterales. Un monasterio pintado de blanco con algunas grecas y símbolos religiosos en colores azul, amarillo, verde y rojo, con celdas para los frailes, capilla, comedor, cocina y sala de resguardo o biblioteca, en sus muros internos se apreciaba una variedad de ventanales en forma de ojo de buey, a manera de nichos, algunos rectangulares, todos protegidos por maderos labrados.

   "La iglesia tuvo en su mejor época retablos y diversas cruces de madera tallada, patios con imágenes, ornamento, coro y frontales y un buen número de campanas. El catálogo de iglesias en 1582 sólo registra cinco pueblos en esta zona: Cachí, Conil, Ekab, Polé y Zamá. Durante el siglo XVI la región surgió el acoso constante de piratas que, sumado a una gradual disminución en su población desde los primeros años de la colonia, provocaron el desplome de la economía de Ekab lo que, a la postre, obligó a sus pobladores a reubicarla un poco más al interior de la península. Pese a esto, continuó siendo atacada por los piratas y en 1717 fue saqueada y destruida.

   "Desaparecido parcialmente el pueblo, la calma volvió a la región a principios del siglo XVII, una vez que el capitán Juan Bautista Gual repelió a los piratas de manera definitiva y Ekab se convirtió en una encomienda particular, esta vez sin monasterio y sin iglesia. A la fecha conserva la mayor parte de sus vestigios arqueológicos." (1) Ekab quiere decir "tierra negra", eek: negro. kab: tierra.

  "El descubrimiento de El Gran Cairo, en marzo de 1517, fue sin duda un momento crucial en la consideración de las Indias por los españoles: hasta entonces, nada se había asemejado a las historias de Marco Polo, o a las promesas de Colón, que adivinaba Catay —y hasta el Jardín del Paraíso— tras cada cabo y en cada río. Lejos todavía los encuentros con las culturas azteca e inca, El Gran Cairo era lo más parecido a ese sueño que los conquistadores habían contemplado hasta entonces. De hecho, cuando llegaron noticias a Cuba, los españoles reavivaron su imaginación, creando otra vez fantasías sobre el origen de los pueblos descubiertos, que remitían a "los gentiles" o a "los judíos desterrados de Jerusalén por Tito y Vespasiano". De la importancia que se dio a las noticias, objetos y personas que Hernández llevó a Cuba da idea la rapidez con la que se preparó la siguiente expedición que Diego Velázquez encargó a Juan de Grijalva, pariente suyo y persona de su confianza. Las noticias de que en esa isla de Yucatán había oro, confirmadas además con entusiasmo por Julianillo, el indio prisionero desde la batalla de Catoche, cebaron el proceso que concluiría con la Conquista de México por la tercera flota enviada, la de Hernán Cortés. (Wikipedia)

   "Al informar en Cuba Hernández de Córdoba del resultado de su expedición, el Gobernador Diego Velázquez se apresuró a solicitar a la Corona Española y a la Santa Sede la erección de un obispado en las tierras recién descubiertas. En respuesta, el 13 de noviembre de 1518, el rey español firmó las capitulaciones respectivas y solicitó al Santo Padre, León X (Juan de Médicis), la erección de un Obispado con el nombre de Carolense, en honor a Carlos V. Luego de cubrir los trámites eclesiásticos, el 24 de enero de 1519, León X, mediante la Bula Sacri Apostolatus Ministeri, erigió la diócesis sin fijarle límites, dado lo difusos y confusos que eran los datos sobre Yucatán en esos lejanos años, refiriéndose la bula a las nuevas tierras como “(...) sea isla, tierra firme o lo que fuere”. La nueva demarcación religiosa fue dedicada a Santa María de los Remedios, y a la iglesia que se construiría a las “(...) riberas del mar, donde aportara la expedición de Hernández de Córdoba (...)” se le asignó como patrono a San Clemente. Como obispo de la nueva diócesis fue nombrado el aragonés Fray Julián Garcés, quien de acuerdo a las dificultades de ese tiempo para viajar, debía esperar hasta encontrar acomodo en alguno de los barcos que iban hacia el llamado Nuevo Mundo". (2)


  Ya en el siglo XVII aparece anotado en un mapa de península de Yucatán el sitio entre el Cabo Catoche y la Isla de Holbox como "Iglesia Arruinada", haciendo clara referencia al templo de San Clemente.

Fuentes:

1.- Enciclopedia de Quintana Roo. Juan Ángel Xacur, Director. Gobierno del Estado de Quintana Roo. Chetumal, 1998. Tomo 3. pp. 197-199.

2.- Boca Iglesia cuna de la Iglesia Católica en México. Diario El Quintanarooense. 8 de septiembre 2013.

1 comentario:

  1. Excelente artículo. Muchas gracias por publicarlo. Saludos cordiales

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