viernes, 7 de marzo de 2014

Llover a cantarazos: la manifestación de Ixchel y de Tláloc.

   La frase es más que conocida, eso de "está lloviendo a cantarazos". La entendemos muy bien, significa que es una lluvia fuerte, literalmente es como dejar caer toda el agua contenida en un cántaro de tal dimensión que, incluso, nos llega a atemorizar. Caminaba por una de las salas del Museo Nacional de Antropología, en donde, además de la espectacular muestra de objetos sacros y decorativos de los antiguos mexicanos vemos una selección de pinturas de un corte nacionalista intenso, producto del conocimiento y del pincel de los más renombrados artistas de la década de los sesenta del siglo XX y en una de ellas, en cuanto la vi lo que pensé fue precisamente: está lloviendo a cantarazos.

   Lada es producto de la casualidad y nada más por que sí, todo tiene una explicación, un origen, una razón de ser representada de tal o cual manera. En el caso de esta lluvia intensa lo que nos dice son dos cosas, dos bases, por así decirlo, de los pilares mayores de las antiguas civilizaciones mexicanas: mayas y aztecas. En el caso de los mayas es debido a que una de las deidades, la más importante de las femeninas era Ixchel. Diosa de la luna, el amor, de la gestación, del amor, de los trabajos textiles y de la medicina. Esposa del sol. en una palabra, la manifestación de lo dual. Y su representación era con un conejo, un tocado de serpientes y un cántaro.

   La serpiente representa a la tierra, mayas, aztecas, toltecas, para todos ellos eso era su significado, el que Ixchel la tenga trenzada en su cabeza nos dice de la intrínseca relación de ella que es la vida, con la tierra, el cántaro es un contenedor, supongo que, al igual que en la civilización Azteca, no era uno, sino cuatro, los cántaros utilizados. El cuatro representaba la dimensión, los rumbos, los caminos, y ellos coincidían en un punto: el ombligo. Curioso es ver de nuevo la misma idea entre ambas culturas, pues Meztli, la luna azteca, estaba asociada también al conejo y el conejo, en la antigua Europa, era el símbolo de vida. Quizá todo esto sea debido a que es el conejo el animal que tiene el tiempo de gestación más corto de todos los conocidos, de 26 a 35 días. El conejo significa vida, gestación y el que se le asocie a la luna es, creo, debido a que de una lunación a la siguiente ya puede haber nuevos conejos, es decir, más vida.

  Esta es la representación de Meztli en el Códice Borgia, es un conejo... dentro de un cántaro, ¿es eso un cántaro? bueno, eso parece a simple vista, pero, al verlo con calma más bien representa la vida, la gestación pues ese "cántaro" no es otra cosa que el vientre materno, el cual está lleno de líquido amniótico que, cuando inicia el parto sale a... digamos, cantarazos. Es una representación de vida más que clara.

  Y esta es la representación de la estrella, que bien podemos suponer que no es cualquier estrella, sino la más notoria en el firmamento observado desde la región maya: Venus, la estrella que surge por el oriente, sitio en donde estaban los santuarios de Ixchel: Isla Mujeres y Cozumel; pero las cosas no terminan allí, este glifo que vemos es el de Lamat, asociado a la estrella, al número 5 y al conejo. Nuevamente la idea simbólica vuelve a coincidir.

   Sabemos bien que los patrones de belleza entre los antiguos mayas distaban en mucho de lo que hoy día asociamos con ella. Esta es una representación de Ixchel, es vieja, encorvada, ella va asociada al amor, a la vida, a la gestación, al parto, a la luna y, claro es, a la vida. Lleva su cántaro, que, en ocasiones vacía sobre la tierra para luego de que caiga la lluvia se genere más vida y alimentos.

  Y esta es otra representación, meramente artística, de Ixchel ya que no porta los elementos, los atributos que debería tener, en cambio le han asignado lo que hoy día entendemos por atributos: unos redondos senos. Pero la idea del cántaro y de la lluvia, no termina allí pues, dentro de las leyendas nahuas hay una que nos hace entender aun mejor la idea del "llover a cantarazos", la cual tiene como personaje principal a Tláloc.

  Tláloc, "deidad de la lluvia entre los mexicas. Su nombre Tlaloctli, significa en náhuatl "néctar de la Tierra", el vino que la embriaga para que produzca exuberante vegetación. En figuras y códices, Tláloc aparece con la cara cubierta por una máscara compuesta de dos serpientes que forman un torzal a manera de nariz con los cuerpos enroscados en torno a los ojos y sus colas sirviendo de bigotes. Esta doble serpiente se refiere a que Tláloc es la serpiente de nubes que aparece en el cielo, de donde se cuelga para provocar una tormenta. Tiene asignado el color azul, que es el de las aguas. De azul estaban pintados sus templos, como el de Tajín. Su imagen, sin embargo es anterior a los nahuas, ya que aparece en la gran cultura materna de Mesoamérica, la olmeca, con máscara de tigre, imagen sublimada en alto relieve en la gran pirámide teotihuacana de Quetzalcóatl. Tláloc tiene cuatro ayudantes, los tlaloques, uno en cada punto cardinal, que simbolizan a las nubes. Ellos portan una vasija con agua y empuñan un bastón. Al luchar entre sí rompen sus cántaros con los bastones y producen el trueno y el rayo (los fragmentos de las vasijas) y la lluvia (el agua contenida en ellas)". (Tomado del Códicie Ixtlilxóchitl, Artehistoria)



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