martes, 18 de marzo de 2014

Templo de Nuestra Señora de Loreto. Centro Histórico de la Ciudad de México.

   Desde unas calles antes de llegar a este templo llama la atención su gigantesca cúpula. Ya cuando estamos frente a él vemos una fachada más bien sencilla, en la que impera la geometría, ya no hay barroquismos, a pesar de estar en un templo jesuita y en la zona centro de la ciudad de México en donde, si algo abunda, además de templos, es todo tipo de manifestación barroca... aquí sucedió algo que lo hace diferente... veamos.

   Cada orden religiosa tiene una advocación mariana favorita. Así vemos a Nuestra Señora de los Ángeles con los franciscanos; Nuestra Señora del Rosario con los dominicos; la virgen de la Cinta con los agustinos y a Nuestra Señora de Loreto con los jesuitas. Ellos, originalmente tenían en esta zona el colegio de San Gregorio, y anexo a él la capilla dedicada a la virgen de Loreto, imagen que tiene una historia singular que habla de la traslación de la Santa Casa, en donde la virgen María vivió y que un buen día fue transportada por ángeles a un punto en Italia cercano a Ancona.

   En este Bable hemos visto, hasta donde buenamente recuerdo, la Casa Santa en un templo de Loreto, Baja California Sur y la otra en el extraordinario templo de San Francisco Javier en Tepotzotlán. Y vemos ahora, como único decorado del templo de Loreto en la ciudad de México, este tablero en donde está la escena de la traslación de la Casa Santa y encima, la Virgen de Loreto.

   "Hacia la segunda mitad del siglo XVII, según Rosell y Sonia Lombardo, un sacerdote jesuita llamado Juan B. Zappa llegó a México procedente de Lombardía y trajo una cabeza de la Virgen de Loreto y otra del Niño Jesús, talladas, según afirmaba este padre, por el evangelista San Lucas de Nazaret. Cuando este sacerdote tuvo que trasladarse a Tepotzotlán, le encomendó al padre Juan María de Salvatierra que se hiciera un sitio donde se veneraran las imágenes, por lo que de inmediato se realizaron obras en el bautisterio de la iglesia del Colegio jesuita de San Gregorio, para adaptarlo como capilla para colocar en ese sitio las imágenes de la virgen y el niño; la capilla se estrenó el 5 de enero de 1680

  "Poco tiempo después, en 1682, debido a que el culto a la Virgen de Loreto aumentaba paulatinamente, se decidió hacer la reconstrucción de la antigua capilla, gracias a la donación de treinta y cuatro mil pesos que el capitán don Juan de Chavarría y Valero, hizo para tal fin. La iglesia fue dedicada en 1685 y las torres se terminaron en 1691 . La imagen continuó siendo objeto de culto en su capilla hasta el año de 1767, cuando ocurrió la expulsión de los sacerdotes jesuitas de todos los dominios de la corona española. Una de las consecuencias de tal medida fue que el colegio de San Gregorio tuvo que cerrarse, junto con la iglesia y la capilla donde se veneraba a la Virgen de Loreto, esta última fue retirada de la capilla y trasladada al templo del convento de monjas de la Encarnación. (1) 

  Así como este templo, fueron más los que cerraron de pronto, luego de la expulsión de la Orden de la Compañía de Jesús. No fueron solo templos y colegios, sino conventos y numerosas haciendas. El saqueo no esperó, de toda la riqueza que había mucha desapareció de las propiedades que fuera de los jesuitas, luego se formarían las "Temporalidades" para administrar y vender todo aquello que les perteneció. Con el abandono, el templo de Loreto comenzó a desmoronarse pero el culto a Nuestra Señora de Loreto siguió al grado que, para 1809 se mandó construir un nuevo templo, justo en el mismo sitio en donde estuvo la capilla.

  El conde don Antonio Bassoco fue quien costeó el nuevo templo, los proyectos para su construcción fueron presentados por el afamado arquitecto Manuel Tolsá, y el maestro mayor en arquitectura Ignacio Castera, ambos coincidían en un recinto en el que se levantara una enorme cúpula; Bassoco eligió el proyecto del segundo. Para el 29 de agosto de 1816 este majestuoso templo era bendecido, convirtiéndose así en la última obra levantada en el virreinato de Nueva España.

  Pero hubo un problema desde el principio, no se calculó debidamente el peso de la obra y el hundimiento comenzó a ser notorio, especialmente del lado oriente, incluso las paredes de ese canto se construyeron con material más ligero, aun así el hundimiento continuó. Vendrían luego los problemas que todos los templos enfrentaron luego de las Leyes de Reforma, si bien aquí no hubo exclaustración alguna, el abandono, la falta de mantenimiento y la lluvia abundante en la ciudad intensificó la destrucción del recinto.

  Leemos en varias descripciones que hay en la red del templo de Loreto de la ciudad de México que es uno de los más espléndidos en todo el centro histórico, cosa que salta a la vista pues, desde que entramos allí somos abrazados por una mole que envuelve, haciéndonos de inmediato imaginar lo que este lugar sería si se le hubiera dado el mantenimiento adecuado. Dicen por ahí que esta bien puede ser la "joya de la corona" si el día en que se le de una intensa restauración. Este es, sin lugar a dudas, uno de los recintos imperdibles que hay en el centro de la gran ciudad de México.














  El culto al Niño Dios, aquí como en muchos otros templos mexicanos y la fe popular, aunada a las tradiciones arraigadas da por resultado el que ahora existan verdaderas exhibiciones de ofrendas, en este caso de juguetes para ese Niño Dios.

  Y ni que decir de esta idea llevada literalmente a la práctica con lo de la Casa Santa, su traslación, la Virgen de Loreto y estas ofrendas que no son otra cosa más que "casitas".


Fuente:

1.- Elvia Pérez RodríguezLaila Elvira y Rodríguez Parga, Juan Luis. Templo de Nuestra Señora de Loreto en la ciudad de Méxic. Seminario de Arquitectura y Vida Cotidiana. Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel Castillo Negrete. México. Este documento es sumamente interesante e informativo, lo puedes leer completo aquí.

3 comentarios:

  1. Aunque son muchos los templos en el centro histórico que necesitan urgentemente una intervención, este templo junto con el de la Santísima Trinidad son los que lo requieren de inmediato, de nos ser así estaríamos perdiendo irremediablemente dos verdaderas joyas arquitectónicas

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  2. Efectivamente urge que las autoridades correspondientes, apoyen en estas obras tan hermosas que se encuentran en el Centro Historico de México, para que no se pierdan.

    Rosa de María

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  3. Estoy completamente de acuerdo. Se trata de un ejemplo excepcional de arquitectura neoclásica, con traza y unos volúmenes puros y limpios que asombran por la teatralidad que generan.
    Los espacios encadenados con unas proporciones armoniosas.

    Debería implicarse el Gobierno de la Nación para recuperar un edificio tan excepcional e incluirlo en un circuito de arquitectura neoclásica que con Tolsa tiene notables ejemplos en la Ciudad de México.

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