sábado, 8 de marzo de 2014

La Parroquia de San Miguel Arcángel, centro histórico de la ciudad de México.

   Recuerdo que leí una vez que en la ciudad de México, en la época virreinal fueron 84 los templos levantados en ese espacio que hoy conocemos como Centro Histórico y que está dentro del catálogo del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Seguramente era algo fantástico andar por las calles de la ciudad en las primeras décadas del siglo XVII cuando, haciendo a un lado los malos olores, el lodo, las heces fecales y todo eso que inundaba a la ciudad, el impacto visual de seguro era impactante: construcciones por todos lados.

   Estamos en lo que era el límite sur de la ciudad colonial, un poco más adelante estaban las capillas de Tlaxcoaque y la de San Antonio Abad, ya en zona de pueblos indios, en cambio esta que ahora visitamos era uno de los templos en los que el acceso era exclusivo para españoles. Se dice que fue Pedro de Arneta quien la diseñó y construyó, se dice que gozaba de ciertos privilegios concedidos por el Vaticano como que si las peticiones, los rezos profundos y las buenas aportaciones económicas eran hechos aquí, había la posibilidad que un alma en pena, una en el purgatorio, luego de cumplir con esos tres pasos... el alma era liberada del  Puegatorio.

  Quizá sea por eso que en una pared en la hoy calle de José María Izazaga hay este ex voto con una escena del purgatorio en la que leemos en latín: "Sancta e Salúbris est Cogitatio pro Desunctis ist Exorare uta Peccatis Solvantur. Mach 12". Se trata de una cita bíblica, tomada de Macabeos 12:43-46 que dice: "Después de haber reunido entre sus hombres cerca de dos mil dracmas, las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrección. Pues de no esperar que los soldados muertos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos, más si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que se duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso. Pore so mandó hacer ese sacrificio expiatorio en favor de los muertos, a fin de que fuera liberados del pecado.” Efectivamente, estamos hablando del purgatorio y de su "liberación".

   Notamos, para comenzar, este estupendo relieve de San Miguel, en la más pura representación novohispana, con esos pantalones afaldados, las botas de época, el sombrero con, al menos, cuatro plumas, posado sobre cuatro "puti", es decir cuatro querubines que, seguramente están a su servicio. Y claro que lo están si él es el príncipe, el príncipe de la Milicia Celestial.

   M de F. 1877. ¿Qué será? esta placa las hay en varios edificios del centro histórico, el año que marca se considera como el inicio del porfiriato, pero no sé que es lo que está marcando exactamente.

   Siendo esta la segunda parroquia de la ciudad de México, tenía un terreno grande, en la actualidad el inmueble da pared al sur con la calle Izazaga.

   Vemos un detalle, muy sencillo, pero de una fuerza tremenda: el triángulo.

   "Esta parroquia se fundó en la antigua iglesia de San Lucas Evangelista en 21 de enero de 1690, de allí se pasó el 17 de octubre de 1692 a donde actualmente existe con el nombre de San Miguel Arcángel y fue dedicada el año de 1714. La situación del templo es de oriente a poniente, hacia aquel viento la puerta principal. El altar mayor es muy hermoso y además tiene el templo otros seis al sur y al norte. Junto al presbiterio, al lado del Evangelio, hay una capilla consagrada a la virgen del Pilar, patrona también de la parroquia; otra capilla dedicada a San José, se encuentra en el cuerpo de la iglesia por la parte norte

   "La iglesia fue compuesta al estilo moderno quedando los altares estucados en el año de 1850. Al encargarse de la parroquia el Doctor D. José Soltero Zúñiga; espaciosa y con amplias ventanas, disfruta de mucha luz; adornan su frente dos torres y la carátula del relox; goza de varias preeminencias, algunas de ellas concedidas por el pontífice Pio IX.

  "La administración de la parroquia comienza por el sur desde la esquina de Monserrate hasta la que está frente a la fuente de San Pablo; sigue por el oriente hasta la esquina de Balvanera y por el norte, en línea recta, comprende la calle de Capuchinas y continua por el poniente hasta terminar en la misma esquina de Monserrate. Antes de 1861 había allí una cofradía con dos fincas cuyo valor era de ocho mil quinientos pesos. Anualmente celebraba en ese templo una fiesta los individuos del gremio de matanceros.

   "En la epidemia que azoló a la capital el año de 1737 hubo la necesidad de abrir nuevos camposantos, uno de ellos en la jurisdicción de San Miguel, detrás del templo de San Antonio Abad, siendo necesario muchas veces, que los mismos sacerdotes llenaran de tierra las fosas porque faltaron operarios.

 "La parroquia de San Miguel, ayuda de la del Sagrario, prestó grandes auxilios a los contagiados en aquella epidemia; el viático no descansaba en todo el día sin que por los tortuosos callejones pudiera penetrar el coche o carroza que lo conducía, distinguiéndose por su celo caritativo el cura D. Bernardo Yun e Ibarbia". (1)

  "La parroquia de este nombre se fundó en la antigua iglesia de San Lucas Evangelista, en 21 de enero de 1690, de allí se pasó a la iglesia en donde hoy existe, bajo la advocación de San Miguel Arcángel, el 17 de octubre de 1692, conduciendo al Santísimo Sacramento, de la antigua iglesia a la nueva, en una devota y solemne procesión y colocándolo el cura del Sagrario a las ocho de la mañana. La dedicación de este templo tuvo lugar en el año de 1714. Se halla situada de O. a P., a este viento, el altar mayor, y a aquel la puerta principal. Además del altar mayor, que es hermoso, y está dedicado al Arcángel San Miguel, tiene cuatro por la banda del N. y cuatro por la del S. Estos altares están dedicados a las imágenes siguientes: S. Gabriel y S. Rafael, la Purísima Concepción, en cuyo altar se venera una reliquia de S. Pacífico; Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora de Guadalupe, san Antonio, san Juan Nepomuceno y el de los santos Custodios.

"Junto al Presbiterio, del lado del Evangelio, hay una capilla consagrada a Nuestra Señora del Pilar, que se venera también como titular, juntamente con la del Arcángel San Miguel. En el cuerpo de la iglesia, por la banda del N., existe otra capilla dedicada al patriarca Sr. S. José, que tiene a más del altar mayor, el de Nuestra Señora de la Luz y del Divino Pastor. En el año de 1850, cuando se encargó de esta parroquia el Sr. Dr. D. José Sotero Zúñiga, proyectó con el mayor empeño reformar el templo, lo cual se llevó a cabo de manera que en la actualidad, sus altares están fabricados de oro y estuco, al estilo moderno. Es espacioso y disfruta de buena luz por el número proporcionado de ventanas que tiene.

  "Su S. el señor Pío I, por rescripto del 5 de febrero de 1857, tuvo a bien conceder a esta iglesia la gracia de que en ella se use el ornamento azul para la celebración del Santo Sacrificio de la Misa, en los días de la festividad, octava, infraoctava de la Inmaculada Concepción de María Santísima, y en las misas votivas de la misma, en los sábados que lo permita el rito. Posteriormente se hizo extensiva esta gracia al Convento de S. Francisco, al de la Concepción y a algunas otras iglesias.

  "La administración de esta parroquia comienza por el S., desde la esquina de Montserrate hasta la que está frente a la fuente de S. Pablo: por el O., desde esta esquina hasta la de la Estampa de Balbanera; por el N. sigue en línea recta por las calles de las Rejas de Balbanera hasta la esquina de la calle de Capuchinas; y desde aquí, por el P., continua hasta terminar con la esquina de Montserrate, donde dio principio. Según periódicos que se publicaban en 1861, fueron extraías en el mes de marzo de ese año, de orden del gobierno de Juárez, los vasos sagrados pertenecientes a la iglesia, y algunas alhajas de la propiedad del Sr. Zúñiga, quien recibió muchos ultrajes de los comisionados para el cateo. La cofradía del Santísimo Sacramento, fundada en esta parroquia, tenía antes de 1861 dos fincas cuyo valor era de 8,500 pesos. La administración espiritual está encomendada a un cura y dos vicarios". (2)



 Fuente:

1.- Rivera Cambas, Manuel. México pintoresco, artístico y monumental. Tomo II. Imprenta de la Reforma. México 1882. p.194

2.- Alfaro y Piña, Luis. Apuntes sobre la fundación de las parroquias en la ciudad de México. Imprenta Literaria. México, 1867. pp.11-14

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