sábado, 1 de agosto de 2015

Una ofrenda de pan para San Pedro y San Pablo en la Tierra Caliente de Michoacán

  Esto lo vi en un pueblo de la Tierra Caliente michoacana, justo en la rivera poniente del río Cuzamala, el que forma la división entre los estados de Guerrero y Michoacán, me encontraba en Ciudad Altamirano, es decir, de "este lado" del río y fui "al otro" a conocer el pueblo de Riva Palacio, del municipio de San Lucas, eran los primeros días de julio.

  Lo primero que encuentro es una glorieta en la que al centro se levanta una estatua, se trata de Vicente Guerrero, representado de un modo distinto a como regularmente lo vemos pues se ve un Guerrero guerrero, sin uniforme militar, pisando con la izquierda un yelmo que no corresponde a la época de la Independencia sino a la de la conquista, de su mano izquierda pende una cadena, símbolo inequívoco de la libertad. Sigo caminando, veo que el pueblo es más bien nuevo, no se ven vestigios de construcciones antiguas, al fondo hay una torre, hacia allá camino.

    Se trata de la parroquia, cuya fiesta patronal acaba de pasar, el pueblo está dedicado a San Pedro y San Pablo, entré a ver el templo sin grandes espectativas y con el detalle de que se estaba oficiando una misa, con poca, muy poca concurrencia, conté los participantes, éramos diez, pero yo no entré con la intención de participar de la celebración, solamente quería conocer el templo, así que pocas fotografías pude hacer.

   Regularmente cuando hay Oficio no tomo fotografías pues bien se que es una falta de respeto, pero esta vez veía algo que era poco común. Estaban las imágenes de San Pedro y San Pablo en un triciclo, quiero pensar que se valieron de él para hacer las procesiones, estaba muy adornado, con collares de flores amarillas, cosa común por la zona, la de colocar collares a los Santos o a las autoridades cuando asisten a algún acto oficial, incluso es común verlo cuando hay campañas políticas.

   Y había algo aun más interesante, eran dos palos atravesados luego de la entrada al templo, de ellos colgaban varias bolsas de plástico que contenían pan, lo más seguro era que el día de la fiesta estaba totalmente lleno de bolsas, ahora sólo había unas cuantas, una ofrenda de pan dedicada a San Pedro y a San Pablo, cuya festividad es el 29 de Junio.

    Curioso, y a la vez no tanto, pues por asociación de ideas intuyo que, siendo el pan hecho de trigo, se está ofrendando como agradecimiento a ese "mantenimiento", veo una fuerte raíz prehispánica en este hecho, claro que, cambiado el concepto del maíz por el del trigo y el de la tortilla por el pan, pero siendo en la actualidad un mestizaje total el que vivimos, igual acompañamos el alimento diario de tortillas que de pan, agreguemos a esto la idea del pan litúrgico, que es la hostia.

   Me persigno, salgo del templo haciendo algunas tomas más y veo que, por modernos que sean los recintos, las ideas están tan arraigadas que se manifiestan de este modo: colgando el pan en señal de agradecimiento a los favores recibidos durante un año y pidiendo que continúen por el siguiente. Interesante, con cabe duda.



   Moraleja: en todo pueblo mexicano, por pequeño que sea, por poco atractivo que aparente, siempre encontraremos algo interesante, algo que nos hará reflexionar.


No encuentro referencias que me hagan sustentar mi idea, referencias en México, pero sí las encuentro en Colombia, en donde sobrevive la tradición de las Guaguas, no solo allí, sino en toda la región andina. Si el tema te interesa, te recomiendo este enlace.

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