martes, 11 de agosto de 2015

Riquísimo viril de toro y ricas tostadas: Las comidas afrodisiacas

    Nunca he sido afecto a comer cueritos, mucho menos patas de puerco en vinagre, me parecen repugnantes por la consistencia que tienen, y ni que decir de la idea que produce una pata o los pellejos de este animal, ahora bien, hay comidas que, al envolverlas en la leyenda, más que medieval, leyenda primitiva de que al comer los genitales de un toro, de un león o de cualquier otro animal que muestra su bravura, esto nos será transmitido. Y si a esas ideas nos vamos, recordemos aquella tradición griega de que los filósofos mantenían relaciones sexuales con sus pupilos pues se pensaba que el semen transmitiría esa sabiduría, o poder, en caso de los guerreros... pues como qué no ¿o sí?

   Y sucede que, dicen por ahí en el Bajío que al comer Viril de Toro, que es su parte genital, tendremos el vigor propio de una dosis de Viagra. Fantasías en las que se van envolviendo ciertas tradiciones. Hay quien gusta de estos productos que adquieren un sabor salado al estar cociéndose en vinagre, a mi en lo particular no me agradan, pero ahí están, las encontrarás con facilidad en las plazas o mercados de casi todas las poblaciones del Bajío y veo en la red que igual lo encuentras en otras regiones de México.


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