jueves, 13 de agosto de 2015

Coatlicue renació hace 225 años.

   Hoy es 13 de agosto, el día pasa casi desapercibido para muchos, por no decir que para todos. Algunos celebrarán algún aniversario el día de hoy, o su santo, si es que llevan por nombre el de Hipólito, Casiano, Radegunda o Ponciano. El 13 de agosto fue el día en que la gran Tenochtitlán calló y es en nuestro calendario civil, el día en que México pasa al dominio de la Corona española, en un día como hoy de 1521. El 13 de agosto era, en la Nueva España un día de celebración se le conocía como El Paseo del Pendón, en él salían todos, gobernantes civiles, militares y eclesiásticos, además de la encumbrada sociedad novohispana a lucir sus mejores galas casi igual que el día del Corpus. Y ocurrió que, un día como hoy, de 1790 apareció un monolito que dejaba ver la grandeza, esplendor y elegancia que hubo en Tenochtitlán, aparecía Coatlicue de las entrañas de la tierra, era esto, por así decirlo, un renacimiento de la civilización azteca.

  Coatlicue emergía quizá del Mictlán justo en el "ombligo del mundo", en ese lugar que hoy conocemos como el Zócalo, allí fue encontrada, reencontrada "nuestra madre venerada", la madre de los dioses, la madre gestante de Huitzilopóchtli apareció allí frente a una de las puertas del Palacio Nacional que entonces era el Palacio Real, lugar en donde vivía el virrey en Turno, el Segundo Conde de Revilla Gigedo, don Juan Vicente de Güemes Padilla Horcasitas y Aguayo, ese que tuvo como preocupación principal el embellecer la capital del virreinato y justo ocurrió que, limpiando y nivelando la Plaza Mayor, encuentran, un día como hoy, la piedra de la Coatlicue.

   “Con ocasión, pues, de haberse mandado por el gobierno que se igualasen y se empedrasen la Plaza Mayor, y que se hiciesen tarjeas para conducir las aguas por canales subterráneos; estando excavando para este fin el mes de agosto del año inmediato de 1790, se encontró a muy corta distancia de la superficie de la tierra, una estatua curiosamente labrada en piedra de extraña magnitud, que representa uno de los ídolos que adoraban los indios en tiempo de su gentilidad. Pocos meses habían pasado cuando se halló la otra piedra, mucho mayor que la antecedente, a corta distancia de ella y tan poco profunda, que casi tocaba la superficie de la tierra, la que se veía por encima sin labor alguna; pero en la parte de abajo que asentada en la tierra, se descubrían varias labores. Sacadas ambas, se condujo la primera a la real universidad, y la segunda se mantuvo algún tiempo en el mismo lugar en donde se halló; pero ya en su natural situación vertical, pudiendo así registrase con facilidad todo lo que hay en ella grabado”. (1)

   “Por las diligencias jurídicas consta, que el día 13 de agosto de 1790, día memorable por haber sido el mismo en que se tomó posesión de la ciudad por el rey de España el año 1521 (aunque dos de los testigos equívocamente dicen que fue el día 14); estando excavando para formar el conducto de la mampostería por donde deben caminar las aguas, se halló inmediata a los cajoncillos que llaman de Señor San José, a distancia de cinco varas al norte de la acequia, y treinta y siete al poniente del real palacio, la estatua de piedra, cuya cabeza estaba a la profundidad de vara y tercia, y el otro extremo, o pie, poco menos de una vara. Que el día 4 de septiembre, a la media noche, se suspendió y puso en situación vertical, por medio de un aparejo real a doble polea: y que a la misma hora de la noche del día 25, se extrajo de aquel lugar, y se colocó enfrente de la segunda puerta del real palacio, desde donde se condujo después a la real universidad”. (2)

  Y ocurrió lo inesperado, aunque sospechado, la gente, el pueblo, comenzó a visitar la Real Universidad para llevarle alguna ofrenda, sean flores que velas a Coatlicue, el virrey, el obispo, la autoridad en general, mandó prohibir el acceso del pueblo al recinto pues bajo ninguna circunstancia permitirían esas manifestaciones de idolatría en pleno dominio español, es decir, Católico, el más católico de los reinos europeos.

  Ya en el Porfiriato la piedra sería trasladada al Museo Arqueológico, luego, en 1964 al Museo Nacional de Antropología e Historia, sitio en el que la podemos admirar hoy día. Coatlicue renació el 13 de Agosto de 1790... hace 225 años.

  Esta fotografía nos dice el lugar justo en donde fue encontrada Cuatlicue, no sé si aun exista, en Street Finder no logro verla. La imagen la tomé del sitio: Guía del Centro Histórico.

Fuente:

1.- De León y Gama, Antonio. Dos piedras. INAH. México, 2009. p.2

2.- Ibid. p.10

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