viernes, 14 de agosto de 2015

En el México antiguo los muertos se celebraban en Agosto.

   No, no estamos desfasados en el tiempo ni tampoco quiere decir que esté "anticipando vísperas", como decía mi abuelita; sucede que eso que nosotros conocemos como Día de Muertos y que cada año cobra más auge en el país... incluso ya se está celebrando (tengo entendido) en otros lugares con los matices propiamente mexicanos; pues esa festividad en el México antiguo se celebraba en el Julio y Agosto de nuestro calendario actual, ese que conocemos y usamos, que es el Calendario Gregoriano. Esta vez nos apoyamos en la obra del pintor J. Concepción Carbajal, y en lo escrito por Francisco Javier Clavijero para sustentar la idea de que en estos días, si no hubiéramos tenido evangelización, estaríamos en plenas festividades de muertos.

   Y entramos en los matices católicos, hace poco, el 16 de agosto, tuvimos la festividad de la Virgen del Carmen, misma que está asociada a Venus, que es patrona de los marinos por ser venus, entre otras, la estrella que los guía a buen puerto cuando hacen travesías por los oscuros mares. Esa fecha marca el inicio del tiempo conocido como Canícula y, dice Clavijero: "En el octavo mes, que comenzaba el 16 de julio, hacían una solemne fiesta a la diosa Centéotl  bajo el nombre de Xilonen, porque, como insinuamos en otro lugar, le mudaban el nombre según el estado en que se llamaba el maíz. En esta fiesta la llamaban Xilonen porque la mazorca de maíz cuando está en leche, como sucede por este tiempo, se llama xilotl". (1)

   Especifica Clavijero que el noveno mes comenzaba el 5 de agosto en el cual se celebraba la segunda fiesta del año dedicada a Huitzilopochtli, ceremonia en la cual se adornaba profusamente con flores. El mes anterior, iba del 16 de julio al 4 de agosto, se llama Huey Tecúihuitl o Fiesta mayor de los señores. El décimo mes de nombre Tlaxochimanco, iba del 5 al 24 de agosto. Si no tienes en memoria estas fechas asociadas al calendario litúrgico te pasarán inadvertidas; entones agreguemos que el 5 de agosto es la víspera de la Transfiguración del Señor, que no es otra cosa que la mitad del verano, que en los ritos celtas es una fiesta importantísima: Lugnasad o Lughnasadh ("bodas de Lug", dios de la mitología céltica).

   Ese mes de Tlaxochimalco "cuando se obsequian flores", conocido también como Miccaílhuitl "fiesta de los muertos", terminaba justo el 24 de agosto, día de San Bartolomé, día en que concluye la Canícula. A este punto me pregunto ¿son estas meras casualidades? y me respondo: no, no lo son, se trata de un conocimiento profundo del tiempo y de los movimientos de planetas, del sol y de la luna, es decir, del cosmos, cosa que en el México antiguo se dominaba.

   Escribe Clavijero a propósito del mes Tlaxochimaco: "Los tlaxcaltecas llamaban al noveno mes Miccaihuitl, fiesta de los muertos, porque en él hacían oblaciones de legumbres por las almas de sus difuntos; y al décimo mes Hueimiccuihuitl, fiesta de los muertos, la gran fiesta de los muertos; porque en él se vestían de luto y hacían llantos por la muerte de sus antepasados". (2)

   Es aquí en donde debemos entender que una cosa es vivir en las latitudes tropicales que es México y otra muy distinta en las zonas norteñas en donde se localiza Europa, es decir, España, país de dónde se trajeron varias cosas e ideas que fueron implementadas algunas, otras impuestas en eso que hoy somos todos lo mexicanos y si por allá se entendía la festividad de muertos, con dolor, esa era al iniciar noviembre que marcaba la mitad del otoño, tiempo en le cual el clima europeo deja de ser tibio para volverse cada vez más frío, cosa que por acá es diferente.

   En cambio, cuando en el antiguo México los campos estaban bien sembrados y a punto de levantar la cosecha de maíz, era el tiempo de recordar a los muertos, no con la tristeza y la oscuridad medieval que ocurría en Europa, sino con la alegría propia de una temporada que está a punto de dar sus frutos, sus cosechas abundantes de maíz, sustento principal de México. Razón por la cual nosotros celebramos a la muerte con alegría, es decir, la tradición tiene su origen en esos meses (recordando que ellos, los antiguos mexicanos por mes entendían una veintena de días) llamados Tlaxochimaco y Xocotl huetzi.

   Para acabar con esta serie de ideas que, al irlas trenzando sacamos por conclusión algo que es el nacionalismo de todos nosotros, o, en todo caso, los elementos del nacionalismo mexicano, llegamos a un punto curioso, el cual lo vemos en las fiestas patronales en muchos pueblos y ranchos, se llama Palo Encebado, de seguro lo has visto, pues el palo encebado es la remembranza del Xocotl huetzi.






   José Concepción Carbajal Cano nació el 23 de octubre de 1955 en el Estado de México, realizó sus estudios primarios en San Gregorio Cuautzingo, su secundaria en Mixquic. Laboró como agricultor y comerciante lo cual complementó con sus actividades desportivas. Su formación cultural y artística fue autodidacta, abordó diferentes géneros como el surrealismo, paisaje, retrato y por último se ocupó en el tema de la muerte cultivando este en una forma personal, considerando el tema desde múltiples facetas, participó en varias exposiciones junto con su hermano en diferentes Centros Culturales del Estado de México, el maestro Cano nos abandona físicamente el 8 de junio de 2008, pero su legado y recuerdo sigue vigente con nosotros.






  Las fotos fueron tomadas en el Centro Cultural Chimalpahin en Chalco, Estado de México durante una visita que hice a ese lugar, de allí también tomé los datos biográficos del maestro pintor.

Fuente:

1.- Historia Antigua de México. Francisco Javier Clavijero. Libro VI. Editorial Porrúa. México, 1974. p.187

2.- ibid. p.188

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