jueves, 16 de junio de 2016

Guanajuato: Una desertificación histórica

   Tomamos una vez más la carretera 45 rumbo norte, un trayecto corto, de Salamanca a Irapuato para ahí tomar otro autobús que me lleve a Guanajuato, acabo de encontrar un libro, de 1871 en el que trata ciertos datos de cierta hacienda de Salamanca que me encuentro estudiando y que, de no tener ese dato, no podré continuar con mi escrito, así que, no lo pienso dos veces y para la Biblioteca de la Universidad me voy, el camino lo he recorrido cientos de veces tan sólo cuando cursé la secundaria en Irapuato, cada día iba y venía, reconozco cada árbol (los que han dejado) cada ángulo, cada punto de la carretera, la veo muy cambiada. Apenas hace dos meses que pasé por ahí eran, sin exagerar, más de 50 camiones de carga haciendo fila para descargar la cebada que el Bajío produjo en esta última cosecha y que Modelo convertirá en miles de litros de cerveza.

  Un campo que está cada vez más tecnificado es lo que veo pues van apareciendo más y más zonas de invernadero en el que se hace producir mejores vegetales del campo del Bajío y sus tierras catalogadas como feraces desde que se comenzó a cultivar hace ya más de cuatro siglos. Veo que Irapuato ya no comienza en lo que fue la Ciudad de los Olivos, ni en el Campo Militar, sino mucho antes, ya desde lo que fue la hacienda de Buenavista, en donde comienza la zona industrial se ve el movimiento de una ciudad, el trajín vehicular de una ciudad.

   Por lo que eran los límites de la Hacienda de Mancera y la Hacienda de Santa Anna, en Salamanca, es donde corre ahora la Carretera 45, doble carril de cada lado y, a veces, no se da abasto del tránsito de cientos de vehículos, la mayoría de carga, unos van rumbo norte, otros al sur... y en terrenos que fueran de la mencionada hacienda de Santa Anna, ahora se levanta uno, otro, y otro más de los edificios que serán destinados a hotel, y ni que decir de la planta armadora de autos Mazda, el Bajío por estos rumbos ha cambiado dramáticamente... para bien y para mal.

   Llego a la terminal de autobuses de Irapuato y brinco de una Flecha a un Metropolitano, es decir, los autobuses de pasajeros del tipo Inter-urbano, el Bajío dentro de poco será una sola ciudad, otra zona metropolitana... quizá 10, quizá 15 años para que ocurra pero cada vez más cerca. Hay algo, una vez que pasamos por la Hacienda del Copal y antes de llegar a Jaripitío que no ahora, sino desde siempre me ha llamado la atención: el cambio de vegetación drástico en una área tan corta, pues apenas han pasado 30 kilómetros y no hay vegetación, son contados con los dedos de una mano los mezquites que antes formaban un bosque.

   Luego de Jaripitío y el entronque que hace mucho tiempo tenía el coloquial nombre de "Puente de las Encueradas" está la desviación a la Hacienda de Burras, ese era el Camino Real que enfilaba al Real de Minas de Santa Fe de Guanajuato, pero en nuestros días, hay ya una carretera que nos conduce para allá, es la 110, por ahí la devastación es aun más notoria, los estragos de una histórica tala inmoderada de mezquites, pinos y huizaches han formado terrenos de dramática aridez, ahora están verdes pues ha llovido continuamente durante 5 días, pero del bosque no queda ni el recuerdo.

   Estamos entrado en terrenos que fueron parte de la Hacienda de Cuevas, que tenía como especialidad la de producir carbón, de ahí que la devastación haya sido total... hace ya cuatro siglos. Lamentablemente no solo ocurrió allí sino en buena parte de los rededores del real de minas de Marfil y Santa Fe, carboneras cuya extensión eran tal, que llegaban hasta el municipio de Salamanca pasando por parte del de Irapuato... esa tala bien la podemos considerar como el primer ecocidio ocurrido en el Bajío.

    Nos aproximamos a Guanajuato, la capital del estado, comienzan a aparecer en el horizonte los emblemáticos cerros que identifican a la zona: el Cubilete con su Cristo Rey en la cima y los que rodean a la ciudad: San Miguel, el Cuatro, el Cubo... llego a la terminal, tomo un urbano, camino un poco por el centro hasta llegar a la biblioteca y Archivo Histórico, llevo ya identificados cuales son los libros y documentos que necesito leer, adquiero más y más datos, corroboro más y más nombres. Termino mi maratón antes de tiempo, eso me permite visitar otro Archivo Histórico, el del Congreso del Estado, llevo también identificado el documento que necesito, obtengo una copia, no hay amenaza de lluvia... camino un poco para despejarme de la lectura de documentos manuscritos...

   Como en uno de los tantos restaurantes de comida china del tipo express, tengo muy bien identificado el de la calle de Alonso, es el mejor de todos... compro un par de productos artesanales, mermeladas deliciosas y me subo al urbano, en media hora estoy en el Metropolitano que me regresará a Irapuato, adentro del autobús hay un calor infernal... padecemos del cambio climático... y vuelvo a ver varios kilómetros de bosques devastados... ¿sorpresa? creo que no la hay, estamos pagando con intereses la factura que aquellos que se enriquecieron con la plata de Guanajuato  y nos dejaron... una tala inmoderada de tamaño monumental y de características históricas.


  En este mapa a detalle del siglo XVIII vemos una de las varias carboneras que había en la parte oriente de Irapuato, límites con Salamanca y Guanajuato.

  Por si no fui claro en mi texto, te dejo esta imagen satelital...

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